Libertad ¿positiva o negativa? Publicado en diario impreso El Universal - Venezuela.
Para Al reflexionar sobre la Libertad, un pensador provocador es Sir Isaiah Berlin (1909-1997). Es quizás el único pensador liberal al que podrían leer con tolerancia y hasta autocrítica los defensores del estatismo y la izquierda política. Es más, entre sus escritos se encuentra un estudio, sin prejuicios, sobre Marx.
Un trabajo introductorio a Berlin es el ensayo donde el propio autor diferencia entre Libertad en un sentido negativo y en un sentido positivo (1958). Acá, negativo dista de ser sinónimo de malo, y positivo de bueno, según se verá. El ensayo está publicado en: Dos conceptos de Libertad y otros Escritos, con estudio de Ángel Rivero (Alianza Editorial, 2010).
Cuando Berlin desmenuza el concepto de Libertad considera que la interpretación negativa responde a la pregunta: "¿cómo es el espacio en el que el sujeto -una persona o un grupo de personas- se le deja o se le ha de dejar que haga o sea lo que esté en sus manos hacer o ser, sin la interferencia de otras personas?". Acá la pregunta sobre Libertad es formulada en sentido negativo: ¿hasta qué puntono me deben interferir en mi acción individual? El tema en discusión es dentro de qué ámbito el individuo puede hacer y ser sin que otros le coaccionen o le limiten.
En tal sentido, surgen al menos dos problemas. Uno, que el individuo tiene varios valores, siendo la Libertad uno más. Desde esta perspectiva, "estoy dispuesto a sacrificar parte de mi libertad, o toda ella, para evitar la desigualdad rampante o la extensión de la miseria. Lo hago de buena gana y libremente, pero téngase en cuenta que al hacerlo me desprendo de libertad en aras de justicia, de igualdad o por amor a mis semejantes"; por ello, puedo reducirme mis propias fronteras de libertad. Aún así, habrá un espacio mínimo de libertad que haya de reconocérseme: "Benjamin Constant [1767-1830], el más vigoroso defensor de la libertad y la privacidad (... ) declaró que como mínimo la libertad religiosa, de opinión, de expresión y la propiedad debían estar protegidas frente a cualquier invasión arbitraria". El segundo punto que surge es que al asumir este "espacio vital libre", el individuo toma una responsabilidad importante, que es elegir; con la libertad negativa, "se opta por el doloroso privilegio de libertad, 'el peso de la libertad'... ".
Ahora bien, hasta ahora la pregunta sobre la Libertad ha sido en forma "negativa": ¿en qué espacio me muevo sin que me interfieran? Una variante de preguntarse sobre el mismo asunto es afirmativa o "positiva": "¿qué o quién es la causa de control o interferencia que puede determinar que alguien haga o sea una cosa u otra?". En otros términos: ¿quién me gobierna? Responder la pregunta "positiva" puede encontrarse con dos paradojas. La primera, es que el individuo, por su deseo de reconocimiento y de sentirse parte de un grupo, seleccione -libremente- ceder su libertad a otra "entidad supraindividual": líder religioso, partido político, clase social, nación, raza, familia... La segunda paradoja es esta: propone que al individuo ha de guiarle la razón por encima de lo "irracional" que interfiere con su buen juicio; acá la razón es la única soberana válida, digamos, el "autodominio" y solo vale mi libertad si la obedezco; ahora bien, extendiendo el argumento, puede ser que admita que alguien más racional que yo -quien realmente conoce lo que es bueno para mí y se guía mejor por la sabiduría-, me gobierne. Entonces, por este camino, tenemos nuevamente una autoridad externa como respuesta a la pregunta sobre la Libertad. Lo desconcertante de esta última paradoja es que puede deducírsela de una filosofía racionalista esgrimida desde Sócrates, con su punto cumbre en la Ilustración. Culminando en un pensamiento, como el marxista, el cual es una forma de justificar esa autoridad externa por la suprema razón, incluso su extremo de heteronomía y en aras, aunque sea flagrante contradicción, de la Libertad.
Berlin se pronuncia: "el pluralismo, que implica libertad 'negativa', me parece un ideal más verdadero y más humano que los fines de aquellos que buscan en las grandes estructuras disciplinarias y autoritarias el ideal de autocontrol 'positivo' de las clases, de los pueblos o de la propia humanidad. Es más verdadero porque, al menos, reconoce el hecho de que los fines humanos son múltiples, son en parte inconmensurables y están en permanente conflicto".
QUÉ TE DA EL ARTE.
Está claro que algunos darán primacía a las cualidades estéticas de una obra, especialmente si es un crítico especializado. A estos quizás lo que el arte les da es una oportunidad para probar sus propios conocimientos sobre pinceladas, colores, notas, afinación, estructura del discurso, gramática o cualquier otro atributo especializado sobre el cual se ocupen. A veces tales personajes pueden inspirar algo de pena, porque quizás disfruten menos del arte que alguien menos instruido.
Otra perspectiva sobre lo que ofrece el arte tiene que ver con la intensidad emocional. Sólo que aquí, de alguna manera, debe existir algún vínculo referente a lo estético. En caso contrario, a una madre le conseguirá generar los sentimientos más elevados el dibujo o la tarjeta que le ha preparado un hijo en proporción a obras artísticas más reconocidas. Ha de existir cierto nexo entre lo sensorial, lo emocional y lo estético en el arte. En caso contrario, el dibujo infantil puede valer lo mismo que la abstracción más refinada en un cuadro. Aquí quizás el pensamiento conduzca a preguntarse lo qué verdaderamente es arte. Y quizás la respuesta sea que arte es simplemente lo que alguien reconoce como tal, lo que el espectador asume como dotado de tal capacidad para transmitirle júbilo, compasión, tristeza, virtuosismo, belleza, imaginación, en suma, atisbos de algo más valioso, perdurable, inspirador, que lo común y corriente… E incluso algo capaz de demostrarle al ajetreado ciudadano de hoy en día que hay belleza en el mundo que le rodea y sobre lo cual quizás está sin darse cuenta. Si alguien le pinta a una persona los árboles y el paisaje citadino que le rodean para ir a la oficina, quizás sea capaz de hacerle percibir una belleza que hasta el momento ha pasado inadvertida frente a las inquietudes, ansiedades y planes mediante los cuales la mente suprime los placeres sensoriales vinculados a la vida plena.
Ahora bien, lo que resulta desagradable y peligroso es escribir sobre lo que quita el arte. Porque el arte también arrebata mucho. Y acá el asunto dista de tratarse simplemente del importe que un comprador paga por obtener tal arte.
Para el artista, la ecuación entre lo que el arte cuesta y el beneficio que da, quizás sea más apretada. Un acto como escribir este ensayo, cuyo resultado en términos de apreciación es incierto, ya entraña dosis de tiempo, minuciosidad, organización en la exposición, lidiar con limitaciones en extensión y deseo de manejar el lenguaje estéticamente. Y esto es apenas para un diletante quien se presenta para un concurso prestigioso.
Cuando se trata de artistas que sí viven de y para una disciplina artística, el reto es inconmensurable. Al leer las biografías de artistas, los más apenas logran reconocimiento y prestigio para ese arte a lo cual han entregado sus vidas. Una expresión artística que por ejemplo sojuzga mucho a quien la practica es la música. Se trata de conseguir perfección técnica, dominio del instrumento –incluyendo entre ellos la voz-, obediencia a la partitura, captación sobre lo que deseaba expresar el autor y capacidad para transmitirlo con personalidad propia. Las horas de preparación, la ansiedad, la búsqueda de lo perfecto, el estudio y revisión de la partitura, las pruebas con los pequeños cambios en la forma en que se interpreta una nota, todo esto es algo que absorbe y demanda tanto, especialmente mientras se desea ser, precisamente, más verdadero en algo que es ficción e incluso evasión como es el arte musical.
Aquí radican varios de los contrastes sobre lo que da y quita el arte. Por un lado ofrece oportunidades insospechadas de libertad, porque alberga fuerza suficiente para romper con las cadenas a que nos somete lo cotidiano. Ahora bien, lejos de producir placer, el verdadero arte produce también cierta sensación de desasosiego. El primer síntoma de ello es el sacrificio que demanda a quien lo practica, a quien metódicamente entrega la vida en pos de ese algo difuso, traicionero, exigente y competitivo Hay quien teme a la página vacía, porque es un desafío, mas un temor comparable da la página llena, porque es en esta donde están los errores. Quizás lo más parecido a este riesgo sea el dilema confrontado por un deportista profesional o un científico académico. ¿Por qué se entregan tanto ante algo donde se corren tantos riesgos de fracaso? ¿Dónde radica la causa de que alguien escape a oficios más sencillo y para los cuales seguramente también posee dotes notables? Es algo más que dinero y fama, definitivamente. Porque la probabilidad de alcanzarlos es baja. Y sólo ha habido vidas sociales felices para una reserva de contados artistas, como Rubens, Goethe, Rossini o da Vinci. Así que la primera advertencia para quien desee ser artista es que el arte duele. Y ahora viene el espectador. A muchos es capaz de llevarles a las lágrimas, a la taquicardia y al vértigo el arte más intenso. Una buena pieza de teatro ya era catártica en la Grecia Antigua y así sigue siendo el arte más exigente: el que demanda un cambio, un antes y un después, a quien lo contempla.
