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| Filosofía económica. Compilación de articulos escritos por Carlos Goedder. |
ESPAÑA VISTA POR SU BANQUERO CENTRAL.
Actualmente España confronta dos grandes problemas, según señala Fernández Ordoñez: el desempleo – el cual alcanzó el 18,83% en el cuarto trimestre[2] de 2009 – y el deterioro en las finanzas públicas – el déficit fiscal alcanza el 11,6% del PIB[3] -. El problema del desempleo es especialmente agudo y ha persistido incluso en épocas de expansión económica. El banquero central español señala:
“Debemos reconocer que hemos fallado en la reglamentación laboral dado que, por la tercera vez en décadas recientes, el desempleo se ha aproximado a la inaceptable cifra del 20%.”
El área en que la crisis española ha diferido de la existente en otros países desarrollados ha sido el sector financiero. La banca española ha salido comparativamente indemne de la crisis, cuyo nadir parece haberse alcanzado ya. Ahora bien, mientras persistan los problemas de desempleo y desequilibrio en las finanzas públicas, el sector bancario puede ser alcanzado por las consecuencias de la crisis.
¿Qué ha salido diferente en la banca española respecto al resto del mundo? En primer término, la existencia de consenso político entre los principales partidos en el momento de elaborar la legislación financiera. Ello ha permitido que el banco central adquiera poder y establezca políticas rigurosas como las provisiones para créditos, tanto genéricas como específicas, las cuales construyen un colchón de reservas para los tiempos malos. Además, Fernández Ordoñez señala las principales características diferenciales de la banca española:
“Esto incluye reglamentación prudente, supervisión más intensiva que en otros países, un modelo de negocio fundamentado esencialmente en la banca minorista y una gestión sólida en la mayoría de los bancos”.
Aún con estas fortalezas, la banca española tiene necesidad de reformas. Un punto inmediato de atención es “la gestión de activos dudosos en el sector inmobiliario”. Efectivamente, durante la precedente etapa de expansión, España tuvo una burbuja inmobiliaria, la cual, al estallar, ha contraído en algún grado los precios de la encarecida vivienda y ha generado desempleo en el sector construcción. Fernández Ordoñez considera que la banca aún tiene puntos a favor para lidiar con la cartera crediticia vinculada a sector inmobiliario, en especial las provisiones constituidas durante la expansión, los activos financieros dados en garantía y el tiempo que transcurre entre el reconocimiento de un crédito como irregular y su imputación como pérdida. El tiempo y la prudencia reglamentaria estarían dando aliento a los bancos en este problema, si bien al persistir el desempleo se genera el riesgo de impago en los créditos hipotecarios.
La reforma hasta ahora emprendida en el sector bancario español ha sido la creación de un Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el cual cuenta con financiación pública y tiene dos líneas de acción:
- Gestionar los bancos que sean reconocidos como inviables, colocando nuevos directores y estableciendo un plan para el rescate, fusión o disolución de la institución en problemas. Hasta ahora únicamente un banco ha caído en esta condición.
- Prever los problemas en el sector bancario, catalizando la fusión entre instituciones, especialmente las cajas[4], cuando ello redunde en beneficios de eficiencia.
Ahora bien, el ámbito en que más reforma precisa realizarse es en el mercado laboral. Este sería el núcleo para corregir otros desequilibrios en la economía española.
En un primer aspecto, la reforma laboral habría de liberalizar las negociaciones entre trabajadores y empresarios, de tal manera que, especialmente en las medianas y pequeñas empresas, sea posible reorganizar el proceso productivo en forma eficiente y equitativa. Esta libertad estaría siendo vulnerada por las rigideces de contratos colectivos, en los cuales participan los sindicatos y patronales. Fernández Ordoñez considera que estas instituciones de representación pueden actuar como asesoras para temas salariales y respecto a condiciones laborales, sin obstaculizar la libertad para que en el seno de la propia empresa el capital y el trabajo lleguen a acuerdos. Si bien el banquero deja de mencionarlo, un modelo semejante estaría siendo aplicado en Alemania, si bien incluso allí persisten las cuotas de poder correspondientes a sindicatos y patronales[5].
La creencia en la negociación flexible en el seno de la empresa se fundamenta en una visión de mercado, según la cual es posible que todas las partes que participan en el proceso productivo de la empresa sean capaces de alcanzar acuerdos para la supervivencia de la empresa. Tales acuerdos incluirán los salarios y productividad de los trabajadores. En el caso alemán, se ha conseguido la contención en los costos laborales, mantener comparativamente bajo el desempleo y sostener exitosamente la vocación exportadora mediante este tipo de negociación.
Otra línea de trabajo que propone Fernández Ordoñez es que las autoridades españolas consideren implantar los aspectos dignos de imitación en otras legislaciones. Así como varios legisladores internacionales han vuelto sus ojos hacia España para incorporar sus fortalezas en materia de supervisión bancaria, una actitud recíproca habría de ser adoptada por las autoridades españolas en materia laboral.
El banquero español enfatiza:
“Si bien la reforma laboral no es una condición suficiente, sí que es una reforma absolutamente necesaria y esencial sin la cual otras medidas de reforma adoptadas tendrán un efecto mucho menor en la competitividad de nuestra economía”.
El menor desempleo resultante de esta flexibilidad laboral incidirá reduciendo las ayudas gubernamentales al desempleo e incrementando la recaudación fiscal, favoreciendo así el equilibrio en las finanzas públicas que se considera como el siguiente gran objetivo.
Opinión independiente
[1] FERNÁNDEZ ORDOÑEZ, Miguel. “The real economy and the financial system – the importance of reforms -. BIS Review 27/2010.
[2] Fuente: Actualidad Económica
[3] Fuente: The Economist
[4] Estas cajas son entidades de ahorro y préstamo españolas caracterizadas por la ausencia de accionistas. Todo el beneficio que generan es reinvertido y ninguna cotiza en bolsa. Vienen a ser una suerte de Organización No Gubernamental crediticia, con vocación hacia obras sociales. Esto dista de considerarlas sin fines de lucro y de hecho tienen una cuota de participación próxima a la mitad del sector bancario. Esto las hace apetecibles para la influencia de autoridades regionales y sus correspondientes partidos.
[5] Ver al respecto “A special report on Germany”. The Economist, 13 de marzo de 2010.
EL TAITA BOVES.
A Rodrigo Manero Jarnés. Ojalá el amor apasionado que ha mostrado su familia española por Venezuela, sea emulado por los venezolanos de origen.
“Lo que razonablemente nos mueve no es el descubrimiento de que el mundo dista de ser completamente justo – lo cual pocos esperamos – sino cuando hay injusticias claramente remediables alrededor que queremos eliminar”. Amartya Sen, en el prefacio de The Idea of Justice (2009)
El asturiano José Tomás Boves y de la Iglesia (1782-1814) lideró una revuelta social en los albores republicanos cuyas resonancias aún persisten doscientos años después. Cuando está por celebrarse el bicentenario de la independencia, el recuento estaría incompleto si se olvidase cómo un blanco español, oponiéndose al proyecto independentista., lideró a los llaneros venezolanos en la exterminación de la raza blanca y acabó con la Segunda República Venezolana.
Ya en el Siglo XIX, Juan Vicente González (1810-1866) en su biografía de José Félix Ribas rompe con el romanticismo histórico venezolano y capta la dimensión de Boves. Siguiendo a Uslar Pietri en su reseña sobre González:
“Allí mismo llama a Boves ‘el primer jefe de la democracia venezolana’, y con esa simple palabra ilumina, como un relámpago, los hondos repliegues de la historia social y se adelanta a lo que cincuenta años después, con la brújula del positivismo, van a empezar a comprender los sociólogos y los pensadores criollos.”[1]
Antes de entender al Boves humano, es preciso captar su dimensión histórica. Su intervención en la guerra independista fue fugaz, durando poco más de un años. Se puede considerar que se inicia formalmente cuando el 1 de noviembre de 1813 proclama, en la población llanera de Guayabal, su propio “decreto de guerra a muerte”, donde emula, a su manera, la proclama que ha emitido Bolívar el 15 de junio de ese año. La diferencia es que la de Boves está dirigida al público llanero y con ella pretende levar fuerzas para él obrar, por cuenta propia, como caudillo realista. En su proclama de Guayabal, Boves sintetiza así su supuesta guerra justa contra los blancos criollos, definiéndoles eufemísticamente como ‘traidores’:
“Por la presente doy comisión al capitán José Rufino Torralba, para que pueda reunir cuanta gente sea útil al servicio, y puesto a la cabeza de ellos, perseguir a todo traidor y castigarlo con el último suplicio; en la inteligencia de que sólo un credo se le dará para que encomiende su alma al Creador, previendo que los intereses que se recojan de estos traidores serán repartidos entre los soldados que defiendan la justa y santa causa”.
A partir de este llamamiento, Boves levanta ejércitos, que en su momento máximo llegaron a dimensiones en torno a 6.000 y 7.000 hombres, invadiendo la zona central y costera del país, cometido que Boves consolida cuando el 15 de junio de 1814 vence a Bolívar y Mariño en La Puerta. La toma de la venezolana ciudad de Valencia ocurrirá el 10 de julio de 1814 y la de Caracas el 16 de julio del mismo año. La ocupación de Valencia estuvo acompañada de un sádico baile en el cual se reunió a los patriotas valencianos y sus mujeres, bajo el marco de una supuesta amnistía que habría jurado Boves ante las autoridades religiosas y civiles; el resultado de la fiesta fue una trágica matanza y violación colectiva. Suficiente para que en Caracas la mayoría de la población optase por huir hacia el Oriente del país, conducida por Bolívar.
Esta emigración a Oriente fue el golpe de gracia para la ciudad caraqueña, la cual, incluyendo el terremoto de 1812, la pérdida de la Primera República y los combates de la Segunda República, vio reducida su población a un 10%, pasando de 40.000 habitantes en 1811 a 5.000 para el momento en que llega Boves. La reseña que hace Salvador de Madariaga ofrece un diagnóstico de la hecatombe en la Caracas republicana:
“De las cuarenta mil almas a que llegaba el vecindario de aquella hermosa capital, quedaron las monjas de los dos conventos de la Concepción y el Carmen, algunos frailes, el Arzobispo y, a su ejemplo, los canónigos y cuatro o cinco mil personas que tuvieron resolución para esperar la muerte en sus casas, sin exponerse a encontrarla más cierta entre los riesgos de la fuga”[2].
De la fuga de la muchedumbre hacia el Este republicano, con dirección a las ciudades de Barcelona y Cumaná, hace este recuento Mondolfi Gudat[3]:
“…Se desató lo que en lenguaje moderno podríamos calificar como una verdadera crisis humanitaria. De las quince mil personas que debieron abandonar una Caracas ya desde antes despoblada por los efectos del terremoto de 1812 y de dos éxodos sucesivos, se calcula que en la fuga hacia Oriente debió perecer, como resultado de tan riesgoso viaje, las tres cuartas partes, o sea, unos once mil seres humanos”.
Al menos tres hechos eran suficientes para movilizar así a una ciudad. Primero que todo, Boves actuaba por cuenta propia, desconociendo la autoridad del Capitán General español Cajigal. En segundo término, los antecedentes de irrespeto por todo principio humanitario por parte de Boves y su oficialidad, siendo un ejemplo lo ocurrido en Ocumare del Tuy, tal como lo reseña Augusto Mijares:
“ … Un guerrillero no menos feroz que Boves, llamado Francisco Rosete, había tomado y saqueado a Ocumare del Tuy, muy cercano a la capital por el Sur, degolló sin distinción a hombres, mujeres y niños, y hasta en la iglesia sacrificó a los que allí se habían refugiado”[4].
En tercer término, Boves propiciaba al saqueo y la matanza. Su principal objetivo eran los blancos, su propia raza. El capellán que acompañaba al propio Boves, José Ambrosio Llamozas, presentó un memorial en 1815 al Rey de España, incluyendo este relato que cobra especial valor al tratarse de un partidario realista en aquel tiempo:
“La conducta observada por Boves fue consiguiente a sus palabras: continuamente recordaba a sus tropas en público su declaración de Guerra a Muerte a los Blancos hecha en el Guayabal: siempre les repetía que los bienes de estos eran de los Pardos. En sus cálculos militares y en su clase de Gobierno este sistema formaba una parte muy principal. En los Llanos, decía él, no debe quedar un blanco por dos razones: la primera por tener destinado aquel territorio para los Pardos y la segunda para asegurar su retirada en caso de una derrota pues no se fiaba de los blancos, cuya compañía le desagradó siempre; mas con los pardos comía y con ellos formaban sus diversiones. Para complemento de esta conducta dio ordenes de palabra y por escrito a todos los comandantes militares para que a cuantos patriotas blancos se presentasen o pudiesen ser aprehendidos los matasen ocultamente sin formarles causa ni observar alguna otra formalidad; añadiéndoles siempre que sería su mayor amigo el que más matase”.
La cacería de Boves sobre los emigrados a Oriente le lleva a invadir este territorio, alcanzando la ciudad de Cumaná. En su relato de lo allí ocurrido cobra especial valor cómo Llamozas cuantifica al ejército que seguía a Boves:
“En Cumaná sólo han quedado 5 u 8 del país y aun una gran porción de señoras fueron presas y remitidas a Caracas para ser conducidas a la desierta isla de Arichuna. En el mismo ejército de Boves que se componía a principios de diciembre de 1814 de 7.500 hombres, sólo había de 60 a 80 soldados blancos y de 40 a 45 entre comandantes y oficiales Españoles y criollos del mismo ejército.”
Las andanzas de Boves culminan el 5 de diciembre de 1814 en Urica, población a medio camino entre Barcelona y Maturín, donde, a pesar de derrotarse a los patriotas, Boves perece en condiciones aún oscuras.
La ausencia de un jefe con el carisma de Boves y la llegada de una expedición de casi 15.000 hombres enviada desde España desalentará a las tropas llaneras, las cuales se desbaratan al quedar acéfalas. Será un nuevo caudillo, José Antonio Páez, quien logrará ganarse a estos llaneros a favor de la causa patriota, si bien siguiendo el expediente de apropiarse de los bienes correspondientes a los vencidos, en este caso los realistas.
Toda esta crónica sólo cobra sentido, más allá de lo anecdótico, si se entiende contra qué orden social emerge Boves. Es la desigualdad social lo que crea un fenómeno como Boves, más allá de las psicopatologías individuales y colectivas. En el tiempo de Boves el orden de castas, establecido por la España Colonial, señalaba límites y convenciones sociales que distanciaban entre sí a los grupos sociales. En el tope de la pirámide estaban los blancos nacidos en las colonias o criollos, quienes concentraban la propiedad, mas carecían de poder político; luego estaban los blancos peninsulares, entre cuyas filas estaban los funcionarios coloniales en los cargos públicos y también un grupo especial de blancos pobres y “clase media”, los “blancos de orilla” entre quienes se distinguía por su dimensión los inmigrantes canarios; los indios eran otro grupo, si bien minoritario en Venezuela cuando se la compara con naciones como México o Perú; los negros eran esencialmente esclavos o libertos y luego había una población parda originada por la mezcla de razas, donde se incluían mestizos, mulatos, zambos y cuantos cruces sean imaginables entre grupos raciales distintos. Boves era un “blanco de orilla”, quien se había establecido en Los Llanos venezolanos, un territorio cuyo estilo de vida rompía con el plan general de castas. El llanero era casi una etnia aparte en aquel sistema. Cuando se refiere a la caballería llanera reclutada por Boves, Madariaga señala:
“Hombres de la tierra, todavía en la fase pastoral de la cultura, injertos del tallo español en la raíz india, formando con sus caballos un solo ser en armonía perfecta; hombres que se nutrían de carne apenas asada y sin sal, de miel silvestre y de leche ácida; que dormían sobre el suelo con la silla por almohada y (de tener árboles a mano) sobre hamacas.”
Un biógrafo más actual de Bolívar, se refiere así a Los Llanos y los llaneros, cuyos émulos más semejantes quizás sean, en cierta medida, las pampas y el gaucho argentino. Siguiendo a John Lynch:
“Esta extensión ilimitada de pastos planos, calcinada por el sol en la estación seca y en la húmeda convertida por la lluvia torrencial en grandes lagos y pantanos, era el hogar de un tipo salvaje y apto para la guerra, una mezcla racial entre indios, blancos y negros, endurecidos por su ambiente salvaje y capaces de bastante aguante a lomos de su caballo. Los llanos se convirtió en refugio para nómadas, esclavos fugitivos, bandidos y simples pobres…”[5]
Los propios llanos distaban de ser uniformes y parte del éxito de Boves fue separar sus escuadrones según población de origen, para crear una competencia en ferocidad entre los gentilicios que le acompañaban.
El gran drama de la Primera y especial de la Segunda República Venezolana fue su incapacidad para captar el apoyo de bases sociales amplias. Con Boves se remueve más que nunca este turbio problema. Los blancos criollos o mantuanos en general promovían la independencia, mas el problema de las castas distaba de estar en la agenda de reforma al constituirse la República. En alguna medida porque costaba entenderlo y sólo los más perspicaces sospechaban el peligro que era desbaratar el régimen colonial y gestionar este problema de desigualdad social. Cuando González ve en Boves a un caudillo democrático es precisamente porque es Boves quien hace un llamado, si bien criminal y brutal, a desbaratar las castas más favorecidas. Los esclavos negros fugitivos y los mulatos fueron el grupo de desheredados que más dolores de cabeza dio a los patriotas en la Primera República. Lynch acierta al decir que si el problema con los libertos fue menor porque carecían de un líder; en cambio los llaneros sí lo encontraron.
Ahora bien, ¿Hasta qué punto Boves tenía un programa de igualdad social? El suyo era esencialmente de saqueo y pillaje. Como reconocía el arzobispo de Caracas Coll y Pratt, quien logró contener los excesos de Boves en Caracas, “Boves era un héroe para destruir, no un hombre para edificar…”[6] En cierta forma Boves lo que hace simplemente es invertir la pirámide de las castas, pretendiendo resolver la desigualdad social acabando con los blancos criollos. Este estilo de solución era, por así decirlo, ajeno a una institucionalidad duradera. Lynch opina:
“Es dudoso si [Boves] era un verdadero populista ofreciendo la reforma agraria a los llaneros y absoluta libertad para los esclavos. Pero el hecho es que fue capaz de reclutar seguidores entre negros y pardos porque les prometía la propiedad de los blancos y porque la oligarquía criolla de la primera república había sido responsable por mayor concentración de tierras y privatización de ganado en los llanos en detrimento de las clases populares. Esta fue la razón por la cual los llaneros se unieron a Boves contra la república – para pelear por su libertad y por su ganado.”
El bicentenario de la guerra independentista sudamericana puede servir para recordar el peligro que supone la desigualdad social. En especial cuando es tolerada por el statu quo y cuando la política institucionalizada la acepta sin ofrecer remedios. Puede considerarse que una distribución equitativa del ingreso conforma parte del bien público. El problema es conseguir congeniar las dos componentes de la justicia: equidad y eficiencia. La demagogia de un Boves difícilmente resuelve el problema social, porque simplemente consigue destruir riqueza y producción colectiva, consiguiendo que el pastel a repartir sea cada vez menor. La democracia latinoamericana sigue teniendo en la agenda el problema de la justicia y el caso de Boves es un angustioso llamado histórico a resolverlo.
En su tiempo, Bolívar supo aprender de la experiencia con Boves. Si bien siempre temió a la ‘pardocracia’, su solución al problema de las castas era conformar un orden social al estilo británico. Pretendía colocar en el tope de la pirámide a la unión entre blancos criollos (bueno, mejor dicho blancos sobrevivientes a Boves) y héroes de la independencia. Estos serían el equivalente a los “lords” británicos. Con este arreglo, Bolívar pretendía reconocer socialmente a quienes habían trabajado por la independencia y ejemplo de esta nueva institucionalidad que propugnaba se dan en el caso del oficial pardo José Laurencio Silva. (1791-1873). Este llanero de Tinaco que siguió a Páez y luego llegó hasta el Perú bajo el mando de Bolívar, fue elegido por El Libertador como sobrino político suyo, otorgándole la mano de la mantuana doña Felicia Bolívar Tinoco. El enlace se produjo en 1827. La historiadora Inés Quintero se detiene en este episodio, señalando lo siguiente:
“Si en otro tiempo las jóvenes doncellas de la élite criolla estaban destinadas a contraer matrimonio con hombres de su misma condición, ahora, cuando la mayoría de los mantuanos había desaparecido, debían hacerlo con esta nueva estirpe de ‘caballeros’ cuyo honor y virtud provenía de su desempeño en la guerra, de sus históricas acciones en la conquista de la libertad, de la misma manera que el honor y linaje de los criollos provenía de las acciones emprendidas por sus ancestros los conquistadores.”[7]
Un episodio previo en la vida de El Libertador, también relacionado con Silva, ofrece un ejemplo de cómo Bolívar pretendía elevar al mayor rango social a este soldado independentista, hijo de pescador y comadrona:
“En las fiestas ofrecidas al ejército Libertador en la aristocrática ciudad de Lima, las damas de la sociedad limeña habían hecho público desaire a este general victorioso de Ayacucho cuando pretendió en vano invitarlas a bailar. Bolívar se percató del rechazo que le hacían las elegantes limeñas y, ante el asombro de la concurrencia, sacó a bailar al general Silva. El suceso causó conmoción entre los asistentes a la velada; el chisme llegó a Caracas más rápido que los partes de guerra y todo el mundo comentaba pasmado, la imprudencia del Libertador”[8].
La fórmula bolivariana para reordenar socialmente a la América hispana liberada tiene la novedad de que igualaba socialmente a los blancos criollos y los pardos que hubiesen alcanzando mayores méritos en la lucha independentista. Tal sistema tuvo que ser fruto de sesudas reflexiones tras la experiencia con Boves y, en alguna medida, supone un mérito importante para una mente mantuana como la de Bolívar, educada en la estricta separación entre castas.
En términos militares, Madariaga reconoce el siguiente aprendizaje para Bolívar a partir del caso Boves:
“Boves no luchó jamás por España. Boves sólo luchó por Boves. Su conducta fue siempre anárquica, sanguinaria, destructora, de modo que la idea de su muerte significaría pérdida para España es absurda. El día que murió Boves es posible que la causa de España no ganase nada; es seguro que nada perdió. En cambio la causa de Venezuela independiente perdió un mal enemigo, un hombre que, dondequiera que fuese, reclutaba amigos para los enemigos de la república de Venezuela. Y no paró aquí la ventaja de la república; porque los patriotas debieron a Boves dos factores nuevos que iban a actuar en su favor. El primero fue una escuela original de guerra. Inepto en el campo de la política por su conducta desaforada y cruel, Boves fue en lo militar una especie de genio creador de la guerra especial que el país requería. El modo de utilizar la caballería natural del país, es decir, la adaptación a la guerra del llanero que daba la tierra, las marchas veloces y los ataques rápidos en campos bien escogidos para la maniobra, la táctica rápida y flexible que Bolívar asimilará, fueron cosa de Boves. Y el segundo factor fue el haber dado un espíritu colectivo y de cuerpo a los llaneros, hombres sin vínculo especial con ninguno de los dos bandos de la guerra civil, fieles al caudillo que surgía de entre su seno, a quien amaban con admiración y lealtad, fuera cual fuera la bandera que enarbolaba. Al morir Boves perdieron los llaneros un caudillo nacido en España y que luchaba bajo el pabellón español. Ya entonces se aprestaba a acaudillarlos un nuevo jefe, criollo esta vez y patriota, para dirigirlos con no menor genio militar, pero en defensa de la causa contraria”.
En estas líneas finales a quien se refiere Madariaga es a Páez. Le llama criollo en el sentido de blanco nacido en Venezuela, puesto que Páez viene a ser un llanero autóctono, a diferencia de un llanero por asimilación como fue Boves.
Otro legado de Boves vino a ser en el género de la novela histórica. Duele ver cómo aún los historiadores ignoran la importancia que sigue teniendo Boves el Urogallo, un fenómeno editorial escrito por el psiquiatra don Francisco Herrera Luque. Este desdén historiográfico es desafortunado, porque resta una dimensión literaria y psicológica de interpretación con gran arraigo entre el público lector. Muchos llegan a la historia de la mano de la novela histórica y la de Herrera Luque sobre Boves tiene el especial acierto de recrear con agudeza, documentación y profundidad lo que fue la cotidianidad en aquel tiempo de la Segunda República. Si se quiere entender al Boves humano, a la mentalidad de Boves, el camino sigue siendo Herrera Luque. Y este mismo autor quien nos deja este párrafo inquietante, en pleno Siglo XXI y tiempos de Chávez, para Venezuela y Latinoamérica:
“Boves, en su desarrollo paranoide, se desliza hacia el desencadenamiento de la neurosis colectiva. De simple resentido contra los mantuanos de Calabozo se convierte en un efector de una revolución social que hace tiempo está a punto de estallar. Hecho que necesariamente nos lleva a una serie de reflexiones sobre la singular personalidad de José Tomás Boves, pues no basta la decisión auténtica o torcida de un hombre, de convertirse en caudillo o dirigente para que las masas le otorguen sus favores. Los caudillos no surgen por su libre decisión, sino por el asentimiento de todos para dejarse conducir. Si Boves resultó ser el caudillo de las masas desvalidas de Venezuela, fue porque esas masas le otorgaron sus favores. Tenía ‘maná’ – como decía Jung – o prestigio, aura personal o carisma. No era pues un simple capitán de bandoleros como cuentan irreverentes textos escolares, y digo irreverentes porque no merece otro calificativo quien así juzgue a un hombre que por diversas circunstancias se convirtió en el depositario y conductor de los ideales de un pueblo. Boves fue el hombre que en un momento determinado, despertó a las masas explotadas del país y aceleró un proceso igualitario que, en otros países hermanos, no ha comenzado todavía.”[9]
Opinión independiente.
[1] USLAR PIETRI, Arturo. “Juan Vicente González, el atormentado”. En Letras y Hombres de Venezuela. Monte Ávila Editores Latinoamericana, 1993.
[2] MADARIAGA, Salvador de. Bolívar (tomo I). Sarpe, 1985.
[3] MONDOLFI GUDAT, Edgardo. José Tomás Boves. Volumen 6 de la Biblioteca Biográfica Venezolana. C.A. Editora El Nacional, 2005.
[4] MIJARES, Augusto. El Libertador. Academia Nacional de la Historia de Venezuela, 1987.
[5] LYNCH, John. Simón Bolívar. A Life. Yale University Press, 2007.
[6] Referido en MONDOLFI, op. cit.
[7] QUINTERO, Inés. La Criolla Principal. Segunda Edición. Fundación Bigott, 2004.
[8] QUINTERO, op. cit.
[9] HERRERA LUQUE, Francisco. “José Tomás Boves”. En Bolívar de carne y hueso. Cuarta edición. Editorial Pomaire, 1991.
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GESTIONANDO EL RIESGO SISTÉMICO FINANCIERO. Publicado 18/11/2009
Un par de artículos recientes publicados por el Bank for Internacional Settlements (BIS) se ocupa de las políticas públicas a tener en cuenta ante una situación de riesgo que afecte al conjunto del sistema financiero[1]. La crisis bancaria mundial iniciada en agosto de 2007 ha hecho reflexionar sobre tal escenario.
En una situación de riesgo sistémico ocurre un choque de riesgo de mercado, crédito u operativo en el cual el grueso del sistema financiero es afectado. Lo que ha demostrado esta crisis es que tales situaciones de estrés financiero agregado se pueden generar aún cuando individualmente las instituciones bancarias parezcan estar en buen estado. Algo que descuidaba la literatura sobre reglamentación financiera es que, además de la salud financiera individual de un banco, es preciso considerar cómo está interrelacionado con los otros, atendiendo asuntos como: con qué contrapartidas tiene más exposición, cuales son las operaciones más recurrentes de su tesorería, cuáles son las fuentes habituales de financiación interbancaria y si una parte importante de los activos bajo gestión está concentrada en algún emisor. La profundidad y alcance de tales vínculos determinarán la severidad con que se propague una potencial crisis financiera.
Las instituciones financieras de mayor dimensión usualmente serán focos de mayor riesgo sistémico. Estas instituciones que en inglés son las llamadas “demasiado grandes para dejarlas caer” (“too big to fail”) demandan una atención especial por parte de las autoridades supervisoras.
La justificación de una política pública para el riesgo sistémico puede extraerse del trabajo publicado por Tumpel-Gugerell:
“…El impacto del riesgo sistémico depende mucho del comportamiento colectivo de las instituciones financieras y su interconexión, además de la interacción entre mercados financieros y la macroeconomía. La estabilidad sistémica es un bien público. El reconocimiento de esta característica de bien público es lo que sustenta el énfasis reciente en una aproximación prudente en el ámbito macro para la reglamentación y supervisión[2]. Por esto, se necesita establecer un marco de referencia efectivo para el análisis prudente en términos macro dirigido a contener el riesgo sistémico.”
El nexo entre política monetaria y este estilo prudente de supervisión sistémica va en dos direcciones. Siguiendo a la misma autora:
“Veo a la política monetaria y a la supervisión y reglamentación prudente en términos macro unidas en dos maneras. Primero, la política monetaria puede tener un impacto en el desenvolvimiento del mercado financiero y así puede afectar la estabilidad de los mercados financieros. Y segundo, el marco reglamentario que gobierna a los mercados financieros puede tener implicaciones macroeconómicas claras – como se ha atestiguado en la crisis reciente – lo cual puede activar una respuesta por parte de la política monetaria”.
En línea con tal reflexión, un ejemplo de cómo afecta la política monetaria a la estabilidad financiera sistémica es cuando las tasas de interés se mantienen bajas por períodos prolongados. En un entorno como el que precedió a la crisis financiera, el precio del dinero se abarató, lo cual generó incentivos para un endeudamiento excesivo por las entidades financieras y habría catalizado que los precios de algunos activos subiesen a niveles artificialmente altos – como ocurrió, por ejemplo, en el mercado inmobiliario-. Estas “burbujas” en la valoración de ciertos activos pueden ser compatibles con un entorno de estabilidad general en los restantes precios al consumidor.
En la dirección alternativa, las políticas que se establezcan para disminuir el riesgo sistémico, como son por ejemplo los requerimientos de reservas de capital y provisiones, inciden sobre la política monetaria porque actúan sobre la dinámica del mercado crediticio. Y la resultante disponibilidad de liquidez actúa sobre el nivel de precios.
Siguiendo a la misma autora, la expansión crediticia previa a la crisis alcanzó una dimensión exagerada más por la falta de una gestión prudente en términos de riesgo sistémico que por los tipos de interés bajos. Temas como una falta de adecuados controles de riesgos, bajos estándares crediticios y requerimientos reducidos de colateral (garantías) fueron más responsables de la crisis que una política monetaria expansiva caracterizada por tipos bajos de interés.
La estabilidad de precios que busca la política monetaria y el equilibrio en el sistema financiero perseguido por una política de riesgo sistémico habrían de ser complementarias. Un nuevo enfoque de política pública demanda que ambas dimensiones sean atendidas y se reconozca su interacción. En el ámbito europeo la autoridad a cargo del riesgo sistémico es la naciente “ESRB” (European Systemic Risk Board).
La perspectiva del supervisor estadounidense en el tema de riesgo sistémico puede recogerse en la ponencia de Tarullo. La principal inquietud es cómo gestionar la crisis de una organización financiera importante en términos sistémicos. El deseo es encontrar un punto medio entre dejarla caer (como ocurrió con Lehman Brothers) o darle apoyo con fondos públicos. Siguiendo al autor:
“El deseo de una tercera alternativa es obvio – un proceso especial de resolución el cual permita al gobierno desmontar de una manera ordenada a una empresa importante en términos sistémicos. Aún cuando es deseable la existencia de semejante procedimiento, el debate sobre procedimientos de régimen de resolución ha mostrado cuán desafiante es encontrar uno que conjugue los objetivos complementarios – si bien en algunos momentos contrapuestos – de estabilidad financiera y disciplina de mercado para empresas grandes y muy interconectadas”.
La disciplina de mercado se refiere a que, cuando ocurre una situación de crisis, haya consecuencias económicas y legales para los accionistas, gestores y principales acreedores integrantes de grandes conglomerados financieros. El “riesgo moral” de acudir al rescate de tales empresas fallidas con fondos públicos está en la mira del supervisor.