Quizás todas estas cuestiones se resuelvan considerando que el beneficio del arte es la verdad. El arte aproxima a lo auténtico, a lo eterno, a lo misterioso. Es a la vez, incómodamente moral, porque apela a valores universales: siempre evidencia lo vil y defiende lo digno. Advierte sobre lo breve de la dicha y la eternidad que reside en el dolor y el daño. Elogia y recrea la belleza. Excita al alma. Por ello el arte ha sido censurado y perseguido por los totalitarismos: porque recuerda que lo más auténticamente humano y verdadero es la libertad.
Perspectivas para Venezuela en 2012 (incluye Sudamérica y Petróleo)
La prestigiosa publicación The Economist acaba de publicar su seminal anuario con las previsiones para el año siguiente. Se trata de The World in 2012, un reporte en el cual se recogen estadísticas y artículos referentes a la situación mundial en el año venidero. Es una referencia para la comunidad mundial de inversores.
Las perspectivas de crecimiento en las principales economías desarrolladas son lúgubres: la Unión Europea, la mayor economía global, decrecería un 0,3% respecto a 2011; EEUU crecería 1,3% (raquítico, mas comparativamente sale bien parado respecto a Europa); Japón tendría un crecimiento interanual de su PIB en 2,2%.
Las principales economías emergentes, las llamadas BRICs- Brasil, Rusia, India y China – tendrían las tasas más robustas. Brasil es el que crecería menos, con 3,5% de variación en el PIB, bastante próximo a Rusia – 3,7%-. Las estrellas son India con 7,8% y China con 8,2%.
Hay elecciones de primer mandatario en los siguientes países: EEUU, México, Francia, Rusia, Taiwan, Egipto y Kenia. En China hay Congreso del Partido para elegir al sucesor en el Ejecutivo… Y en Venezuela habrá elecciones presidenciales el 7 de Octubre.
Precisamente Venezuela tiene un panorama sombrío en 2012. Aunque su actual presidente, el Sr. Chávez, aparezca en una foto leyendo Así habló Zaratustra de Nietzche, las filosofías quizás tengan que ceder ante el pragmatismo de las políticas. El primer gran tema es la salud del presidente Chávez, quien confrontaría sus elecciones más duras desde 1999. Conviene citar a la publicación en su página 67:
“Una clave para el resultado será si el Sr. Chávez se recupera lo suficiente del cáncer para ser capaz de hacer campaña con su habitual energía. La segunda clave es si la Oposición se agrupará en torno al candidato que elegirán en las Primarias de febrero. Los hombres a mirar son Henrique Capriles, el gobernador del Estado Miranda, Pablo Pérez, el gobernador de Zulia y Leopoldo López, un joven enérgico, si consigue vencer una cuestionable prohibición impuesta sobre él por la autoridad electoral. Sorprendentemente, a pesar del estancamiento económico, la inflación, el desabastecimiento, el crimen rampante y la corrupción, el Sr. Chávez retiene el apoyo de casi la mitad del electorado. Mas esa adhesión se está desvaneciendo lentamente. Él movilizará recursos estatales, mas, suponiendo que el conteo de votos sea limpio, la Oposición puede ganar. La gran pregunta es: si el Sr. Chávez es derrotado, ¿abandonará tranquilamente el poder?”
Ciertamente las previsiones económicas para Venezuela son de un crecimiento inflacionario. El PIB real aumentaría 3,1%, mas la inflación es por lejos la mayor de Sudamérica y de todos los países analizados, en 30,6%. En Sudamérica ningún país alcanza el 10%, aunque Argentina lo roce y sea cuestionable la publicación oficial sobre aumento en precios. Mas sólo Irán con inflación de 16,5%, Etiopía con 12,5% y Egipto con 11% “compiten” con los niveles venezolanos de inflación. Es vergonzoso. Cuán también decepcionante resulta un gráfico en el cual se ve como durante 2008 y 2010, Venezuela tuvo
un pico de decrecimiento del PIB cercano al 3% en 2008 y casi cero en 2010, mientras el conjunto de países de la OPEP se mantuvieron creciendo, raquíticamente en 2008 – casi 1%, mas creciendo – y casi 4% en 2010. El gráfico indica “desperdiciada bonanza”. En 2011 y 2012 Venezuela está convergiendo hacia los niveles del conjunto OPEP, mas sigue por debajo, cuando les superaba marcadamente entre 2005 y 2007.
Al hablar de OPEP surge el inevitable tema petrolero, clave para Venezuela. La caída de crecimiento en los países OPEP durante 2008 se debió a que el precio del crudo petrolero estadounidense que sirve como referencia – la WTI – y el europeo tomada como parámetro – el Brent -, decrecieron desde niveles de 150 USD por barril a 30 USD por barril a mediados de aquel año. Hacia el cierre de noviembre de 2011, el precio del Brent está cerca de 110 y el WTI está en 99 (Financial Times). La pregunta es si en 2012 los precios tenderán a converger hacia los niveles estadounidenses en torno a 80 USD o si se irán hacia los niveles por encima de 100 del Brent. De momento la convergencia está yendo en dirección al nivel Brent, mas lo que se prevé es que se termine cayendo hacia los niveles del WTI. ¿Las causas? Primero, que se recupera la producción libia y mejoran los niveles de reserva en EEUU. Segundo, la demanda energética mundial crecería en torno al 3%, semejante al comportamiento en 2011, siendo que hay mayor demanda por sustitutos como carbón en China e India, mercados emergentes que han venido encareciendo el petróleo, además de gas natural – el cual será la estrella en crecimiento de utilización durante 2012-. Tercero, voluntad política; la OPEP puede ser un salvavidas en este momento de estancamiento mundial, cuando los gobiernos están al límite de gasto y endeudamiento, junto a una política monetaria cada vez más atada de manos. En EEUU se demandan 7 mil millones de barriles anuales de petróleo; una caída de precio en, digamos 50 USD, equivaldría a un “estímulo económico” de 350 mil millones de USD que quedan libres para otras inversiones y consumo. Así que Arabia Saudita, el gran decisorio en la OPEP, podría optar por “echar una mano”, pensando en el mutuo beneficio. En cualquier caso, todo depende de cómo evolucione la incertidumbre política en los países productores en Medio Oriente. Hasta ahora, las previsiones apuntan a un rango entre 90 USD y 120 USD por barril en la mayoría de los casos, por debajo de la barrera de120 USD para el Brent superada en buena parte de 2011 (aunque el 40% de una muestra entre los recogedores de basura londinenses, quienes tienen según la experiencia de The Economist un gran poder predictor sobre asuntos económicos, especialmente en petróleo, opina que el precio petrolero superará los 120 USD por barril). En cualquier caso, los precios de 2008 del Brent, cercanos a 140 USD, siguen lejos de alcanzarse.
En Sudamérica, el mejor balance entre crecimiento económico e inflación lo tendría Perú durante 2012: 5% de incremento en el PIB y 2,9% de aumento en los precios. Colombia, importante socio comercial venezolano, estaría próximo en perfil a Perú: 4,8% de mejora en el PIB en 2012 y con inflación del 3,2%. Chile sale casi igual parada, con crecimiento bastante bueno, 4,7% e inflación en 3,2%. Argentina tiene una perspectiva de crecimiento del 4% y una inflación oficial del 9,6%. Ahora viene el único país latinoamericano cuyo responsable del Ejecutivo tiene un espacio para publicar su propia columna en el reporte; se trata de Brasil; crecería 3,5% en 2012 y la inflación iría a peor, con 5,5%. En conjunto, todos estos países dependen críticamente de China y el resto de mercados emergentes, grandes comprador de sus materias primas. China
mantiene un crecimiento previsto de 8,2%, indudablemente bueno –el séptimo mayor del mundo-, mas está atento al riesgo inflacionario, si bien se espera que alcance sólo 3,8%.
La presidenta de Brasil, Sra. Dilma Rousseff, habla en The World in 2012 de un “Modelo Brasilero”. De hecho, su contraste casi inmediato es Venezuela. Brasil está vendiendo que han convertido a la clase media a 40 millones de pobres en los últimos 8 años. En 2012 habría un incremento del salario mínimo y las pensiones en 14%. Además, en 2012 hospedará la Conferencia Medioambiental organizada por la ONU “Earth Summit”, con la marca “Rio+20”, porque ya en 1992 la hospedó. Sin duda Brasil se sabe vender, especialmente comparada con Venezuela, la cual es la “cruz de la moneda sudamericana”. Rousseff por ejemplo menciona su filosofía gubernamental:
“Primero, debemos construir una relación más equilibrada entre el Estado y el mercado. Los gobiernos deberían permitir a los mercados hacer lo que hacen mejor: innovar e incrementar la productividad. Mas los gobiernos también deben ayudar a evitar la inestabilidad y la desigualdad en el ingreso las cuales resultan de mercados sin regular”.
Bueno, como mensaje es formidable marketing… Mas puede ser que Brasil nos esté vendiendo una película “con escenas cortadas”. La filosofía está bien y de hecho ojalá la abrazara Venezuela. Sólo que existen varios “ruidos”. En primer lugar, esta filosofía deja de ser un invento nuevo; segundo, las bases de esta buena situación actual se echaron desde 1994 con la gestión emprendida por Fernando Henrique Cardoso, primero como ministro de finanzas y luego como presidente; el mérito de Lula fue mantener la tecnocracia en temas económicos, aunque nunca con un equipo tan capaz como el de FHC. Y en tercer lugar, ciertamente el gobierno brasilero puede hacer cosas por “bajar carga reguladora” que ayudaría a los mercados también a hacer su propio trabajo, discutiblemente apartado de la equidad en muchas áreas; por ejemplo, el gobierno brasilero tiene una de las cargas y legislación fiscales más elevadas y complejas entre los mercados emergentes (en 2010 a una compañía le demandaba 2.600 horas anuales el aplicar la legislación tributaria en su contabilidad), un tipo de interés real récord y una infraestructura en servicios públicos con muchas mejoras pendientes, especialmente en transporte.
El mérito de Brasil estaría en la reducción de pobreza y la “mayor igualdad”. Se hablaría de un ascenso de la clase media. Viendo los números, ciertamente de 35% de la población en pobreza para el año 2000, se ha caído hacia un 22%. La medición de pobreza, en cualquier caso, depende de con qué baremo se haga; se supone que se sigue el propuesto por la ONU, de considerar pobre a quien vive con menos de 2 USD por día -mas en Brasil, es preciso decirlo, aún 8,5% de la población brasilera vive con menos de 1,50 USD por día-. Luego están otras estadísticas que matizan las estimaciones brasileras; la primera es que hubo apreciación de la moneda entre 2009 y un lapso durante 2011, lo cual afecta la medición de cuánto gana en USD un ciudadano; lo segundo, que ha habido un incremento sustancial en exportaciones, de las cuales 14% va a China y 22% a la UE, siendo que entre ambos mercados representan 3% del PIB, por lo cual la ralentización europea ayuda a explicar cómo se ha pasado de un sensacional crecimiento superior al 7% en 2010 a niveles en torno al 3% en los años siguientes, lo cual se empeorará al bienestar de trabajadores
vinculados a exportación en 2012; tercero, que la distribución del ingreso sigue siendo un problema importante en Brasil.
Este último punto merece destaque. La desigualdad se mide con un coeficiente en economía denominado de Gini; según se mida en tantos por 1 o en porcentaje, mientras más se acerque a 1 (ó 100%), mayor desigualdad (en 0 habría total equidad). Siguiendo los datos de la CIA, con los datos más recientes, entre las economías BRIC, Brasil es la peor situada, siendo la décimo tercera peor distribución de ingreso mundial entre 140 países – su Gini más nuevo medido en 2009 es 53,9%, el No. 128 mayor entre 140 países-; ciertamente ha mejorado desde la década de 1990, cuando el valor excedía el 60% (un nivel que ahora sólo exceden esencialmente países africanos)-. Ahora bien, comparativamente con Rusia, que ocupa la posición 89 de desigualdad entre los 140 países analizados –con Gini de 42,2% (recuérdese que mientras más bajo, mejor distribución del ingreso)-; India, en la casilla 58 – con Gini de 36,8% - y China en la casilla 88 – con Gini de 41,5% -, realmente Brasil sigue teniendo asignatura pendiente.
Añádase a esto el matiz de qué se considera como clase media. Un clase media en Sao Paulo dista de ser igual que un clase media en Salvador de Bahía, siendo que también un clase medio brasilero es distinto a un clase media en Suecia, el país con mayor igualdad (Gini de 23%). Así que hay que ver cómo se está definiendo a estas “clases medias emergentes”; ya con dejar de pasar hambre es un avance, mas existe aún otros temas que desea la clase media: salud, educación, vivienda, acceso al crédito… Las clases medias tienen también sus matices como categoría – hay clase media baja y alta – y en naciones como Chile, por ejemplo, se han mostrado belicosas cuando se les ha limitado la educación superior a la cual creen tener derecho. En suma, la clase media puede ser un detonante de insatisfacción –ya lo está siendo en Israel, la Zona Euro y los propios EEUU-. Y también podría ser un peligro de burbuja crediticia, dado que está fluyendo crédito al consumo hacia este público.
Finalmente, está el cómo se ha mejorado la calidad de vida brasilera. Ha sido esencialmente vía subsidios como el “Bolsa Família”, cuyo impacto estaría entre 11 y 13 millones de familias, según cifras del Banco Mundial y el propio gobierno brasilero. Así que hay un riesgo de clientelismo en este subsidio, aunque merezca elogios. Quizás medidas más afines al mercado, como bajar la carga impositiva, mejorar la infraestructura, combatir la inflación – lo cual se viene haciendo bien -, reducir el tipo de interés real, facilitar el emprendimiento de nuevos negocios, atraer más inversión extranjera con legislación tributaria inteligible… Todo esto quizás sea más sustentable.
En cualquier caso es claro y contundente que Brasil se ha vendido mejor que ningún otro país en Sudamérica – región donde por cierto la mayor desigualdad del ingreso la tiene Colombia -; Venezuela, aún con una desigualdad menor – ocupa la posición 84 en Gini, con 41%, se ha vendido peor y lo cierto es que en términos de PIB per cápita Brasil ya gana a Argentina y Venezuela, otrora líderes en la región. Uruguay y Chile tienen los mejores niveles, en torno a 14.000 USD de PIB per cápita, Brasil ya tiene casi 13.000, Argentina está en torno a 11.000 y Venezuela vergonzosamente está en 10.000, aún con toda su riqueza (estos USD son sin considerar el ajuste por poder adquisitivo)… Además el 39% de las exportaciones venezolanas va hacia EEUU y apenas el
7% a China, así que el principal enemigo geopolítico sigue siendo el mayor socio comercial venezolano.
En suma, la perspectiva sudamericana en 2012 tiene su alfa y omega en Venezuela y Brasil. Está claro que el segundo, con todos sus problemas, ha sabido venderse mejor y lo está haciendo con más sentido común social. De allí que sea la presidenta de Brasil quien tenga columna en el anuario de The Economist…
CÓMO SER UN BUEN JEFE.
(Publicado en Diario impreso El Mundo - Venezuela)
Al Sr. Jaime Romagosa Soler, a quien afortunadamente tuve por jefe.
La mayor parte de las personas tenemos un jefe. Y también mucha gente ansía ser jefe. Algunos afortunados lo son. En este mundo de jefaturas, la intención del artículo es provocar entre quienes tienen posiciones de mando una reflexión sobre su propia gestión, alertar a quienes ansían gerenciar y motivar a los subordinados a evaluar si están bajo un jefe eficaz, porque está confirmado que la gente dista de huir de malas empresas; usualmente abandona a malos jefes.
El libro que orientará esta reflexión es Buen Jefe, Mal Jefe de Robert I. Sutton. El texto incluye gran soporte empírico en ámbitos diversos: empresarial, artístico, deportivo, académico y militar.
¿Qué se espera mínimamente de un jefe? Hay un par de cualidades iniciales importantes. La primera, que un jefe irradie confianza. Debe transmitir a su equipo sensación de seguridad. Esto dista de significar arrogancia, mas bien va por la línea de mostrar competencia, sentido común y tener la mente ordenada. William James ya indicaba que el pensamiento sigue a la acción: si se actúa seguro, se acabará uno sintiendo seguro. Segunda cualidad importante de un jefe: que tome decisiones. Nada es peor que un dubitativo o indeciso para la jefatura. Puede que la decisión sea errada, mas es preciso ejecutarla bien y si en el camino se detecta que la opción elegida fue incorrecta, se rectifica.
Habría cinco criterios ideales para una buena gestión como jefe.
El primer principio se fundamenta en la filosofía del entrenador deportivo Lasorda: si se quiere mantener entre las manos un ave, hay que saber la dosis exacta de fuerza; si se sujeta demasiado, se la ahoga y si se la ase muy suave, se escapa. Con los equipos de trabajo se cumple el mismo principio. Es preciso en algunos momentos “dejarles hacer” y evitar entrometerse obsesivamente en su quehacer cotidiano; en otros casos, al cambiar las condiciones y enfrentarse una situación exigente, el jefe debe entrar en acción con toda la visibilidad necesaria. Así que el jefe debe saber manejar cuándo estar más o menos presente en la cotidianidad de sus subordinados.