Un punto en debate, por ejemplo, es qué autoridad supervisora o garante de depósitos debe ocuparse de la crisis que experimente una gran institución financiera transnacional. ¿Es el regulador del país donde la empresa tiene la sede el que debe ocuparse del asunto? ¿O es la nación donde opera la filial o subsidiaria del banco? La posición previa a la crisis era que el país donde está situada la matriz responde también por la operativa internacional del grupo, mas este supuesto se está poniendo en entredicho. La solución preventiva es la coordinación entre las autoridades financieras de los países donde opere una organización financiera multinacional. Se entendería que es un “bien público mundial” la estabilidad sistémica financiera.
Otro asunto en debate es la conveniencia de que las propias organizaciones financieras diseñen el procedimiento que se seguiría ante su eventual desmontaje. El plan para gestionar una crisis crediticia, de mercado u operativa importante habría de estar ya previsto por la propia empresa expuesta a tal riesgo. Es lo que se llama en inglés un “living will”, lo cual equivale en castellano a un “testamento”.
El problema principal con una empresa que “teste” mientras aún está operativa es que resulta contradictorio que el mismo equipo gerencial eventualmente causante de una crisis esté realmente capacitado para anticipar una salida eficiente a la misma. En suma, la duda está en si quien hace quebrar un negocio tiene idea previa de cómo desmontarlo ordenadamente.
Aún con sus limitaciones, un procedimiento como este del “testamento” obliga a hacer varios ejercicios a las empresas más importantes en términos de riesgo sistémico. Uno de ellos es estudiar las relaciones legales, contractuales y de negocios existentes entre la matriz y sus dependientes; muchas veces el organigrama del grupo financiero es intencionalmente complejo por temas fiscales y esto podría tener que revisarse para poder preparar un plan de contingencia viable. Otra demanda a la que obliga el “living will” es a su seguimiento periódico y para ello es preciso contar con un buen sistema de información gerencial (o MIS por sus siglas en inglés).
Las autoridades financieras y monetarias están en pleno proceso para construir este nuevo marco reglamentario para el riesgo sistémico. Una perspectiva liberal demanda que la acción gubernamental se concentre esencialmente en aquellos temas que el propio mercado tenga limitaciones para resolver. Lo difícil del tema es que el mercado financiero dista de ser uno perfectamente competitivo, acercándose más a una estructura de grandes conglomerados en competencia imperfecta. Mientras se evite acabar en una solución de sinarquía y embrollada reglamentación, tanto mejor.
Opinión independiente.
[1] Se trata de los siguientes:
TUMPEL-GUGERELL GERTRUDE. “The road less travelled – exploring the nexus of macro-prudential and monetary policy”. BIS Review 142/2009. Transcribe una conferencia del 12 de noviembre de 2009.
TARULLO, Daniel K. “Supervising and resolving large financial institutions”. BIS Review 141/2009. Transcribe una conferencia del 10 de noviembre de 2009.
[2] En inglés, “macro-prudential approach to regulation and supervision”.
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CUANDO EL ESTADO SE APODERA DE NUESTROS SUEÑOS.
(Sobre El Palacio de los Sueños de Ismail Kadaré)
“En las obras maestras plásticas, literarias o musicales, siempre queda una zona de sombra que escapa a la aprehensión racional, que penetra lo más recóndito de la persona como una revelación súbita, intransferible y personal.”
(Mario Vargas Llosa. “Pintores en la Costa”. El País, 20-IX-2009)
Uno de los retratos en ficción más extremos respecto al totalitarismo, en especial su versión comunista, lo ofrece la obra El Palacio de los Sueños de D. Ismail Kadaré (Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2009).
La alegoría es hecha a partir de este planteamiento: el Estado Imperial, el cual se localiza en suelo albanés, ha establecido una institución denominada Tabir Saray, cuya misión es recopilar e interpretar diariamente los sueños que han tenido los ciudadanos la noche anterior. Cada súbdito ha de consignar cada mañana el relato del sueño que ha tenido y este informe es enviado al Tabir Saray desde todos las localidades que integran el Imperio. El objetivo es encontrar un sueño maestro, el cual contiene la interpretación sobre un acontecimiento político. Se ofrece recompensa a quien tenga un sueño el cual contenga ese mensaje secreto sobre el porvenir político y social.
Tal sueño maestro puede revelarse a cualquiera. Como dice un empleado del Tabir Saray:
“Alá lanza su sueño premonitorio sobre la superficie del globo terráqueo con idéntico descuido con que arroja una estrella o un rayo, o acerca de pronto a nosotros un cometa extraído de quién sabe qué ignotas profundidades del cosmos. Así pues, Él arroja su señal sobre la Tierra sin fijarse donde acaba yendo a parar, pues desde las alturas donde Él se encuentra no presta atención a esos detalles que para nosotros resultan trascendentales. Es tarea nuestra vigilar a dónde viene a parar ese sueño…”
El joven Mark-Alem es miembro de una familia la cual ha venido prestando servicios al Estado desde tiempos antiguos. Gracias a ese influyente linaje, los Quyprilli, Mark-Alem consigue un empleo en el Tabir Saray y ascenderá fugazmente, ascendiendo por los departamentos de Selección, Interpretación y alcanzando la dirección máxima del organismo. En el proceso, se irá gradualmente tornando más absorto y atemorizado por lo que va descubriendo en la siniestra rutina de esa institución donde se recibe y analizan los más íntimos secretos mentales de sus conciudadanos. Como advierte un pariente a Mark-Alem:
“La vida de un hombre queda perturbada para siempre una vez que se encuentra atrapado en los engranajes del poder, pero eso no tiene parangón con el drama de un pueblo entero prisionero de ese mecanismo.”
Mark-Alem experimenta en sí mismo el tedio de esa tarea al mismo tiempo titánica y ridícula que es escarbar en los sueños. Quienes entran al Palacio se sienten de alguna manera atrapados en una dimensión nueva y hermética. En cualquier caso, un colega del Tabir Saray le recuerda a Mark-Alem que al fin y al cabo quienes están allí dentro siguen siendo individuos con limitaciones:
“…Me juego el cuello a que no se enteran de nada, lo hacen por pura rutina, simulan devanarse los sesos en descubrir sus mensajes ocultos, cuando en realidad dedican el tiempo a pensar en sus mezquinos problemas familiares, en el sueldo que nos le llega o qué se yo en qué otros asuntos”.
Mark-Alem capta el peligro de que el mecanismo falle precisamente por esas pequeñeces. La trascendental misión del Tabir Saray puede verse entorpecida precisamente porque entraña una dinámica estrictamente humana:
“En ciertos momentos tenía la certeza de que en aquella labor no se podía sino cometer errores y que sólo por pura casualidad podría alguien llegar a una conclusión acertada”.
De allí que corran rumores respecto a que muchas veces el supuesto sueño maestro es realmente una interpretación intencional dada desde el gobierno, una orden por la cual a un sueño se le da un sentido intencionalmente favorable al poder.
El terror por lo que ocurra dentro del Tabir Saray alcanza a la familia de Mark-Alem. Los Qyprilli están sometidos a los vaivenes existentes en el poder estatal. Ascienden y se precipitan según el capricho del soberano. Y en cierta medida lo que pretenden al colocar a Mark-Alem en el Palacio de los Sueños es que él descubra cualquier sueño peligroso para los intereses familiares.
Lo que el Gobierno intenta en esta obra es el anhelo supremo de cualquier régimen totalitario: suprimir al individuo. Apoderarse de la dimensión última que le reste de libertad. Socializar los sueños, convertirlos en asunto estatal, significa reducir a la masa el último vestigio de libertad individual. En un párrafo de la obra, Mark-Alem percibe cómo este propósito termina siendo absurdo:
“…Pronto pensó que el insomnio de un individuo debía de ser radicalmente distinto del insomnio de todo un pueblo”.
Incluso la mayor tecnología al servicio de la dictadura estatal es incapaz de apropiarse de un espacio individual que siempre se mantiene libre. En la alegoría de Kadaré tal dimensión es precisamente la ilógica, la irracional, la más inteligible para el individuo. Ahora bien, esa libertad es la que nos hace precisamente humanos. A ello se refiere esta frase de la obra:
“…A la gente puede culparla de muchas cosas, sobre todo de ser perezosa. Pero nunca de falta de sueño. Todo el mundo duerme…”
Y en efecto, aún intentando anularlo completamente, la más bella igualdad que existe entre los seres humanos es que todos somos libres. Todos somos incapaces de ser sometidos totalmente por una fuerza externa. Esta es la imagen fundamental que puebla el libro. Ningún totalitarismo consigue adueñarse completamente del ser humano.
Y es que somos precisamente eso, azar, impredecibilidad, emoción y misterio. Por ello fracasa todo intento totalitario y especialmente comunista. El ser humano es profundamente ilógico, incoherente y capaz de infinitas posibilidades. El pensamiento nunca cede por completo a una fuerza institucional.
Un grave desacierto bajo regímenes como el actualmente existente en Venezuela es que la discusión pública se limite a comentar sobre la gestión gubernamental. Agota leer los periódicos venezolanos cuya sección de opinión está enteramente consagrada, con escasas excepciones, a atacar o elogiar los discursos y actos emprendidos por el Presidente Chávez. Por más urgente que sea cambiar el estado de cosas vigente en Venezuela, dedicar todo el discurso y el debate a ese personaje sólo consigue ir agotando libertad individual. Porque se empobrece la capacidad para pensar en otra cosa, para abrir la mente a otros asuntos, para vislumbrar lo que hay más allá de las fronteras venezolanas. Sin ofrecer alternativas ideológicas, sin proponer nuevas ideas, sin asomar otros horizontes y problemas, muchos opositores a Chávez lo que consiguen es prolongarlo en las mentes individuales y cumplen involuntariamente el propósito totalitario. La mejor forma de negar la revolución chavista es ofrecer un nuevo mundo de pensamientos a los ciudadanos, en lugar de una negativa explícita. La pequeñez del totalitarismo se evidencia, precisamente, ante la grandeza humana.
En su obra, Kadaré deja claro que el misterio humano es inaprensible por las tiranías. Uno de los personajes menciona:
“¿Qué otra cosa esperas que surja de los territorios del sueño? (…) Son prácticamente los mismos que los de la muerte”.
En efecto, lo humano es completamente opuesto a la lógica totalitaria. Un ser humano será siempre libre, precisamente, en sus dimensiones más metafísicas. Porque siempre existirá una metafísica humana mas nunca una metafísica burocrática o del poder.
Opinión independiente.
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LATINOAMÉRICA ANTE LA CRISIS FINANCIERA GLOBAL
El acceso a los mercados financieros internacionales se hace más restrictivo como resultado de la recesión y la crisis financiera que la originó. Un indicador al respecto es que la financiación a economías emergentes se hace a menor plazo. Considerando una muestra de economías latinoamericanas, el 63% de los bonos emitidos se colocó en plazos cortos a finales de 2008, mientras que en el segundo trimestre de 2007 sólo 29% correspondía a deuda con este vencimiento tan inmediato. Ante la incertidumbre, se otorga crédito sólo si es por un período lo más próximo posible a 1 año.
Aún con esta limitación, la mejor condición económica en que se encuentra América Latina, resultante en gran medida de los altos precios que tenían sus exportaciones, le ha permitido que las restricciones financieras internacionales sean más leves que, por ejemplo, durante la crisis rusa de 1998. Hace una década había un cierre o parada súbita (sudden stop) en la financiación internacional; simplemente ningún prestamista internacional estaba dispuesto a comprar deuda emitida por países emergentes, incluso ofreciendo rentabilidad alta. El escenario actual corresponde a una “precarización financiera”, situación en la que hay financiamiento disponible en los mercados internacionales, con la restricción de colocarse a plazos más cortos y exigiendo mayor rendimiento. Que la situación es menos grave que ante una “parada súbita” se evidencia en el diferencial (spread) de rendimiento adicional sobre la deuda estadounidense que deben pagar los emisores latinoamericanos: durante la crisis rusa el valor alcanzaba 17 puntos porcentuales de interés adicional exigido a los bonos latinoamericanos, mientras que en marzo de 2009 el retorno adicional es de 6,30%.
Esta “precarización financiera” (FP) es uno de los mecanismos mediante los cuales alcanza la crisis financiera global a América Latina. El BID considera las siete principales economías de la zona en su estudio: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela. A este bloque lo llaman LAC-7. Citando el trabajo:
“El shock triple de los factores externos – recesión en los países industrializados, pronunciada caída en los precios de los productos básicos y de los términos de intercambio internacional, y la FP tal como se describió- tiene implicaciones importantes para las proyecciones de crecimiento de América Latina. Las proyecciones de crecimiento de los mercados de LAC-7 para 2009 se modificaron a la baja, pasando de 2,5% en octubre de 2008 a -0,9% en marzo de 2009 y a -2% en julio, lo que se corresponde con el deterioro de las condiciones mundiales. Sin embargo, la región anticipa volver al crecimiento positivo en 2010, suponiendo que la economía estadounidense toque fondo en 2009”.
Actualmente las esperanzas están cifradas en que ya se tocó fondo y comienza una recuperación económica estadounidense. Parece que está por interrumpirse la recesión y podrán venir dos trimestres consecutivos de crecimiento económico en EEUU, si bien aún está por verse. Si todo sale bien y comienza la recuperación, la crisis habría tenido una bajada pronunciada y rebote inmediato a la senda positiva. Se habla en ese caso de una “recuperación en forma de V”.
Si se da este escenario V, el crecimiento económico en la zona LAC-7 sería negativo en 2009 por -1,9%, se retomaría el nivel positivo en 2010 con 1,1% y en 2011 se alcanzaría el 2,9%. Este sería el efecto precisamente de una recuperación económica en el mundo desarrollado y los países emergentes más grandes, mejores precios para las exportaciones latinoamericanas y saneamiento de la precarización financiera. El peso de la deuda pública en el PIB pasaría de 27% en 2008 a 34% en 2012.
En el sector bancario, en una recuperación en forma de V, los préstamos incobrables (con atraso superior a 90 días en pagar su cuota) superarían las provisiones hechas para cubrir las pérdidas correspondientes en 2011. El diferencial absorbería hasta 6% del capital bancario.
Contrastando con un escenario en forma de V, estaría uno de caída pronunciada en la actividad económica que se mantiene por un tiempo más prolongado. Es lo que se llamaría una situación en forma de L. Este escenario puede ocurrir si la crisis en EEUU y el mundo desarrollado tiene dos fondos, es decir, si al tímido rebote actual le sucede una nueva caída. En este caso las condiciones se hacen más rigurosas para América Latina. Mientras en un escenario en V se consigue volver en marzo de 2011 a los niveles de actividad existentes antes de la crisis, cuando hay forma de L sólo se vuelve a las condiciones vigentes en 2007 en diciembre de 2013.
En el conjunto de 7 economías estudiado, un escenario con forma de L significaría que hay caída en el PIB tanto en 2009 (- 2,1%) como en 2010 (-1,8%). En 2011 se crece, si bien apenas 0,3%. La deuda pública alcanzaría en 2012 un 49% del PIB, dado que la precarización financiera se mantiene y el PIB sigue contrayéndose.
En el plano bancario, el escenario en forma de L pone las cosas más complicadas. En 2007 la proporción de préstamos incobrables respecto al total era de 3% y con el efecto L alcanzaría el 8,8% en 2013. El exceso de préstamos incobrables sobre las provisiones absorbería el 32% del capital en 2011.
Un tema que ha cobrado relevancia con esta crisis es la liquidez. Esto significa la capacidad que tiene un ente – persona, empresa o gobierno – para poder obtener dinero en efectivo rápidamente con el cual hacer frente a sus gastos y en especial a sus deudas. En las finanzas públicas también la atención a la liquidez se convierte en un componente más para la gestión del riesgo macroeconómico.
Para administrar la liquidez macroeconómica hay una regla que es la Guidotti-Greenspan, según la cual la cantidad de reservas internacionales para un país debe ser suficiente para hacer frente al servicio de deuda para el próximo año. Este servicio significa poder pagar intereses de la porción de deuda a corto plazo y además amortizar las deudas que vencen en el próximo año.
El índice de liquidez internacional o ILR, en su versión más sencilla, se calcularía como el cociente entre Reservas Internacionales y saldo de deuda a corto plazo. Si se cumple la regla Guidotti-Greenspan, el ILR es de 100% -hay reservas suficientes para pagar todos los vencimientos del próximo año-. Siguiendo al artículo:
“La dinámica del índice de liquidez internacional (ILR, por sus siglas en inglés) tiene 4 factores determinantes claves: 1) los niveles iniciales de deuda pública, 2) el cronograma de las amortizaciones de deuda, 3) la dinámica de los déficit fiscales y la deuda pública y 4) el nivel ‘efectivo’ de reservas”.
La precarización financiera concentra más vencimientos en el corto plazo y encarece el pago de intereses. Por tanto, afecta negativamente a la ILR.
Hacia finales de 2008, el ILR para las 7 economías latinoamericanas estudiadas alcanzaba un sano 171% a finales de 2008. Con la forma de V, el ILR cae a 135% en 2009 y retoma el nivel de 2008 en 2012. En cambio, con la forma de L, el ILR toca fondo de 118% en 2011. Ahora bien, si los gobiernos latinoamericanos tienen que otorgar auxilios financieros a empresas que antes se financiaban en mercados internacionales y ahora son incapaces de hacerlo, la situación se complica. Con un escenario en forma de L, la ILR toca un piso de 90% a principios de 2011.
Una observación adicional del trabajo es que un tipo de cambio flexible es mejor estrategia ante la crisis financiera mundial. Citando al trabajo:
“En cuanto a la política monetaria, la región ha asimilado muy eficazmente la sacudida financiera al permitir considerables devaluaciones de la moneda acompañadas de tasa de interés bajas- al menos en relación con las tasas que habrían imperado de haber intervenido”.
Un tipo de cambio fijo habría obligado a elevar las tasas de interés latinoamericanas, para conseguir evitar que las monedas locales se cambiaran a dólares y encarecer aún más la financiación para comprar divisas. Otro efecto que elevaría la tasa de interés si el tipo de cambio fuese fijo es la devaluación esperada: primero porque aumenta la demanda de crédito para acudir a comprar dólares; segundo, porque sólo ofreciendo mayor rentabilidad los deudores en moneda local podrían compensar a quienes tienen la alternativa de invertir en dólares.
Esta observación se puede contrastar favorablemente con las aseveraciones que hacen algunos responsables de política monetaria latinoamericana en sus discursos recientes, recogidos por la organización bancaria internacional BIS.
En el caso colombiano, una de las naciones incluidas en la muestra, el gobernador del banco central, D. José Darío Uribe, señala[ii]:
“Un componente clave en la reacción política fue la flexibilidad en el tipo de cambio. Esto fue posible porque los desequilibrios cambiarios eran pequeños y las expectativas inflacionarias continuaban parcialmente ancladas a pesar de los grandes choques en el precio de la comida, energía y materias primas. La flexibilidad en el tipo de cambio fue fundamental en muchos sentidos. Primero, nos habilitó para evitar la necesidad de seguir las políticas monetarias ‘pro-cíclicas’ del pasado. Segundo, operó como un absorbente de choques que alcanzaron la cuenta corriente en la balanza de pagos (términos de intercambio, demanda de exportaciones y remesas de trabajadores). Y tercero, evitó la presión por la demanda de dólares que las instituciones bancarias sedientas de liquidez habrían ejercido bajo un tipo de cambio fijo”.
En esta línea también se encuentra el gobernador del banco central argentino. Su declaración en un foro bancario es la siguiente[iii]:
“En este escenario, un régimen de tipo de cambio flexible con intervención del banco central ha sido probado como útil, considerando nuestra historia de volatilidad macroeconómica. Además, se ha probado útil en otros países. La literatura es clara: aún para bancos centrales empleando regímenes con objetivos de inflación, el tipo de cambio es una variable significativa en su función de reacción”.
Una observación que ofrece el funcionario argentino sirve también para cerrar esta reseña:
“En contraste con lo ocurrido en episodios previos, ahora los países emergentes tienen la oportunidad de participar en la toma de decisiones respecto a como diseñar la nueva arquitectura financiera internacional”.
Opinión independiente.
[i] Departamento de Investigación del BID. “América Latina en la crisis actual”. En: Ideas para el Desarrollo en las Américas. Volumen 19. Mayo-Agosto 2009
[ii] URIBE, José Darío. “The Colombian monetary and Exchange regime under stress”. En BIS Review No. 102/2009. La declaración del funcionario corresponde a una conferencia bancaria celebrada en Buenos Aires el 31 de agosto de 2009.
[iii] REDRADO, Martín. “Effects of the crisis and different policy responses – emerging vs. advanced economies”. En BIS Review. No. 106/2009.
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LA FRACTURA DEL DIÁLOGO ENTRE LIBERALES Y PROGRESISTAS.
A la memoria de doña Rose Friedman (1910-2009)
Ha de resurgir la discusión de políticas públicas entre los defensores de mayor intervención gubernamental en la economía y quienes preconizan que el mercado libre es socialmente superior. Volver los ojos hacia la política económica vigente entre 1945 y 1973, donde hubo gobiernos esencialmente planificadores, represivos, proteccionistas y burocráticos es un ejercicio nostálgico desafortunado. Se precisa iniciar un nuevo debate.
Hay al menos dos discusiones vigentes. En la primera, están los nuevos keynesianos enfrentados a los economistas liberales; los nuevos keynesianos favorecen el intervencionismo gubernamental en economía, en oposición a los liberales, quienes consideran que mayores dosis de libertad económica y mercado son las mejores soluciones sociales disponibles. El otro debate que ocupa a algunas sociedades opone a estos mismos liberales contra los socialistas más recalcitrantes; estos últimos rechazan la economía de mercado y creen en una economía planificada con propiedad estatal como panacea.
La historia parece haber resuelto contundentemente que el socialismo y el comunismo derivan inevitablemente en totalitarismo. Por tanto, para poner la discusión en términos más fructíferos, el debate debe concentrarse en cuánta acción gubernamental se precisa sobre los mercados. La línea “progresista” cree que la respuesta es “mucha” y que el mercado es peligroso porque conduce inevitablemente a excesos. La línea “liberal”, en la cual me inscribo, desconfía de que el gobierno sea superior al mercado para obtener resultados económicos eficientes y equitativos, especialmente cuando se considera cómo funciona la política partidista.
Para que la discusión entre las posturas esté bien orientada, es bueno aprender del alerta que hace Albert Hirschman en Retóricas de la Intransigencia (1991)[1]. El pensador alemán identifica una serie de argumentos que recurrentemente se adoptan en los debates respecto a cambios sociales. Y tales “lugares comunes” algunas veces pueden usarse para adornar preconcepto, arrogancia o terquedad.
En su estudio, Hirschman distingue entre los progresistas, usualmente favorables a transformaciones sociales revolucionarias, y los opone a un pensamiento conservador que desconfía de tales grandes cambios, prefiriendo la evolución gradual y mostrándose hostil hacia las novedades impuestas por leyes, gobiernos o movimientos sociales radicales.
Siguiendo al sociólogo Thomas H. Marshall (1893-1981), Hirschman traza tres grandes episodios en el desarrollo dimensional de la ciudadanía, especialmente válidos en el mundo anglosajón. La primera etapa corresponde al Siglo XVIII, cuando el cambio social se orientó a expandir la ciudadanía civil. Es entonces cuando ocurren las Revoluciones orientadas hacia la igualdad ante la Ley y los Derechos del Hombre. En el Siglo XIX la transformación ocurre en la ciudadanía política, cuando la principal reivindicación en la agenda social es extender el sufragio a toda la población adulta. El Siglo XX incorpora la noción de ciudadanía económica y es entonces cuando se considera que sólo es libre el ser humano que alcanza una mínima dignidad socioeconómica, a ser garantizada por las políticas asistenciales emprendidas bajo el Estado Benefactor – seguridad social, reglamentación laboral y educación pública.
Ante cada uno de estos cambios ha habido opiniones progresistas favorables y conservadoras opuestas. Usualmente, incluso en períodos históricos diferentes, se corresponden a alguna de estas líneas argumentales.
Desde el frente progresista, hay tres tesis defensoras de las reformas:
- La tesis de sinergia, según la cual todos los cambios se refuerzan mutuamente de manera armoniosa. Habría una ilusión de “círculo virtuoso” en las sucesivas reformas sociales.
- La tesis del peligro inminente, donde el argumento es que sin el cambio ocurrirá algún cataclismo social inevitable. El Estado del Bienestar sería, por ejemplo, el antídoto contra una revolución social violenta.
- La tesis de la “historia está de nuestra parte”. Siguiendo este enfoque se considera que las transformaciones súbitas están respaldadas por una historia precedente de conquistas sociales de la cual son prolongación inevitable Un ejemplo contemporáneo es la llamada “Revolución Bolivariana”, la cual se cree heredera de la Guerra de Independencia y Federal venezolanas.
- La tesis de la perversidad. Según ella las iniciativas de reforma social terminan obteniendo resultados contrarios a los buscados. “La revolución devora a sus hijos” encaja en este razonamiento. Otro ejemplo es el alerta de Milton Friedman (1912-2006) respecto a que el mayor gasto público puede terminar profundizando una recesión al reemplazar gasto privado.
- La tesis de la futilidad. Es incluso más ofensiva, porque ni siquiera considera que las reformas tengan efectos indeseados. Simplemente son inútiles. Al atacar el Estado Benefactor, por ejemplo, George Stigler (1911-1991) argumenta que las políticas asistenciales terminan beneficiando a los grupos que ya tienen más poder económico. Al opinar sobre el voto universal, Vilfredo Pareto (1848-1923) creía que era una máscara para una distribución del poder que es inevitablemente injusta.
- La tesis del riesgo. Considera que una innovación social pone en peligro conquistas previamente obtenidas. En esta línea encaja la visión de Friedrich A. Hayek (1899-1992) donde considera que la intervención gubernamental bajo el Estado del Bienestar puede atentar contra libertades políticas y civiles ya que es imposible alcanzarse el consenso en decisiones políticas.
Opinión independiente.
[1] La referencia es HIRSCHMAN, Albert O. Retóricas de la Intransigencia. Traducción de Tomás Segovia. Fondo de Cultura Económica, 1991. El original en inglés es The Rhetoric of Reaction. Perversity, Futility, Jeopardy. También es de 1991.
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La nueva enciclíca Papal: La caridad en la verdad.
“Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera más confiada que resignada”.Benedicto XVI.
El 29 de junio de 2009, solemnidad de San Pedro y San Pablo en pleno Año Paulino, el Papa Benedicto XVI ha publicado su encíclica más reciente, Caritas in Veritate[1]. Es un documento relevante al constituir la reflexión institucional por parte de una religión volcada a los problemas mundiales sin descuidar la perspectiva espiritual. En este momento de crisis mundial, la Encíclica aborda varios problemas contemporáneos como pobreza, contaminación, aborto, globalización y subdesarrollo.El primer alerta que da la encíclica es que el desarrollo económico es un problema más allá de lo estrictamente técnico. El documento critica los enfoques que centran la promoción material del hombre únicamente en la eficiencia tecnológica, sin profundizar en las motivaciones y finalidades verdaderamente humanas. En varios párrafos de la Encíclica figura tal advertencia:“El desarrollo tecnológico puede alentar la idea de la autosuficiencia de la técnica, cuando el hombre se pregunta sólo por el cómo, en vez de considerar los porqués que lo impulsan a actuar. Por eso la técnica tiene un rostro ambiguo. Nacida de la creatividad humana como instrumento de la libertad de la persona, puede entenderse como elemento de una libertad absoluta, que desea prescindir de los límites inherentes a las cosas. El proceso de globalización podría sustituir las ideologías por la técnica, transformándose ella misma en un poder ideológico, que expondría a la humanidad al riesgo de encontrarse encerrada dentro de un a priori del cual no podría salir para encontrar el ser y la verdad.”“El desarrollo nunca estará plenamente garantizado por fuerzas que en gran medida son automáticas e impersonales, ya provengan de las leyes de mercado o de políticas de carácter internacional. El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada del bien común. Se necesita tanto de la preparación profesional como la coherencia moral.”“La excesiva sectorización del saber, el cerrarse de las ciencias humanas a la metafísica, las dificultades del diálogo entre las ciencias y la teología, no sólo dañan el desarrollo del saber, sino también el desarrollo de los pueblos…”Ahora bien, lejos de relegar a la técnica, lo que la encíclica defiende es un desarrollo técnico dotado de trascendencia moral. En este sentido aclara: “…Razón y fe se ayudan mutuamente. Sólo juntas salvarán al hombre. Atraída por el puro quehacer técnico, la razón sin la fe se ve avocada a perderse en la ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas”.“Se trata de ensanchar la razón y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e importantes dinámicas, animándolas en la perspectiva de esa ‘civilización del amor’, de la cual Dios ha puesto la semilla en cada pueblo y en cada cultura.”En el sentido de añadir profundidad al desarrollo económico, un contenido importante es la fe religiosa católica. La Encíclica elabora en esta visión:“El problema del desarrollo está estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma del hombre, ya que nuestro yo se ve reducido muchas veces a la psique, y la salud del alma se confunde con el bienestar emotivo. Estas reducciones tienen su origen en una profunda incomprensión de lo que es la vida espiritual y llevan a ignorar que el desarrollo del hombre y de los pueblos depende también de la soluciones que den a los problemas de carácter espiritual.”Y declara:“El ser humano no es un átomo perdido en un universo casual, sino una criatura de Dios, a quien Él ha querido dar un alma inmortal y al que ha amado desde siempre. Si el hombre fuera fruto sólo del azar o la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones que vive, si todo fuera únicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a trascenderse en una vida sobrenatural, podría hablarse de incremento o de evolución, pero no de desarrollo.”Entre las conclusiones del documento figura esta:“…La fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano, que vivifique la caridad y se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y la indiferencia atea, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también a los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano.”Tales aportes dotan a la economía de mercado de nuevas dimensiones respecto a la justicia y sus instituciones. La Encíclica cree en este ‘mercado trascendente’ como escenario para un desarrollo plenamente humano:“…El mercado no es ni debe convertirse en el ámbito donde el más fuerte avasalle al más débil. La sociedad no debe protegerse del mercado, pensando que su desarrollo comporta ipso facto la muerte de las relaciones auténticamente humanas. Es verdad que el mercado puede orientarse en sentido negativo, pero no por su propia naturaleza, sino por una cierta ideología que lo guía en ese sentido. No se debe olvidar que el mercado no existe en su estado puro, se adapta a las configuraciones culturales que lo concretan y condicionan.”En suma, “el problema decisivo es la capacidad moral global de la sociedad”. Y la libertad ocupa un lugar protagónico:“Pablo VI [Papa entre 1963 y 1978] percibía netamente la importancia de las estructuras económicas y de las instituciones, pero se daba cuenta con igual claridad de que la naturaleza de éstas era ser instrumentos de la libertad humana. Sólo si es libre, el desarrollo puede ser integralmente humano; sólo en un régimen de libertad responsable puede crecer de manera adecuada.” Opinión independiente.
[1] Sigo la versión publicada el 12 de julio de 2009 por el Diario La Razón (Especial No. 3872).
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PAUL KRUGMAN Y LA ECONOMÍA DE LA NOSTALGIA. Publicado 13/07/2009
Una de las voces que más se están escuchando desde la izquierda política corresponde al economista Nobel 2008, Paul Krugman. En su más reciente libro publicado en inglés, La Conciencia de un Progresista[1], el pensador identifica un problema que ciertamente existe en Estados Unidos y el mundo contemporáneo: una creciente desigualdad en la distribución del ingreso. Ahora bien, su enfoque consiste en adjudicar esta situación a una suerte de “conspiración política” por parte de la derecha más conservadora. Un párrafo que resume esta visión en la obra original de Krugman se puede traducir así:
“Desde los años setenta, las normas e instituciones en los EEUU han cambiado de manera tal que se ha animado o permitido una creciente desigualdad. ¿De dónde provinieron los cambios en normas e instituciones? La respuesta parece ser la política”[2].
Un contendedor de esta visión es un investigador del Cato Institute, Brink Lindsey. Este ha acuñado el término “Economía de la Nostalgia” o “Nostalgianomics” para referirse despectivamente a ese enfoque según el cual es preciso volver a instituciones políticas del pasado, especialmente las vigentes entre 1930 y 1970.
Es prudente señalar desde ya que se está ante dos versiones sesgadas. Ahora bien, lo interesante es que al abordar el asunto de la desigualdad Lindsey consigue quitarse los anteojos ideológicos mejor que Krugman. El nobel acierta al señalar el problema distributivo, mas Lindsey evita una explicación simplista e identifica toda una serie de variables que han influido en este asunto.
Primero es bueno enumerar algunos datos que sirven como síntomas de la mayor desigualdad en EEUU – y que seguramente son un termómetro para las tendencias en otras naciones-. Siguiendo a Lindsey[3]:
- Los salarios del 5% y 10% más acaudalado de los estadounidenses crecieron el doble de rápido respecto al sueldo para el asalariado medio[4] entre 1975 y 2005.
- El cociente entre los ingresos (salario + ganancias de capital) del 5% más acaudalado y lo que gana el ciudadano medio ha crecido de 2,73 veces a 3,61 veces entre 1974 y 2006. Por cada 273 USD que el 5% más rico ganaba en 1974, el asalariado medio ganaba 100; ahora por cada 100 que gana el trabajador medio el 5% más rico obtiene 361.
- Si en el año 2000 se hubiese remunerado a los principales ejecutivos estadounidenses con los criterios vigentes en la década de 1970, habrían percibido 930.000 USD anuales. Entre 2000 y 2005 el valor medio se encontraba realmente en 4,08 millones de USD, reflejando una política más permisiva para los salarios de la alta gerencia. En los años setenta, los altos ejecutivos entre las grandes empresas estadounidenses habrían ganado 30 veces más que el salario medio de un trabajador a tiempo completo en la compañía; ahora ganarían 110 veces más.
La explicación neutral para la mayor desigualdad suele provenir del “cambio tecnológico sesgado hacia el conocimiento y las habilidades”[5]; esto significa que con los avances en tecnología de la información quienes habrían salido ganando son los trabajadores que cuentan con mayor formación relacionada con estas innovaciones. En el año 2005, los salarios de los egresados universitarios serían 63% superiores a los de quienes han completado estudios secundarios, mientras que en 1979 el diferencial era 24%.
Cuando se ensayan explicaciones políticas para la mayor desigualdad ciertamente hay un filón en las políticas tributarias y laborales. La tasa de impuesto sobre renta para los más acaudalados pasó de 70% en 1980 a 50% en 1981 y ha llegado, con altas y bajas, a 35% en 2001. El salario mínimo obligatorio ha perdido un 45% en poder de compra respecto a 1968, si bien afecta a apenas 4% de los contratos laborales existentes.
Más allá de las intenciones políticas, los cambios en la distribución del ingreso tienen que ver con progresos sociales. En la época con mayor reglamentación que fueron los años entre 1930 y 1970 hubo menos libertades civiles para inmigrantes y mujeres. Los cambios ocurridos desde entonces se reflejan en estos indicadores estadounidenses:
- El porcentaje de inmigrantes sobre la población total pasó de 13% en 1920 a 5% en 1970, como resultado de legislación más rígida sobre la entrada de extranjeros (Por ejemplo el Acta de Inmigración de 1924). Tras la firma en 1965 del Acta de Inmigración y Nacionalidad – por el presidente demócrata L.B. Johnson – se promovió mayor apertura, siendo que para 2005 la población inmigrante representa 12% del total en EEUU.
- El porcentaje de mujeres adultas insertadas en el mercado laboral era de 31% en 1950. Para 1970 alcanzaba el 42% y en 2005 es de 59%
- La afiliación a sindicatos, que en la década de 1960 superaba el 30% ha caído a 12% en 2006 y en el sector privado es de 7%
Ocurre que una serie de libertades civiles referentes a evitar la discriminación racial y sexual han estado acompañadas de más libertades económicas. El resultado ha sido un mercado laboral más competitivo y por tanto mayor desigualdad salarial.
Por ejemplo, la mayor inmigración en EEUU significa que hay una mayor competencia extranjera para los trabajadores menos especializados. Si se excluye la inmigración, desaparecería cerca del 30% de desigualdad entre asalariados masculinos[6] entre 1979 y 1996.
El salario femenino estadounidense medio, que en 1960 representaba 30% del sueldo masculino, equivale al 57% en 2002. Un estudio encuentra que 13% de la desigualdad se explica por la presencia de más mujeres trabajadoras en los segmentos de renta más alta.
La menor afiliación sindical significa que han dejado de manejarse salarios fijados por tablas y baremos restrictivos. Entre 15 y 20% de la desigualdad salarial masculina entre 1970 y 1990 provendría de esta transformación.
Ningún progresista se opondría a mayores libertades para las minorías o a la igualdad de derechos ante la Ley. De allí que las explicaciones fundamentadas en lo ideológico y la nostalgia sean tanto inconsistentes como débiles para ofrecer soluciones igualitarias a una sociedad donde priva una ética más individualista, menos sometida al autoritarismo y más abierta a la incertidumbre.
Opinión independiente.
[1] La referencia en inglés es KRUGMAN, Paul. The Consciente of a Liberal. Norton, 2007. Es preciso considerar que en inglés el término “liberal” se refiere a alguien de la izquierda política, mientras que en castellano un “liberal” corresponde con quien propugna el pensamiento derechista.
[2] Krugman citado por Brink Lindsey. La referencia de este último autor está más adelante.
[3] Esta es la referencia fundamental para el artículo: LINDSEY, Brink. Paul Krugman’s Nostalgianomics. Economic Policies, Social Norms, and Income Inequality.Cato Institute, 2009. C.f. www.cato.org
Una versión resumida está en: LINDSEY, Brink. “Nostalgianomics”. The Wall Street Journal, 15/VI/2009.
[4] Este asalariado medio es el que se encuentra en la mediana, es decir, justo en la mitad del histograma estadístico. Sería el rango de ingresos que ocupa el percentil 50 en una población. En un ejemplo sencillo, si se tienen 100 ciudadanos y se les ordena por nivel de ingreso, el que ocupa la posición 50 y está justo en la mitad es la renta mediana.
[5] En inglés, “Skill-biased technical change” (SBTC).
[6] La desigualdad entre los inmigrantes y sus conciudadanos, por el contrario, decrece. En este caso la nación que importa trabajo (EEUU) tiene mayor desigualdad entre sus trabajadores, mas la nación que exporta trabajo (por ejemplo, México) consigue que ciudadanos de su país mejoren el nivel de ingresos. Si en las mediciones se incluyen también los salarios de las naciones que exportaron trabajo hacia EUA, para el período 1979-1996, el salario del 10% más acaudalado crecería a un ritmo 4,7% inferior al del 10% más pobre. Siguiendo a Lindsey: “El resultado de la inmigración ha sido reducir la desigualdad humana incrementando la desigualdad nacional [en el país de acogida]”.
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LA FRAGANCIA DE CHANEL. Publicado 29/06/2009
“Por desgracia, la libertad es un don que aterroriza a las personas”. Coco Chanel.
La vida de Gabrielle “Coco” Chanel (19/VIII/1883 – 10/I/1971) es un manifiesto de libertad. La gran diseñadora de la moda se liberó a sí misma de una vida mediocre y a la vez libertó la moda femenina, la cual con ella ingresa al Siglo XX.
La historia de Chanel es en sí misma épica[1]. Abandonada por su padre tras la muerte de su madre, hasta los 18 años residirá en orfanatos regentados por religiosas. Allí seguramente aprende las técnicas de costura que luego aplicaría en su trabajo personal. Ansiosa por una vida más acorde a su inquieto temperamento, Chanel intenta convertirse en cantante y por uno de los temas que interpretaba le queda el apodo de “Coco” que empleará años después. Un admirador acaudalado, Étienne Balsan, la instala consigo y desde allí tendrá la plataforma para su lanzamiento en el mundo de la sociedad acaudalada[2]. Lejos de apoltronarse y resignarse a un papel como amante, la gran Chanel emprende allí el trabajo de diseñar moda para damas de alta sociedad. El impulso para independizarse lo consigue de otro amante, el inglés Boy Capel. En 1910 se instala en el 21 de la Rue Cambon en París, vendiendo sombreros. Entre ese año y 1921, cuando se expande al local número 31 de esa calle, abre su primera boutique de moda, inaugura una casa de alta costura, impone el jersey femenino y comienza a incursionar en las fragancias, siendo que su famoso Chanel No. 5 es lanzado precisamente en 1921. Para 1935, cuando ya ha sido seleccionada para vestir a las estrellas femeninas de Hollywood, da empleo a cuatro mil personas y vende alrededor de veintiocho mil modelos por año en todo el orbe. Hay un retiro en 1939, coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial, manteniendo apenas abierta la tienda del No. 31 de la Rue Cambon. En 1946 dicta una suerte de memorias al escritor Paul Morand (1888-1976), que serán publicadas en 1976 y constituyen el grueso de material para este artículo[3]. A los 71 años, en 1954, Chanel vuelve y retomará la exitosa trayectoria de lanzamientos, incluyendo perfumería masculina, hasta su fallecimiento.
Ciertamente hubo heridas importantes en esta vida frenética. Ella misma le decía a Morand: “…Me sobrecoge un gélido horror cada vez que oigo pronunciar la palabra ‘huérfano’. Aún hoy no logro pasar por un internado de niñas sin que se me humedezcan los ojos o cuando alguien dice ‘esos niños son huérfanos’”[4]. Ella era capaz de valorar positivamente ante Morand lo que en su día fueron grandes dolores: “Cuando veo cuánto perjudica a las personas el haber tenido una infancia feliz, no me arrepiento de haber sido en un principio profundamente desgraciada. (…) Por nada del mundo me habría gustado tener otra suerte distinta a la mía”. Y agregaba: “Para apaciguar esos fantasmas que se llaman complejos nunca es demasiado tarde”.
Su carrera tuvo algo de desquite contra ese mundo lujoso y haragán al que vistió y del cual fue excluida en su temprana juventud. Ella desmontó el estilo de vestir ostentoso que se usaba a inicios del Siglo XX. Los excesos casi barrocos fueron sustituidos por un estilo de vestir sobrio. Fue como si vistiese con sus sencillos uniformes de orfanato a la crema y nata social. Eliminó el corsé, popularizó tejidos británicos antes limitados al público masculino, reivindicó la sencillez del blanco y negro, buscó aproximar la moda al mimetismo natural; optó por eliminar lo recargado y superficial, retomando una suerte de “clasicismo vanguardista” en la moda, rompiendo con lo anterior e inaugurando el siglo XX para la moda femenina. La botella de su perfume Chanel No. 5 era de una sobriedad ausente en cualquier frasco de fragancias para aquel entonces. Fue expuesto en 1959 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La propia Chanel afirmaba:
“Trabajaba para una sociedad nueva. Hasta el momento habíamos vestido a mujeres inútiles, ociosas, mujeres a quienes sus doncellas tenían que poner las medias; a partir de ahora tenía una clientela de mujeres activas; una mujer activa necesita sentirse cómoda dentro de su vestido. Tiene que poder recogerse las mangas. La belleza no tiene nada que ver con la afectación: ¿por qué tantas madres sólo enseñan a sus hijas a coquetear, en lugar de enseñarles la belleza?”[5].
Además ella decía, categórica:
“Hice la moda precisamente porque salía, porque fui la primera en vivir con mi época”.
Ella misma transmitió la clave fundamental de su trayectoria: “El secreto de este éxito es que he trabajado muchísimo. Durante cincuenta años he trabajado mucho más que cualquiera. Nada sustituye al trabajo, ni los títulos, ni el aplomo, ni la suerte”. Lo decía quien a los 71 años relanzaba su carrera y fallecía un domingo, el día que más detestaba precisamente porque era cuando se entregaba al descanso. En los recuerdos que evoca frente a Morand, expuestos en forma de máximas, ofrece su visión sobre dinero y trabajo: “Se empieza por desear el dinero. A continuación se coge el gusto del trabajo. El trabajo tiene un atractivo mucho más fuerte que el dinero. El dinero sólo acaba siendo el símbolo de la independencia. A mí sólo me interesaba porque alimentaba mi orgullo. No se trataba de comprar objetos, nunca he deseado nada, sólo cariño; tenía que comprar mi libertad, costara lo que costara”. Esa independencia suponía también desprenderse en gran medida de la opinión ajena:
“Consagraba mi tiempo al trabajo. M.B. me dijo enfadado:
- Usted me odia.
Le contesté:
- ¿Cree que tengo tiempo para ello?
Las personas piensan en todo, se imaginan todo tipo de hipótesis, excepto una: cuando se trabaja se les ignora”.
Su visión tiene que ver, más que con una ética, con una espiritualidad del trabajo. Ella afirmaba: “Los cuidados de la belleza tienen que empezar por el corazón y por el alma, si no, los cosméticos no servirán para nada”.
Con todo esto, es bueno recordar la advertencia que ella misma lanzó: “Hay que hablar de la moda con entusiasmo, pero sin exagerar; y sobre todo sin poesía, sin literatura”.
Opinión independiente.
[1] La cronología de Chanel que sigo es la ofrecida en BAUDOT, François. Chanel. Traducción de Rafael Galisteo. Ediciones Polígrafa, 1998.
[2] C.f. ZILKOWSKI, Katharina. Coco Chanel. Ediciones B Argentina, 2000.
[3] Se trata de MORAND, Paul. El aire de Chanel. Traducción de Ana Torrent. Tusquest Editores, 1999.
[4] ZILKOWSKI, Katharina. Coco Chanel. Ediciones B Argentina, 2000.
[5] Esta y las notas siguientes son todas tomadas de las declaraciones de Chanel en MORAND, op. cit.
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Artículo dedicado a la memoria de D. José Ignacio García Hamilton.
Las instituciones de la Revolución Francesa. Publicado 15/06/2009
Al brillante profesor Jesús Gilberto Andonegui.
El 14 de Julio se cumplirán 220 años de la Revolución Francesa. Un artículo reciente[1] estudia el efecto de esta ruptura histórica sobre las instituciones de las naciones que fueron invadidas por la Francia Revolucionaria.
Tras 1792 los franceses iniciaron una guerra defensiva contras las potencias monárquicas y gradualmente, tras obtener éxitos militares, procedieron a anexarse territorios, bajo la premisa de las “fronteras naturales”. Con Napoleón la expansión francesa alcanzó su cénit. La caída del Imperio en 1815 marcó el cese de la ocupación francesa, la cual alcanzó casi dos décadas. La presencia francesa se extendió entre 1794 y 1814 en Bélgica y desde 1795 hasta 1813 en Holanda. También abarcó territorios que aún estaban sin unificar políticamente: la presencia en suelo italiano se extendió desde 1797 hasta 1814 y en tierra alemana la región de la Renania fue donde la ocupación francesa tuvo mayor duración, entre 1795 y 1814. El efecto institucional tuvo una vigencia a mayor plazo en todos estos lugares.
La experiencia francesa constituye un caso de estudio sobre el efecto que tienen las instituciones impuestas externamente. El modelo anglosajón, al cual somos más afines los liberales, suele preferir la evolución gradual a las revoluciones. Mas en algunos casos las revoluciones pueden tener efectos sociales benéficos a largo plazo. Ello depende de los principios que promulguen. En el caso de la francesa hubo un compromiso con reformas favorables a las libertades sociales y económicas, lo cual sentó las bases para la posterior Revolución Industrial en Europa Continental. Siguiendo el estudio publicado recientemente:
“Muchos de los cambios institucionales más radicales fueron emprendidos durante la invasión de las tropas de la Francia Revolucionaria. Esto incluyó la abolición de todos los vestigios remanente de la servidumbre y las relaciones casi feudales existentes en el campo, el dominio del clero sobre el poder económico y político, el dominio de los gremios sobre las áreas urbanas y cambios legales estableciendo la igualdad ante la ley”.
Otra innovación importante fue el Código Napoleónico. La tradición jurídica anglosajona del derecho consuetudinario o common law da preeminencia a las prácticas legales que se han establecido por la costumbre y quienes se apegan a tal perspectiva miran con recelo las imposiciones legales como el derecho codificado. Ahora bien, la Revolución Francesa ejemplifica un caso en el cual la posible arrogancia de establecer un cuerpo legal que rija la vida social puede traer resultados favorables cuando sintonizan una filosofía liberal y una sociedad donde hay sed por mayores libertades. Siguiendo una biografía de Napoleón[2]:
“…Puede decirse que el Código Civil, promulgado en 1804, representó el auténtico pilar del sistema, además de la principal expresión de la obra legislativa de Napoleón. En efecto, el Código expresa verdaderamente la naturaleza y la función histórica del régimen napoleónico, en virtud de su capacidad para llevar al concreto terreno jurídico los principios fundamentales de la Revolución: el fin de todo privilegio y la igualdad de todos ante la ley, laicismo del Estado y libertad de conciencia, libertad personal y libertad económica. En todos los países en que se aplicó contribuyó a disgregar las instituciones del Antiguo Régimen y sentó las bases para el advenimiento del nuevo modelo social salido de la Revolución”.
Otra de las instituciones jurídicas interesantes de la Revolución fueron los juzgados comerciales. Un ejemplo es la región de la Renania, donde, desde 1794, fueron establecidos estos foros para resolver legalmente las cuestiones de negocios.
Ahora bien, el carácter militarista que acompañó a estas mejores legales pudo retrasar el efecto benéfico. Hubo mucha expoliación y saqueo con la ocupación francesa. Cuando realmente se materializa el efecto favorable de las instituciones francesas es a largo plazo, en la segunda mitad del Siglo XIX:
En su estudio estadístico, Acemoglou y los otros autores del estudio sobre la Revolución Francesa encuentran que en las regiones donde hubo invasión francesa y napoleónica existiría evidencia de mayor urbanización. Esta urbanización está definida como el porcentaje de personas que residía en ciudades con más de 5.000 habitantes y al estudiar su evolución desde 1700 hasta 1900 mediante estudios econométricos, se obtienen coeficientes positivos estadísticamente significativos para la ocupación francesa y napoleónica. La urbanización es considerada por los estudiosos como la mejor aproximación a la evolución del PIB per cápita; el incremento de la vida urbana va asociado a mayor crecimiento económico, propio de la industrialización. En zonas ocupadas por Francia, para 1900, la urbanización supera hasta en 10 puntos porcentuales a otras regiones. El estudio incluye 41 divisiones políticas, donde hay 21 Estados actualmente existentes, 8 regiones actualmente alemanas y 12 Estados Italianos previos a la unificación. Los resultados se pueden resumir como hacen los propios autores, tras contrastar varios modelos econométricos:
“Concluimos, en línea con nuestros resultados de la sección anterior, que no hay evidencia de un impacto negativo de la Revolución Francesa; por el contrario, hay evidencia considerable indicando que las áreas ocupadas por los franceses crecieron considerablemente más rápido en la segunda mitad del Siglo XIX”.
Si bien estos resultados sirven para mirar con menos recelo los procesos revolucionarios, quizás lo único rescatable de los mismos sean aquellas reformas que favorezcan la libertad. Por el contrario, las facetas destructivas de estos procesos también pueden tener efectos perdurables. Una biografía de Napoleón alerta:
“Ninguno de los dictadores del trágico Siglo XX – desde Lenin, Stalin y Mao Zedong, hasta tiranos pigmeos como Kim Il-Sung, Castro, Perón, Mengistu, Saddam Hussein, Ceausescu y Kadhafi – dejó de exhibir trazos específicos del prototipo napoleónico”[3].
Opinión independiente.
[1] ACEMOGLU, Daron, Davide Cantoni, Simon Johnson y James A. Robinson. The consequences of radical reform: the French Revolution. NBER Working Paper Series No. 14831. La referencia en Internet es http://www.nber.org/papers/w14831.
[2] CRISCUOLO, Vittorio. Napoleón. Traducción de Ángel Sánchez-Gijón. Alianza Editorial, 2000.
[3] JOHNSON, Paul. Napoleão. Traducción al portugués de S. Duarte. Objetiva, 2002.
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ACTITUD ANTE LA INMIGRACIÓN: EL CASO ESPAÑOL. Publicado 01/06/2009
La recesión económica mundial se está dejando sentir en España. Un grupo particularmente vulnerable entre los afectados es el de los inmigrantes. En primer término por las dificultades que tienen para adaptarse más exitosamente a una crisis en territorio nuevo. Siguiendo al diario El País:
“En una recesión profunda y simultánea en economías avanzadas y emergentes, los inmigrantes sufren el golpe más fuerte: el 14% de los latinos de EEUU están en paro, frente a la media del 8,6%; en España, el desempleo nacional del 17,4% sube al 28,4% en la población extranjera, según la Encuesta de Población Activa. Entre el último trimestre de 2008 y el primero de 2009, el paro [desempleo] creció un 7,1% para extranjeros y un 2,7% para los españoles”[1].
Otro factor que condiciona negativamente a los inmigrantes es cómo reaccionen hacia ellos los ciudadanos nacidos en los países que les acogen. Estos nativos de países desarrollados, al encontrarse en peor situación económica, podrían crearles trabas adicionales a los inmigrantes mediante actitudes discriminatorias. El discurso demagógico por la ultraderecha y las conductas antisociales pueden exacerbar estos riesgos.
Es por ello que resulta relevante entender cómo se forman las actitudes y percepciones hacia los inmigrantes entre los ciudadanos nacidos en los países receptores. En tal sentido es pertinente un estudio publicado por el IZA en abril de 2009 y cuyos autores son Ferran Martínez i Coma y Robert Duval-Hernández[2].
Los autores consideran cuatro perspectivas que definen la opinión de los ciudadanos nativos hacia los inmigrantes. Se las puede considerar como hipótesis a comprobar experimentalmente y los autores efectivamente lo hacen recurriendo a los resultados arrojados por la encuesta “Barómetro de Noviembre”, elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas en noviembre de 2005. Estos cuatro enfoques serían el económico, el de identidad, el de contacto y el de información.
El rechazo a la inmigración por motivos económicos incluye varias explicaciones.
La primera es la “hipótesis de los recursos” Según ella, las personas locales que atraviesan por peores condiciones económicas se sentirían sometidas a mayor presión competitiva respecto a los inmigrantes por recursos escasos como el empleo. Entre estos nativos desaventajados también pueden incluirse a quienes creen que están empeorando económicamente: la “hipótesis del pesimismo” sugiere que serán más hostiles hacia los inmigrantes quienes tienen perspectivas más negativas sobre el futuro económico.
Otra hipótesis económica es la de “carga fiscal”. Ella incluye dos aproximaciones. La primera sería la de quienes son más pobres y por tanto rechazan a los inmigrantes porque sienten que estos compiten por los servicios públicos escasos. Otra posibilidad de rechazo proviene de quienes están mejor económicamente: temen que mayor inmigración signifique aumento en los impuestos para atender al colectivo extranjero. Anticipándose a los resultados empíricos: los ciudadanos más acaudalados de España tienden a estar menos inquietos que los nativos anglosajones respecto al impacto fiscal que les supone la inmigración.
Un matiz a la hipótesis de carga fiscal que el estudio desconsidera es que el trabajador inmigrante también supone cotizaciones para financiar los servicios públicos y paga impuestos, lo cual podría incluso aliviar la carga fiscal sobre otros ciudadanos.
Los elementos de identidad pueden generar percepciones negativas hacia el inmigrante cuando este último tiene elementos muy distintivos racial o culturalmente respecto a los locales. En España este es el caso del colectivo marroquí – curiosamente, no lo es tanto con el chino-. Este sesgo puede atribuirse a otro elemento que incide en la identidad nativa: cómo están distribuidos los inmigrantes geográficamente. Una concentración demasiado elevada en algunas zonas puede predisponer a los locales. En lugares como Cáceres la población marroquí supone el 55% de los inmigrantes. Además, según el censo de 2006, entre los 4,1 Millones de inmigrantes en España hay 563 mil marroquíes – son el mayor colectivo nacido fuera de Europa -.
La hipótesis del contacto sugiere que la percepción negativa hacia el inmigrante es mayor entre quienes tienen un contacto más bien “accidental” o casual – por motivos como el ambiente laboral – que entre quienes tienen una interacción más “activa” y buscan convivir con el extranjero – mediante relaciones amistosas o familiares -. El estudio empírico sugiere que el hecho del contacto, incluso si es accidental, favorece una mejor actitud del local hacia el inmigrante.
Finalmente, la hipótesis de la información propone que quienes sobrestiman la cantidad de inmigrantes tienden a ser más adversos a la entrada de extranjeros en el país. El estudio estadístico sugiere que los españoles tienden a creer que hay más inmigrantes que los realmente existentes.
El impacto de estas dimensiones sobre la actitud hacia el inmigrante incide en el tipo de beneficios sociales y políticos que se considera corresponderían a un extranjero. El estudio sugiere que, en general, la actitud es favorable hacia extender tales derechos a los inmigrantes, en tanto haya cierta selectividad respecto al tipo de conocimientos y habilidades que estos tienen, especialmente si coinciden con los requeridos para el mercado laboral español. Si el inmigrante viene a ocupar puestos de trabajo que desdeñan los locales o donde hay insuficientes trabajadores nativos, entonces mejor es la acogida. Aún así, la propia hipótesis económica es consistente con el rechazo que tienden a experimentar los trabajadores menos cualificados respecto al inmigrante.
España fue una nación esencialmente emigrante en la primera mitad del Siglo XX. Además, ella misma proviene de una mezcla única de pueblos que han habitado el suelo ibérico. Es por ello que en temas como inmigración se puede aplicar la observación del poeta Antonio Machado: “El futuro no está escrito; el pasado tampoco”[3].
Opinión independiente.
[1] CALVO, José Manuel. “Una bomba de relojería en potencia”. El País. 17/May/2009
[2] MARTÍNEZ I COMA, Ferran y Robert Duval-Hernández. Hostility Toward Immigration in Spain. IZA DP No. 4109. Abril de 2009.
[3] WERNER, Louis. “The Past Is Not Yet Written”. Saudi Aramco World. May/June 2009.
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EL BANQUERO CENTRAL DE ESTADOS UNIDOS OPINA SOBRE LA CRISIS FINANCIERA.
D. Ben Bernanke (14/Abr/2009).
Las conferencias que imparte D. Ben Bernanke, presidente de la Fed (Reserva Federal o Banco Central de EEUU), son referencias fundamentales para cualquier interesado en política monetaria aplicada. En dos ponencias recientes el Sr. Bernanke ha analizado la gestión de la crisis financiera en su país, cuya resonancia global la convierte en la más importante actualmente[1].
En una ponencia ante los estudiantes del Morehouse College, el 14 de abril, el Sr. Bernanke aborda las causas de la crisis financiera, los mecanismos de respuesta política monetaria emprendidos, el impacto inflacionario que puede haber y el porqué se ha dado apoyo directo a ciertas corporaciones financieras con problemas.
Entre las causas de la crisis financiera, la opinión del banquero central es que Estados Unidos de América recibió un importante volumen de ahorro extranjero durante los últimos 15 años. Tales fondos eran remitidos fundamentalmente desde países asiáticos y economías exportadoras de petróleo. La inversión financiera extranjera pasó de representar el 1,5% de PIB estadounidense en 1995 a alcanzar el 6% del PIB en 2006.
Ante esta mayor disponibilidad de liquidez y fuentes de financiamiento, las instituciones financieras reaccionaron compitiendo más agresivamente para prestar dinero. Resultaba preciso colocar los depósitos excedentarios recibidos. El resultado fue que se relajaron las exigencias aplicadas tradicionalmente a los prestatarios, se invirtió en productos financieros más complejos y se consideró que las garantías hipotecarias irían revalorizándose en el tiempo. La mayor rentabilidad obtenida mediante estas alternativas se comenzó a revertir cuando comenzó 2007, al entrar en dificultades el mercado de hipotecas para clientes con menor capacidad para el repago – el llamado “subprime”-. La desconfianza mutua entre instituciones financieras, al ser incierto cuáles estaban más afectadas por la crisis, consiguió “secar” el mercado crediticio, primero interbancario y luego para todos los públicos –hogares, corporaciones, pequeñas y medianas empresas -.
La política monetaria convencional de reducir los tipos de interés resulta insuficiente en tal entorno, especialmente cuando las tasas se han llevado a niveles próximos a cero. Citando a Bernanke: “…Dados los problemas que están ocurriendo en los mercados crediticios, la política monetaria convencional por sí sola es inadecuada para proveer el soporte que la economía precisa. En consecuencia, la Fed ha dado una serie de pasos para ayudar a la economía mediante un desbloqueo del flujo crediticio hacia hogares y negocios.”. La misión fundamental de tales medidas es precisamente reactivar los préstamos. En la misma conferencia Bernanke enfatiza: “El crédito es la sangre vital para las economías de mercado, y el daño a nuestra economía resultante de las restricciones en el flujo de crédito ya ha sido extensivo.”
Las políticas monetarias emprendidas por la Fed en sintonía con esta visión han sido las siguientes:
- Préstamos a corto plazo a bancos e instituciones financieras con balance sano, exigiendo como colateral instrumentos financieros.
- Programas de crédito orientados hacia mercados de crédito distintos al bancario. La Fed ha atendido de esta manera al mercado de papeles comerciales, fondos de inversión y titulización hecha sobre préstamos para el consumo (los llamados asset-backed securities).
La importancia de estos otros mercados crediticios se percibe considerando un dato aportado por D. Martin Wolf, columnista del Financial Times: los bancos comerciales sólo representan el 25% del volumen de crédito otorgado en EEUU (en los años setenta alcanzaban el 40%)[2].
- Compra de instrumentos financieros por la propia Fed. Esto incluye cerca de 1 billón (en inglés, 1 trillion) de dólares para instrumentos que tienen garantía hipotecaria y han sido emitidos por las agencias gubernamentales Fannie Mae y Freddie Mac.
La preocupación sobre el impacto que esta expansión monetaria podría tener sobre el nivel de precios es legítima y la Fed considera que iniciada la recuperación podrán retraer o eliminar estos programas. El objetivo de inflación a largo plazo es 2%. Actualmente la inflación está en niveles próximos a cero o ligeramente negativos, especialmente al caer el precio del petróleo. De allí que la preocupación más inmediata sea más bien que los precios caigan, como ocurrió en la década de 1930 en EUA y desde la década del noventa en Japón[3]. Esta deflación es contraproducente porque difiere las decisiones de consumo - ¿para qué comprar ahora si luego estará más barato? – y además incrementa el valor real que tienen las deudas – cualquier persona endeudada podría comprar más cosas con el dinero que debe destinar para pagar a sus acreedores[4].-
El apoyo de la Fed a corporaciones de gran dimensión como la aseguradora AIG y la banca de inversión Bear Stearns ha sido polémico. El propio Bernanke señala “Como regla general, mi preferencia es que cualquier empresa incapaz de cumplir sus obligaciones afronte las consecuencias del mercado”. Si se dio ayuda fue por la importancia sistémica que tienen tales grupos.
De allí que en su otra conferencia, impartida el 7 de mayo de 2009 en Chicago[5], Bernanke enfatice en el riesgo sistémico. Como señala Bernanke, “…Una lección principal de la crisis es que una aproximación a la supervisión que se enfoque exclusivamente en las instituciones individuales puede perder de vista problemas más amplios que se están construyendo en el conjunto del sistema”[6]. De allí que se recomiende una supervisión consolidada y “macroprudente”. Consolidada porque se debe evaluar conjuntamente a todas las compañías, bancarias o no, que integran un grupo financiero. Y “macropruedente” porque es preciso evaluar con más cuidado a las instituciones, productos, transacciones y reglamentaciones que exacerban el riesgo sistémico.
Opinión independiente.
[1] Las referencias son:
BERNANKE, Ben. “Four Questions about the financial crisis”. BIS Review, 45/2009.
BERNANKE, Ben. “Lessons of the financial crisis for banking supervision”. BIS Review, 56/2009.
[2] WOLF, Martin. “Why Obama’s conservatism may not prove good enough”. FT.com. 12/Mayo/2009.
[3] La inflación media en Japón, entre 2001 y 2006, ha sido negativa de 0,3%. C.f. THE ECONOMIST. El Mundo en Cifras. Edición 2008. Traducción de Alfonso Lara L. Link Ideas, 2007.
[4] Este último efecto fue destacado por el economista Irving Fischer (1867-1947).Una reseña biográfica sobre este economista está disponible en www.britannica.com
[5] Ver referencia en la nota 1.
[6] En lógica esto es una “falacia de composición”. Lo que es adecuado para una sola parte puede ser insuficiente para todo el conjunto.
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LOS ESPÍRITUS ANIMALES (Parte 2). Publicado 11/05/2009
Esta entrega continúa comentando sobre los “espíritus animales”, esas variables psicológicas cuyos efectos se dejan sentir en el comportamiento general de la economía. Junto a la confianza, el intercambio equitativo y la corrupción que ya describí en un artículo previo, los otros dos “espíritus animales” serían la ilusión monetaria y el gusto por las historias.
En este comentario la referencia continúa siendo el libro Animal Spirits de George Akerlof y Robert Schiller (Princeton University Press, 2009).