Siguiente principio. El jefe auténtico es tenaz e inspira la tenacidad en su equipo. La tenacidad es “perseverancia y pasión por lograr objetivos a largo plazo”; siguiendo al autor: “La tenacidad implica trabajar infatigablemente para conseguir los objetivos y mantener el esfuerzo y el interés a pesar de los fracasos, la adversidad y los períodos de estancamiento” La clave es avanzar hacia grandes resultados haciendo pequeños esfuerzos cotidianos. Y allí se conecta con el siguiente atributo: un arte del jefe es ir conduciendo a su equipo por pequeñas victorias para coronar la meta máxima. Se trata de una mentalidad de maratón, resistencia y largo plazo. Fragmentar las tareas complejas en otras más sencillas y descomponer los retos elevados en una sucesión de pequeños desafíos es un talento propio del jefe. Esto también implica cierta disconformidad permanente: siempre anhelar metas nuevas, evitar la autocomplacencia e innovar.
Otro punto a considerar. Evitar el “tándem tóxico”. Se trata de que un jefe se considere omnisciente, porque “puesto que se halla en una posición clave, si sucede algo importante lo sabrá” (falacia del centralismo) y opte por ensimismarse. “Las personas que ostentan el poder suelen pensar sólo en sí mismas e ignoran lo que necesitan, hacen y dicen sus subordinados”. Ahora bien, el jefe está bajo escrutinio permanente de sus
colaboradores, especialmente los inmediatos. Así que un equipo donde se percibe el distanciamiento del jefe y su desapego a la realidad está en riesgo.
Un atributo esencial: el buen jefe cubre las espaldas de su equipo. Asume los errores del grupo, perdona a quien se equivoca, aprende del error ajeno, plantea la solución a las fallas y elogia públicamente a su gente. En suma ha de lograr un equilibrio entre el calor humano que transmite a su equipo y la recompensa material que les otorga. Y eso aunque le signifique al jefe el hacer exigencias y demandas a sus propios superiores.
Una destreza adicional. El buen jefe sabe escuchar a sus subordinados. Ha de consultar la opinión de su equipo, proponer el debate creativo y respetuoso, apoyarse en aquellos que pueden ayudarle a corregir deficiencias, oír a los críticos. En suma, el buen jefe se reconoce falible.
Habría, según Sutton, “once mandamientos” para un jefe sabio:
1. Mantenga opiniones firmes y convicciones volubles.
2. No trate a los demás como idiotas.
3. Escuche con atención a sus subordinados; no se limite a fingir que escucha.
4. Haga muchas preguntas interesantes.
5. Pida ayuda a los demás y acepte agradecido su apoyo.
6. No dude en decir “No lo sé”.
7. Perdone a sus empleados cuando fracasen, recuerde las lecciones y enséñelas a todo el mundo.
8. Discuta como si tuviese razón y escuche como si estuviera equivocado.
9. No guarde rencor después de perder una discusión. Por el contrario, ayude a los vencedores a poner en práctica sus ideas.
10. Reconozca sus flaquezas y trabaje con personas que corrijan y compensen sus carencias.
11. Exprese gratitud a su equipo
Una advertencia: distan de haber recetas mágicas para mandar. Es un aprendizaje cotidiano, con mejores y peores días. Lo importante, desde luego, es ser tenaz.
CONCUBINAS PRESIDENCIALES VENEZOLANAS.
(Publicado en www.cedice.org.ve)
Muchas veces las amenazas a la libertad provienen de las amantes correspondientes a los autócratas. Muchos gobiernos y especialmente en Venezuela, han sido tremendamente nocivos en su ejemplo para la moral pública. Desde los tiempos de El Libertador hasta el pasado reciente, las concubinas presidenciales han tenido un importante protagonismo y ante ellas se han postrado todos los estamentos sociales. En la época democrática, las dos amantes presidenciales más poderosas, quienes se hicieron de importantes caudales públicos presidenciales, son las señoras Blanca Ibañez y Cecilia Matos. La primera fue la amante del único ex presidente vivo, Jaime Lusinchi y la segunda de Carlos Andrés Pérez, recientemente fallecido. Era hilarante y casi de película hecha por Fellini que en 2011 esta señora Matos disputase mediante litigio si el cadáver del ex mandatario se quedaría en Miami, según deseo expresado por ella, o que se sepultase a Venezuela, según resolución que adoptó la esposa legal, señora Blanca Rodríguez de Pérez.
A las amantes presidenciales venezolanas les ha rendido pleitesía lo más granado de la sociedad venezolana, persiguiendo privilegios y prebendas. La historia republicana venezolana comienza con el caso de Da. Barbarita Nieves, amante del General Páez y quien postergó a la esposa legítima, Da. Dominga Ortiz, siendo que fue esta última quien sí acompañó al Presidente en sus campañas independentistas. Así que residiendo en su casa de La Viñeta, ante Nieves empezaron a doblar la cerviz los representantes sociales venezolanos.
El Libertador, en el tiempo precedente de la Gran Colombia, legó una vida sexual desordenada con damas de diversa índole. Se ha intentado construir una historia de amor duradera con Da. Manuelita Sáenz, quien le salvó la vida en el frustrado atentado en 1828. Lo cierto es que en su testamento El Libertador ni menciona a esta dama y su relación mutua es más bien una historia de Bolívar huyéndole a Da. Manuela entre 1822 y 1828 entre Quito, Perú y Colombia. A favor de esta dama puede mencionarse que quedó sin un centavo tras morir Bolívar, que fue heroica acompañante bélica del prócer, mas lo cierto es que fue una señora casada quien tuvo por amante al titánico Bolívar. Aunque Bolívar procuró guardar las formas y separarse de ella, Da. Manuela vivió en las residencias presidenciales de La Magdalena y la bogotana, siendo que fue una noche pernoctando allí cuando salvó a El Libertador, con un temple admirable. En cualquier caso, aún hecha toda la apología de esta gran dama, lo cierto es que era estaba casada con el señor Thorne cuando se entregó a los amores bolivarianos.
Ya desde tiempos de Da. Manuela, la amante presidencial llegaba a usar uniforme y de hecho tuvo rango de Coronel. Lo cierto es que precedía en el uso de prendas militares s la amante de Lusinchi, Blanca Ibañez. Quienes tanto se indignan en los tiempos actuales y pretenden construir una historia democrática feliz antes de Chávez, olvidan que la amante, en este caso Secretaria Privada, de Lusinchi, portó traje de la Guardia Nacional al socorrer a gente durante la crecida del río maracayero Limón. Y hoy en día varios apologistas de Ibañez, como Ramos Allup, están haciendo oposición a Chávez y restándole espacio a jóvenes promesas políticas sin ese pasado truculento.
El daño a la moral pública de colocar a las amantes en el puesto de Primeras Damas y darles injerencia en los asuntos públicos es una vergüenza histórica venezolana bien documentada por el historiador y periodista Carlos Capriles Ayala, en un libro que ha de estar descontinuado en ediciones, Sexo y Poder. Concubinas reales y presidenciales. En
Venezuela desde Manuelita Sáenz hasta Cecilia Matos. Fue publicado en Caracas por el Consorcio de Ediciones Capriles en 1991, recién concluido el mandato de Lusinchi y en pleno apogeo de Cecilia Matos como amante de Carlos Andrés Pérez en su segundo gobierno.
Ya el título atrae, mas el libro es una obra maestra. Ciertamente Venezuela dista de ser excepción en aventuras extraconyugales presidenciales, ya que el autor recorre el caso de EEUU con casos como el de Jefferson, F. D. Roosevelt y Kennedy, perdiéndose el episodio Clinton-Lewinsky. En cualquier caso, a diferencia de Venezuela, estos casos son más excepción que regla.
El libro tiene varios párrafos dignos de citas. Acá van algunas:
“Los hombres [venezolanos] parrandeaban y tenían queridas, pero eso se consideraba incorrecto y debía ocultarse ante los hijos y la sociedad. Todos los Jefes de Estado venezolanos actuaron bajo esa premisa, excepto Simón Bolívar, José Antonio Páez, Cipriano Castro, Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi”.
Y añade:
“Desde el Libertador, quien por otra parte era un hombre libre, pues era viudo, y toda la gama de personalidades que se han sucedido en el ejercicio de la Primera Magistratura nacional, solamente Joaquín Crespo, Rómulo Gallegos, Rafael Caldera y Luis Herrera Campíns han mostrado a sus compatriotas una imagen de buenos esposos y padres de familia”.
Y el mismo autor lanza dos hipótesis interesantes para la historia institucional venezolana:
“Nuestros Presidentes de la República no han sido casi nunca modelos de buenos esposos o padres de familia ejemplares. En cambio, muchas veces han compartido las complejas tareas de administrar un país bochinchero y revoltoso como el nuestro, con aquella otra mucho más difícil como es la de lidiar con una amante que reclama derechos y plantea reivindicaciones en competencia con la Primera Dama de la Nación. Es una tarea ardua. Muy difícil de compaginar y realizar ambas exitosamente. De ahí proviene, en hipótesis que dejo para más acuciosos investigadores, el que se haya fracasado tan estruendosamente en la primera de esas misiones. No así en la segunda.”
Y este otro planteamiento complementa el anterior:
“En Venezuela la moral no ha sido la nota característica de sus hombres públicos y nunca estos se cuidaron mucho de ocultar sus hazañas sexuales. Los presidentes de la República recatados, padres y esposos ejemplares, sirviendo de modelo digno de emular por sus compatriotas, han sido escasísimas excepciones, tanto en el Siglo XIX como en la actualidad. Por ello ha sido inútil pretender que los venezolanos sean honestos y paradigmas de virtudes para sus hijos. Descuidada la vida familiar, la honradez y la honestidad son menoscabadas, y el comportamiento cívico en consecuencia, tampoco pu4ede ser ejemplar.
Como consecuencia de ello, la bastardía es una marcada característica de la población en Venezuela que se mantiene casi constante, pues todavía solamente 47% de los venezolanos nacen dentro de uniones legítimas; sin contar, por no ser posible su estimación dentro de los datos estadísticos, aquellos que nacen en hogares conflictivos o desunidos. Este dato es muy significativo no por el hecho de ser en sí de ser los venezolanos en su mayoría hijos naturales, sino por lo que esto pudiera representar de paternidad irresponsable y de la formación moral y cívica de los venezolanos (…)
Nadie ha pretendido examinar el fenómeno como plausible causa de nuestra frustración y fracaso como nación. La familia venezolana ha sobrevivido, huérfana de guía y ejemplo desde las alturas del Poder”.
Sin moralismos o mojigatería, está claro que es difícil inculcar una vida donde se respeten los derechos fundamentales básicos en alguien que ya nace como fruto de relaciones ilegítimas o bien en hogares disfuncionales. Y menos aún si los máximos representantes públicos exhiben una conducta irresponsable con los valores familiares y peor aún, colocan a sus amantes como validas para el ejercicio del poder.
Este fue el caso de Lusinchi. Blanca Alida Ibañez Piña fue su querida, posterior esposa y la mujer que más poder político ha tenido en la historia venezolana. En este caso, la blandura de carácter correspondiente a Lusinchi, enamorado como un quinceañero de su amante, arrojó como resultado un entramado gubernamental donde la Secretaria Privada Presidencial urdió fraudes con dólares preferenciales, compras automovilísticas, complejos urbanos y ultrajó el uniforme militar al portarlo.
Sin defender a Chávez, los tiempos democráticos previos a 1998 estuvieron caracterizados por las desvergonzadas redes de corrupción lideradas por las queridas presidenciales, entre ellas principalmente Ibañez y Cecilia Matos.
Los valores morales importan y sin ellos es imposible alcanzar una libertad individual y social plena.
Ahora bien, lo que sorprende como dato curioso es que la administración pública venezolana actual, la cual se ha saltado todas las normas imaginables del derecho público, irrespetando la propiedad, politizando al ejército, exhumando al mismísimo Libertador, defendido la tiranía cubana, saltándose a la torera cualquier rendición de cuentas… Este engendro actual de gobierno apenas ha dado pábulo para comentarios sobre amantes femeninas y corrupción vinculada a ellas. El Presidente actual, divorciado dos veces, ha quedado sin rehacer vida marital y los círculos privados raramente rumorean sobre el nombre de alguna querida poderosa en las altas esferas. En los tiempos de Lusinchi era tema ineludible de cualquier conversación y era motivo para amplia chacota, el poder correspondiente a Ibañez.
¿Qué ocurre ahora? Difícilmente se trata de una nueva moralidad en la vida sexual de los gobernantes. Parece que, o han cambiado de orientación sexual sus preferencias o bien han alcanzado una condición ascética, quizás asexual. Es realmente curioso. Tampoco se conoce algo semejante para Fidel Castro. ¿Su amante es la Revolución? Algo indudablemente turbio debe existir en la vida sexual de estos personajes, mas curiosamente es desconocido por el público, siquiera mediante el indispensable chismorreo.
En fin, si esto puede ser el preámbulo de una vida familiar ejemplar, aunque pocos de los hombres públicos actuales parezcan hombres de hogar, quizás sí haya una verdadera Revolución…
Opinión Independiente
CÓMO SER UN BUEN ORADOR.
(Publicado en diario impreso El Mundo - Venezuela.)
Sobre este asunto trata un libro realizado por el gran autor estadounidense Dale Carnegie (1888-1955). La obra es Cómo hablar bien en público e influir en los hombres de negocios. La versión que tengo de este manual sobre oratoria corresponde a la segunda edición para Colombia, hecha en marzo de 1994 por Editorial Sudamericana, si bien la traducción original es de 1947 por el argentino Jorge Ciancaglini, quien hizo una importante labor para adaptar el texto a hispanohablantes.
El libro resulta fundamental para quien desee captar la atención de un auditorio, galvanizarlo y más importante aún, convencerlo y moverlo a cierta acción. El tema atañe a personas de negocios, como mencionaba Carnegie, mas también a cualquier profesional que haya de confrontar una audiencia y cualquier ciudadano que precise hacerse oír ante una asamblea. Indudablemente, para un político o un predicador es indispensable dominar este asunto.
Existen personas que se encuentran ante la desdichada situación de quedarse sin palabras cuando son invitados a hablar ante una audiencia, aún dominando la materia sobre la cual se les solicita improvisar. Otros pasan por la incómoda situación de aburrir a su público y por desgracia mayor, percibirlo. El libro de Carnegie ofrece soluciones a estas personas y es producto de innumerables clases impartidas sobre la materia y revisión exhaustiva hecha a discursos.
Hay varias recomendaciones del manual. Señalo algunas.
En primer término, la exposición ha de ser apasionada, vehemente y electrizante. El ponente, especialmente si ha de improvisar, ha de mostrarse convencido y sentirse el portavoz de una revelación para la audiencia. Mostrarse tímido, emplear términos como “quizás”, “es posible”, “probablemente”, “en mi humilde opinión”, todo lo que asome vacilación, es desafortunado. El historiador y periodista D. Carlos Capriles Ayala señalaba en una obra que “las mujeres, los políticos y los pueblos no creen sino en los triunfadores”; tan lapidario aserto es especialmente válido en el mundo de la oratoria. Como señala Carnegie: “El entusiasmo es uno de los factores importantes – si no el más importante de todos- en el discurso”. Y añade: “Nuestros oyentes tienen que sentir en nosotros el gozo de hablar”.
Para alcanzar el arrebato en la exposición, es indispensable que el orador hable sobre un tema que le interesa o que domina. Si toca improvisar, tanto mejor si se alude directamente a alguna experiencia o convicción personal profunda, para lograr hacer vibrar el nervio interior.
Ahora bien, si se trata de un discurso con fecha previa avisada, es indispensable pensarlo y meditarlo cuidadosamente. Esto es una buena advertencia para los políticos actuales, especialmente cuando se lanzan a improvisar en un evento previamente concertado. Los grandes oradores, especialmente el admirable Lincoln, preparaban meticulosamente sus discursos. El propio Libertador Bolívar envió a revisión su célebre Discurso de Angostura antes de pronunciarlo. Como asevera Carnegie: “Un discurso bien preparado está casi pronunciado” y “El camino más seguro para llegar a la inspiración es la preparación”. En lo posible, incluso, si la reflexión y elaboración han sido cuidadosas, absorbiendo la mente en los instantes de ocio, ha de ser posible poder pronunciar el discurso sin leerlo; esto último es opcional y dista de significar que el discurso sea “memorizado”. Se puede otorgar el documento al organizador de la
ponencia o a quien sea que vaya a publicarlo, mas se puede hablar libremente sobre las principales ideas en él contenidas, porque, precisamente, son fruto de un trabajo esmerado previo. Ahora bien, causa más impacto ver a un orador sin papeles y objetos alrededor. Valga el ejemplo contemporáneo de Steve Jobs, un orador posterior a la publicación de Carnegie. Jobs es quizás el mejor orador que ha habido recientemente en el mundo de los negocios y se ve que todo ha estado cuidadosamente preparado antes de su charla: la ambientación, su intencional vestimenta informal, sus gestos, la iluminación….
Está el tema de la respiración. Carnegie insiste en evitar cansar la garganta. Al tipo de respiración que apela es a la diafragmática, recomendada a locutores y cantantes. Se trata de inspirar el aire hasta el fondo de los pulmones, intentando expandirlos hacia abajo, hacia el diafragma, esa membrana que separa las cavidades torácica y abdominal. El esfuerzo ha de estar allí, en los pulmones expandidos lo más posible hacia abajo. Allí está el fuelle para que funcione la emisión vocal. Carnegie dice: “La respiración es el fundamento de la voz; es la materia prima con que construimos las palabras”.
La indumentaria y presencia general del ponente son una muestra de cuánto aprecio siente por sí mismo y por la audiencia. Puede ser sobria, más atildada y agradable. Desgraciadamente el aspecto descuidado o impropio pueden acabar un discurso antes de siquiera comenzar.
Los gestos y ademanes son algo más personal y sobre lo que es más difícil sentenciar. Ha de evitarse la exageración y procurar que los movimientos acompañen el discurso en armonía. Está el ejemplo de Lincoln: “Despreciaba el oropel, la ostentación, los ademanes aprendidos y estereotipados y todo cuanto trajese consigo falsedad.” Y Carnegie añade: “Ah, pero antes había ya energía en el pensamiento y en la convicción del orador; esto hacía que sus ademanes fuesen robustos y espontáneos”.