La ilusión monetaria sería un error en el pensamiento, mediante el cual las personas olvidamos el poder real de compra que tiene el dinero y nos fijamos sólo en su magnitud. Al recibir un aumento de salario en economías inflacionarias muchos se dejan guiar por la ilusión de que están mejor cuando en realidad el incremento es incapaz de compensar la subida general en los otros precios. Al contrario de este escenario, está el caso en que ocurre deflación, en el cual los precios generales caen; difícilmente alguien aceptaría una rebaja en el sueldo durante una deflación, aún cuando el poder de compra resultante quedaría inalterado – porque todo está más barato y se podrá seguir comprando lo mismo que antes.
El papel del dinero como unidad de cuenta es precisamente el eje de la ilusión monetaria. Se nos hace más fácil pensar en términos de cantidades monetarias que de los bienes y servicios que ese dinero puede comprar.
El tema del gusto por las historias es otra variable que tiende a descuidarse en análisis económico convencional. Más que en cifras y hechos, la tendencia psicológica es guiarse por relatos de cómo las cosas ocurren, especialmente si tales interpretaciones provienen de fuentes que se consideran fiables. La confianza en la situación económica eventualmente tiene que ver con las historias que cuentan ciertos líderes políticos, con las versiones que circulan sobre personajes que se han enriquecido y las noticias sensacionalistas sobre grandes éxitos empresariales. Un ejemplo es lo que ocurrió durante el boom de Internet, en el cual se propagó la creencia de que se estaba entrando en una nueva era económica y que el dinero casi crecería espontáneamente al hacerse negocios relacionados con el comercio electrónico.
Este ambiente que se genera mientras cunden historias sobre éxito y prosperidad económica tienen que ver con un concepto elusivo también en terminología económica convencional. Se trata de la “economía recalentada” (overheated economy). Citando a Akerlof y Shiller:
“El término economía recalentada de la manera en que lo usaremos, se refiere a una situación en la cual la confianza ha ido más allá de los límites normales, en la cual una fracción creciente de personas ha perdido el escepticismo habitual sobre la perspectiva económica y están listos para creer historias sobre un nuevo auge económico. Es un período en que el gasto descuidado por parte de los consumidores se convierte en la norma y cuando algunos emprendedores realizan inversiones malas, respecto cuya solidez no se sienten del todo seguros y simplemente esperan que alguien se las compre. Es una época en que la corrupción y la mala fe se incrementan, dado que se apoyan en la conducta confiada por parte de la gente y en una actitud apática por los supervisores gubernamentales. (…). También es una etapa en que la gente tiene presión social de consumir a un nivel elevado porque ven a los demás haciéndolo, no quieren verse rezagados y se despreocupan por tales niveles de gasto porque sienten que los otros tampoco se inquietan”.
Este tipo de “recalentamiento” podría haber caracterizado la década entre 1995 y 2005, al igual que algo semejante precedió la Gran Depresión de 1930.
Las dos más profundas crisis económicas en Estados Unidos de América tuvieron aspectos explicables mediante los “espíritus animales”.
La crisis de la década de 1890 contiene elementos de importante desconfianza hacia las instituciones bancarias, especialmente cuando se estaba estableciendo el bimetalismo – respaldo tanto con oro como plata de los billetes en circulación. Adicionalmente había un sentimiento de injusticia en la distribución de riqueza entre trabajadores y empresarios, al punto que en 1894 hubo 1.400 huelgas involucrando a 500.000 trabajadores. La ilusión monetaria resultaba también patente, motivando que un economista, John Bates Clark[1] (1847-1938), crease en 1895 el concepto de tasa real de interés, descontando la inflación al tipo de interés nominal. En aquella crisis la bolsa se derrumbó 27% en los 14 meses precedentes a julio de 1893, el índice de precios cayó 18% entre febrero de 1893 y diciembre de 1894; el desempleo pasó de 11.7% a 18,4% en 1894, sin caer por debajo del 10% hasta 1899. La gente de aquel tiempo se dejó guiar por historias sobre pánicos bancarios en 1873 y 1884, al igual que hoy día algunos apelan a la crisis de 1930..
La Gran Depresión de 1930 fue mundial. En el caso de Estados Unidos el desempleo pasó de 10% en noviembre de 1930 a 25,6% en enero de 1931. Los precios cayeron 27% entre octubre de 1929 y marzo de 1933. Aún con la deflación los sindicatos se mantuvieron renuentes a negociar bajas salariales. Se mantenía la percepción sobre injusticia distributiva, estando el comunismo como alternativa atractiva. La desconfianza generalizada sacó de circulación el dinero para inversionistas y emprendedores. Y más que gasto público, lo que sacó al país de aquella crisis fue una gradual recuperación de confianza y orgullo nacional, especialmente con la Segunda Guerra Mundial.
El mayor papel en la crisis actual está en una institución creada en 1913 tras la amarga experiencia de 1890: el Banco Central Estadounidense (Fed). Al fundarse su principal función se concebía como prestamista de último recurso para bancos con problemas. Tal papel resultaría más importante ante una desconfianza generalizada que las operaciones de mercado abierto para rebajar las tasas de interés, que nunca podrán caer por debajo de cero.
Opinión independiente.
[1] C.f. www.britannica.com
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Los espíritus animales. Publicado 20/04/2009
A Clara Rodríguez por su música para piano de Teresa Carreño.
“A veces me gustaría ser psicóloga en vez de economista, para tratar de comprender qué ha pasado”.
Anne Krueger, ex directiva del FMI. (El Mundo, 29/III/2009).
En un libro reciente, los economistas George A. Akerlof (premio nobel 2001) y Robert J. Shiller consideran una serie de variables psicológicas descuidadas en el análisis económico convencional. Tales serían los “espíritus animales”[1].
El término “espíritu animal” fue acuñado por John Maynard Keynes (1883-1946) para referirse a variables ajenas al cálculo racional que explican la decisión de invertir. Siguiendo el diccionario económico de The Economist[2], los espíritus animales o “animal spirits” serían “el peculiar nombre que Keynes dio a unos de los ingredientes esenciales para la prosperidad económica: la confianza. Según Keynes, los espíritus animales son una suerte de confianza u ‘optimismo cándido’. Con esto quería decir que para los empresarios en particular, ‘el pensamiento de pérdida que usualmente sobreviene a los emprendedores- como la experiencia indudablemente confirma- es puesto de lado del mismo modo que un hombre sano se aparta de la expectativa respecto a la muerte’.”
Para Akerlof y Shiller los “espíritus animales” van más allá de la confianza. Ellos adoptan el término para referirse a “los motivos no económicos y las conductas irracionales”. Explicando la etimología y alcance del término, los autores señalan:
“En el uso original del término, usando la forma ‘spiritus animalis’ en latín antiguo y medieval, la palabra ‘animal’ significa ‘proveniente de la mente’ o ‘animado’. Se refiere a la energía mental y vital básica. En economía moderna, los ‘espíritus animales’ han adquirido un significado algo distinto; se trata ahora de un término económico, refiriéndose a los elementos inconsistentes y agitados en la economía. Se refiere a nuestra relación particular con lo ambiguo e incierto”.
Esta es una vertiente en el pensamiento keynesiano más prometedora que otros conceptos como el multiplicador del gasto público que se están poniendo nuevamente en boga. Akerlof y Shiller opinan que “en la visión de Keynes estos espíritus animales son la principal causa por la cual la economía fluctúa como lo hace. Además son la mayor causa del desempleo involuntario”.
Los espíritus animales que los autores consideran que influyen en las decisiones económicas son cinco: la confianza; la equidad; la corrupción y conducta antisocial; la ilusión monetaria y el gusto por las historias.
La confianza se refiere básicamente a la elección por descartar cierta información o hechos que impulsen a dudar. Aún contra evidencia pasada o riesgos actuales, quien confía sigue adelante en su elección. Las decisiones financieras serían hechas sobre la base de tal confianza. La propia palabra “crédito” en el mundo financiero viene de “creer”. Cuando hay confianza colectiva en un mercado hay una actitud inversora en instrumentos financieros, mientras que la desconfianza genera un mercado bajista, proclive a la venta y donde masivamente se prefiere desprenderse de acciones, bonos o depósitos bancarios.
El concepto de intercambio equitativo sobrepasa la visión tradicional sobre transacciones económicas. El análisis superficial considera que todo intercambio voluntario ya es en sí mismo equitativo. Mas una perspectiva sociológica sobre las transacciones sugiere que hay una dimensión subjetiva en las operaciones comerciales donde se busca un equilibrio entre las partes en temas como pueden ser el status social, la sujeción a las normas y lo ético.
La corrupción y mala fe en los mercados financieros catalizaría recesiones en el conjunto de la economía. En las recientes recesiones de Estados Unidos de América[3] se aprecia que hay cambios en las actitudes colectivas haciéndolas más tolerantes a conductas oportunistas en el mundo financiero. Adicionalmente a este cambio cultural, está el surgimiento de tecnologías novedosas que pueden motivar a algunos a sacar provecho.
Mientras he estado leyendo el libro me he encontrado con un par de artículos que guardan relación con este punto de corrupción y su psicología:
Los salarios correspondientes a empresas financieras tienden a elevarse en épocas que hay menor reglamentación sobre la industria financiera. Los sueldos en el sector financiero estaban en línea con los de las otras industrias entre 1948 y 1982. Cuando a partir de la década del 80 se suavizan las normativas financieras y surgen nuevas tecnologías comienzan a incrementarse los salarios en la industria financiera, al punto que en 2007 equivalían, en media, a 181% de la remuneración en otros sectores. Las nuevas tecnologías financieras demandarían gente más calificada y costosa para lidiar con ellas, mas el incremento salarial también podría explicarse por el aprovechamiento que algunos hicieron de la confusión que acompaña a las innovaciones[4].
Un estudio sobre conductas contrarias a la ética en las organizaciones considera que hay “trampas psicológicas” que distorsionan la percepción sobre lo correcto e incorrecto. Ellas incluyen la obediencia ciega al superior corrupto, la intolerancia a cuestionarse uno mismo antes de actuar y las trampas defensivas cuando el oportunista justifica que su conducta es válida porque otros harían lo mismo (“efecto del falso consenso”). Los autores del trabajo incluso sugieren que la organización cuente con psicólogos que sirvan de apoyo y conciencia independiente ante situaciones ambiguas donde operen estas “trampas”[5].
Como señalan Akerlof y Shiller, el nobel Gary Becker ha trabajado desde 1968 en este punto de cómo racionalmente se puede elegir una conducta corrupta. El peligroso resultado es un equilibrio donde todos creen individualmente que ganan y colectivamente se están perjudicando. Ocurre que estas variables como confianza, equidad y corrupción tienen su propio efecto multiplicador sobre el PIB y el ingreso nacional.
En las siguientes entregas elaboraré sobre los otros dos espíritus animales y el resto de la obra.
Opinión independiente.
[1] AKERLOF, George A. y Robert J. Shiller. Animal Spirits. Princeton University Press, 2009.
[2] C.f. www.economist.com sección “Economics A-Z”.
[3] Akerlof y Shiller consideran tres episodios: la quiebra de las entidades de ahorro y préstamo (Savings and Loan Associations) en 1991; Enron en 2001 y las hipotecas y titulizaciones subprime de 2007.
[4] WOLF, Martin. “Cutting back financial capitalism is America’s big test”. FT, 14/IV/2009.
[5] HOYK, Robert y Paul Hersey. “The Root Causes of Unethical Behavior”. Graziadio Business Report. 2009, Volume 12, Issue 2. Pepperdine University.
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UN NOBEL DE ECONOMÍA OPINA SOBRE LA CRISIS. Publicado 06/04/2009
D. Gary Becker, nobel de economía en 1992, ha publicado varias reflexiones sobre la actual crisis económica mundial. Además del blog que mantiene junto a otro pensador notable, Richard Posner – en www.becker-posner-blog.com -, comentaré artículos recientes en que aparece este personaje como autor o entrevistado.
Becker comienza con una visión menos lúgubre que otros colegas sobre la contracción económica actual: “Llamaría a esto una recesión, no una depresión, mientras la caída acumulada en el PIB sea inferior al rango entre 8 y 10 por ciento – hasta ahora la caída en el PIB estadounidense ha sido de 2% y el PIB mundial apenas se ha contraído”[i]. Colocando esta crisis en perspectiva y contrario a la visión sombría sobre el capitalismo, Becker recuerda los logros que ha tenido el giro favorable hacia la economía de mercado durante los últimos 30 años. En una columna publicada en Financial Times[ii] el nobel señala:
“El producto interno bruto mundial creció 145 por ciento entre 1980 y 2007, o en media aproximadamente 3,4 por ciento anual. A lo que se llama codicia capitalista y que ha motivado a la gente de negocios y a los trabajadores ambiciosos en realidad ha ayudado a que centenares de millones de personas salgan de la pobreza crítica. El papel del capitalismo en la creación de riqueza se puede ver en el pronunciado ascenso en los ingresos nacionales chino e hindú, una vez que esos países introdujeron reformas fundamentadas en la economía de mercado”.
En su ponencia ante la Mont Pelerin Society –una ONG que propugna la economía liberal - , Becker insiste en esa visión histórica[iii]:
“Incluso un bienio de decrecimiento en el PIB y desempleo comparativamente alto no hará sombra a los notables resultados económicos de las décadas pasadas, incluyendo crecimiento sin precedentes del PIB en naciones anteriormente pobres o muy pobres, como Japón, Corea del Sur, China, India, Malasia, Chile, España y Portugal.”
Ciertamente la economía de mercado puede entenderse como un mecanismo social para alcanzar eficiencia y equidad. Becker señala en una entrevista concedida al Wall Street Journal[iv]:
“Cuando se compara la economía de mercado con sus alternativas, nada es mejor para incrementar la productividad, reducir la pobreza, incrementar la salubridad e integrar a la gente del mundo”.
La disfunción o falla de mercado responsable por originar la manía y posterior pánico en los precios inmobiliarios es atribuida por Becker a tres causas[v]:
Los bajas tasas de interés que mantuvo la Reserva Federal Estadounidense entre 2002 y 2004.
Los altos índices de ahorro en Asia y otras naciones del orbe, el cual abarató el precio del dinero y generó abundante liquidez.
La “mentalidad de burbuja”. Becker la define así: “Con esto quiero decir que mucho del crédito y endeudamiento adicional estuvo fundamentado en expectativas de que los precios inmobiliarios continuarían incrementándose a ritmos que ahora reconocemos – y debimos reconocer entonces – como insostenibles”.
Respecto a que el problema haya sido la falta de más reglamentación financiera, Becker se muestra escéptico en su blog
“La banca comercial, por ejemplo, ha sido más reglamentada que otras instituciones financieras, y no por ello han tenido un mejor desempeño que estas. En el otro extremo, los ‘hedge funds’ [fondos de inversión libre] han sido los menos reglamentados y en conjunto lo han hecho mejor que muchos otros en el sector financiero. Un gran problema con la reglamentación es quienes la ponen en práctica. Los propios reguladores se vieron atrapados en la misma mentalidad de burbuja que los inversionistas privados y los consumidores”[vi].
Ante las críticas a las innovaciones financieras, Becker vuelve a adoptar una visión con espectro temporal más amplio:
“La falla en innovaciones financieras -como los instrumentos con subyacente en hipotecas subprime-, los problemas causados por modelos de riesgos que ignoraron el potencial de pronunciadas caídas en los precios de la vivienda y el incremento en el riesgos sistémico claramente representan disfunciones de mercado, si bien estas novedades también contribuyeron a la expansión global en las tres décadas pasadas.”[vii]
Al considerar las soluciones políticas que se están adoptando, Becker considera tres debilidades en la aproximación adoptada:
Un diagnóstico superficial.
Un concepto errado de que las fallas de mercado simplemente se solucionan con intervención gubernamental.
Falta de perspectiva de largo plazo para las medidas que se están adoptando.
El alza en el gasto público se ha fundamentado en el concepto keynesiano del multiplicador, según el cual al incrementarse el gasto público hay un repunte más que proporcional en la demanda agregada y el PIB. Becker opina que falta más evidencia empírica actualizada sobre la dimensión de ese multiplicador. El nobel intuye que si bien el multiplicador sube durante las recesiones, difícilmente alcanza la unidad. Esto significa que el gasto público en realidad retraería gasto privado[viii].
Becker sugiere medidas como las siguientes para lidiar con la crisis[ix]:
Exigir mayores reservas de capital a los bancos, lo cual es, en la práctica, un “impuesto al crecimiento desmesurado”.
Evitar la inversión del gobierno en acciones de los bancos, siendo preferible que se les subsidie en la adquisición de instrumentos financieros. Se evita con esto que los gobiernos se entrometan demasiado en la gestión cotidiana de los bancos.
Privatización de las agencias gubernamentales estadounidenses Freddie Mac y Fannie Mae, las cuales operan en el mercado hipotecario.
Evitar más rescates bancarios fundamentados en el tamaño de las instituciones con problemas financieros – el llamado enfoque ‘too big to fail’.
A Becker le inquieta que la creciente intervención gubernamental genere una pérdida de responsabilidad individual y el surgimiento de grupos de interés que bloqueen la vuelta hacia una economía de mercado[x]:
“Las políticas que asusten a los emprendedores y les disuadan de acumular capital privado e invertir en innovaciones herirá a la mayoría de nosotros, pero especialmente a los trabajadores”[xi].
[i] C.f. al blog mencionado, entrada del 29 de marzo: “The Treasury’s Plan to Buy Bank Assets”.
[ii] BECKER, Gary y Kevin Murphy. “Do not let the ‘cure’ destroy capitalism”. FT, 19/03/2009.
[iii] BECKER, Gary. The Free Market’s Trial by Fire. MPS New York 2009. Disponible en: http://www.montpelerin.org/nyc2k9.cfm
[iv] O’GRADY, Mary Anastasia. “Now Is No Time to Give Up on Markets”. WSJ, 21/03/2009.
[v] C.f. Nota 4.
[vi] BECKER, G., entrada del 9 de marzo:“Financial Regulations”.
[vii] C.f. Nota 2.
[viii] C.f. Nota 4.
[ix] C.f. Nota 1, 3 y 6.
[x] C.f. Nota 4.
[xi] C.f. Nota 3.
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Dos siglos y medio de HAENDEL.
Entre las conmemoraciones musicales de 2009 he mencionado el bicentenario de Haydn (1732 – 1809) y ahora corresponde el turno a Georg Friedrich Händel (1685 – 1759). Este último fue uno de los más cosmopolitas compositores barrocos, desplazándose por su Alemania natal, Italia e Inglaterra. De esta última nación tomó la nacionalidad en 1727, adaptando su nombre al inglés como George Frideric Handel, con el cual se le suele conocer en literatura anglosajona. En el mundo hispánico se suele usar más la forma Haendel para el apellido.
Las obras instrumentales más interpretadas de Handel suelen ser Música Acuática (1717) y Música para los reales fuegos de artificio (1749). Ahora bien, los géneros en que más trabajó el compositor fueron los vocales, destacando la ópera y el oratorio. En este último género se inscribe su Mesías y el celebérrimo coro del Aleluya.
La localidad en que nació Haendel es Halle an der Saale (Sajonia). El compositor perdió a su padre Georg en 1697 e intentando colaborar en el sostén familiar inició estudios jurídicos, los cuales abandonó para dedicarse a la música. Tras residir en Hamburgo (1703-1706), el músico se trasladó a Italia (1706-1710), donde se encontró con obstáculos para escribir ópera:
“En enero y febrero de 1703 Roma fue sacudida por dos violentos terremotos, aunque sin víctimas. Como señal de gratitud, se decretó que por los próximos cinco años cualquier forma de interpretación teatral sería rigurosamente prohibida. Los intentos de escenificar óperas sólo volvieron en 1710”.
La libertad es el lenguaje artístico. En efecto, partiendo de las posibilidades para dramatización que ofrecen distintos pasajes religiosos, se consiguió evadir la censura sobre la ópera mediante temas vocales sacros. “Nada podría detener el elemento dramático, operístico, de desarrollarse. Simplemente persistió bajo el nombre de ‘oratorio’, como lo revelan tanto la música como los escenarios cuidadosamente elaborados para varios oratorios”[1].
El género del oratorio es definido por la Encyclopaedia Británica como “una composición musical de gran dimensión desarrollada sobre un tema sagrado o levemente secular, para voces solistas, coro y orquesta. El texto de un oratorio usualmente está fundamentado el las Escrituras y la narración necesaria para desplazarse entre escenas es suministrada mediante recitativos cantados por varias voces, las cuales abren paso a las arias [piezas vocales para solista] y coros (…) El oratorio carece de finalidad litúrgica y pueden ser interpretados en iglesias y salas de concierto”.
Handel se trasladó a Hannover (1710-1713) y finalmente fijó residencia en Londres en 1713, si bien siguió siendo un viajero asiduo. En Inglaterra encontró un ambiente favorable al desarrollo operístico:
“Hacia 1710 la ópera en idioma italiano se había establecido en el escenario londinense, a pesar de los vituperios emitidos por algunos comentaristas y críticos. Claramente había la necesidad de un compositor con la experiencia apropiada para proveer nuevas composiciones de esa clase, un papel que Handel podía ejecutar a la perfección”[2]
El primer gran éxito del compositor fue Rinaldo (1711). A partir de allí desarrolló su trabajo en un medio cada vez más competitivo:
“Una rivalidad musical se desarrolló entre Handel y [Giovanni] Bononcini [1670-1747], al punto que los partidarios de ambos compositores pronto trasladaron su enfrentamiento a la controversia política. Dado que Handel disfrutaba de la protección abierta del Rey, los antimonárquicos apoyaron a Bononcini”.
En la “guerra operística” londinense, Handel tuvo otro triunfo importante con Giulio Cesare, en 1724. En ella se aprecia la concepción de “gran drama teatral” que desarrolló Handel:
“Las audiencias londinenses, incapaces de entender italiano, no habrían aceptado una serie de incompresibles recitativos ‘secco’ y arias preciosistas. ‘Giulio Cesare’ ofrecía espectáculo tanto para la vista como para el oído: procesiones y agitación bélica, intentos frustrados y exitosos de homicidio en escena, magia arcadia y celebraciones victoriosas. El hecho de que la ópera de Handel triunfara sobre los encantos sencillos de Bononcini ciertamente tuvo que ver con estos atributos externos…”[3]
Los vaivenes de la fortuna son especialmente notorios en las vidas célebres. En el caso de Handel se sucedieron el fallecimiento de su madre Dorothea Taust (1730) y una merma en el protagonismo que el compositor tenía en la escena londinense:
“…En 1733 miembros de la nobleza, con el apoyo del príncipe de Gales, impulsaron la creación de la Ópera de la Nobleza, rival de la compañía fundada por Haendel. El famoso ‘castrato’ Carlo Broschi, mas conocido como Farinelli, se instaló en Londres en 1734 a las órdenes de la nueva compañía”.
En 1737 quiebra la compañía de ópera liderada por Handel y el compositor sufrió lo que hoy día llamaríamos accidente cardiovascular leve (1737). Ante estos reveses, Handel sacó provecho de su experiencia italiana y optó por ofrecer un sustituto a la ópera. Se trataba del oratorio, en el cual eligió emplear la lengua inglesa. Si bien el uso de temas sacros tuvo detractores, el oratorio ganó apoyo popular. El momento culminante del oratorio inglés es la composición de El Mesías por Handel, en apenas diez semanas, durante 1741. El estreno ocurrió en Dublín el 13 de abril de 1742.
‘Nos faltan las palabras’ –escribió el Dublin Journal del 17 de abril de 1742 – ‘para expresar el refinado placer ofrecido a un auditorio numeroso y admirativo.”[4]
En Londres la obra también ganó el apoyo del público:
“El día de su estreno en Londres, el 23 de marzo de 1743, el rey Jorge II y la sala escucharon de pie el célebre Aleluya”[5].
En el año terrible de 2009 es una dicha que evoquemos justamente a compositores cuya música entusiasta consigue un armonioso equilibrio entre idea, técnica y pasión. A las conmemoraciones de Haydn y Handel se suma la de Felix Mendelssohn (1809-1847), quien redescubrió la música barroca y cuyos concierto para violín, Sinfonía No. 3 “Escocesa” y Sinfonía 4 “Italiana” son otras obras indispensables para capear con buena banda sonora esta depresión económica mundial.
Opinión independiente.
[1] OSELE, Claudio. Forbidden Opera. Sinopsis acompañando la grabación de Bartoli y Minkowski. Decca, 2005.
[2] HICKS, Anthony. Rinaldo. Sinopsis acompañando la grabación de Bartoli, Ficks y Hogwood. Decca, 1999.
[3] LEOPOLD, Silke. Sinopsis de Giulio Cesare. Traducción al inglés de Clive R. Williams. Sinopsis acompañando la grabación dirigida por Harnoncourt. Teldec, 1988.
[4] EYLES, Emmanuelle. “El testamento espiritual de Haendel”. Traducción de Antonio Abellán. Sinopsis acompañando la grabación de El Mesías por John E. Gardiner. Philips, 1997.
[5] NUÑO, Ana. “El músico nacional de Inglaterra”. RBA Coleccionables, 2005.
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Las instituciones y la maldición de los recursos naturales abundantes. Publicado 09/03/2009
Al profesor Arístides Silva Otero, in memoriam.
“…La libertad frecuentemente se contrae en sintonía con el Producto Interno Bruto. (…) Y la contracción económica, dicen algunos, puede hacer que la libertad parezca más preciosa (…)”.
“Bagehot: El precio de la libertad”. En The Economist, 28/Feb/2009
Parecería haber una suerte de “maldición de la abundancia” en las economías que tienen riquezas naturales más numerosas como pilar económico. Si se piensa en el continente africano y en el grueso de los países exportadores de hidrocarburos, ciertamente hay fracasos socioeconómicos conviviendo con una naturaleza generosa. La Venezuela plagada de viviendas precarias sobre uno de los subsuelos más ricos es un caso emblemático.
Ahora bien, también hay contraejemplos. Está el caso de Botswana, un campeón en crecimiento económico desde 1965 y cuyo PIB proviene en 40% de diamantes. Noruega, con abundante dotación de gas natural, recursos hidroeléctricos y peces, ha conseguido dejar atrás su pasado pobre a inicios del Siglo XX. Y otro ejemplo exitoso es Estados Unidos de América, nación cuya economía recurrió ampliamente a los recursos naturales entre 1850 y 1950. Como decía Galbraith, si tener abundancia de materias primas condena a una nación a la miseria, los Estados Unidos sería el país más pobre del planeta.
Un artículo considera que la explicación sobre estas diferencias en desempeño proviene del tejido institucional. Los autores consideran que “los arreglos institucionales son colocados a prueba por los recursos naturales”. El trabajo, titulado “Instituciones y la Maldición de los Recursos Naturales”, ha sido publicado en The Economic Journal[1] en enero de 2006.
En el trabajo se distinguen dos tipos de ambientes institucionales: el “amigable con el productor” y el “amigable con el oportunista”. Citando el artículo:
“…Identificamos que la varianza del desempeño en crecimiento económico entre países ricos en recursos naturales se debe principalmente a cómo las rentas de estos recursos son distribuidas mediante el arreglo institucional. La distinción que hacemos es entre instituciones amigables con el productor [producer friendly institutions], donde la búsqueda de rentas y la producción son actividades complementarias, y las instituciones amigables con el oportunista [grabber friendly institutions], donde la búsqueda de renta y la producción compiten entre sí. (…) Las instituciones amigables con el oportunista pueden ser particularmente nocivas para el crecimiento cuando los recursos empresariales escasos son desviados de la producción hacia actividades improductivas.”
En su modelación estadística, los estudiosos emplean un parámetro λ, el cual, en la medida que tiende a cero, refleja una sociedad más favorable al oportunismo. En su medición, recurren a un índice provisto por “Political Risk Services”, una organización especializada en analizar el riesgo de los países. (www.prsgroup.com). El indicador de calidad institucional se hace operativo considerando varias dimensiones:
“El índice de calidad institucional es una media no ponderada de cinco indicadores basados en datos de Political Risk Services: un índice para el cumplimiento de la ley, un índice de calidad burocrática, un índice de corrupción gubernamental, un índice de riesgo de expropiación y un índice de incumplimiento de contratos por el gobierno. Todas estas características captan varios aspectos de sociedades amigables con el productor versus sociedades amigables con el oportunista. De esta manera, cuando el índice es cero, hay un débil imperio de la ley y un mayor riesgo de expropiaciones, una burocracia disfuncional y corrupción en el gobierno, todo lo cual favorece a los oportunistas y disuade a los productores”.
En la construcción econométrica, se introduce una variable denominada “término de interacción” que multiplica este índice institucional por el nivel de recursos naturales. En la medida que las instituciones sean favorable al oportunista, esta multiplicación tenderá a cero, reflejando cómo se neutraliza la abundancia en riqueza natural. El resultado es que la variable es estadísticamente significativa (técnicamente, con nivel de confianza inferior al 95%) y se consigue predecir con razonable fiabilidad a la variable dependiente, que es el crecimiento económico (nuevamente un dato técnico: el R2 de la regresión es de 71%). Las otras variables explicativas consideradas son el nivel inicial de ingreso en la economía, la apertura internacional, el nivel de abundancia en los recursos naturales y el nivel de inversión. La muestra de países considerada incluye 87 naciones, considerando el lapso entre 1965 y 1990. Se empleó este conjunto de economías y lapso temporal para oponer los resultados a un estudio donde se consideraban irrelevantes las variables institucionales; tal estudio, realizado por los autores Sachs y Warner en 1995, consideraba que la explicación a la “maldición de recursos naturales” corresponde a la llamada “enfermedad holandesa”, donde las economías se especializan en las industrias donde se exportan recursos naturales independientemente de la variable institucional.
Sin duda, hay limitaciones en el estudio actual. La primera es la dirección de causalidad: es difícil explicar si el arreglo institucional explica el éxito en el crecimiento económico o si es la viceversa la que tiene más fuerza. También falta convertir el tejido institucional en una variable endógena, es decir, explicar cómo se construyen las instituciones y qué conduce a que se apoye más al productor o al oportunista.
Un resultado amargo es que al expandir las variables explicativas empleadas, añadiendo a las instituciones el nivel de educación secundaria en la población, el resultado cambia poco. Esto puede comprobar una impresión que al menos yo he encontrado en la vida cotidiana y es que, independientemente de la instrucción académica recibida, el oportunista y corrupto emergen en sociedades que toleran tales conductas.
Opinión independiente.
[1] MEHLUM, Halvor, Karl Moene y Ragnar Torvick. “Institutions and the resource curse”. The Economic Journal. Enero de 2006. Blackwell Publishing.
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Hacia una teoría de la dictadura militar. Publicado 02/03/2009
Al proyecto intelectual de Prodavinci (http://prodavinci.com)
El Emperador romano Septimio Severo (146-211 d.C.), quien reinó en el Siglo II de nuestra era, daba este consejo a sus herederos: “Pagad a los soldados y olvidad todo lo demás”. Esto era consistente con su propio estilo gubernamental . Este emperador nos da los antecedentes fundamentales para un estilo de gobierno que perdura en el Siglo XXI: la dictadura militar.
Un papel de trabajo publicado en 2008 se plantea construir una aproximación teórica a la dictadura . Los autores, Acemoglou, Ticchi y Vindigni, construyen un modelo donde analizan las motivaciones que tienen los actores políticos.
Los protagonistas que se proponen en el trabajo son la élite, los ciudadanos y el estamento militar. Se supone que cada grupo es diferente entre sí mas es internamente homogéneo. La élite incluye a los integrantes de la sociedad mejor dotados en términos económicos y con las ocupaciones más rentables. Usualmente esta elite concentra el poder político en etapas iniciales de la vida social. En contraste con ellos, los ciudadanos, el grupo mayoritario, están con peor acceso a los recursos de los que goza la élite, junto a la cual participan en el proceso productivo. Por último, los militares carecen de participación en la producción económica; su función es esencialmente la represión a los desórdenes internos y se supone que su extracción nunca será entre la élite. Siguiendo a los autores:
“Los dos bloques sobre los que se construye nuestra aproximación son: que los militares deberían ser considerados como un grupo potencialmente dotado de intereses propios (…) y que debe haber una distinción entre regímenes no democráticos controlados por la élite económica (oligarquías) y las dictaduras militares”.
Esta última distinción establece que la élite o los militares pueden estar al frente del régimen dictatorial. Cuando el poder lo asume la oligarquía recurre a los militares e incurre en un problema de riesgo moral político: precisa de los militares (o por extensión de cualquier cuerpo dedicado a seguridad interior) para que hagan la represión política; al mismo tiempo, el mayor poder que ganan los militares puede inducirles a que opten por asumir ellos mismos el control total. En la medida que hay mayor desigualdad en la distribución del ingreso, tanto más precisará la élite emplear a los militares.