Cualquiera puede ser un buen orador si se lo propone y ese es el mensaje esencial de Carnegie. “Todas las personas pueden desarrollar su latente capacidad si lo desean con suficiente vehemencia”, sentencia el escritor.
GOOGLECONOMÍA.
(Publicado en diario impreso El Mundo - Venezuela.)
El popular buscador Google, opción preferida por el 60% de los navegantes en la Internet que están interesados por informarse sobre algún término, tiene implicaciones económicas en al menos 3 territorios.
Una primera dimensión de Google es como herramienta para identificar las tendencias económicas en tiempo inmediato. Uno de los grandes problemas en política económica es que los datos llegan con retraso: sólo hasta el mes próximo o el trimestre próximo es que se conoce la magnitud del período correspondiente actual, en temas como desempleo, precios, demanda por vivienda... En contraste, mediante Google, a partir de 2011, el Banco de Inglaterra espera tener nociones “al momento” sobre el comportamiento correspondiente a tales indicadores. La cantidad de búsquedas que hacen los usuarios de Internet precisamente por términos como “ayudas por desempleo”, “ofertas de trabajo”, “casas en venta”, son una señal de hacia dónde va la economía. Las búsquedas relacionadas con esas categorías se pueden medir mediante la herramienta Google Trends.
En tal sentido, el economista Hal Varian habla de Google como mecanismo para “predecir el presente”. En un documento de trabajo en autoría conjunta con H. Choi, publicado en 2009 expone:
“No estamos señalando de que los datos de Google Trends ayuden a predecir el futuro. Más bien estamos diciendo que Google Trends puede ayudar en predecir el presente. Por ejemplo, el volumen de consultas sobre una marca específica de automóvil durante la segunda semana de junio puede ser útil para predecir el reporte de ventas total de junio para esa marca, el cual recién sería revelado en julio”.
En el documento, se construyen modelos econométricos – mezcla de economía y estadística, con diversas variaciones técnicas-, en los cuales incorporan diferentes variables convencionales para predecir el comportamiento de ventas en diversas categorías. Añadiendo entre las variables predictivas la cantidad de búsquedas en Google, se obtienen resultados aún más robustos:
“Hemos encontrado que modelos ‘autoregresivos’ estacionales simples y modelos ‘de efectos fijos’, los cuales incluyen la variable relevante de búsqueda mediante Google Trends tienden a mejorar su poder predictivo respecto a modelos que excluyen tal predictor. En algunos casos la ganancia es sólo de unos pocos puntos porcentuales, mas en otros puede ser bastante sustancial, como ocurre con el 18% de mejora en la predicción de venta en ‘vehículos y autopartes’ y el 12% de mejoras para ‘casas nuevas en construcción”.
La magnitud de mejora puede parecer baja al lector convencional, mas quien opera en los departamentos de venta y marketing sabe que son decisivas.
Hay una segunda perspectiva de Google: su carácter como “gestor de datos universal”. El mencionado Varian es el economista jefe de Google, empresa creada en 1998. Para Varian, según señala a McKinsey en entrevista difundida durante 2009, la profesión más atractiva para la década que inicia en 2010 es la de estadístico, porque precisamente lo decisivo ahora es la capacidad para organizar datos, interpretarlos, distinguir los relevantes y presentarlos. La informática en Internet es capaz de seguir integralmente la navegación del usuario dentro de la red. Es por esto que la presencia de estadísticos y
econométricos es relevante en toda compañía tecnológica y toda empresa que recurra a las herramientas que tales informáticos suministren.
Las empresas que triunfan en Internet son las que tienen pasión por la escala, la velocidad, el análisis de datos y la satisfacción del consumidor. En este mundo tiene importancia especializarse y en parte por ello es que le está yendo mal a Yahoo, como señala The Economist en su edición más reciente. Yahoo, a pesar de contar en el mes de junio de 2011 con casi 600 millones de visitantes, ha externalizado en Microsoft los servicios para buscar términos en Internet, en el cual manda Google y se ha descuidado en potenciar su poder para crear una red social, donde reina Facebook.
Como señala Varian en una entrevista publicada en 2009 por Wired, en este tiempo actual lo abundante, “ubicuo”, son datos e información. Lo escaso es el poder para generar atención sobre este exceso de material y también interpretar sus magnitudes asociadas.
La tercera implicación de Google es como gestor de subastas. La principal fuente de ingresos para la empresa es la publicidad. Ahora bien, una gran creación de Google, iniciada desde 2000 y perfeccionada por Varian es AdWords. Es un sistema informático mediante el cual se subastan los anuncios empresariales que le aparecen al usuario cuando este busca un término en Google. El AdWords asigna la localización de publicidad al mejor postor, mas precisamente para evitar que este tema pagar demasiado, se le asigna el siguiente mejor precio propuesto por otro participante en la subasta. Este tipo de subasta resulta, por sorprendente que parezca, en mejores ofertas por los postores. Google se da incluso el lujo de excluir anunciantes cuyo material carezca de atractivo. Y tras todas estas decisiones están algoritmos matemáticos que de manera casi instantánea hacen la subasta y hacen seguimiento posterior al éxito que ha tenido la publicidad. Es, en suma, una “Googlesfera”. Sus fundamentos vienen desde 1999 en una obra del propio Varian, sobre la cual tratarán entregas futuras de esta columna.
La "psicoeconomía" del mayor fraude financiero. (Parte 2)
Publicado en Diario impreso "El Mundo" 12/09/2011.
>>>volver a leer Parte 1.
CONMEMORANDO UNA DÉCADA DEL 11-S.
Hay muchas reflexiones interesantes respecto al primer decenio en que se ha vivido bajo una política reactiva al terrorismo fundamental islamista. Sin duda una de ellas es la ofrecida en la edición más reciente de The Economist.
Conviene resaltar que es preciso diferenciar este término, islamista, de islámico. Islamista tiene una connotación de posición fundamentalista, mientras que islámico se refiere a una de las religiones monoteístas más importantes en la historia, la cual sedujo nada más y nada menos que a Goethe y la cual generó un esplendor cultural importante en el Medioevo; algunos como Hilaire Belloc (1870-1953) consideraban a la religión de Alá como una herejía del cristianismo; en efecto, uno de los triunfos de la religión musulmana fue ofrecer al fiel la imagen de un Dios único, en lugar del complejo concepto – si bien a mi juicio más hermoso – de 3 Divinas Personas integradas como el mismo Dios – Padre, Hijo y Espíritu Santo-. Se podría decir que el Islamismo es una versión “2.0” del Cristianismo.
En suma, todo esto dicho con el mayor respeto por la religión islámica y sus seguidores que fueron custodios del saber antiguo en el medioevo, quienes alcanzaron cimas de pensamiento, ciencia y creación artística notables y es más, creo que muchos españoles cometen un error al rechazar en general ese pasado musulmán de siete siglos, cuyo esplendor arquitectónico mudéjar es todavía admirado, al punto que La Alhambra fue la construcción granadina propuesta por España para ser incluida entre las nuevas maravillas del mundo.
Un interesante artículo sobre el 11-S, además de los ya existentes, es ofrecido por Steven Kull y publicado por la organización World Public Opinion, la cual tiene por eslogan esta afortunada frase: “Otros reportan lo que el mundo hace – nosotros reportamos lo que el mundo piensa”.
En tal sentido, traduzco para el sitio de Internet de Cedice este material, originalmente en inglés. Los descargos usuales: el original en inglés es propiedad de su autor, vinculado a CNN y a WPO. Se difunde en castellano sólo con fines académicos y los errores de la versión en este idioma son responsabilidad de este traductor. Además, exigir por favor que, de ser citado el documento, se refiera a la fuente original.
Sin más preámbulos, a la materia:
“ Por qué los Musulmanes aún están enojados con los Estados Unidos de América
Por Steven Kull.
Originalmente publicado en el CNN’s Global Public Square
En el décimo aniversario de los ataques terroristas del 11-S, muchos estadounidenses aún se preguntan si el riesgo de un ataque terrorista contra EEUU se ha reducido. El cuadro es mixto. Con la muerte de Osama bin Laden, al Qaeda es más débil. Con las revoluciones en varios países árabes, las frustraciones con gobiernos autocráticos e impopulares – un tema para reclutar grupos terroristas – se han mitigado. Mas un factor importante de contribución aún está sin mejorar – la ira generalizada con EEUU en el mundo musulmán. Aunque esta perspectiva ha mejorado en Indonesia, a través del Medio Oriente y en el Sur de Asia, la hostilidad hacia los EEUU permanece imbatida.
Esto no significa que la mayoría musulmana respalde ataques terroristas en EEUU. Por el contrario, una enorme mayoría rechaza el terrorismo, incluyendo los ataques del 11-S, y los considera como errados moralmente. Al Qaeda es bastante impopular.