Los escenarios políticos en que puede encontrarse la economía son Oligarquía (E), que es el caso donde la élite ostenta el mando, Luego está la Dictadura Militar (M) a la cual se llega mediante un golpe de Estado. El golpe de Estado es rechazado por la ciudadanía, considerando, entre otros factores, que genera un perjuicio económico global (reduce la producción a causa del choque introducido). En la situación de Transición Democrática (TD), se avanza desde cualquiera de los regímenes anteriores hacia la democracia. Es precisamente en Democracia (D) cuando hay la mejor distribución del ingreso, mediante gasto gubernamental y provisión de bienes públicos. Siguiendo a los autores, “las decisiones en democracia son hechas por el voto mayoritario y el votante mediano siempre será un individuo de la ciudadanía”. La transición de cualquiera de estos sistemas al otro es lo que se considera en el estudio.
La elite teme a la democracia porque les puede imponer una mayor tributación. También los militares son reacios a la democracia porque reciben un mayor valor como soldados que al actuar como simples ciudadanos. Cuando la democracia ha mitigado los problemas respecto a redistribución del ingreso, lo previsible es que se precise menos de los militares y su función represiva. Por tanto, en democracia hay un problema de compromiso.
Al referirse a este problema de compromiso entre militares y régimen democrático, los autores señalan: “como la democracia no tiene que hacer uso de un ejército amplio, le es imposible comprometerse a no reformarlo y por ello necesita hacer mayores concesiones al ejército en la actualidad para prevenir futuros golpes de Estado (…) Esto hace los pronunciamientos más probables en sociedades con mayor desigualdad. (…)La perspectiva de convertirse en un productor ciudadano es menos atractiva para los actuales soldados, quienes están más tentados a emprender un golpe para apoyar la dictadura militar”.
El golpe militar puede ocurrir contra la democracia o contra el régimen oligárquico. Ocurrirá cuando al primer sistema le resulte imposible alcanzar la solución al problema de compromiso; y, en el caso de gobierno por la élite, la dictadura militar vendrá si se resuelve mal el mencionado problema de riesgo moral político.
El riesgo dictatorial se agudiza en sociedades con abundancia de recursos naturales. Suponiendo que tales recursos son controlados por la élite, tanto en democracia como bajo dictadura militar hay una tendencia a aplicar altos impuestos a las rentas y regalías que se obtienen sobre estos recursos. La élite querrá mantener el control sobre estos activos y se enfrentará al dilema: precisará al ejército para reprimir las demandas ciudadanas de elevar la tributación sobre los recursos naturales; al mismo tiempo, un ejército creciente puede optar por el golpe de Estado para apoderarse de tales rentas. En suma, mayor abundancia de riqueza natural y un ejército más numeroso suponen amenazas para la democracia.
Las soluciones democráticas para convivir con los militares incluyen el colocarlos a estos como defensores ante agresiones internacionales. (¿Es el caso de EUA?) Sólo que esto introduce un problema adicional, que es la dependencia respecto a la política que adopten otros países.
Países como Botswana y Noruega han escapado a la maldición dictatorial en economías abundantes en recursos naturales, lo cual refleja que hay aspectos institucionales que pueden mitigar el riesgo. Esto lo atenderé en otra entrega.
En el caso extremo de Costa Rica, que en 1949 suprimió el ejército, la democracia se ha fortalecido al liberarse presupuesto gubernamental para gasto educativo y social.
Opinión independiente.
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¿Qué hace a un nobel de economía? Publicado 16/02/2009
Las autobiografías elaboradas por los laureados con el Premio Nobel de Economía arrojan pistas sobre cómo la genialidad puede construirse.
Antes de iniciar, la importancia de lo económico conviene recordarse. Teniendo presente mi Venezuela natal y su reciente referéndum presidencial, estos dos párrafos siguientes cobran valor adicional. Corresponden a Maquiavelo (1469-1527):
“Un príncipe (…) debe promover en sus ciudadanos el tranquilo ejercicio de sus profesiones, ya se trate del comercio, la agricultura o cualquier otra actividad humana. Y debe quitarles el miedo a aumentar sus bienes por temor a que se los quiten, o a abrir un comercio por temor a los impuestos: al contrario, el príncipe debe preparar premios para quienes quieran hacer estas cosas y para cualquiera que de cualquier forma, piense en beneficiar a su ciudad o a su estado.”
“… [El Príncipe] sobre todo, que no toque las pertenencias de los demás, porque los hombres olvidan antes la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio”[1].
Estos textos escritos en 1513 alertan sobre cómo la inestabilidad en política económica puede trastornar a cada ciudadano y al conjunto social. De allí que cualquier estudio de los temas económicos precise tender un puente inmediato con la realidad. Las abstracciones y elegancias formales sólo son valiosas si consiguen, aunque suene paradójico, entender mejor lo concreto e inmediato.
D. William Breit y D. Barry T. Hirsch han publicado un estudio donde analizan las autobiografías de economistas galardonados con el nobel. Estos premiados han presentado desde 1984 un resumen de su trayectoria personal para la Trinity University, en Texas. Al compilar veintitrés de estos ensayos recientemente, Hirsch y Breit consideran aspectos comunes en las vivencias personales y la línea de investigación que cada laureado evoca[2].
Según los compiladores: “Pocos individuos empiezan su vida esperando o deseando ser un economista. Esta misma generalización se mantiene para los economistas nobel. Los laureados llegaron a la economía mediante la influencia de algún profesor o académico particular, por el desafío intelectual y el rigor de la economía, o bien porque la economía fue percibida como relevante para problemas del mundo real”. Esto último es especialmente importante.
La Gran Depresión Económica en Estados Unidos durante la década de 1930 fue el catalizador para estudiar economía entre muchos galardonados con el nobel. Las reminiscencias ofrecidas por algunos laureados invitan a esperar que la crisis financiera actual detone la motivación por la economía entre las mentes contemporáneas.
Paul Samuelson señala: “Sí, 1932 era una gran época para nacer como economista. La bella durmiente de la economía política estaba esperando por el beso revitalizante de nuevos métodos, nuevos paradigmas, nuevas manos y nuevos problemas”. Esta actitud por innovar habría de cundir entre los economistas jóvenes, en lugar de optar por limitarse a desempolvar trabajos previos.
James Tobin comenta sobre el mérito que tuvieron los economistas que se atrevieron a desafiar las ideas establecidas ante aquella gran crisis ocurrida en los años treinta: “El alzamiento de Keynes contra los errores seculares fue una cruzada atractiva para los jóvenes. La verdad nos haría libres y también nos daría pleno empleo (…) El conocimiento económico avanza cuando eventos impactantes del mundo real y los asuntos relacionados con ellos colocan acertijos que tratamos de entender y resolver.”
Robert Solow coincide: “Pronto no habrá más economistas activos que recuerden la década de 1930 claramente. La generación de economistas que fue movida a estudiar economía por la sensación de que necesitábamos desesperadamente entender la depresión económica pronto se habrá retirado”.
El siguiente gran avance fue dar fundamentos microeconómicos a la macroeconomía. Clive Granger es elocuente: “Pronto se me hizo claro que los economistas pensamos diferente que los matemáticos. En lugar de lidiar con objetos definidos obedeciendo a reglas precisas, los economistas consideran a grandes cantidades de decisores individuales independientes quienes basan sus decisiones en experiencias cambiantes incluyendo aprendizaje, información e instituciones”.
Robert Lucas, Jr. fundamenta en tal perspectiva la modelación matemática: “Es un método para alcanzar nuevos niveles de entendimiento de cómo las cosas funcionan. (…) Es esta lucha por captar el comportamiento en modelos tratables lo que nos conduce a profundizar en la economía de las transacciones de mercado y configura el progreso en el pensamiento económico”. Gary Becker concuerda: “Puedes hacer economía y hacerla de manera rigurosa y aún así hablar sobre problemas importantes”.
Edmund Phelps complementa: “Habiendo leído Precios y Producción de Hayek (2da. Ed., 1935) y La Teoría General de Keynes, pude percibir que la investigación neo-Keynesiana, si bien intrigante y posiblemente útil de muchas maneras, había terminado por abandonar el énfasis modernista por la información incompleta y el conocimiento imperfecto a favor de nuevos métodos y metodología con los cuales yo no me sentía confortable. Instintivamente, como el propio Keynes hubiera dicho, entendí que los modelos neo-Keynesianos, al abstraerse de estas cosas, inadvertidamente no dejaban ningún rol que desempeñar a los humanos”.
La actitud inconformista es indispensable. James Buchanan lo expresa enérgicamente: “Todo, quienquiera que sea, en cualquier momento y lugar, todo tiene que estar abierto al cuestionamiento y la crítica. Hay una obligación moral por alcanzar las propias conclusiones, aunque esto signifique dejan en evidencia a los profetas que se había elevado a gurús intelectuales”.
Un medio académico que propició tal inconformismo fue importante para los Nobel. Tobin destaca “Nuestros profesores nos trataban como compañeros adultos en el esfuerzo educativo, no como a aprendices”. Al final, como Breit y Hirsch dicen sobre un insigne nobel: “Para [Milton] Friedman la ruta menos transitada ‘hacia la diferencia’”.
Opinión independiente.
[1] MAQUIAVELO, Nicolás. El Príncipe. Planeta-De Agostini, 1995
[2] BREIT, William y Barry Hirsch. “Lessons from the laureates”. IZA Discussion Paper No. 3956. Enero 2009.
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Las políticas ante la crisis financiera. Publicado 09/02/2009
La crisis financiera mundial constituye un hito histórico. Conviene estudiar las políticas que se están adoptando para lidiar con el problema. En esta entrega analizo la aproximación en los dos principales mercados anglosajones: Estados Unidos e Inglaterra.
Sobre el origen de esta crisis he publicado trabajos anteriores, destacando las imperfecciones en el mercado hipotecario estadounidense. Una encuesta de opinión entre banqueros, el 16th Bank Executive Survey[1] coincide en dar responsabilidad protagónica a las hipotecas. Entre los motivos de la crisis, los ejecutivos bancarios señalan los siguientes: estándares laxos para la formalización de crédito (54% de los encuestados señalan esta causa); énfasis político en incrementar la propiedad de vivienda (46%); falta de supervisión sobre la industria hipotecaria (44%); inadecuado entendimiento de los riesgos (40%) y, según el 39% de los entrevistados, también la falta de supervisión sobre las grandes empresas especializadas en titulización hipotecaria que contaban con apoyo estatal del gobierno estadounidense (las llamadas “GSE” o Government Sponsored Enterprises: Fannie Mae y Freddie Mac).
Como se aprecia, en este listado habría habido fallas tanto en el mercado, esencialmente el hipotecario, como en las políticas públicas relacionadas con vivienda y supervisión bancaria.
D. Ben S. Bernanke, responsable del Banco Central Estadounidense – la llamada Fed -, coincide en que la causa más próxima de la crisis financiera ha sido la caída en los precios correspondientes a la vivienda estadounidense, lo cual ha desatado la morosidad entre los prestatarios hipotecarios menos solventes – el mercado “subprime”-. Ahora bien, Bernanke considera que esto fue una faceta de un “boom del crédito”, un endeudamiento social excesivo; según el banquero central, “Aspectos de este boom crediticio amplio incluyen un declive generalizado en los estándares para formalizar créditos; fallas en la supervisión financiera por inversionistas y agencias de crédito; excesiva dependencia de instrumentos crediticios opacos y complejos que han resultado frágiles bajo estrés y, finalmente, compensaciones bajas por la asunción de riesgos”[2].
La respuesta política emprendida por la Fed, bajo la dirección de Bernanke, habría tenido tres mecanismos fundamentales. Siguiendo al propio banquero, ellos son:
*Préstamos a instituciones financieras.
*Provisión directa de liquidez a los mercados crediticios claves.
*Compra de instrumentos de crédito a mayor plazo. Este último, en sintonía con otra ponencia de Bernanke[3], puede enmarcarse en un propósito amplio de preservar la estabilidad financiera sistémica.
Los préstamos a instituciones financieras se encuadran en una política monetaria expansiva, cuya principal herramienta es disminuir las tasas de interés que como referencia manejan los bancos centrales. Ahora bien, para que surta el efecto deseado sobre la liquidez y la confianza en el mercado es insuficiente abaratar este precio del dinero. Si se considerase esta como la única alternativa, se corre el riesgo de caer en una “trampa de liquidez”.
Siguiendo a Wolfgang Munchau[4], “Una trampa de liquidez es una situación en la cual las herramientas de política monetaria pierden tracción. Esta situación usualmente surge cuando los tipos de interés oficiales y de mercado están todos cercanos a cero.” A la trampa o inocuidad de la política monetaria se llega cuando los bancos centrales desaprovechan todo el repertorio de políticas que tienen disponibles.
De allí que en EUA la Fed también haya optado por dar crédito directamente a instituciones distintas a los bancos comerciales. Tales préstamos los da la Fed exigiendo garantías que cubren en más del 100% el importe suministrado. Los instrumentos que los fondos y banca de inversión entregan a la Fed como colateral son préstamos “empaquetados” mediante titulización. Eso significa que deudas en tarjeta de crédito, empréstitos para comprar automóvil y créditos estudiantiles son agrupados en grandes bloques y convertidos en instrumentos financieros negociables, vendidos justamente a inversionistas grandes. La fuente de repago última son los ciudadanos que honran sus cuotas periódicas. Aceptando esta garantía que dan los inversionistas y comprándoles en menor cuantía instrumentos con vencimientos más prolongados, la Fed procura irradiar confianza, promoviendo menos desinversión y contrarrestando la sequía crediticia.
Un matiz que diferencia a la política que ha adoptado la Fed es que principalmente ha comprometido el activo de su balance. Tal enfoque lo denomina Bernanke “facilidad crediticia” y lo contrapone a la “facilidad cuantitativa”; bajo este último, empleado en Japón, el banco central intenta expandir la liquidez relajando su pasivo: disminuyendo los requerimientos de reservas que los bancos deben depositar en la autoridad monetaria.
En el Reino Unido se ha procedido en tres etapas: se ha recapitalizado a los bancos; luego se ha inyectado dinero en la economía tanto mediante política fiscal como monetaria; y, actualmente, se estaría procurando conseguir la expansión crediticia[5].
Las autoridades británica y estadounidense coinciden en que se precisa la coordinación política internacional para lidiar con la crisis. El premier británico D. Gordon Brown alerta contra el riesgo de un “mercantilismo financiero” donde se conjuguen política monetaria y proteccionismo a las industrias locales. La solución sigue siendo esencialmente privada; según Bernanke: “En última instancia los participantes del mercado deben atender por cuenta propia las fuentes fundamentales de desajuste financiero capitalizando sus empresas, reestructurando los balances y mejorando la gestión del riesgo”.
Opinión independiente.
[1] GRGETA, Kristi. “January 12: Operational Risk”. Today Risk News. 12/Ene/2009.
[2] BERNANKE, B. The Crisis and the policy response. 13/Ene/2009. BIS Review 3/2009.
[3] BERNANKE, B. Federal Reserve policies in the financial crisis. 01/Dic/2008. BIS Review 150/2008.
[4] MUNCHAU, W. “Europe’s bank falls into a false-logic trap”. 01/Feb/2009. www.ft.com
[5] MOLLENKAMP, Carrick. “Interview Transcript: Gordon Brown”. 01/Feb/2009. www.wsj.com
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PÉREZ ALFONZO, FILÓSOFO PETROLERO VENEZOLANO. Publicado 02/02/2009
“El petróleo es nuestro. Lo demás lo importamos”
La biografía de Juan Pablo Pérez Alfonzo (1903-1979) recientemente publicada por Eduardo Mayobre en la “Biblioteca Biográfica Venezolana”[1] habría de reactivar un debate fundamental olvidado por la política partidista: ¿Qué significa y debe significar el petróleo para la vida social venezolana?
Vengan adecos, vengan chavistas, vengan sus opositores o vengan extraterrestres a asumir el gobierno venezolano, se perpetuará la distorsión que introduce el petróleo. Para quien pretenda actuar como estadista en Venezuela es preciso encarar frontalmente la política petrolera. La diferencia entre el político y el estadista es que este último cuenta con una visión de largo plazo y pretende alcanzar la virtud tanto pública como privada mediante el ejercicio del poder. Contando con solidez fáctica y con elaboración razonada, el estadista venezolano debe decidir qué hacer con el petróleo y cómo transformarlo en prosperidad compartida, conjugando tanto eficiencia como equidad.
La última vez que los políticos abordaron lo petrolero con visión de estadistas fue durante el mandato de Rómulo Betancourt (entre 1959 y 1964). Y ello se debe en gran medida al trabajo que este hizo en conjunto con Pérez Alfonzo. De allí el atractivo de releer, dejando a un lado los preconceptos partidistas, a esos personajes. La síntesis de su pensamiento estaría en la obra Venezuela Política y Petróleo (1955) de Betancourt. Ningún líder político venezolano, desde entonces, ha publicado una obra influyente de filosofía petrolera.
En su biografía de Betancourt, Manuel Caballero[2] opina que “Pérez Alfonzo tuvo siempre el cuidado de poner el acento sobre eso: la paternidad de la política petrolera venezolana no era suya sino de Betancourt”. Puede que sea cierto, mas seguramente Betancourt incorporó ideas de Pérez Alfonzo. Y quizás sea el título precisamente de un libro escrito por Pérez Alfonzo el que mejor resume cómo ambos leían el problema petrolero; se trata de una publicación hecha en 1976: Hundiéndonos en el excremento del diablo. Siguiendo a Mayobre: “Dentro de la concepción de Pérez Alfonzo, particularmente en su última época, juega un papel importante la idea de que los venezolanos no tenían suficiente capacidad para invertir los ingresos que recibían, debido a su atraso educacional”.
El Siglo XX empieza en Venezuela con la industria petrolera. Es este factor el que marca la divisoria entre la vida rural y la urbana, entre la dictadura y la democracia; el petróleo rescata a Venezuela para la historia universal. Ahora bien, la pregunta es hasta qué punto realmente la mentalidad individual y colectiva venezolana se modificó con este petróleo. Ciertamente, nadie preparó a Venezuela para la riqueza petrolera. Los políticos que fundaron la democracia tenían ese problema en la cabeza. Eran conscientes del peligro que representaba para la sociedad venezolana el divorcio entre riqueza y esfuerzo. En cierta medida, Pérez Alfonzo creía que la suerte venezolana podía terminar siendo la de un débil mental que se gana la lotería. Mayobre señala: “Pérez Alfonzo consideraba que un caudal de ingresos que no se podía invertir productivamente constituía una distorsión en las relaciones sociales y significaba una desgracia y no una bendición, en la medida en que dispensaba a los miembros de la sociedad del esfuerzo de producir su propio bienestar”. El propio Pérez Alfonzo es elocuente: “Mientras tengamos ese tipo de gente dominada, desnutrida, mantenida en los más ínfimos niveles de cultura y conciencia, a la que no han dejado prepararse, serán más fáciles de esclavizar…”
Esa esclavitud tenía una primera faceta urgente, que era la dominación extranjera sobre la industria del petróleo. La política petrolera realizada entre 1945 y 1976 va orientada a conseguir la libertad petrolera entendida como independencia de las empresas petroleras transnacionales. Evitar que se sojuzgara colonialmente a Venezuela mediante el enclave petrolero fue un asunto que se resolvió cuando la industria pasó a manos estatales. Ahora bien, Pérez Alfonzo temía dejar el petróleo en manos venezolanas. La solución para evitar caer en una paradoja era razonar así: lejos de sembrar el petróleo, lo que se debe hacer es diferir al máximo su producción, entendiéndolo como recurso “no renovable”. Luego, quitando la industria petrolera de manos foráneas, se conseguía evitar la explotación indiscriminada del petróleo. En manos patrias, la clave política sería mantenerse por debajo de la plena producción: “El petróleo dejado de producir no es petróleo perdido, tanto porque permanece en la tierra disponible para futuras necesidades como porque su tendencia secular a la revalorización lo hará más codiciado”. Implícitamente, Pérez Alfonzo quiere proteger el petróleo de los venezolanos; cree hacerlo dando “tiempo al tiempo”: una sociedad más educada e industrializada será capaz de aprovechar la riqueza petrolera y la tendencia es a que el producto se agote, así que en un futuro esperanzador se tendrá a la Venezuela más apta para usar un petróleo que tendrá los precios históricamente más elevados.
Sobre tales fundamentos se construyó el “pentágono petrolero” de Pérez Alfonzo, el cual fue su guía en la actuación como Ministro:
Política de no más concesiones para las transnacionales.
Participación razonable del Estado en los ingresos petroleros.
Conservación del petróleo.
Control por parte de los venezolanos de la producción petrolera y mayor industrialización del petróleo en el país.
Precios Justos. Y en este capítulo está la OPEP, de la cual Pérez Alfonzo fue cofundador en 1960.
El enfoque de restringir la producción imperó en la política petrolera venezolana entre 1973, cuando se producían 3,37 millones de barriles diarios y 1989, cuando la media diaria había caído a 1,70 millones de barriles. Mal que bien, se siguió el enfoque de Pérez Alfonzo. Si los resultados sociales han sido tan pobres, entonces el desafío es plantear una política petrolera que introduzca a Venezuela en el Siglo XXI.
Opinión independiente.
[1] MAYOBRE, Eduardo. Juan Pablo Pérez Alfonzo. Colección “Biblioteca Biográfica Venezolana”.C.A. Editora El Nacional. Agosto de 2005.
[2] CABALLERO, Manuel. Rómulo Betancourt, político de nación. Alfadil / Fondo de Cultura Económica. Noviembre de 2004.
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DOÑA BALDOMERA, INGENIOSA BANDOLERA. Publicado 26/01/2008
Al compadre Orlando Guédez C., flamante certificado FRM.
Recientemente se destapó una estafa de 50 mil millones de dólares en EUA correspondiente a Bernard Madoff. Este personaje habría batido el récord en estafas piramidales y la habría perpetrado sobre un selecto club de multimillonarios. Conviene prevenir sobre este tipo de fraude a los más incautos.
La estafa piramidal técnicamente se denomina “Juego de Ponzi” por un estafador estadounidense de origen italiano, quien habría aplicado el timo hacia la década de 1920. El esquema del timo funciona esencialmente así: alguien promete unos rendimientos extraordinariamente altos a los potenciales inversionistas o depositantes. Y efectivamente, cumple. ¿Cómo lo logra? Difícilmente existe un instrumento financiero o activo capaz de originar tales resultados. Se cree que el sujeto que los obtiene tiene conocimientos superiores o una fórmula mágica. En realidad el negocio funciona porque continuamente se están reclutando clientes y recursos nuevos, suficientes para cubrir los pagos de intereses a los inversionistas antiguos. Ninguna inversión genera rentabilidad para pagarle a los clientes. Simplemente, el nuevo dinero que el estafador obtiene es suficiente para cumplir los compromisos previos. El esquema comienza a hacer agua cuando se descuadra el equilibrio entre entradas y salidas. Para conseguir nuevos clientes se va teniendo que ofrecer cada vez más rentabilidad o bien ocurre algo que genere una masiva afluencia de clientes a exigir que les devuelvan el dinero. El negocio se queda sin caja y todo el entramado queda al descubierto: simplemente se pagaba deuda vieja con deuda nueva.
Para lograr construir una dinámica así los truhanes precisan contar con habilidades para el marketing e irradiar confianza. Mantener el aura misteriosa y dar imagen de filántropo, como hizo Madoff, es esencial.
Ahora bien, lejos de ser un invento de Ponzi, la estafa piramidal tiene antecedentes hispanos: una dama del Siglo XIX, Da. Baldomera Larra.
D. Francisco Herrera Luque acierta al señalar que “cuando en una familia no hay locos, ni perversos, ni criminales, tampoco hay genios ni naturalezas excepcionales”[1]. Baldomera era nieta de un ilustre médico e hija de un notable escritor español, D. Mariano José de Larra (1809-1837). El hermano de Da. Baldomera fue un actor famoso. En suma, se trató de una dinastía excepcional.
La vida de Da. Baldomera se inicia marcada por la tragedia. Su padre se suicidó. En D. Mariano pesaba su desajuste con el autoritarismo político en la España donde vivió. Siguiendo a Rosa Montero, el Sr. Larra, además de ser infortunado en el amor, “estaba apasionadamente comprometido con la causa liberal, o, más bien, con la modernización de España. Todo su trabajo se realizó en tiempos muy difíciles y en constante pugna con el poder”[2]. Huérfana y casi abandonada por la madre, Baldomera consigue que su talento se imponga. Según Carlos Sainz de Robles: “En los boletines del Instituto Español (…) aparece el nombre de Baldomerita con el primer premio de matemáticas”[3]. Se casó con Carlos Montemar, quien hubo de huir a América por problemas políticos., dejándola sola y con hijos a cargoTantos sinsabores personales le templaron el carácter a la dama. Según la misma fuente, “Desde que cumplió los veinte años, sólo tuvo dos obsesiones: hacerse rica y que la llamaran ‘doña’, con admiración. Y las dos obsesiones se cumplieron con creces”.
Según Pedro Voltes, “Al ponérsele enfermo un hijo, Baldomera, espíritu batallador, se vio obligada a pedir dinero a un prestamista, ofreciéndole el ciento por ciento de interés”[4]. En efecto, pidió una onza de oro y devolvió dos. El rumor del milagroso resultado cundió en el vecindario y pronto vino gente dispuesta a prestarle dinero. Inició entonces un negocio que se conoció como “Caja de Imposiciones” o “Banco Popular”. Benito Pérez Galdós (1843-1920)[5], citado por Voltes, comenta sobre esta contemporánea suya: “Se contaba que en los pueblos vendían las fincas con objeto de hacer imposiciones en el flamante Banco. La genial hacendista, persona muy sugestiva y de fenomenales dotes oratorias, echaba discursos a la plebe, y al darles el primer plazo de los cuantiosos intereses les ofrecía ganancias pingües, colosales. La garantía de tan inaudito negocio, ¿cuál era?...”
Ninguna. Todo funcionaba porque Baldomera recibía más dinero del que pagaba en intereses. Hasta que en octubre de 1876 saltaron rumores y empezó a fallar la fórmula. Da. Baldomera mantuvo el tipo y hasta se exhibió públicamente en el teatro la misma noche que preparaba su huída al extranjero. El 4 de diciembre faltó a la oficina y por 18 meses anduvo prófuga en Suiza. La extraditaron a España desde Francia.
La hábil dama consiguió un buen abogado: D. Luis Felipe Aguilera. Un periódico a inicios de 1881 señalaba: “Este sostuvo en sus defensas y en su informe que los hechos ejecutados por doña Baldomera Larra, admitiendo los préstamos que gran número de personas le confiaron, no constituían delito, porque careciendo de capacidad legal para contratar y obligarse en atención a ser casada [en aquella época la mujer era jurídicamente dependiente del marido], eran nulos y de ningún valor en derecho los convenios que celebrase, y en su virtud no podía afirmarse en el terreno jurídico que doña Baldomera tuviese acreedores.” En suma, Baldomera carecía de contrato legal que la responsabilizase frente a sus clientes. El Tribunal Supremo la absolvió y el 13 de febrero de 1881 salió de prisión[6].
Galdós, citado por Voltes, concluye irónicamente: “Ved aquí, amigos míos, la mejor muestra de la injusticia del pueblo, que si entregó sus ahorros a la genial banquera, hízolo por ambición canallesca y por su idea estúpida de la multiplicación del vil metal. Yo sostengo que [Baldomera] no engañó más que a los que ya venían engañados y ciegos desde su nacimiento”.
En suma, la educación financiera sigue siendo un bien público, indispensable para preservar la libertad ciudadana y a ella debe atender el gobierno, invirtiendo siquiera una fracción de los multimillonarios rescates que está dando a bancos que quisieron jugar al estilo Baldomera.
Opinión independiente.
[1] HERRERA LUQUE, Francisco. La Huella Perenne. Pomaire, 1991.
[2] MONTERO, Rosa. Pasiones. Grupo Santillana de Ediciones, 1999.
[3] SAINZ DE R., CARLOS. “Doña Baldomera, la gran financiera”. La Vanguardia, 19/Abr/1963.
[4] VOLTES, Pedro. Escándalos Financieros de la Historia. Planeta, 1997.
[5] www.britannica.com
[6] Ver en www.lavanguardia.es la pág. 159 en la edición del 10/feb/1881 y la 211 del 13/feb/1881.
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SÍ ES POSIBLE LA PAZ ENTRE ISRAEL Y PALESTINA. (El diálogo Barenboim – Said).
Publicado 19/01/2009
Dos titanes del arte han logrado liderar una orquesta permanente donde colaboran músicos tanto israelíes como palestinos. La iniciativa rescata la esperanza por la pacífica libertad humana en Oriente Medio.
Los emprendedores son el ya fallecido escritor palestino D. Edward Said (1935-2003)[1] y el músico israelí Daniel Barenboim (1942). En un libro reciente se recogen una serie de coloquios entre ambos, sus conferencias conjuntas y artículos periodísticos[2]. En la edición, Ara Guzelimian recuerda el carácter cosmopolita y multicultural que tienen las biografías de ambos: “Edward, tú te criaste en una Palestina árabe cristiana y en Egipto. Daniel, tú te criaste como nieto de inmigrantes judíos rusos en Argentina y en Israel”. Ambos confirman lo que dice Barenboim: “Es imposible que nadie, a principios del Siglo XXI, sostenga que existe una sola identidad”.
Por iniciativa de ambos, se inició la West-Eastern Divan Orchestra, cuya Fundación tiene sede actualmente en Sevilla[3]. El nombre correspondiente al proyecto se inspira en una obra del genial escritor alemán Johann W. von Goethe (1749-1832)[4]. Según Said todo nació como “…Una orquesta en Weimar, imbuida por el espíritu de Goethe, que escribió una colección fantástica de poemas basados en su entusiasmo por el islam (…). Luego descubrió la poesía persa y produjo ese extraordinario conjunto de poemas sobre ‘el otro’, el Westöstlicher Diwan [El diván de Oriente y Occidente], que es, creo, único en la historia de la cultura europea”. El propio Said agrega: “Lo interesante de Goethe – y también de nuestro experimento en Weimar – es que el arte, en especial para él, era únicamente un viaje hacia el ‘otro’; no se concentraba en uno mismo, lo cual es una visión muy minoritaria en estos días”. Barenboim considera: “En el West-Eastern Divan Workshop de Weimar, músicos de Israel y de países árabes han trabajado juntos en años recientes, y demostrado que acercamientos y amistades consideradas imposibles hasta aquel momento pueden lograrse mediante la música”. Y reafirma: “Si deseas aprender a vivir en una sociedad democrática, te irá bien tocar en una orquesta. Porque cuando lo haces sabes cuando liderar y cuando seguir”.
Esta condición de tolerar la otredad es indispensable en el conflicto palestino-israelí. El semanario The Economist estudia las causas de cómo hay tan salvaje guerra por un palmo de tierra. “En el fondo, esta es la lucha de dos personas por el mismo trozo de tierra. No es la suerte de disputa en que dos enemigos forcejean con una cuerda sobre una línea hasta que se cansan. Es mucho menos entendible que eso, porque es también el reclamo periódico de cada parte según la cual el otro lado dista de ser gente – al menos no se le considera gente mereciendo soberanía estatal sobre el Medio Oriente”. A esta negación de la condición humana en el oponente, se suman otros tres problemas originarios que identifica la publicación: la mezcla entre nacionalismo y religión; la intervención de grupos paraestatales armados como Hizbullah y Hamas; y que las partes enfrentadas rara vez dialogan sobre los temas centrales[5].
Uno de los aspectos que olvidan las partes enfrentadas es la historia del conflicto. Hacer el ejercicio de rastrear los orígenes, al menos en el Siglo XX, lleva hasta la proclamación de Israel como Estado el 14 de mayo de 1948. La lucha entre los pueblos que se consideran árabes o israelíes ha tenido sus puntos más álgidos en 1948-49, 1956, 1967, 1973, 1982 y ahora en 2009. El recuento, disponible en la Enciclopædia Britannica y en la Wikipedia, es agotador[6]. En él queda expuesto como la intervención de potencias mediante sus políticas colonial, comercial y energética ha añadido combustible a estas chispas bélicas. También surgen remansos de esperanza, verificando en especial como dos enemigos seculares, Israel y Egipto, consiguieron reconocerse mutuamente como naciones en 1979 mediante los Acuerdos de Camp David.
Interpretar este pasado es un desafío para alcanzar la paz en la región. Siguiendo a Barenboim: “Ciertos asuntos exigen la generosidad del olvido y otros demandan la sinceridad del recuerdo”. “Creo que hablamos tanto del futuro al que aspiramos que no dedicamos la suficiente atención al tipo de pasado que queremos”.
Y es que este fluir de los hechos humanos tiene una expresión suprema en la música. Barenboim y Said elaboran mucho sobre dos compositores clave para su proyecto, Beethoven (1770-1827) y Wagner (1813-1883). Especialmente en Beethoven está un concepto fundamental que es el de catarsis. Barenboim resume tal experiencia como “una típica actitud alemana: no deberíamos temer penetrar en la oscuridad y volver a salir a la luz”. En la Sinfonía No. 3 “Heroica”, Beethoven coloca la Marcha Fúnebre en el Segundo Movimiento y luego elabora otros dos donde se marcha hacia el Allegro. Para él, la pena es algo transitorio en la historia humana personal y colectiva. Además, otra vivencia musical es la del viaje y retorno a casa. Esto es algo que está también en la literatura homérica. Para retornar al hogar, como sueñan israelíes y palestinos, hay que primero ir hacia territorios remotos, encontrarse con el otro y sólo entonces es que realmente se vuelve a casa con clarividencia. En Beethoven, recuerda Barenboim, surge por primera vez la alternancia entre un movimiento arrollador crescendo y una interrupción brusca, un subito piano. En cierta medida esto refleja el valor para llevar adelante el viaje individual y social con el ritmo más agitado y hasta su punto más elevado, para saber detenerse justo ante el precipicio, con el coraje para evitar caer en el vacío. Allí está la grandeza que se exige hoy día a palestinos e israelíes.
Said es culminante: “Los políticos pueden decir sus habituales tonterías y hacer lo que quieran, como los demagogos profesionales, pero los intelectuales, artistas y ciudadanos libres siempre han de reservar un espacio para el disenso, los puntos de vista alternativos, las formas y posibilidades de cambiar la tiranía de la mayoría y lo más importante, fomentar la ilustración y la libertad de la humanidad”.
Opinión independiente.
[1] Ver www.britannica.com
[2] GUZELIMIAN, Ara (Edición). Daniel Barenboim. Edward W. Said. Paralelismos y Paradojas. Traducción de J.J. Pérez Rodríguez. Círculo de Lectores, 2006 – Original en inglés de 2002-.
[3] Fundación Barenboim-Said. www.barenboim-said.org
[4] Igual referencia que 1.
[5] THE ECONOMIST. “Leaders: The Hundred Years’ War”. The Economist, 10/Ene/2009.
[6] En www.britannica.com ver las entradas para “Palestine” y “Arab-Israeli Wars”. En www.wikipedia.org, c.f. “Conflicto árabe-israelí”.
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HÉCTOR LAVOE: PERSPECTIVA DESDE “EL CANTANTE”. Publicado 12/01/2009
A los Macropanas.
Es recientemente cuando he podido ver la película El Cantante, realizada por Leon Ichaso, con la pareja protagonista integrada por Jennifer López y Marc Anthony. El filme se encuadra en la categoría del “biopic” o “películas biográfica”, teniendo por eje la evocación que sobre el cantante Héctor Lavoe hace su viuda, Nilda Román Pérez “Puchi”. A mi juicio, el trabajo representa un homenaje digno y es el punto de partida para redescubrir actualmente las interpretaciones musicales realizadas por Lavoe.
La película ha tenido críticas variopintas. Me aproximé a ella con cautela, especialmente porque temo a las biografías de artistas. Los hechos biográficos de cantantes célebres muchas veces es mejor verlos desde lejos, bien desde arriba, con la perspectiva propia del ave, que acercarse a los hechos desde cerca y demasiado desde el suelo, con la óptica correspondiente al gusano. Es peligroso, en efecto, mezclar lo cantando y a quien lo canta. La admiración por el arte puede cambiar al conocer más sobre el artista…
En el plano artístico, la película El Cantante ha sido extraordinariamente respetuosa. La banda sonora tiene los arreglos casi idénticos a los originales y Anthony logra hacer una interpretación fidedigna. Incluso participan músicos de sesión que originalmente grabaron con Lavoe. Visualmente, la película hace un trabajo bastante bueno en cuanto a la captación del ambiente neoyorquino en que nació la salsa. El guión, aunque quede sin corresponderse cabalmente con la historia de Lavoe, hace una síntesis creíble y válida. Además, esto es lo más importante, el filme representa la visión que tiene sobre Lavoe la mujer que compartió veinte años con él. ¿Qué memoria humana reproduce fielmente los hechos?
La película cumple un requisito indispensable. Cualquier reflexión sobre la música y la biografía de Lavoe conduce al Barrio y hay presencia de él en El Cantante. El Barrio es la comunidad pobre, donde residen los inmigrantes latinoamericanos que arriban a Estados Unidos procedentes del Caribe. La vida cotidiana en el barrio tiene trabajos precarios, delincuencia, carencia material, riñas entre pandillas, violencia física en las relaciones, apuestas, alcohol, iglesia y santería… Y también fiesta ruidosa, algarabía y desparpajo. En este mundo sólo es válido lo hiperbólico, lo desmesurado.
Tal ambiente tiene ecos en las comunidades más humildes en las urbes caribeñas, donde prendió más la Salsa. Este estilo musical conjugaba los principales ritmos antillanos previamente vigentes. La gran novedad que da identidad a la salsa, y esto lo percibe agudamente César Miguel Rondón en su obra El Libro de la Salsa[1], es su temática estrictamente urbana, identificada con ese barrio. Willie Colón, quizás el más popular arreglista de salsa, consiguió crear el acompañamiento idóneo para Lavoe y ambos manejaron en sus álbumes la estética barriobajera. Seguían la tradición del canto arrabalero iniciada por el tango argentino y hay un nexo entre tango y salsa que ha percibido el otro genio en arreglos salseros, Eddie Palmieri. Un crítico salsero, José Arteaga, señala con agudeza: “podría decirse que la salsa es el descendiente ciudadano del son montuno”[2].
Otra característica salsera distintiva viene de la instrumentación. Siguiendo a Mon Rivera, Willie Colón y Eddie Palmieri construyeron una sonoridad donde el trombón, un instrumento cuya historia remite a la música litúrgica, adquiere un sonido desgarrador, quejumbroso, desafiante, violento y distintivo. Sorprendentemente, consigue hacerlo sin perder la dosis indispensable de “sabor”.
La plataforma comercial que dio auge a la salsa la construyeron Jerry Masucci y Johnny Pacheco mediante su sello musical Fania. De su fábrica salieron los dos cantantes noveles para el género salsero: Ismael Miranda y Héctor Lavoe.
En El Cantante precisamente ocurre una coincidencia importante. Ismael Miranda tiene una fugaz aparición en la cinta, representando al padre de Lavoe, quien se oponía a que el adolescente Héctor abandonase Puerto Rico -a los 17 años- para marcharse a Nueva York. Al sol de hoy Miranda sigue vivo, con un catálogo envidiable en su haber y su “competidor” Lavoe se ha marchado, dejando, eso sí, un legado más célebre. Siguiendo a Arteaga, “…Las historias de ambos tuvieron, por diferentes circunstancias, finales muy distintos. Miranda sigue siendo hoy día un cantante de prestigio con giras por todo el mundo; Lavoe no llegó a superar el tema de sus canciones”.
A diferencia del merengue esencialmente evasivo que primó en la década del ochenta, el tema salsero encaraba frontalmente el barrio y sus miserias. La salsa consigue algo alternativo a imaginar mundos mejores; lo que hace es celebrar la dura vida para el ciudadano del barrio. Es un quejido gozoso. Al cantarle al guapo del barrio, a Calle Luna y Calle Sol, a Juanito Alimaña y a El Malo, el ritmo salsero parece celebrar la victoria cotidiana sobre ese mundo tan arduo. Cantar y bailar esa realidad es casi un ritual liberador. Ahora bien, la salsa evita caer en el tedio propio de la diatriba social. Sabe también apelar al individuo por encima del colectivo barrial. Y surge en ella la temática amorosa, con sus indispensables dosis de despecho, barra etílica, celos, incomprensión y reproche.
La posible carencia en la película es que uno queda sin entender el porqué Lavoe se entregó a la autodestrucción. Sus peores tragedias vitales ocurrieron cuando ya estaba avanzado el desgaste producido por drogas, desenfreno e indisciplina. Sería un ejercicio de ucronía imaginar a Lavoe consiguiendo igual arraigo sin pasar por tantas desgracias… Se puede rastrear para entender a Lavoe las penas propias de quien abandona la patria y tiene una familia complicada. Quizás la explicación más simple sea la válida: “Ese y otros desastres de Héctor pueden tener explicaciones sencillas: se hacen muchos disparates bajos los efectos de las drogas”[3]. Se puede defender la película considerando que la propia “Puchi” fue incapaz de entender qué diablos le pasaba a Héctor.
En definitiva, lo importante es que se agarre por donde se agarre, El Cantante sabe a Salsa.
Opinión independiente.
[1] Reeditado por Ediciones B en 2005.
[2] ARTEAGA, José. La Salsa. Un estado de ánimo. Acento Editorial, 2000.
[3] MANRIQUE, Diego A. “El sonero maldito”. EPS, 2007.
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2009: EL AÑO HAYDN. Publicado 05/01/2009
“El arte es libre y no debe estar limitado por las necesidades del oficio”.
F.J. Haydn
Al Sistema Venezolano de Orquestas Juveniles.
El año 2009 anticipa la conmemoración de varios acontecimientos históricos. Sin duda será un año marcado por la aún polémica figura de Charles Darwin. En 2009 se cumple el bicentenario de su nacimiento y el sesquicentenario correspondiente a su publicación El origen de las especies. La música de fondo para 2009, en cualquier caso, corresponderá a otro homenajeado. Se trata de Franz Joseph Haydn, el compositor clásico por antonomasia, “Papá Haydn”, cuya pasión por el equilibrio en la forma musical se corresponde con el orden en la vida propia, al punto que nació y falleció un día 31. Vino al mundo el 31 de marzo de 1732 en Rohrau, Austria y se desencarnó el 31 de mayo de 1809 en Viena.
Haydn tiene el mérito, como dice A. Krantz, de ser “el menos neurótico de los grandes compositores”[1]. Su origen fue humilde, abandonó el hogar familiar con apenas 5 años para ingresar en un coro infantil, siendo expulsado por la agrupación coral en la Catedral vienesa de San Esteban a los quince años, cuando le cambió la voz. Anduvo sin ocupación fija hasta que fue contratado por el conde Ferdinand Maximiliam von Morzin y, tras este disolver la orquesta por problemas financieros, Haydn pasaría al servicio de la familia noble Esterházy como segundo maestro de capilla (1761). En el ínterin, su amada tomó los hábitos y dejó con el corazón roto a Haydn, quien, quizás movido por despecho, contrajo nupcias con Maria Anna Keller, la hermana de su anterior amor. Maria aventajaba al propio compositor en 3 años de edad. El matrimonio, el cual quedó sin la bendición de la descendencia, ha pasado a la historia como un largo infortunio, el cual cesó al enviudar el compositor en 1800. La soledad se incrementó al fallecer los hermanos de Haydn, Johann Evangelist en 1805 y Michael en 1806; por este último, también músico, sentía tanto aprecio el compositor que un réquiem elaborado por Michael, junto al hecho por Mozart, fueron la música que acompañó a Haydn durante su viaje hacia la eternidad en 1809. Salvo por dos visitas de trabajo a Londres en 1791 y 1794, la vida de Haydn transcurre en un ambiente esencialmente monótono, casi claustrofóbico, en el palacio Esterháza, localizado en Eisenstadt, a 48 km de Viena. Alcanzando el rango de primer maestro de capilla en 1766, Haydn servirá hasta jubilarse en 1804 a los distintos sucesores Esterházy en el principado: Paul Anton (1711-1762), Nikolaus (1714-1790), Anton (1738-1794) y Nikolaus II (1765-1833). Con todos estos príncipes Haydn logró entablar una afable y sólida relación, especialmente con Nikolaus, quien interpretaba un antiguo instrumento de cuerda, el baritón o baryton, para el cual Haydn legó una extensa obra. Aún con un salario generoso y la renta vitalicia ligada por Nikolaus, Haydn fue, esencialmente, un sirviente distinguido para sus señores, un “oficial doméstico”.
Sorprende que en esta vida tan tediosa[2] se mantuviesen vivos el buen humor, la elegancia y el encanto trasmitidos a la obra musical. Haydn destaca por conjugar en sus composiciones la música culta y los motivos folclóricos, algo innovador e incluso desagradable para algunos críticos en aquel tiempo. Esta elección muestra la apertura de Haydn a las influencias externas. Fue capaz de congeniar con Mozart (1756-1791), un compositor casi veinticinco años menor, estableciéndose una perdurable admiración e influencia mutuas. En sus viajes a Londres, ya con sesenta años, Haydn retoma el género del oratorio legado por Haendel (1685-1759) e incluso, admirado por el himno inglés, compone un tema en homenaje al emperador austríaco en 1797 -Dios salve al Emperador Francisco- que ha terminado por convertirse en el himno nacional alemán. Haydn nunca cesó de sorprenderse e incorporar novedades. Logró conciliar el rigor en la forma con la audacia experimental, halló expresión en la mesura y añadió tonos alegres a lo aparentemente serio. Haydn dijo de sí mismo: “Mirad mis composiciones y encontraréis a menudo algo de jovial en ellas, puesto que yo soy así: al lado de un pensamiento serio encontraréis otro alegre”[3]. La opinión de un crítico es elocuente: “Es el maestro más simpático y el que más cosas frescas puede ofrecer a quien busque experiencias nuevas, pues sólo suele oírse una pequeña parte de la mucha música que compuso”[4].
Ese es otro rasgo sorprendente, lo prolífico que fue Haydn en su obra musical. El catálogo más conocido fue elaborado por el musicólogo Anthony von Hoboken[5] (1887-1983), si bien aún falta una cuantificación definitiva. Haydn habría legado 106 sinfonías; 68 cuartetos de cuerda; 32 divertimenti para pequeña orquesta; 126 tríos para baritón, viola y chelo; 29 tríos para piano, violín y violonchelo; 21 tríos para dos violines y chelo; 47 sonatas para piano; cerca de 20 óperas; 14 misas y 6 oratorios[6]. Otras fuentes[7] elevan los cuartetos a 83 y las sonatas a 62. Todo esto sin considerar los conciertos, destacando los de chelo y el de trompeta…
A Haydn se le atribuye la consolidación de dos géneros: el cuarteto y la sinfonía. Los cuartetos de Haydn, inspiración para Mozart, alcanzan esa elaboración mediante la cual se sostiene el “diálogo entre cuatro personas inteligentes” representado por los dos violines, la viola y el chelo. En la sinfonía, si bien hubo aportes previos por la mejor orquesta del Siglo XVIII, la de Mannheim (1743-1777), Haydn fue quien modeló la estructura de cuatro movimientos, dio mayor flexibilidad al tejido instrumental, elaboró el desarrollo musical mediante una suerte de “gemación celular” e incorporó definitivamente figuras como el crescendo y diminuendo orquestales. Beethoven, alumno de Haydn, tomaría el relevo[8].
El contacto de Haydn con América se dio mediante un visitante ilustre que tuvo el compositor en Eisenstadt durante 1786: Francisco de Miranda (1750-1816). Miranda comentó la visita en su diario y apuntó: “Hablé mucho de música con Haydn”. Sin duda el Precursor de la Independencia Hispanoamericana intuyó la “promesa de felicidad” que hay en la música del austríaco[9].
Opinión independiente.
[1] KRANTZ, Allen. Franz Joseph Haydn. www.classicalarchives.com
[2] C.f. NUÑO, Ana. “La nobleza de alma de Haydn” y “La corte de los Esterbázy”. Haydn. RBA Coleccionables, 2005.
[3] MORENO, Juan Carlos. “El repertorio”. Igual colección que la referencia previa.
[4] Ver LEBRECHT, Norman. “Pasado mañana, Haydn”. Contrapunto. Scherzo, 2007.
[5] C.f. www.bartolotoca.wordpress.com
[6] VARIOS. “Joseph Haydn”. En Encyclopædia Britannica. www.britannica.com. 2008
[7] MORENO, J.C. “Obra sinfónica y sacra”. Ver referencia 3.
[8] COPLAND, Aaron. Cómo escuchar la música. Trad. Jesús Bal y Gay. FCE, Reimpresión 13, 1993.
[9] MONDOLFI G., Edgardo. Miranda y la música. Editorial Arte, 2000.
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¿Es posible acabar con la pobreza? Publicado 29/12/2008
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Felíz cumpleaños del Niño Jesús. Publicado 22/12/2008
“Los dirigentes son fuertes en la medida en que se lo quitan todo a los hombres. Pero un hombre al que se le ha quitado todo no está ya en poder de ustedes, es nuevamente libre”. A. Solzhenitsin. El Primer Círculo
A Adriana M. Sánchez Silveira., deseándole una permanente Navidad.
La Navidad viene a ser una invitación a nacer. Esta celebración religiosa, coincidiendo con el inicio del invierno en el Hemisferio Norte y el verano en el Hemisferio Sur, marcaría una nueva estación para toda vida. La navidad viene a ser la celebración del llamado permanente a la vida libre. Habría de marcar un hito, en el recorrido anual de cada cual, respecto a la vocación humana por la libertad.
El nacimiento de Jesús simboliza la realización de la divinidad en lo humano. En cada alma humana habita la capacidad para trascenderse, para alcanzar algo superior. Es realmente deliciosa una religión que concibe la vida como algo tan maravilloso que hasta Dios elige tornarse ser humano para realizarse.
La visión ritualista de la religión descolora sus contenidos. Limitarse a vivir ceremoniosamente y sin auténtico fervor la relación con Dios sirve sólo para encadenarse. La religión verdadera expande las capacidades individuales, reconoce la diversidad existente en la humanidad y abre caminos para que cada uno consiga realizarse en libertad.
Que el catolicismo es una religión de libertad está cimentado en el propio mensaje mesiánico. San Pablo, en su epístola a los gálatas (Gálatas 5, 1-14) señala: “Cristo nos ha liberado para que seamos hombres libres; permaneced firmes y no os dejéis poner de nuevo el yugo de la esclavitud (…) Hermanos, vosotros habéis sido llamados a ser hombres libres; pero procurad que la libertad no sea un pretexto para dar rienda suelta a las pasiones, antes bien, servíos unos a otros con amor”. Es una libertad que se hace mayor en la medida que se practica el amor hacia el prójimo. En su carta a los romanos (Romanos 12, 9-21) San Pablo exhorta a conseguir esta libertad verdadera: “Que vuestro amor sea sincero. Odiad el mal y abrazad el bien. (…) No os echéis atrás en el trabajo, tened buen ánimo, servid al Señor, alegres en la esperanza, pacientes en los sufrimientos, constantes en la oración…”.
El mensaje católico invita a que cada quien, desde su singularidad, alcance, mediante la práctica del amor, su propio camino hacia la libertad. Cristo afirma: “No estéis angustiados. Confiad en Dios, confiad también en mí. En la casa de mi Padre hay sitio para todos; si no fuera así, os lo habría dicho; voy a prepararos un sitio” (Juan 14, 1-2). San Pablo enuncia: “Hay diversidad de dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de funciones, pero el mismo Señor; diversidad de actividades, pero el mismo Dios que lo hace todo en todos.” Al preguntársele al actual Papa, Benedicto XVI, respecto a cuántos caminos hay para llegar a Dios, su Santidad declara: “tantos cuanto personas hay. Porque hasta dentro de la misma fe el camino de cada cual es muy personal”. Y añade: “Cada uno tiene su misión, su don especial, nadie es superfluo, nadie existe en vano. Cada uno tiene que procurar y percibir cuál es su vocación y como responder mejor al llamado que le es hecho.”[I]
Efectivamente, la realización personal dista de ser un tránsito sencillo y la consagración a Dios trabajando ese don, ese “algo” especial que se nos otorga, es una tarea ardua. En su historia del Cristianismo, Paul Johnson es contundente al respecto: “El primer libro de los Macabeos insiste en que Dios ayuda a los que se ayudan”[II]. Al entregarnos el don que nos hace únicos e insustituibles en el mundo, se nos asigna una responsabilidad. “Al que mucho se le da, mucho se le reclamará, y al que mucho se confía más se le pedirá”. (Lucas 12, 48). Alcanzar el desenvolvimiento del don otorgado exige avances y retrocesos, muchas veces la ruptura con vicios largamente sostenidos. Jesús mismo exige: “El que quiera venir en pos de mí niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. (Marcos 8,34).
Una imagen bíblica que captura esa tensión vital que es crecer y realizarse está en el Génesis 32, en la lucha de Jacob con el ángel. Refiriéndose a un cuadro que la representa –Visión del Sermón, por Paul Gauguin -, Mario Vargas Llosa comenta: “Desde el Romanticismo, la lucha con el ángel ha pasado en la literatura, y en el mundo del arte en Francia, a ser símbolo de las dificultades, de los obstáculos, de las pruebas que tiene que vencer el creador para crear. La obra de arte no se da gratis, la obra de arte exige un sacrificio, un riesgo, una lucha”[III].
Ahora bien, la lucha tiene su lado lúdico y gozoso. El Papa señala, en su libro más reciente sobre Jesús: “quien ve a Jesús ve al Padre. De este modo, el discípulo que camina con Jesús se verá implicado con Él en la comunión con Dios. Y esto es lo que realmente salva: el trascender los límites del ser humano, algo para la cual está ya predispuesto desde la creación, como esperanza y posibilidad, por su semejanza con Dios”[IV]. La invitación a cargar con la cruz viene acompañada de un llamado a la alegría. El mismo Papa es agudo recordando los mensajes alentadores que hay en el Nuevo Testamento. “La historia de Jesucristo comienza, según el Evangelio, con el ángel que dice a María: ¡Alégrate!”. Y añade: “Basta recordar que el Sermón de la Montaña comienza con las Bienaventuranzas. El Señor abre, por así decirlo, una escuela de felicidad. Presenta el cristianismo a la humanidad como una escuela de felicidad”.[V]
En este momento en que tantas fuerzas conspiran por esclavizar al ser humano, la religión se mantiene como una verdad permanente y un camino auténtico. Los totalitarismos políticos, las doctrinas partidistas, el consumismo, los fraudes financieros, las actuales relaciones laborales, en suma, la cosificación de lo humano, interfieren cotidianamente con las oportunidades libertadoras del Ser. Charles Allen alerta frente a tales opresores: “Mientras el hombre no encuentra a Dios, comienza sin comienzo y trabaja sin finalidad”[VI].
La salvación está aquí y ahora en cada uno de nosotros, este es el providencial mensaje que trae cada Navidad.
Opinión independiente.
[I] RATZINGER, Joseph y Peter Seewald. O sal da terra. Traducción al portugués de Inês Madeira. Imago, 1997.
[II] JOHNSON, Paul. Historia del Cristianismo. Traducción de A. Leal y F. Mateo. Ediciones B Argentina, 1999.
[III] VARGAS LLOSA, Mario. Paul Gauguin. Visión del Sermón, 1888. Museo Thyssen-Bornemisza. 13/11/2004.
[IV] RATZINGER, Joseph. Jesús de Nazaret. Primera Parte. Traducción de Carmen Bas A. La Esfera de los Libros, 2007.
[V] C.f. Nota 1.
[VI] ALLEN, Charles L. A Psiquiatria de Deus. Traducción de Myrian Talitha. Editora Betânia. 1981.
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40 años del álbum doble “The Beatles”. Publicado 15/12/2008
(A Thanée E. Guédez C., a quien siempre me unirá, fraternalmente, la buena música.)
En 1968 los Beatles publicaron su álbum doble “The Beatles”, el cual ha pasado a denominarse informalmente como “El Álbum Blanco” por ser precisamente de tal color su sobria portada —cuyo diseñador fue Richard Hamilton—. Entre las múltiples lecturas que de los temas correspondientes a este disco pueden hacerse, una de ellas es su fe en la libertad individual en tiempos difíciles.
Ese año del 68 fue convulsionado: el Mayo Francés, la Primavera de Praga, los asesinatos de Luther King y R. Kennedy, Vietnam en pleno desangramiento… En el Reino Unido, donde residían Los Beatles, se acababa de devaluar la moneda (18/11/1967) . Estos hechos parecían interrumpir el dulce letargo en que había caído el mundo durante 1967 —inducido, dentro de la juventud, por las drogas alucinógenas— y al cual Los Beatles habían cantado en el Sargento Pimienta.
Los propios Beatles pasaban por trances personales. Su mánager acababa de fallecer; la crítica había devastado la película “Magical Mistery Tour” escrita y protagonizada por el cuarteto; sus finanzas andaban en situación confusa tras lanzarse a crear su propia corporación y se habían desenganchado de las drogas lisérgicas durante una breve temporada, mientras practicaban meditación trascendental en Rishikesh guiados por un gurú. El despertar trajo consecuencias diversas. El lado amable fue que compusieron más que nunca, mostrando hasta que punto el aturdimiento químico los había tenido entorpecidos.
Cada uno empezó a buscar su propio camino y esta trayectoria individual fue azarosa para todos ellos. En el caso de John Lennon, fue una época particularmente dura: se separó de la esposa, reencontró el tema amoroso en la excéntrica Yoko Ono, empezó a usar heroína y se sintió más que nunca comprometido con una música en la cual predominase la expresión. Paul McCartney tuvo también una ruptura amorosa importante con Jane Asher, comenzaba a operar como líder en la banda y dejaba crecer su lado más antipático de cara a los colegas —el perfeccionismo autoritario en la forma y producción—. George Harrison intentaba abrirse paso como compositor frente el poderoso tándem Lennon-McCartney, explorando los temas espirituales y la afición por lo hindú más que sus compañeros. Ringo Starr se sentía marginado por el hecho de que sus compañeros dedicasen más tiempo a componer canciones durante las sesiones en el estudio de grabación —algo en lo cual el baterista apenas participaba— y por la incursión de McCartney en percusión; fue tal el malestar que, por un breve lapso, Ringo abandonó la banda.
Lo fantástico de “The Beatles” es que demuestre como estas poderosas individualidades, cada una consolidando su lenguaje y personalidad propios, consiguiesen producir una obra que arroja una sensación de coherencia y unidad en su compleja heterogeneidad. Es como si cuatro perspectivas dentro de una misma mente estuviesen encarando el complejo proceso que es construir el Ser en sintonía con un mundo complejo y a veces hostil.
Frente a la agitación de 1968, las reacciones de cada compositor anticipan lo que sería su carrera en solitario.
McCartney a ratos se aproxima a la expresión angustiosa de su par Lennon, si bien opta predominantemente por refugiarse en las pequeñas delicias cotidianas. El McCartney más “comprometido” aparece en “Blackbird”, la cual, además de contener un saludo velado al movimiento favorable a los derechos civiles para los afroamericanos, capta la lucha que es construirse diariamente en libertad. La renuncia a lo seguro, el agridulce elixir que es ser libre y tomar riesgos está expresado en la letra del tema con maestría: “Mirlo que cantas en lo profundo de la noche / Toma estas alas rotas y aprende a volar/ Toda tu vida / Sólo esperabas este momento para alzar vuelo” .
Lennon opta por desmarcarse de las corrientes totalitarias y la violencia social. Su canción “Revolution” declara que el mal rato mundial es sólo algo transitorio y que cada gesta personal lo conseguirá transformar. “Dices que quieres una revolución / Bueno, tú sabes / Todos queremos cambiar el mundo / Me dices que es una evolución / Bueno, tú sabes / Todos queremos cambiar el mundo / Pero cuando hablas de destrucción / ¿No te das cuenta de que no puedes contar conmigo? / ¿No sabes que todo va ir bien, bien? (…)/ Dices que vas a cambiar la constitución / Bueno, tú sabes / nos encantaría cambiar tu cabeza / Me dices que es la institución / Bueno, tú sabes, mejor libera antes tu mente / Pero si alzas pancartas del presidente Mao / No lo vas a lograr con nadie, de todos modos”.
Ian MacDonald señala, al referirse a este tema : “En contra del consenso general, Lennon se mantuvo en sus trece durante un año y medio (‘No esperen verme en las barricadas, a menos que sea llevando flores’) hasta que finalmente se rindió en Nueva York (1972) y se puso la chapa de Mao, la gorra negra y los guantes de cuero. La plaza Tiananmen, el penoso colapso del comunismo soviético, y el hecho de que la mayoría de sus seguidores radicales de 1968-1970 trabajen hoy en publicidad, han servido para confirmar tardíamente sus primeros instintos”. MacDonald agrega: “La frase ‘todo va a salir bien’ surgió de las experiencias de Lennon mientras meditaba en Rishikesh, y su idea era que Dios cuidaría de la raza humana, pasara lo que pasara políticamente”.
Esa creencia en algo superior es plena en Harrison y, en su “Long, Long, Long” canta al mismísimo encuentro del individuo con Dios: “Ahora puedo verte, estar contigo / ¿Cómo pude alguna vez haberte menospreciado?”. El divino azar de la libertad encaja perfectamente en esta canción, cuyo insólito efecto final instrumental surgió por un accidente en el estudio de grabación —al vibrar una botella colocada sobre el teclado-.
(Opinión independiente de Cedice).
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Una expedición para salvar a América de la viruela. Publicado 08/12/2008
En los próximos años asistiremos a diversos homenajes relacionados con el bicentenario correspondiente a la emancipación americana del Imperio Español. Probablemente muchos gobiernos recurrirán al imaginario de la Independencia con fines proselitistas, en lugar de evocar el verdadero fin que tuvo el proceso: expandir la libertad y cortar el vínculo con regímenes políticos que la asfixiaban.
La celebración es propicia para evaluar la complejidad de la Revolución Hispanoamericana. Lejos de ser una reacción uniforme de los pueblos americanos contra la metrópoli hispana, el proceso independentista tuvo rasgos de guerra civil, ambigüedades y claroscuros en su desarrollo. Las explicaciones sencillas sobre cómo se fragmentó el dominio español en la América son ineficaces cuando pretenden reducir el conflicto a un enfrentamiento entre nacionalidades. Quizás sea más acertado interpretar este cambio tan profundo que fue el ocaso del imperialismo español como una lucha donde las fuerzas liberales, dentro de América y la propia España, intentaron abrirse paso frente a un orden político caracterizado por restricciones al comercio, censura, inquisición, sangrienta represión, alta tributación, peculado e ineficiencia en las políticas públicas.
Una señal de que en la propia España pugnaban las fuerzas liberales por germinar es que en el siglo XXI también cumple su bicentenario una expedición filantrópica organizada para erradicar la viruela en las colonias españolas. La monarquía española apoyó al equipo del médico D. Francisco Javier Balmis y Berenguer (1753-1819) para recorrer los dominios americanos y Filipinas llevando la vacuna antivariólica a los colonos. Se trataba de un esfuerzo pionero por expandir la libertad mediante la vacunación, un bien público con el cual se expanden las capacidades y competencias individuales al eliminar la traba que representan las epidemias.
Siguiendo al Dr. Freddy Rodríguez Sánchez , la viruela “producida por un virus, tiene un período de incubación de 12 días. Luego de un período de 4 a 6 días de malestar general y fiebre alta, que llevan al enfermo a la postración, aparece la cefalea (dolor de cabeza), fotofobia (rechazo a la luz) y un exantema [erupción de la piel] que brota primero en los pliegues de las axilas e ingles, para luego de una discreta mejoría sintomática del paciente, desarrollar las lecciones cutáneas (de la piel) por el tronco, los miembros y las mucosas. El exantema macular (a manera de mancha) se convierte en papular (mancha elevada con aspecto de meseta), luego en vesículas (pequeñas vejigas) y por último el lesiones pustulosas (llenas de pus) que se desecan formando costras, que al caer dejan cicatriz”.
En la época colonial, la letalidad media por viruela alcanzaba 30%. Una epidemia en junio de 1802 en la Nueva Granada (actual Colombia) alcanzó mortalidad del 50%. Entre quienes sobrevivían, podían quedar secuelas de cicatrices e invidencia . Uno de los ilustres supervivientes a la viruela en la Venezuela Colonial fue D. Antonio José de Sucre, Mariscal de Ayacucho.