No obstante, la ira contra EEUU contribuye a un ambiente en el cual es más fácil para grupos terroristas ‘Anti-Estadounidenses’ el reclutar a seguidores de la yihad, obtener financiación y en general operar con poca interferencia gubernamental – Apréciese como bin Laden operaba en Pakistán y la ira generalizada allí cuando el ejército paquistaní falló en evitar que los estadounidenses lo capturaran.
Intentar entender los sentimientos musulmanes hacia EEUU ha sido el objeto de un quinquenio de estudios los cuales he completado recientemente, incluyendo grupos de entrevista y encuestas a través del mundo musulmán. Me senté por muchas horas para tratar de entender el porqué los musulmanes me explicaban que estaban enojados con EEUU.
Los musulmanes tienen muchas cosas que les desagradan sobre cómo EEUU los trata. Mas existe una que es la fundamental: su percepción de que EEUU busca de debilitar al Islam – una percepción mantenida por amplias mayorías.
El hecho de que muchos estadounidenses rechacen esta acusación, sin realmente entenderla, es una razón para que el enojo persista. Para entenderlo, se debe penetrar en la visión musulmana del mundo.
Los musulmanes tienden a ver los eventos actuales bajo la óptica de una narrativa histórica largamente prevaleciente. Según esta interpretación, desde el Medioevo las fuerzas cristianas de occidente han persistentemente buscado de romper la influencia del Islam entre sus fieles. Manteniéndose firmes en su propia fe islámica, creen los musulmanes, fueron capaces de florecer como civilización y muchas veces superar a Occidente en muchas dimensiones.
Hoy día, según creen estos devotos musulmanes, la batalla continúa – excepto porque hoy día el desafío es aún mayor. Los productos culturales occidentales son vistos como un seductivo método para dinamitar los cimientos de la cultura islámica. Aún más importante, los poderes occidentales han ganado extraordinaria fuerza militar que es vista como amenazadora y coercitiva para el mundo musulmán y que ha impuesto autócratas seculares acomodaticios con Occidente. El apoyo estadounidense a Israel, algunas veces descrito como ‘el portaviones de EEUU en la región’, es visto como parte de un plan estadounidense de dominación. Todo esto es interpretado como servidumbre a los poderes económicos occidentales, como asegurarse petróleo, lo cual encaja con la agenda estadounidense de sojuzgar al Islam.
Los musulmanes mayoritariamente consideran que los ataques del 11-S, como cualquier ataque a civiles, son contrarios al Islam. Aún así, opinan que EEUU debe alejarse del mundo musulmán.
EEUU no se retiró tras en 11-S. Más bien, avanzó en Afganistán, en Irak y fortaleció sus bases militares en el Golfo [Pérsico]. Muchos musulmanes, con su preferencia por teorías conspirativas, aún se preguntan si los propios EEUU de alguna manera urdieron estos ataques para justificar su avance. Cuando George Bush – en lo que tiene que ser considerado como uno de los grandes errores diplomáticos de todos los tiempos – anunció una ‘cruzada’ contra el terrorismo, la asimilación de las acciones estadounidenses por la larga narrativa de hostilidad occidental hacia el Islam estaba completada.
Como muchos estadounidenses, inicialmente vi esto como un gran malentendido. Los musulmanes, parecía, subestimaban el pluralismo de la sociedad occidental y con una imaginación histórica desbordada habían entrelazado varios elementos – cada uno con
su buena explicación – para una narración paranoide de la hostilidad estadounidense hacia el Islam.
Y con el tiempo se me hizo aún más claro lo qué había en los estadounidenses que les daba esta impresión a los musulmanes. Es cierto, admitirán, los estadounidenses están satisfechos de que los musulmanes vayan a las mezquitas y es más, si quieren apartarse cinco veces al día para rezar, está bien…
Mas para muchos musulmanes esta bonhomía pluralista enmascara una narrativa estadounidense que es realmente bastante opresiva. En esta versión de la historia los estadounidenses consideran tener mayor clarividencia que los propios musulmanes.
Según esta narración estadounidense – la cual los musulmanes perciben como arrogante y peyorativa – la sociedad humana de manera natural e inevitable evoluciona por las etapas que ha pasado el propio Occidente. Como ocurrió en el Renacimiento, la religión queda prohibida de participar en la esfera pública, permitiendo sí que la pluralidad y diversidad de creencias se mantengan en la esfera privada, mientras exista una esfera pública secular. Esto conduce naturalmente a la elevación de las libertades individuales y al surgimiento de principios democráticos, los cuales hacen de la voluntad popular la base de la autoridad de la ley, en lugar de la correspondiente a los principios religiosos.
Desde la presunción de esta perspectiva estadounidense, la sociedad musulmana es simplemente vista como rezagada respecto a Occidente en su proceso evolutivo. Las fuerzas retrógradas en la sociedad musulmana son percibidas como asidero a las tradiciones islámicas, las cuales hacen de la Sharia [ley que según los musulmanes deriva de El Corán, las afirmaciones mahometanas y la costumbre] el fundamento legal, en lugar de la voluntad popular, e inevitablemente manteniendo a las mujeres en sus tradicionales papeles oprimidos y en la discriminación a las minorías religiosas.
Los musulmanes ven esta narración como la empleada por EEUU para violar los principios democráticos en relación al mundo musulmán. Aunque sea contrario a la voluntad popular, los EEUU apoyan gobiernos autocráticos bajo el fundamento de que son relativamente más afines al progreso – según la narración occidental – que aquellos a quienes la gente apoyaría. Cuando los militares argelinos rechazaron en 1991 los resultados de una elección democrática en la que aparentemente prevalecería un partido islamista, los estadounidenses y otros gobiernos occidentales hicieron la vista gorda. Cuando las fuerzas democráticas emergieron en Túnez y Egipto, los musulmanes percibieron que los EEUU sólo se unieron a la fiesta cuando el resultado era inevitable. Aún los EEUU apoyan fuerzas autocráticas en Bahrain, aún ante las fuerzas favorables a la democracia que reclaman un cambio.
Una característica particularmente frustrante de esta narración estadounidense, para los musulmanes, es que divide a la sociedad musulmana en un grupo secular liberal afín al progreso y por otra parte un sector retrógrado de islamistas que quieren imponer de vuelta las tradiciones islámicas. Los EEUU buscarían apoyar a las fuerzas liberales y a debilitar las fuerzas islamistas.
Esto dista de ser imaginario. Actualmente, en el Congreso de EEUU hay esfuerzos para asegurar financiación estadounidense a la promoción democrática en Egipto, la cual sólo beneficia a los partidos liberales y seculares, sin beneficiar a partidos islamistas como la Hermandad Musulmana.
Para muchos musulmanes esta perspectiva estadounidense sobre la sociedad musulmana es simplemente incorrecta y los esfuerzos estadounidenses para elegir al ganador es realmente EEUU buscando de imponer su modelo secular occidental de gobierno y erradicar el papel de El Islam en la esfera pública. Dado que para los musulmanes, por definición, el islamismo ha de estar en la esfera pública, los esfuerzos estadounidenses estarían dirigidos a debilitar al propio Islam.
La aseveración de que EEUU está malinterpretando la sociedad musulmana cuenta con apoyo en las encuestas. Mientras que los estadounidenses tienden a dividir a los musulmanes entre seculares y grupos islamistas, las encuestas sustentan que los musulmanes no se dividen a sí mismos de tal forma.
Las mayorías musulmanas tienden a apoyar los principios liberales incluyendo que la voluntad popular debe ser el fundamento del gobierno, que los líderes gubernamentales deberían ser elegidos libremente y que debería haber plena libertad religiosa.
Al mismo tiempo, igualmente la mayoría musulmana dice que la Sharia habría de ser la base para el gobierno, que los académicos islámicos habrían de tener derecho a vetar las leyes inconsistentes con El Corán y que no debería permitirse a los musulmanes la conversión a otra religión.
Obviamente, hay contradicciones serias en estas posturas. Mas estas contradicciones no son entre sectores de la sociedad musulmana, sino más bien dentro de cada individuo musulmán. Esto podría describirse como un “choque de civilizaciones personal”.
Los propios musulmanes son conscientes de estas tensiones. Están atraídos por las ideas democráticas y pluralistas y quieren incorporarlas en sus sociedades. El modelo de al Qaeda de rechazar todas las influencias occidentales a favor de una sociedad tradicional más pura tiene poco apoyo.
Al mismo tiempo, la mayoría musulmana quieren preservar los fundamentos islámicos de su sociedad y desean una vida pública infundida de principios islámicos. Muchos quieren que la Sharia juegue un papel mayor. Quieren cierta cualidad de piedad religiosa que permeé en su cultura. Integrar estas aspiraciones con las ideas liberales de democracia y libertad religiosa es decididamente un desafío.
Así que a los musulmanes les enfurece la intervención estadounidense de manera que desestabiliza, intentando apoyar a un bando imaginario contra el otro, en lo que los estadounidenses conciben como una evolución inevitable hacia la victoria de un sector.