En 1796, el médico inglés Edward Jenner descubrió que entre las campesinas ordeñadoras se producían lesiones cutáneas las cuales resultaban benignas y las dejaban inmunes frente a la viruela. El virus era transmitido por una enfermedad de las vacas llamada cow-pox, la cual genera granos en sus ubres, cuyo pus tiene propiedades inmunizadoras. Luego, causando una lesión cutánea leve a partir de fluido vacuno se podía generar en la persona una “viruela controlada”, generando una vesícula o grano “vacunal” ante cuyas partículas virales se desarrollaban anticuerpos en el organismo infectado. Como se aprecia, el término “vacuna” procede, propiamente, de la palabra “vaca”.
La novedad científica llegó a España en 1800. Se autorizó llevar este adelanto a las colonias y el 30 de noviembre de 1803 zarpó el médico Balmis con un equipo de 10 especialistas sanitarios y la tripulación del barco “María Pita”, con destino a Puerto Rico para, desde allí, dividirse en grupos que alcanzarían las otras colonias. Para ir hasta Filipinas era necesario hacer la travesía por tierra en México y así alcanzar el Pacífico –faltaba un siglo para contar con el Canal de Panamá-. Balmis retornó a la península española el 7 de septiembre de 1806, dejando a colaboradores suyos con el encargo de seguir las jornadas de vacunación. Algunos colegas de Balmis murieron en la expedición – como D. José Salvany y Lleopart, quien falleció en la actual Bolivia en 1810 – y otros quedaron atrapados en el conflicto independentista, regresando a casa en 1824 – D. Manuel Julián Grajales y D. Basilio Bolaños-.
¿Cómo se trasladaba el fluido con la vacuna en una época sin refrigeración? La explicación es dura para ojos contemporáneos. Dada la dificultad práctica y económica para transportar ganado vacuno, la solución era llevar a individuos a quienes se practicase la incisión en la piel para inocular el virus. De la herida resultante se extraería el pus con el virus para a su vez infectar a otra persona… Y así sucesivamente se mantendría el principio activo, traspasándolo en una sucesión de portadores humanos dentro del barco y hasta alcanzar tierra. Una vez en suelo colonial, nuevos expedicionarios serían los que acompañarían en las siguientes etapas como “vehículos vivos” de la vacuna. Los elegidos para este oficio debían tener un historial clínico sin viruela previa. El resultado: fueron niños huérfanos, procedentes de los orfanatos (la inclusa) quienes, como héroes anónimos, transportaron en sus organismos la vacuna.
En Venezuela la expedición tuvo repercusión importante. D. Andrés Bello la homenajeó con la “Oda a la Vacuna” (“…ya no teme esta tierra que el comercio/entre sus ricos dones le conduzca/el mayor de los males europeos ”). Se constituyó una Junta local de Vacunación que prosiguió las jornadas, pasando de 25.000 vacunados en 1804 a 104.700 en 1808.
En otros dominios coloniales hubo reticencias y trabas por las autoridades locales, reflejando la pugna entre fuerzas liberales e intransigencia que ya presagiaba la guerra independentista.
Opinión independiente.
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UN LÍDER SALVA AL MUNDO DE LA CRISIS FINANCIERA. Publicado 01/12/2008
El mundo ha estado sacudido por crisis financieras memorables. Probablemente lo será la que estamos viviendo en el presente. Es por ello que conviene recordar lo aprendido en situaciones anteriores de crac financiero. Hace un siglo ocurrió algo semejante. Y también el epicentro estuvo en EUA.
Entre septiembre de 1906 y noviembre de 1907 transcurrió un período de pérdidas importantes en los mercados financieros estadounidenses. El índice del mercado de acciones de Nueva York (NYSE) se derrumbó 37% entre su pico y su mínimo. El punto más álgido de la crisis fue cuando se generó un pánico financiero en el cual cayeron al menos 25 bancos y 17 empresas financieras que funcionaban casi como bancos, los llamados trust (1) . Este pánico consiguió detenerse en 6 semanas gracias a una brillante intervención que es el objeto de este artículo. La inercia causada por esta crisis fue notable: la recesión desatada por el episodio condujo a que hasta inicios de 1910 la economía quedara sin volver al nivel de actividad económica vigente en 1906 (2) .
En 1907 se carecía de banco central en EUA. Los casi 16.000 bancos que había en la época más que duplicaban los existentes en ese país actualmente, reflejando hasta que punto se funcionaba en un mercado atomizado. La gestión de la crisis bancaria tuvo que hacerse desde la economía privada. Quien lideró una salida al pánico financiero fue un banquero de 70 años: John Pierport Morgan (1837-1913)(3). Para entender la gestión de Morgan es preciso entender qué originó el pánico bancario.
El primer factor fue una importante expansión económica precedente. Parece ser una regularidad que durante períodos de alto crecimiento económico las expectativas tienden a sobrestimar el potencial financiero existente en negocios, proyectos y personas. Siguiendo a Bruner y Carr, “deberíamos estar menos sorprendidos con los pánicos y ‘crashes’ que con los booms, burbujas y manías que les preceden”.
El aliado del crecimiento, que fueron los mercados financieros, presentaban en aquella época dos características que aún siguen siendo su principal virtud durante una expansión y la principal debilidad en tiempos difíciles: la interconexión y la complejidad. La facilidad para hacer transacciones y transferencias entre instituciones bancarias también amplifica el riesgo de contagio cuando las cosas van mal. Por otra parte, si bien para algunos estudiosos los pánicos financieros son eventos aleatorios, se les puede explicar desde una óptica de asimetría en la información: cuando los instrumentos financieros se hacen más complicados y las instituciones financieras menos transparentes, hay participantes que consiguen estar mejor informados y sacar provecho. cuando se percibe esta desigualdad se pierde la confianza que es el pilar fundamental para el sistema financiero.
Las instituciones financieras también están sujetas a estos problemas sistémicos y su toma de decisiones también puede evaluar mal los riesgos. Durante el pánico de 1907, funcionaban los bancos y en paralelo unas instituciones menos reglamentadas que también aceptaban depósitos del público, los trusts. Un problema importante para los trust es que otorgaban préstamos garantizados con activos financieros o bien tomaban directamente posiciones en el mercado de acciones. Cuando los precios en el mercado financiero se tornan más volátiles y se amplifican los vaivenes en los precios, este tipo de préstamos son los que más sufren. El problema de la valoración sigue siendo una referencia para cualquier pánico financiero: mientras sea imposible decir cuánto valen las inversiones más complejas existentes en los bancos y demás instituciones financieras, el pánico se mantiene. “hasta que los precios se estabilizan, los pánicos crediticios no terminarán y las empresas financieras seguirán congeladas. La lección de crisis financieras previas es que mientras más rápido se establecen nuevas valoraciones para activos bancarios y las deudas, más velozmente comienza la recuperación”(4).
El problema de la liquidez es otro asunto central. La disponibilidad y el acceso al efectivo, a dinero contante y sonante, hace recordar esa máxima de que “el ‘cash’ es rey”. “La liquidez de mercado, o la carencia de ella, es un primer elemento, quizás el primario, para determinar la longitud y severidad de un pánico (financiero)”(5). El público desconfiaba de los trusts e iniciaron las filas para sacar el dinero.
La inestabilidad financiera también obedecía a un crac en otros mercados distintos al financiero. Hubo la catástrofe natural del terremoto de San Francisco en 1906. Otro problema fue que el banco de inglaterra obstaculizó la convertibilidad de instrumentos en dólares estadounidenses. Y a esto se sumaba una mayor intervención estatal en la economía. El presidente Theodore Roosevelt proclamaba una actitud contraria a los grandes conglomerados y corporaciones que había en la época —los tildaba de “malhechores de grandes fortunas”(6)—, propiciando una actitud negativa del público hacia los capitalistas. La incertidumbre jurídica asociada a este enfoque oficial, caracterizado por multas a compañías y trabas a su expansión, pudo ser otro catalizador de la crisis.
Las caídas del Banco Nacional Mercantil de la familia Heinze, tras intentar una fallida adquisición de la compañía United Cooper y luego los retiros masivos por los depositantes del trust Knickerbocker fueron los momentos más duros del pánico financiero. El mérito de morgan fue reunir en su propio domicilio a los banqueros y responsables de trust y analizar en conjunto qué instituciones financieras eran viables. El proceso se desarrolló entre el 19 de octubre y el 6 de noviembre de 1907. Morgan exigió ver los balances de los banqueros y dueños de trusts en problemas. En el ínterin, consiguió el compromiso de aportar liquidez para mantener el mercado a flote. De hecho, gracias a su capacidad para reunir financiación, Morgan evitó que hasta la propia ciudad de Nueva York quebrase, consiguiendo los fondos para pagar la nómina a sus funcionarios. El liderazgo de Morgan generó una acción colectiva desde el sector privado que salvó las finanzas estadounidenses.
(opinión independiente de cedice).
www.cedice.org.ve
www.carlosgoedder.com
www.carlosurgente@yahoo.es
[1] BRUNER, Robert F. y Sean D. Carr. “Lessons from the financial crisis of 1907”. Journal of Applied Corporate Finance. Volumen 19, No. 4, Otoño de 2007.
[2] TUCKER, Abigail. “The Financial Panic of 1907: Running from History”. www.smithsonian.com, 10 de octubre de 2008.
[3] Su perfil biográfico está disponible el www.britannica.com
[4] CROVITZ, Gordon. “Calling J.P. Morgan”. WSJ. 29/09/2008.
[5] C.f. Nota 1.
[6] GROSS, Daniel. Historias de Forbes. Gestión 2000. 1996.
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¿Quién controla al presidente? Publicado 24/11/2008
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Desentrañando el mercado financiero hipotecario. (parte 3). Publicado 17/11/2008.
A Don Raúl Gaye Viale, excelente divulgador de las finanzas corporativas.
En esta entrega culmino el comentario sobre los problemas de información en el mercado financiero hipotecario. Estas disfunciones explican en gran medida la crisis financiera actual. La referencia fundamental sigue siendo el trabajo de Adam Ashcraft y Til Schuermann .
Las dos fricciones que inicialmente comenté surgían al originar las hipotecas (prácticas predatorias de crédito) y al preparar su transformación en instrumentos financieros nuevos, las “Mortgage Backed Securities” (MBS). Este paso de conversión es liderado por instituciones financieras conocidas como “arrangers”.
El “arranger” puede cometer prácticas desleales al solicitar financiación para la compra de las hipotecas a los bancos, al comercializar las MBSs a otras instituciones financieras y al someter la emisión de las MBSs al estudio por agencias calificadoras de crédito.
Nuevamente, la clave son las ventajas de información que tiene el “arranger” respecto a terceros. El “arranger” podría quedarse en su propio portafolio los mejores créditos y distribuir los peores. El deliberado ocultamiento respecto a problemas en la constitución de los créditos que son la base para el repago de las MBSs sería la mala práctica del “arranger”. Técnicamente, el agente que quiera negociar con el “arranger” se enfrenta al problema de “selección adversa”.
Los caminos de solución para quien hace negocio con el arranger incluyen una inspección detallada o “due dilligence”, donde se estudia la estructura y gestión correspondiente al arranger previo a cualquier negocio con él.
En el caso de un banco que financie al arranger, para que este último compre las hipotecas a los bancos y luego repague al prestamista con lo que obtiene al vender las MBSs, el camino pasa por que el banco le aplicarle “haircuts” a las hipotecas objeto del préstamo que recibirá el “arranger”; esto significa que se financie sólo parcialmente la compra de hipotecas y el arranger tenga que poner de su propio capital para la inversión. Si se financia el 80% de la hipoteca, exigiendo el 100% como garantía, se dice que hay un exceso de colateral u “overcollateral” de 25% (20 dividido por 80).
El problema con las agencias de calificación crediticia es más complejo. Actualmente hay 3 grandes calificadoras, Moody’s (MCO), Standard&Poors y Fitch.Ratings. Algunas agencias han recibido muchas críticas por haber asignado ratings o calificaciones elevadas a las MBSs y a instrumentos derivados de las mismas. Entre tales instrumentos están los CDOs o Collateralized Debt Obligations, que consisten en “trocear” el MBS en diferentes emisiones o “tranches” , con distintos niveles de riesgo. En caso de que alguna hipoteca deje de pagar, el primer tramo o “tranche” afectado sería el llamado “equity tranche”; estos confrontarían las pérdidas iniciales. La jerarquización va hasta los “senior tranches”, los cuales únicamente experimentan las pérdidas vinculadas a las hipotecas residuales que incurran en incumplimiento. Estos “senior tranches” tendieron a recibir calificación crediticia AAA, comparándolos a los instrumentos más seguros del mercado. Con la crisis financiera actual, quedó claro que cualquier tramo de CDOs distaba de tener tanta calidad.
Siguiendo a Joseph Mason : “El problema, entonces, fue que las agencias de rating buscaron calificar las innovaciones financieras como si se tratase de los productos de deuda tradicional – un gran error en términos de metodología de análisis financiero”. A la luz de los hechos recientes, las agencias están buscando metodologías alternativas para evadir el riesgo de modelación. Por ejemplo, “Moody’s está pensando respecto a añadir nuevos códigos de letras para cubrir la liquidez y riesgo de volatilidad para productos complejos” .
La principal suspicacia con las agencias de rating proviene de que quienes les pagan son precisamente los emisores de títulos financieros, en lugar de hacerlo quienes van a comprar los instrumentos. Es como si el mecánico que habitualmente atiende a quien va a vender un automóvil usado dé la opinión sobre la calidad del vehículo al potencial comprador, en lugar de que este último recurra a su propio técnico para la evaluación.
Al margen de esta falla inicial en el modelo, está el problema de calificación que representa una MBS o un CDO respecto al estudio aplicado convencionalmente a la deuda corporativa. Siguiendo a Ashcraft y Schuermann, estas son las principales divergencias. Al referirse a MBSs y CDOs las denominan genéricamente como “Asset-Backed Securities” o “ABS” (un ABS puede hacerse sobre cuotas por pagar de cualquier crédito: hipoteca, tarjeta y préstamos al consumo):
• El rating de un bono corporativo se fundamenta normalmente en atributos propios de la compañía emisora, mientras que un ABS está asociados a una cartera heterogénea de créditos hipotecarios, la cual depende más bien de condiciones macroeconómicas (riesgo sistemático).
• El rating de una corporación se refiere a un ente dinámico, mientras que el portafolio de hipotecas vinculado a un ABS es estático.
• El estudio de ABSs depende fuertemente de modelos cuantitativos para proyectar las posibles pérdidas, mientras que en la calificación crediticia de bonos emitidos por una compañía cobra mayor relevancia el criterio del analista.
• La volatilidad que tienen asociada los ABSs es mayor.
La gran asimetría de información final tiene que ver con el denominado problema “principal-agente”. Alguien que pone el dinero, en este caso un inversionista particular o un pensionista, lo encomienda a un gestor de patrimonio o fondo de pensión (agente) que compra el MBS o CDO que emite el arranger. El que gestiona el dinero ajeno puede actuar descuidadamente y adquirir productos tóxicos.
En suma, la solución a estas asimetrías para por reconocer el problema de una incompleta educación financiera. Este bien público que es la información financiera merece ser diseminada lo más clara y ampliamente posible, contando con apoyo gubernamental para ello.
Opinión independiente.
Sin recomendación alguna sobre las empresas nombradas.
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Desentrañando el mercado financiero hipotecario. Una visión liberal (Parte 2). Publicado 10/11/2008
“Nuestro punto aquí no es absolver a Wall Street o pretender que no hubo excesos privados. Pero los errores de inversión seguramente habrían sido menos extremos, y sus daños más contenibles, si no hubiese sido por el enorme apoyo político y el subsidio al crédito hipotecario. Cuidado con los políticos que quieren diseminar fábulas que les colocan a ellos mismos como los héroes”.
“A Mortgage Fable”. (WSJ, 30/10/2008)
Un excelente papel de trabajo, sobre el cual construyo este artículo, explica los problemas de información incompleta vigentes en el mercado financiero hipotecario. Se trata de “Entendiendo la titulización del crédito hipotecario subprime”, escrito en inglés por Adam Ashcraft y Til Schuermann en diciembre de 2007.
El proceso de titulización financiera de hipotecas tiene disfunciones o “fricciones” que lo convierten en un mercado imperfecto, donde es precisa una reglamentación mejor (no más ni menos, insisto, sino mejor) y más agudeza por parte de los participantes.
Un banco otorga un crédito hipotecario a alguien que desea comprar una casa o bien hipotecar su vivienda para poder abordar otra inversión. En esta primera operación, que es el origen del crédito hipotecario, hay un primer riesgo de asimetría en la información. Quien solicita el crédito suele ser “poco sofisticado” financieramente y se le pueden otorgar créditos en condiciones ruinosas, desajustadas con el ingreso del cliente.
Esto se percibe especialmente en el mercado subprime. Este se define como un mercado para clientes con calidad crediticia baja. La caracterización formal que aportan los autores incluye uno o más atributos que caracterizan a un deudor subprime:
• Al menos dos atrasos de pago superiores a 30 días en el año más reciente, o bien al menos un atraso de 60 días en los últimos 2 años.
• Juicios por impago, embargos o ejecución de garantía (“foreclosure”) en los últimos dos años.
• Bancarrota en los últimos 5 años.
• Calificación crediticia baja .
• Servicio de deuda (cuota cubriendo principal e intereses) el cual absorba al menos la mitad del ingreso, dificultando que el cliente “llegue a fin de mes”.
Una característica que ejemplifica cómo se puede colocar al cliente en aprietos, es cuando se conceden créditos hipotecarios donde en los primeros meses se cobra una tasa de interés baja o “teaser”, la cual se incrementa luego. Al ocurrir este aumento, se compromete aún más el ingreso del cliente y, salvo que la vivienda se haya incrementado en su valor o el deudor haya mejorado en ingresos, la alternativa es la refinanciación. De los créditos subprime “titulizados” en 2006, 81,7% fueron suscritos a tipo de interés variable (un peligro si las tasas suben, como ocurrió efectivamente) y 68,7% eran con tasa “teaser” durante 2 de los 27 años. Aún más severo era el caso en que sólo se cobran intereses durante un plazo de hasta cinco años, lo cual ocurría en casi 20% de los casos… Estas hipotecas “Adjustable Rate Mortgage” (ARM) e “Interest-Only” (IO) son una bomba de tiempo para quien se ha endeudado por una vivienda que ha perdido valor con el tiempo. Endeudarse por 100 para comprar algo que se cree alcanzará a valer 120 y se derrumba a 80, genera patrimonio negativo.
La siguiente fricción surge cuando una institución financiera decide transformar estos préstamos hipotecarios en instrumentos negociables. El que organiza la titulización, “arranger”, recibe la cartera crediticia del banco que ha generado el crédito y elige préstamos que servirán de garantía para emitir bonos. La asimetría de información en estos casos crea lo que en literatura económica anglosajona llaman “problema del limón”, inicialmente identificado en el mercado correspondiente a automóviles usados. Se trata de lo siguiente: el banco que otorga el crédito conoce mejor la calidad crediticia de los préstamos y puede intentar colarle al “arranger” préstamos generados en forma inapropiada. ¡Cuánto más rentable es esta conducta si el prestamista sabe que podrá sacarse de encima los créditos que otorgó, vendiéndoselos a otro!
Para evitar esto, los arrangers suelen exigir una serie de garantías a los prestamistas iniciales, llamadas “representations and warranties”, donde estos últimos dan fe respecto a su buen proceder; además, los arrangers conducen un “due dilligence” o verificación sobre las prácticas crediticias adoptadas por el banco que otorga el crédito.
Ya se está entrando en el terreno clave del modelo “originar para distribuir”. La práctica bancaria vigente hasta finales del siglo pasado privilegiaba el que un banco otorgara el crédito y lo mantuviese en su balance por los plazos prolongados que supone. Es más, esto llevo al descalce entre activo a largo plazo y financiación a corto plazo (depósitos de los clientes) que arrastró a la quiebra a entidades de ahorro y préstamo estadounidenses (savings&loans) a finales de los ochenta. Lo que se dinamizó con mercados como el subprime es que los bancos se deshiciesen de su cartera hipotecaria vendiéndola a inversionistas con apetito de riesgo por plazos largos. ¿Quién tendría este apetito? Inversionistas con excedentes de efectivo -situación que han tenido muchas economías asiáticas-; fondos de pensiones; aseguradoras; fondos de inversión… Especialmente si se les podía vender la historia, como efectivamente se hizo, según la cual estos instrumentos eran tan seguros como un instrumento de deuda pública y daban más rendimiento. La verdad es que se asignó una calificación incorrecta a estas deudas, mas esto es otra fricción del mercado que explicaré en la próxima entrega.
Como epílogo a esta entrega, una idea de la magnitud que se alcanzó con esto de la titulización o “securitisation”: para 2006, casi 56% de la deuda hipotecaria estadounidense en vigor se había transformado en instrumentos negociables - incluyendo 67% de la deuda subprime emitida en ese solo año- .
La opinión del autor es independiente.
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Desentrañando el mercado financiero hipotecario. Una visión liberal. (Parte 1).
Publicado 03/11/2008.
“La crisis también nos ha recordado algunas lecciones de la burbuja tecnológica, la experiencia japonesa en los 1990s y la Gran Depresión: el crecimiento liderado por el sector financiero es problemático. La riqueza y la expansión de ingreso provenientes de la relajación del crédito fueron concentrados altamente en las manos de unos pocos afortunados. Se ha demostrado que los beneficios son temporales. En retrospectiva, el hecho que 40% de los beneficios corporativos [de EE.UU.] en 2006 fueron al sector financiero y el resultado relacionado – la duplicación de la proporción de ingreso que va al 1% más rico de la población- deberían haber sido signos de que algo andaba mal”.
Lawrence Summers “The pendulum swings towards regulation”
(FT, 26/10/2008).
A Alonso Domínguez Torres, por su brillante gestión en Liderazgo y Visión
Continúo pintando algunos trazos respecto al funcionamiento del mercado hipotecario en EE.UU. Las fallas en tal dinámica financiera están en el epicentro de la crisis actual. He de insistir que el derrumbe actual dista de llevarse consigo al capitalismo liberal. Lo que sí demandará es construir una propuesta liberal con mejor sustento respecto a cómo funciona el riesgo financiero. Sin comprender tal dimensión, cualquier construcción favorable a la libertad en economía y política tendrá pies de barro. Peor aún le irá a una intervención gubernamental que también adolezca de ignorancia respecto a cómo funcionan las finanzas.
La crisis actual probablemente quedará estigmatizada como “crash” del mercado “subprime”. En realidad, involucra la operativa en todos los mercados financieros que se configuraron a partir del crédito hipotecario. Paradójicamente, el propio gobierno estadounidense propició que se expandiese el mercado de hipotecas ajeno a los estándares establecidos por las agencias que tenían apoyo gubernamental, las llamadas “Government Sponsored Enterprises” o GSEs: Fannie Mae y Freddie Mac.
Estas agencias eran responsables por estimular la existencia de un mercado secundario para las hipotecas originadas por los bancos, con la intención de estimular el crédito a las familias para comprar vivienda. El problema es que, en la realización de esta función, especialmente a partir de la década de 1980, las agencias adquirieron deudas importantes, emitiendo bonos garantizados con las hipotecas que compraban a los bancos. Tales hipotecas tenían que cumplir con una serie de estándares respecto a valor de las garantías y documentación que los bancos debían aportar. Preocupados ante el creciente endeudamiento de las agencias, el cual estaba respaldado indirectamente por el gobierno, se estimuló que los bancos trabajasen con sus propios requerimientos en un sistema hipotecario estrictamente privado y más laxo. En él se encuadraron nuevas categorías de hipotecas como las Alt-A (para préstamos por encima de 417.000 USD), las Jumbo (con documentación relajada) y las Subprime. Estas últimas incluyeron a ciudadanos con baja calidad crediticia.
Entender mejor este mercado es indispensable para tener una visión más equilibrada de la crisis. Antes conviene dejar un matiz claro para los que proponen que el capitalismo liderado por el gobierno es la solución: fueron las propias agencias gubernamentales las que estimularon el surgimiento del mercado subprime y fueron ellas mismas las que impulsaron la tendencia a transformar los créditos hipotecarios en bonos negociables (“titulización”).
Deteniéndose un poco en este asunto, hay que considerar que el propio sistema estadounidense de crédito hipotecario con apoyo oficial casi llegó a la quiebra. Tuvo que estatizarse totalmente el 7 de septiembre de 2008. Esto significa que la propia estructura oficialmente respaldada de las GSEs se endeudó excesivamente – la deuda alcanza a 1,5 billones de USD (en inglés, 1,5 trillion USD, casi 12% del PIB de EUA) - además de catalizar un sistema privado mal reglamentado. Y otro mérito es que las propias empresas creadas oficialmente para facilitar acceso a la vivienda en EE.UU. impulsaron los instrumentos que han llevado a la crisis actual: las Mortgage Backed Securities (MBS).
Acudiendo directamente al sitio web de Fannie Mae, se tiene una presentación sobre cómo opera la empresa . Se recuerda que fue creada en 1938 y “semiprivatizada” en 1968, contando con el apoyo oficial implícito que terminó por materializarse en 2008. La agencia explica cómo funciona la operativa en el mercado hipotecario secundario: se originan hipotecas y los bancos pueden proceder a venderlas en lugar de retenerlas en balance, interviniendo Fannie Mae en la dinámica de este mercado. El objetivo es que, tras otorgar una hipoteca, un banco pueda, en lugar de quedarse con ella 30 años, venderla, convertirla en efectivo y volver a otorgar créditos hipotecarios. Los compradores –inversionistas- en el mercado secundario “incluyen a las propias Government Sponsored Enterprises como Fannie Mae, gestores de fondos, bancos centrales extranjeros, bancos comerciales, fondos de pensiones, compañías de seguros y otras instituciones financieras” .
Al abordar el asunto de las MBS, el documento señala:
“Fannie Mae comenzó a vender Mortgage-Backed Securities (MBS) en 1981. Fannie Mae ha sido la mayor agencia emisora de MBS desde 1990 y actualmente tiene el mayor monto de MBS en vigor correspondiente a cualquier agencia emisora (…)
Fannie Mae crea MBS tomando bloques (pools) de préstamos hipotecarios con características similares (por ejemplo, 30 años ó 15 años de plazo; tasa de interés fija o ajustable) de los prestamistas hipotecarios y creando un instrumento negociable que es elegible como activo por la Reserva Federal [Banco Central de EE.UU]. El título resultante es remitido al prestamista original. Este puede decidir si retener el instrumento en su cartera o venderlo a los mercados de capitales.”
Fannie Mae garantiza el repago de los instrumentos, el cual proviene de las cuotas que pagan quienes solicitaron el crédito hipotecario original.
La opinión del autor es independiente.
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El epicentro de la crisis: El mercado hipotecario. Publicado 27/10/2008
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Más sobre la crisis financiera actual. Publicado 20/10/2008
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La reglamentación bancaria en tiempos de crash (Bis II). Publicado 13/10/2008
“El principal problema con el sistema financiero moderno fundamentado en el uso generalizado de derivativos y titulización es que, mientras los especialistas entienden cómo los activos individuales funcionan, incluso ellos tienen un conocimiento limitado de riesgo agregado creado por el sistema”.
Gary Becker (Nóbel 1992).
A mi abuelita Esperanza
Sigue el tiempo revuelto de la crisis bancaria global, donde ya los depositantes desconocen a ciencia cierta en qué banco amanecerá su dinero y muchos prestatarios a qué institución financiera dejarán las llaves de su casa. En los trabajos que he propuesto sobre el tema en este espacio en www.carlosgoedder.com insisto que las culpas residen en imperfecciones en el funcionamiento y reglamentación en el mercado hipotecario y financiero.
En una próxima entrega abordaré mejor los problemas de información que hay en el mercado hipotecario. Al otorgar créditos para compra de vivienda y transformarlos en instrumentos financieros negociables (titulización) hay riesgos asociados al desconocimiento mutuo entre los participantes (selección adversa) y a la desidia respecto a la “buena práctica de crédito”, ya que al final otro se quedará con el préstamo en su balance (riesgo moral). Hay soluciones de mercado y reglamentación para que los participantes, incluyendo a: compradores de vivienda, agencias inmobiliarias, bancos comerciales, gestoras de fondos, inversionistas y administradoras residenciales puedan funcionar en un mercado “corregido”.
¿Cuál es la solución a la crisis? Hay un héroe, un experto financiero que la resolverá. Es el ciudadano corriente: cada uno de nosotros se ajustará y capeará el temporal. A este ciudadano otorgan soberanía los mecanismos de mercado. Milton Friedman recomendaba que, en escenarios de intervención gubernamental, es preferible rebajar impuestos a expandir el gasto público, mas estas reducciones fiscales que lleguen al grueso de la gente están siendo relegadas, optándose por inyectar dinero a borbotones para los grandes bancos, el cual acabará trayendo inflación. Usualmente la mayoría de los ciudadanos tiene ahorros por debajo de lo garantizado estatalmente, así que elevar aún más el seguro de depósitos con fondos públicos es regresivo. Hay caminos equitativos de solución: más libertad para los emprendedores de pequeños negocios, más educación financiera para la ciudadanía y más capacitación laboral para los desempleados. Este es el tipo de soluciones políticas en sintonía con el liberalismo económico. La intervención sólo funciona cuando aporta algo que el mercado está siendo incapaz de suministrar. Este “algo” es más que liquidez y es más que “confianza interbancaria”.
Otra intervención es mejorar la reglamentación bancaria. En tal sentido resulta pertinente recordar que los bancos internacionales están sujetos desde 2008 a un acuerdo propuesto por el Comité de Basilea de Banca y Supervisión; tal acuerdo es el “BIS II”.
La primera versión, BIS I, data de 1988 y su aporte esencial fue el “Cooke ratio”. Consiste básicamente en capitalizar los bancos —constituir recursos propios suficientes— para cubrir el riesgo de su balance. El patrimonio bancario de un banco habría de ser suficiente para cubrir el 8% del activo total ajustado por riesgo. Este “ajuste” es la clave de la propuesta. En su versión de 1988 consistía simplemente en considerar que la “penalización” o “ponderación” de riesgo para el activo sería nula para deuda soberana de países OECD; 20% para deuda pública de países fuera de la OECD y para bancos OECD; 50% para préstamos hipotecarios y 100% para el resto de préstamos.
El problema con este enfoque es que desconsideraba dentro de cada categoría la heterogeneidad en calidad crediticia. El BIS II propone 3 alternativas para refinar la “penalización de crédito” (credit risk charge):
* Enfoque estandarizado (Standardized approach): en el cual se pondera peor a los activos que las agencias de crédito consideren con menor calidad (rating).
* Enfoque interno (Internal Ratings-Based Approach): donde los bancos aportan información de sus propios sistemas internos de calificación crediticia y reciben otros insumos del supervisor bancario para el cálculo de riesgo.
* Enfoque interno avanzado (Advanced IRB). Donde el conjunto de datos para el cálculo de capital es aportado por el banco, sujeto a normativa y supervisión.
La ecuación clave cuyos parámetros intentan aportar los modelos internos es esta:
K = LGD x PD x f (M,b).
Donde K es el requerimiento de capital para cubrir el riesgo; LGD es “Loss Given Default” y representa la pérdida en caso de incumplimiento del deudor; PD es la “Probabilidad de Default” o bancarrota del cliente. Y f es una función del plazo del crédito y otros factores que determina el supervisor. La LGD deduce la porción del crédito que puede recuperarse en caso de incumplimiento (recovery rate); incluso en la peor de las quiebras queda algún activo para los acreedores.
Este cargo de capital K se aplica al valor que tiene el préstamo otorgado o “Exposure at Default” (EAD). El acuerdo establece cómo medirlo.
El BIS II considera, adicionalmente al riesgo de crédito, el riesgo de mercado y el riesgo operacional.
El riesgo de mercado se sigue midiendo según la enmienda al BIS I de 1995. El elemento clave es el Value-at-Risk o VaR. Se trata de la pérdida esperada que tiene una cartera de inversión con un nivel de confianza determinado (99% en BIS II) a un plazo establecido. El capital habría de cubrir las pérdidas que superen este umbral (la “pérdida inesperada”).
El riesgo operacional considera las pérdidas por personas, procesos y sistemas que intervienen en la gestión bancaria cotidiana. Para medirlo hay enfoques estandarizados o internos, como ocurre con el riesgo crediticio.
Son tres los pilares del BIS II:
1. Requisitos Mínimos de Capital.
2. Supervisión Bancaria.
3. Disciplina de Mercado (incluyendo transparencia y buen gobierno corporativo).
Hay debilidades del BIS II: desconsidera la liquidez e incurre en falacia de composición al pensar que buena gestión individual resulta en estabilidad sistémica. Mas va en la dirección correcta.
Opinión independiente de Cedice
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La ilusión del destino. Publicado 06/10/2008
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Una perspectiva liberal respecto a La crisis financiera en EE.UU. Publicado 29/09/2008
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DE NUEVO, IDENTIDAD Y VIOLENCIA. La Ilusión del Destino. Publicado 22/09/2008
“Llevar una vida en la cual el resentimiento contra una inferioridad impuesta en el pasado histórico viene a dominar las prioridades actuales únicamente puede ser injusto para uno mismo”. Amartya Sen.
Con gratitud a los sabiamente humanos Sres. Pablo Fuentes y Juan Pedro Sevillano
En una entrega anterior comenté el libro Identidad y Violencia del Nobel de Economía Amartya Sen[1]. Los acontecimientos recientes en Bolivia, Venezuela, Georgia y la conmemoración del trágico atentado a las Torres Gemelas invita a reconsiderar esta obra. Sobre los sucesos empresariales, como los ocurridos con Lehman Brothers y AIG, considero atendido en alguna medida el asunto con los trabajos sobre innovación y reglamentación financieras que he publicado en este mismo espacio (c.f. www.carlosgoedder.com).
La línea argumental de Sen considera que hay dos grandes vicios simplificadores. Uno es ignorar la dimensión cultural que tienen los acontecimientos sociales; el polo opuesto es atribuir todo a variables de esta índole. Peor aún y desconsiderado con la libertad individual es encasillar al individuo en una descripción fundamentada únicamente en su religión o su raza o su etnia y pretender, a partir de tal ejercicio, construir explicaciones científicas, movimientos políticos y soluciones diplomáticas para los conflictos actuales.
La visión del terrorismo islámico como una oposición entre una supuesta civilización cristiana y otra civilización musulmana es, siguiendo a Sen, un error. Su debilidad fundamental es que simplifica en demasía la complejidad individual. Un individuo puede pertenecer a una afiliación religiosa musulmana y simultáneamente creer en los valores tanto democráticos como liberales que la visión simplificadora atribuye a sociedades donde la religión dominante es de raíz judeocristiana. La multiplicidad de identidades que contiene un ser humano puede generar conflicto interno; se puede ser católico y emplear métodos contraceptivos y simpatizar con el movimiento homosexual; cada sujeto toma la decisión de cuál identidad prevalece en una circunstancia determinada.
Con cuánta frecuencia una variable cultural como la nacionalidad, por ejemplo, se usa para caracterizar a un individuo. Al usar con carácter totalizador el gentilicio “venezolano”, “español”, “árabe”, “chino”, “francés” o “inglés” se considera explicado a un individuo por su lugar de procedencia. Cuántas relaciones humanas se deterioran por tales estereotipos. Lo peor es cuando, más allá de la perspectiva individual, las visiones totalizadoras a partir de variables culturales guían la agenda política.
Visualizar el conflicto boliviano como un enfrentamiento entre indígenas y blancos; o bien considerar la política venezolana como una confrontación entre el latinoamericano subyugado y el imperialismo estadounidense; concebir que la solución a los problemas laborales españoles es restringir la inmigración legal o bien guiar la agenda política actual por guerras y dictaduras pasadas, todo esto son desaciertos fundamentados en simplificaciones culturales.
Otro ejemplo que coloca Sen es cómo se ha intentado lidiar con los problemas de terrorismo usando como intermediarios a guías religiosos. Se ha considerado que se precisa de ellos porque en la causalidad del terrorismo está el Islam. Siguiendo a Sen:
“El reconocimiento básico de las identidades múltiples militaría contra la visualización de las personas en términos exclusivamente religiosos. Intentos de combatir el terrorismo mediante la ayuda religiosa han tenido el efecto de magnificar en Reino Unido y EUA la voz de los clérigos y otros miembros de la jerarquía religiosa en asuntos que están fuera del dominio de la religión, en un momento en que el papel social y político de los musulmanes en la sociedad civil, incluyendo la práctica democrática, necesita más énfasis y apoyo (…) Es la sociedad civil la gran perdedora, precisamente en un momento en que tenemos gran necesidad de fortalecerla”.
Las Olimpíadas chinas también parecieron oponer a Occidente una mentalidad fundamentada en “valores asiáticos”, donde tendrían prioridad la disciplina y el orden por encima de la libertad y los derechos individuales. Este tipo de caracterización también es reduccionista. El político singapurense D. Lee Kuan Yew consideraba en su discurso que los valores del Este Asiático, región compuesta según él por Corea, Japón, China y Vietnam, serían una oposición al predominio occidental. Sorprendentemente, algunos estudiosos (Samuel Huntington es uno de los ejemplos ofrecidos por Sen) tienden a considerar que son variables culturales las que explican que Corea del Sur y Ghana hayan tenido desempeños macrosociales tan disímiles partiendo de niveles semejantes de PIB per cápita en la década de 1960. En lugar de estudiarse la política educativa coreana, se limita todo a una solución determinista fundamentada en lo cultural. Durante los años ochenta, cuando se hablaba del milagro competitivo japonés, se pensaba también que eran valores asiáticos la razón, olvidando el esfuerzo deliberado del gobierno japonés a inicios del Siglo XX por elevar la alfabetización, al punto que aún siendo la sociedad japonesa esencialmente pobre, en 1913 estaba entre los mayores productores mundiales de libros. Un líder japonés decimonónico, D. Kido Takayoshi, tenía ya una visión clara: “Nuestra gente no son diferentes de los Americanos o Europeos de hoy en día; todo es un asunto de educación o falta de educación”. Y si bien es preciso evitar un reduccionismo educativo, el ejemplo es más bien para ilustrar esto que señala Sen, cuando critica el determinismo cultural como argumento científico: “Esta explicación pertenece a la tradición general de encontrar explicaciones a los desastres no en la mala administración sino en la cultura de los individuos…”.
Errores contemporáneos invitan a considerar muy en serio a Sen cuando concluye: “Una vez que disociamos la cultura de una ilusión de destino, puede ayudar a proveer un mejor entendimiento del cambio social, asociándola a otras influencias y procesos sociales interactivos”.
La opinión del autor es independiente.
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Migración en España. Publicado 15/09/2008
“La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho”.
víctor hugo (proverbia.net)
A Carolina, entre cuyos brazos dejé de ser un extranjero.
En España se ha adoptado una medida política polémica: será suprimida la contratación en su país de origen para trabajadores extranjeros. el fundamento de la medida sería la contracción económica española, la cual restringe la capacidad para crear nuevos empleos.
El soporte cuantitativo de la medida es frágil. La contratación en origen es una medida para traer trabajadores legalmente a cubrir plazas que los propios españoles desconsideran. siguiendo al diario la vanguardia: “el año en que la contratación en origen fue más numerosa fue el 2007: 178.340 personas. si todos estos puestos hubieran sido cubiertos por desempleados españoles, el número de parados se habría reducido sólo en un 8,4%. con los datos de julio cerrar el contingente de contrataciones en origen recortaría los desempleados en un 3,6%”.
En otro periódico español, expansión, señalan las limitaciones entre la mano de obra española para cubrir vacantes: “por paradójico que parezca, con más de 2,5 millones de parados desempleados a muchos empresarios les sigue costando cubrir puestos de trabajo de baja cualificación en determinadas actividades que sólo los inmigrantes aceptan. El propio director del inem instituto de empleo, el cual es una agencia estatal para ayudar a conseguir trabajo admitía recientemente que más de 70.000 ofertas de trabajo se habían quedado sin cubrir”.
La oficina del inem en Cataluña, por ejemplo, señala que se carece de solicitudes de españoles para cubrir plazas como camarero, peón agrícola, médico, auxiliar de enfermería, cocinero, entre otras.
De hecho, la medida olvida el riesgo de retaliación. ¿qué tal si otras naciones procediesen de igual manera con trabajadores españoles? un número creciente de jornaleros españoles estarían yendo hacia la vecina francia a trabajar en la vendimia, dadas las mejores oportunidades salariales (25.000 trabajadores, un crecimiento interanual entre el 15% y 20%).
Ciertamente, España está lejos de su pasado emigrante, cuando la penuria económica envió a América a un sinfín de trabajadores cuyas remesas fueron esenciales para el crecimiento económico. ahora españa es un receptor neto de trabajadores y su desafío, más que cerrar el acceso a nuevos inmigrantes, consiste en integrar a los que ya se encuentran en suelo ibérico.
Por esto cobra aún más valor un estudio recientemente publicado por el Instituto de Estudios del Trabajo (iza), en el cual tres autores vinculados a las Universidades de Barcelona y Alicante analizan cómo se incorpora el capital humano extranjero en España .
El capital humano de los trabajadores inmigrantes representa la experiencia y educación que han adquirido en sus países de origen. Este capital humano suele tener una portabilidad imperfecta, esto es, su aprovechamiento es parcial en el mercado laboral y educativo que recibe al inmigrante.
Una forma de cuantificar este efecto es considerar cuántos inmigrantes están empleados en ocupaciones para las cuales están con capacitación superior a la requerida. El problema de la capacitación desaprovechada incluye dos dimensiones: incidencia e intensidad; mientras más años de formación académica y experiencia correspondientes al inmigrante queden sin aplicarse en el empleo, mayor es el desequilibrio. El desafío para la nación que acoge al inmigrante es conseguir que las capacidades importadas sean colocadas en su uso más eficiente y remuneradas equitativamente.
Los autores del estudio consideran siete regiones de origen para los trabajadores inmigrantes en España: economías desarrolladas; Cono Sur de Sudamérica (Argentina, Chile y Uruguay); Resto de América Latina (especialmente Colombia y Ecuador); Europa del Este (mayoría de Bulgaria y Rumania); Magreb (Marruecos, Argelia y Túnez); Resto de África (se incluye en América Latina a Guinea Ecuatorial, donde el castellano es idioma oficial); finalmente, “Asia y Resto del mundo”.
Se emplearon regresiones econométricas a partir de cifras correspondientes al censo y estadísticas laborales. uno de los modelos revela que los inmigrantes recién llegados tienen una probabilidad mayor en 13,3% que los propios españoles de tener cualificaciones superiores a las requeridas por su empleo. en modelos más elaborados se encuentra que tal diferencial probabilístico es aún mayor para Europa del Este (hasta 25,9%), Magreb (hasta 28,5%) Resto de África (17,7%) y Asia (15,5%). Tal resultado coincide con las encuestas donde los propios inmigrantes consideran si su cualificación es excesiva para el trabajo que ocupan; entre el 11% y el 38% promedio de estos colectivos se sienten en tal situación.
Los conocimientos educativos más aprovechados en españa corresponden a inmigrantes de naciones desarrolladas y el cono sur. en cuanto a la experiencia, los resultados del estudio encuentran mejor transferencia para quienes vienen del cono sur, resto de américa latina y el magreb, mientras que los asiáticos tienen la menor portabilidad.
La tasa de asimilación es lenta en España: un inmigrante medio necesitaría hasta 15 años para encontrar empleo en sintonía con sus altas cualificaciones. En el caso de asiáticos y africanos subsaharianos sería aún más demorado.
Esto es lo verdaderamente alarmante para la nación hispánica, donde los inmigrantes representaban menos del 1% de la población total en 1991 y al inicio de 2007 ya constituían el 10% (4,5 mill. de inmigrantes).
Opinión independiente de Cedice.
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Reflexiones sobre la libertad y realización personal. Publicado 08/09/2007
“... sólo en la américa española se duda del mérito de un hombre por ser hispanoamericano... este ejemplo lo han tomado los colonos de la madre patria: en ningún lugar vale menos un español que en españa”.
Don Simón N. Rodríguez (defensa de bolívar, 1830)
(dedicado a la vital maestra Mireya Calderín Rodríguez)
La biografía del bolerista felipe pirela (1941-1972) abre muchas vertientes de reflexión. este cantante, con una voz aterciopelada y timbre característico merecería estar en un lugar protagónico de la música venezolana. el homenaje más difundido al artista se lo había rendido un puertorriqueño, héctor lavoe, en un disco grabado en 1979 (recordando a felipe pirela). por contraste, los homenajes de los compatriotas de pirela son escasos, salvo contados divulgadores como lil rodríguez y milagros rodríguez g. afortunadamente, recientemente luis armando ugueto, ha publicado una biografía que hace honor al personaje y lo devuelve a la contemporaneidad (lo que es la vida. fundación editorial el perro y la rana, 2006); además se ha editado una formidable colección de discos con textos del mismo autor (felipe pirela. la verdadera historia. velvet, 2007).
Entre quienes amamos la música, ambos lanzamientos merecen elogios y he realizado una entrevista al autor, la cual se publica también en 2001. en esta página opto por elaborar, a partir de pirela, reflexiones sobre la sociedad venezolana y su relación con el talento individual.
Pareciera ser que en la sociedad venezolana opera algún tipo de mecanismo perverso que cercena los talentos individuales. sorprende, por ejemplo, el escaso éxito de venezolanos en foros internacionales. las recientes olimpíadas son un ejemplo y persiste una única medalla de oro obtenida hace ya casi medio siglo, la del púgil “morochito” hernández. entre las naciones hispanoamericanas, ningún nobel corresponde a venezuela. en la música popular internacional, desde josé luis rodríguez y óscar d’león, parece haber una sequía de figuras notables.
Salvo figuras individuales del béisbol, algunos escritores premiados internacionalmente (alberto barrera t.) y el caso de las orquestas juveniles (con los solistas destacados montero, dudamel y e. ruíz), venezuela brilla esencialmente por su ausencia en el mundo. si hoy se pregunta a un extranjero sobre venezuela, lo más probable es que apenas conozca a un venezolano: el polémico presidente chávez.
¿Qué ocurre? ¿por qué esta sociedad venezolana parece tan carente de realizadores universales?
sin duda este tipo de inquietud admite matizaciones y siempre se podrá rescatar algún contraejemplo para desbaratarla. mas creo acertar al ofrecer un diagnóstico sombrío sobre la participación del gentilicio venezolano en los grandes acontecimientos actuales —si bien está claro que estos tampoco son los tiempos más brillantes para la humanidad—. en cualquier caso, excusas aparte, parece haber una sequía de universalidad coincidente, en gran medida, con la época de mayores ingresos fiscales conocida por venezuela. el boom petrolero iniciado en la década de 1970 parece ser concomitante con una implosión de universalidad.
Que la sequía, o al menos la percepción de ella, data desde los años setenta es una hipótesis confirmada en el estudio biográfico sobre la cantante morella muñoz (1935-1995). leyendo el estudio que sobre esta mezzosoprano venezolana hace ildemaro torres (biblioteca biográfica venezolana, 2006), se encuentran declaraciones a la prensa de esta consumada artista donde se critica intensamente el panorama artístico local. algunas aseveraciones de muñoz siguen válidas: “convendría estudiar si las limitaciones artísticas en venezuela, se deben a que nosotros no trabajamos suficientemente…”. “hasta ahora lo que se ha hecho es darle subsidio a la provincia con criterio caraqueño, y eso no debe ser, es un error; no se debe seguir programando desde aquí (caracas) lo que debe hacerse en el interior (del país), sin consultar con la gente que está allá y que son los que verdaderamente conocen el medio y saben lo que quieren”.
El gran éxito de las orquestas juveniles arrastra un punto débil y es que sigue siendo un programa gubernamental. sin duda, tal mecenazgo es encomiable. mas puede al mismo tiempo ser un obstáculo cuando se percibe el subsidio estatal como el único catalizador para las realizaciones artísticas, científicas y deportivas. la organización institucional, el esquema de valores y la divulgación en los medios de comunicación venezolanos tienden a minimizar las voluntades individuales con ímpetu creativo y realizador. sólo hay una excepción: el béisbol profesional… y la política partidista.
Pareciera ser que el éxito personal venezolano sólo puede alcanzarse mediante la financiación estatal y cuando esta opera con resultados buenos, como en las orquestas juveniles, se acuña un término colectivo: “el sistema”; ciertamente la orquesta es un triunfo grupal, un trabajo en equipo; mas el individuo se diluye en el anonimato dentro de ese nombre con dimensión sistémica. y esto es un enfoque tan desacertado como el cultivo del egocentrismo. si bien todo triunfo de un ser humano tiene dimensión sistémica, al conjugar muchas interacciones, en las orquestas juveniles hay un peligro obvio: convertirla en propagada política del colectivismo, como ocurre por ejemplo con la indumentaria que usan sus músicos; las chaquetas con la bella bandera venezolana emulan la empleada por los políticos del régimen y recuerdan también el estilo publicitario oficial adoptado por la cuba comunista.
En el alcance de notoriedad, la sed individual es protagonista principal. sin anhelos, sin trabajo, sin voluntad, sin carencia, sin avances y retrocesos personales es imposible conseguir resultados perdurables y universales. en venezuela esta esfera privada está diluida en lo estatal y público; cuando surgen brillantes individualidades, la tendencia fatal es arrollarlas como ocurrió con pirela y con tantos otros venezolanos que se debaten entre la anulación o el exilio mientras intentan preservar su autenticidad e independencia.
(opinión independiente de cedice)
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Gestión del riesgo sistémico financiero. Publicado 01/09/2008
El enfoque de las normativas financieras y la supervisión bancaria precisa revisarse tras la crisis global que se desató desde el sector hipotecario estadounidense y cuya vigencia sigue inquietando a los mercados. además de mayor atención al tema de liquidez, un paso importante es darle una perspectiva sistémica a la regulación bancaria.
Esto significa que, más allá de las normas impuestas individualmente a las instituciones financieras, se evalúe el sistema financiero en su conjunto. el supuesto en la normativa actual es que, si cada intermediario financiero aplica los reglamentos que se le exigen - en el caso de bancos internacionales, por ejemplo, las pautas del acuerdo bis ii -, se conseguirá mantener estable la totalidad del mercado financiero. este enfoque lo cuestionan j. eatwell y a. persaud : “…en la práctica, las reglamentaciones se concentran enteramente en la toma de riesgos por cada firma individualmente. es una falacia de composición pensar que, si un buen comportamiento es alentado en el ámbito de cada compañía, el sistema cuidará de sí mismo”.
En tal sentido, un reporte de mediados de 2005 cobra vigencia. se trata de una propuesta para la estabilidad financiera realizada por varios de los más importantes bancos internacionales, agrupados en la organización crmpg si bien uno de ellos es bear stearns, el cual recientemente precisó la intervención del banco central estadounidense para mantenerse operativo). a partir de este documento se puede entender mejor lo que es el riesgo sistémico financiero .
El calificativo “sistémico” es explícito en cuanto a que supone una inestabilidad que afecta a todo el sistema financiero en lugar de a un puñado de intermediarios financieros. ahora bien, es preciso delimitar cuándo surge un problema a tal escala. siguiendo el informe señalado: “como punto de partida, una distinción debe ser trazada entre desórdenes financieros, financial disturbances y potenciales conmociones financieras sistémicas, systemic financial shocks. los desórdenes financieros surgen con alguna frecuencia y pueden tener su origen en factores que van desde un evento geopolítico como el 11 de septiembre hasta la quiebra de una corporación específica (financiera o no financiera). en cualquier caso, los desórdenes financieros carecen de los rápidos efectos de contagio presentes en una conmoción financiera. la ausencia de este rápido y amplio efecto de contagio puede atribuirse a varios factores, incluyendo: (1) que el evento fue anticipado; (2) las respuestas de política pública y privada son veloces y decisivas o (3) el episodio no genera aprehensión generalizada respecto a pérdidas crediticias actuales o potenciales que puedan comprometer la capacidad de las contrapartidas financieras para cumplir con sus obligaciones . los problemas relacionados con el riesgo de crédito (…) son de especial interés porque -como hemos visto en varias ocasiones - los mercados financieros son bastante capaces de lidiar con desórdenes financieros mientras los problemas de crédito no sean percibidos como una amenaza inminente. la experiencia también demuestra el hecho de que el miedo a grandes pérdidas crediticias es frecuentemente la variable clave mediante la cual los desórdenes financieros se convierten en conmociones financieras sistémicas”.
En tal sentido, la reciente crisis de las “hipotecas basura” (subprime mortgages) es un ejemplo de cómo un desorden financiero -particulares incapaces de pagar hipotecas al aumentar la tasa de interés- se transforma en una conmoción sistémica cuando los bancos comienzan a recelar mutuamente respecto a su calidad crediticia. los propios intermediarios financieros se preguntan qué bancos y qué instituciones se han quedado tanto con las hipotecas originales como con los títulos financieros que las tienen por subyacente. el mercado de crédito “se seca”: nadie quiere prestar salvo a márgenes desorbitados, lo cual alimenta aún más el riesgo de crédito. precisamente la dilución de la frontera entre riesgo de crédito y riesgo de mercado caracteriza las conmociones financieras. y es por esto que cobra importancia el riesgo de liquidez, hasta ahora atendido marginalmente en la literatura.
El reporte del CRMPG aborda las dos componentes del riesgo de liquidez: liquidez de activo (asset liquidity) y liquidez de financiación (funding liquidity):
“la liquidez del activo significa la capacidad del mercado para vender o cubrir un instrumento financiero o cartera de inversión. puede estimarse observando el margen entre cotización para compra y para venta bid/offer spread y analizando el volumen de transacciones que puede ser completado dentro de un plazo determinado sin cambio significativo en el precio.
La liquidez de financiación es la habilidad para mantener fuentes de crédito para un instrumento financiero o cartera de inversión. puede estimarse comparando el período de tiempo máximo que se espera mantener la inversión holding period - que en algunos casos puede ser hasta que el instrumento expire final maturity- y el plazo de financiación disponible para esta inversión. mientras más dilatado sea el horizonte para vender un activo o cartera, mayor la necesidad de extender su financiación”.
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La libertad de la Naranja Mecánica. Publicado 24/08/2008
La naranja mecánica (a clockwork orange) es una obra polisémica y una de sus múltiples lecturas es interpretarla como un elogio a la libertad humana.
El empaque de la película, dirigida y producida por d. stanley kubrick en 1971, es visualmente sobrecogedor. un contraste de colores deslumbrante, imágenes veloces y ambiente onírico. todo parece transcurrir dentro de una esas pesadillas que ocurren entre el final de la noche y el amanecer, cuando se insertan algunos fragmentos lógicos en el delirio. la música, arreglada por el innovador teclista w(actualmente wendy) carlos refuerza la mezcla de futurismo y barroco. hay una sórdida más exuberante decadencia en la naranja.
El hilo argumental es esencialmente este: álex, un joven que vive en los suburbios de la ciudad, sale en la noche con sus amigos a sembrar el terror, en peleas callejeras, agresiones sexuales y robos. el grupo se deleita en la “ultraviolencia” y sus crímenes distan de responder a la necesidad material. álex es hijo único y mimado, con acentuado deleite por la música (especialmente beethoven)… y la maldad. tras un asesinato —que se encuentra entre las escenas más estremecedoras de crimen jamás filmadas—, álex es encerrado en prisión. allí se ofrece como voluntario para la “técnica de ludovico”, un método científico mediante el cual se consigue crear un malestar químico insoportable en el organismo de quien practica la violencia. el estado apoya esta propuesta, mezcla de psicología, alquimia y electrónica, que en dos semanas consigue convertir a álex en un ser incapaz de hacer algo malo. el simple intento de agredir a alguien le enferma tanto que sólo puede “dar la otra mejilla” a quien le ataca. al volver a circular por las calles, técnicamente curado, álex enfrenta la agresión de sus antiguas víctimas. se trata de un auténtico descenso al infierno. incluso sufre un terrible efecto colateral de la técnica ludovico: sufrir al oír su adorada música, quizás la tortura más cruel que pueda aplicarse a un melómano. al final álex opta por un intento fallido de suicidio. el estado le protege, puesto que es la imagen publicitaria del nuevo programa para regenerar a criminales. mientras se recupera en el hospital, álex empieza a recobrar sus preferencias iniciales y esto se manifiesta cuando el estado le regala un equipo de sonido. el actor que encarna a álex, malcolm mcdowell, se deleita en su cuarto de hospital escuchando la novena de ludwig van.
Y allí acaba la película de kubrick. es una adaptación de un proyecto más vasto. el guión se fundamenta en la novela homónima de d. anthony burgess (1917-1993). la cinta suprime un capítulo que para burgess era muy querido, el capítulo 21, que había quedado sin publicarse en la edición estadounidense de la obra. la defensa que hace burgess de este capítulo es un síntoma de la validez que tiene analizar la naranja mecánica como una apología de la libertad: “el capítulo 21 concede a la novela una cualidad de ficción genuina, un arte asentado sobre el principio de que los seres humanos cambian. de hecho, no tiene demasiado sentido escribir una novela a menos que pueda mostrarse la posibilidad de una transformación moral o un aumento de sabiduría que opera en el personaje o personajes principales (…). cuando una obra de ficción no consigue mostrar el cambio, cuando sólo muestra el carácter humano como algo rígido, pétreo, impenitente, abandona el campo de la novela y entra en la fábula o la alegoría”. O bien entra en el género del terror. esta facultad humana de la transformación cotidiana es la piedra en el zapato que siempre tendrá todo intento totalitario. ningún estado, dictadura o institución es suficientemente poderosa como para apagar la capacidad humana de decidir. es en la elección que reside la condición humana y por tanto ética de la libertad. álex proclama en la obra, usando su jerga adolescente “nadsat” —un inglés de raíces eslavas inventado por burgess: “… los vecos (individuos) del gobierno y los jueces y las escuelas no pueden permitir lo malo, pues no pueden admitir el yo. ¿y acaso nuestra historia moderna, hermanos míos, no es el caso de los bravos y malecos yoes peleando contra esas enormes maquinarias?”. Quien más defiende la libertad en la obra de burgess y en la película es el sacerdote de la prisión. es un acierto tremendo. el cristianismo es, fundamentalmente, un elogio del ser humano como elector consciente. al capellán corresponde esta frase inquietante, dirigida al prisionero álex: “ser bueno puede llegar a ser algo horrible. y te lo digo sabiendo que quizá te parezca una afirmación muy contradictoria. sé que esto te costará muchas noches de insomnio. ¿qué quiere dios? ¿el bien o que uno elija el camino del bien? quizás el hombre que elige el mal es en cierto modo mejor que aquel a quien se le impone el bien”.
El título de “naranja mecánica” corresponde a la obra que escribe un desafortunado panfletista agredido por álex. burgess rescata este rótulo perdido entre las páginas de su propia novela y lo convierte en topónimo para el mundo ficticio que crea. cuando justifica tal elección, burgess señala: “… por definición, el ser humano está dotado de libre albedrío, y puede elegir entre el bien y el mal. si sólo puede actuar bien o sólo puede actuar mal, no será más que una naranja mecánica, lo que quiere decir que en apariencia será un hermoso organismo con color y zumo, pero de hecho no será más que un juguete mecánico al que dios o el diablo (o el todopoderoso estado, ya que está sustituyendo a los dos) le dará cuerda”.
El escritor ficticio de la naranja mecánica reafirma: “el hombre que no puede elegir ha perdido la condición humana”.
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Homenaje a Solzhenitsyn. Publicado 18/08/2008
“Son más difíciles de llevar, los escritores y artistas. Piensan que pueden gobernar el Estado mucho mejor que el Partido. De ahí que no dejen de intentar decirnos lo que hay que hacer y cómo; les gustaría ser los rectores espirituales de la sociedad…” Opinión que Nikita Kruschev dio a Fidel Castro.
El fallecimiento el 3 de agosto del Premio Nobel de Literatura de 1970, D. Alexander Solzhenitsyn, invita a meditar sobre la oposición entre arte y totalitarismo socialista. En la vida y obra del escritor ruso se demuestra consistentemente cuánto cuesta y vale la lucha por la libertad.
La obra suprema de este hombre fue su vida. Padeció prisión en los campos de trabajo forzado ruso, los gulags, entre 1945 y 1953. ¿El motivo? Aun siendo un héroe de la Segunda Guerra Mundial, se le juzgó en ausencia mientras combatía en el frente a los nazis, acusándole de incluir en su correspondencia personal una crítica velada respecto al dictador Stalin. En su autobiografía, el escritor, nacido el 11 de diciembre de 1918, comenta que ocho años de prisión era consideraba una pena leve en aquel tiempo.
Un mes antes de culminar su presidio, sin ninguna fórmula de juicio, se le envía al exilio perpetúo en la remota región soviética de Kok-Terek (Kazakhstan). Para esta época Solzhenitsyn ya padecía un cáncer que le impedía dormir y comer apropiadamente. Logra curarse en 1954, aun con los precarios cuidados que recibió. En marzo de 1953 había muerto el autócrata que tanto le había hecho sufrir —ya comenté sobre otro represaliado célebre, Shostakovich, en una columna disponible en www.carlosgoedder.com—. Así que en junio de 1956 Solzhenitsyn queda finalmente en libertad… Al menos física.
Durante aquellos duros años, este matemático egresado de la Universidad de Rostov, escribió y mantuvo inédita su obra, en la cual reflejaba su experiencia como preso político.
Su trabajo sale a la luz pública como consecuencia de la denuncia promovida por el premier ruso Nikita Kruschev contra el culto a la personalidad estalinista. El XXII Congreso del Partido hace pública esta crítica y abre cierto resquicio a la libertad de expresión. Tvardovsky anima a Solzhenitsyn a publicar un manuscrito denominado, en título cifrado, Shch-854 y que, tras pasar un riguroso control, es publicado varios meses después, incluyendo enmiendas exigidas por el Partido, en octubre de 1962, con el título Un día en la vida de Iván Denísovich. Junto con Los Herederos de Stalin, de Y. Yevtushenko, son un hito. A poco de su publicación, emergía la crisis de los misiles cubanos, hecho que retomó la senda autoritaria.
Sobre la primera obra, Mario Vargas Llosa hizo un ensayo en su colección La Verdad de las Mentiras. Citándolo:
“Iván Denísovich Shujov, campesino del poblado de Temgeinovo, está preso hace nueve años, cumpliendo una pena impuesta por ‘traición a la patria’. Lo que motivó la sentencia fue un episodio de macabra estupidez, en el cual el desvarío del sistema totalitario se transparenta en toda su crudeza.
(…) Iván Denísovich no es un hombre roído por la amargura ni devastado por el pesimismo, como consecuencia de su trágica situación. Tampoco es un héroe que soporta el infortunio, movido por razones éticas o por un ideal político. Es, simplemente, un hombre común enfrentado a una situación límite. Para él no tiene sentido perder tiempo y energías lamentándose, porque se trata ahora de trabar, a cada hora y a cada minuto, la batalla para sobrevivir.
(…) Denísovich aún es capaz, en el fondo de la injusticia y de la opresión en la cual está sumergido, de encontrar una justificación para la vida. En eso reside la grandeza de ese ser oscuro, sin cultura y sin realces, que carece de grandes rasgos intelectuales, políticos o morales: en personificar la supervivencia de lo humano en un mundo minuciosamente construido para deshumanizar al hombre y tornarlo un zombi, una hormiga”.
En todos los que sobreviven dentro de sociedades sometidas a gobiernos tiránicos e ineficientes hay Ivanes. Estos individuos y comunidades parecen aferrarse a unas esquinas mentales y del alma donde es imposible que llegue el deshumanizador totalitarismo. La máxima expresión de la libertad corresponde al ser humano que es capaz de proclamar a viva voz, contemplando su vida, que ha conseguido vencer las pequeñeces cotidianas que le imponen desde fuera gobiernos injustos, sociedades opresivas, almas pequeñas y la naturaleza para detenerle en su realización.
La otra obra cumbre de Solzhenitsyn describe con mayor extensión y minuciosidad la experiencia del presidio político. Se trata de Archipiélago Gulag, donde los prisioneros son comparados a islas que intenta separar y tragarse el océano burocrático del totalitarismo. En el obituario que prepara sobre el autor ruso, Vargas Llosa dice:
“Archipiélago Gulag es mucho más que una obra maestra; es una demostración de que aun en medio de la barbarie y el salvajismo más irracionales, lo que hay de noble y digno en el ser humano puede sobrevivir, defenderse, testimoniar y protestar. Que siempre es posible resistir al imperio del mal y que si esa llamita de decencia y limpieza moral no se apaga a la larga termina por prevalecer contra el fanatismo y la locura totalitaria”.
Sobre los regímenes que intentan emular la locura soviética, el propio Solzhenitsyn legó este texto en su (nunca pronunciado) discurso nobel, que vale por epitafio:
“…Eso que otras naciones han experimentado, considerado y rechazado, es súbitamente descubierto por otras como una novedad. Y aquí, de nuevo, el único sustituto para una experiencia que no hemos vivido es el arte y en particular la literatura. Ellos poseen una maravillosa habilidad: más allá de las distinciones de lenguaje, costumbres y estructura social, pueden transmitir la experiencia vital de una nación a otra”.
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