Si se tratase verdaderamente de un conflicto entre grupos externos, tal intervención de hecho fortalecerá a un lado sobre el otro. Mas precisamente porque es un conflicto interno, la intervención estadounidense puede acabar produciendo un retroceso, haciendo que los musulmanes sientan que necesitan hacer más para defender sus fundamentos islámicos y haciendo sospechar de los defensores del liberalismo.
Hay razones para creer que este fue el efecto intencional de los ataques realizados por al Qaeda el 11-S. Provocando una acción armada estadounidense, se esperaba revivir la narración antigua de una cruzada occidental y alzar en armas al pueblo musulmán bajo la visión de al Qaeda de una sociedad islámica pura, desprovista de elementos liberales u Occidentales.
Al Qaeda fracasó en atraer a la mayoría musulmana. Los métodos terroristas de al Qaeda son vistos como equivocados y su visión como extremista. La adherencia a ideas liberales no es fácil de tambalear. Ahora bien, al Qaeda sí triunfó en colocar a los EEUU en una posición dentro del mundo musulmán que ha molestado a la mayoría de la sociedad musulmana.
Mediante la intervención de manera que se profundice la polarización entre fuerzas seculares e islamistas, los EEUU han hecho aún más difícil para los musulmanes la construcción de un espacio político dentro del cual estos últimos encuentren un término medio para integrar estos elementos en algo más coherente.
Con los EEUU iniciando su retirada gradual de Irak y Afganistán, hay potencial para que estos sentimientos negativos hacia EEUU comiencen a reducirse. Los musulmanes generalmente perciben a las fuerzas militares estadounidenses en la región como una presencia amenazante diseñada para mantener a la región de la manera que desearían los
estadounidenses. Cualquier reducción de esta presencia militar estadounidense mitigará esta sensación de coerción.
Más quizás de mayor importancia resulte que la relación con los estadounidenses mejore en la medida que estos entiendan, acepten y se adhieran al camino elegido por la propia sociedad musulmana. Los musulmanes creen que están en un sendero distinto al de Occidente. Este camino es central para su noción de que deben tener libertad para practicar su religión. Cuando sienten que EEUU está amenazando su religión y sus aspiraciones, los musulmanes se vuelven resueltamente hostiles.
Como estadounidenses podemos creer que resulta imposible mezclar tal forma de religiosidad y los valores liberales. Quizás los musulmanes concluyan lo mismo. Mas solamente cuando los musulmanes dejen de percibir a los estadounidenses como un obstáculo para sus propósitos, podrán movilizarse hacia dirimir esta cuestión. Y es solamente así que la relación entre los estadounidenses y el mundo musulmán mejorará.
Steven Kull es director del Programa Internacional de Actitudes Políticas y es el autor del recientemente publicado libro, Feeling Betrayed: The Roots of Muslim Anger at America [Sintiéndose traicionados: las raíces de la ira musulmana hacia EEUU]”.
Espero que la lectura haya sido menos fatigosa que la traducción. Simplemente algunas consideraciones finales.
Primero, he quedado sin encontrar en el diccionario de la Real Academia Española la palabra “Sharia”. Desconozco si hay alguna traducción para este término religioso. Probablemente esté por incorporarse como palabra nueva, como lo está siendo “yihad” en la vigésimo tercera edición.
Siguiente, me desagrada, especialmente tras la lectura de la obra de Amartya Sen “La Ilusión del Destino” – sobre la cual he publicado trabajos disponibles en este sitio web y el de www.carlosgoedder.com -, esta distinción vigente entre un supuesto Occidente y el Mundo Musulmán. Creo que esto de Occidental y Oriental valía para el Imperio Romano, mas hoy día creo más afortunado y sincero dividir entre Cristiano y Musulmán. El problema es que el mundo cristiano es menos “fervoroso” digamos, o simplemente carece de sectores tan visiblemente fanáticos y armados como el islamista. Por otra parte me agrada que se confirme el argumento de Sen en esa obra, según el cual en un propio individuo pueden convivir afiliaciones incluso disímiles entre sí.
Por último, sorprende este camino. Una interpretación religiosa de la vida desea hacerse compatible con el pensamiento liberal. El desafío va a la inversa en Occidente: quiere darse más ética o moral… o Religión quizás, al pensamiento liberal. Muertas las ideologías, la filosofía libertaria está en búsqueda espiritual, como agudamente ha percibido el profesor Emeterio Gómez hace años. Así que el “conflicto interno” del individuo musulmán esté en cierta forma emparentado con una carencia interna del propio liberalismo… La espiritualidad. Ojalá ambos mundos converjan en su búsqueda.
Sobre este tema elaboraré más en artículos propios futuros.
Opinión Independiente
Enseñanza para esta crisis global. Publicado en Diario "El Universal" (05/09/2011).
LA "PSICOECONOMÍA" DEL MAYOR FRAUDE FINANCIERO. (Parte 1)
Publicado en Diario "El Mundo" Venezuela (05/09/2011)
A los gentiles periodistas Carolina Rodriguez Tsouroukdissian y Omar Lugo.
“¿Cómo puede alguien con dinero invertido en el sistema financiero moderno saber en quién confiar?”
Es la pregunta que hacen los periodistas Gillian Tett y David Gelles, quienes además de Diana Henriques, han conseguido entrevistar al estadounidense Bernard “Bernie” Madoff en prisión.
Un poco de historia y conceptos sobre la estafa perpetrada por el prisionero 61727-054, condenado a 150 años de prisión por fraude y recluido en la cárcel de Butner Medium I. Por cierto, este preso es el encargado de administrar la tienda existente en la penitenciaría.
El 15 de septiembre de 2011 se conmemorarán 3 años de la crisis financiera actual, si se toma como hito la quiebra de Lehman Brothers. Ahora bien, el 11 de diciembre de 2008, a escasos meses de ese evento, ocurría la detención de Madoff, responsable por gestionar el mayor esquema Ponzi de la historia, el primero a escala planetaria, con el mayor volumen jamás registrado – 65 mil millones de USD, casi la mitad del PIB venezolano a 2008 – y con un rango de víctimas incluyendo, entre ellos, perfiles tan disímiles como: sofisticados fondos de inversión, fondos de pensión, fundaciones universitarias, el actor Kevin Beacon, la dueña de L’Oreal, un pescador de Hong Kong y un profesor jubilado español.
El esquema aplicado por Madoff consiste en el llamado “Ponzi”. El nombre proviene de un estafador establecido en Boston, quien en 1919 urdió la idea, si bien existe el antecedente español del Siglo XIX correspondiente a Da. Baldomera Larra, sobre quien hice en su día un trabajo (C.f. www.carlosgoedder.com ). La idea es tan tonta como efectiva: consiste en reunir dinero de gente, de tal forma que el nuevo dinero recaudado supere las cantidades de dinero que exigen los clientes más antiguos por intereses o simple extracción de efectivo. La diferencia con un banco es que queda sin existir inversión productiva, crediticia o financiera alguna hecha con el dinero que se recibe; lo que hay es una simple rueda de dinero girando sobre sí misma. Mientras el “flujo de caja” funcione y entre más dinero del que sale, todo irá bien. Mas, como agudamente señala la periodista Henriques, este esquema es todo lo contrario a un crimen perfecto. Tiene el final anunciado. Algún día dejará de entrar dinero nuevo o los más que lo han depositado querrán llevárselo. A Madoff se le apagó la música cuando en Diciembre de 2008, por la incipiente crisis financiera global, los inversionistas precisaban efectivo y solicitaron retirar 7 mil millones de USD invertidos en Bernard L. Madoff Investment Securities LLC. Allí fue cuando acabó un esquema de fraude que habría comenzado en 1992 según Madoff y que los periodistas dicen que puede rastrearse tan remotamente como 1983.
Primero, unas conclusiones de índole “financiera-regulatoria” en este asunto. Desde 2007 Harry Markopolos, el gestor de un fondo de inversión libre –hedge fund – venía denunciado al regulador estadounidense en mercados financieros - la SEC - que Madoff andaba en un fraude al estilo Ponzi. La SEC inspeccionó a Madoff en ese año y ya lo había hecho en 2005, sin hallar nada.
Además, varios gestores de fondos de inversión visitaron las oficinas de Madoff. Él tenía 3 plantas de un edificio alquiladas para sus oficinas. Las plantas 18 y 19 estaban abiertas para cualquier inversionista o inspector; mas la planta 17 sólo era acceso para Madoff y unos empleados administrativos que ni idea tenían de en qué estaban metidos, según parece. Lo cierto es que había una “cara legal” y, literalmente debajo, un entramado Ponzi. A los inversores más sofisticados, Madoff les explicaba que usaba un complejo sistema de “caja negra” informático, el cual identificaba oportunidades de arbitraje financiero o les contaba una historia sobre sofisticados esquemas de inversión con derivados. Los más cayeron en la trampa, confirmado el adagio de “cuando no los puedas convencer, confúndelos”. Madoff había sido un pionero en la década de 1970 en emplear informática en sus oficinas y en 1990 había presidido el NASDAQ, asociación que estaba precisamente vinculada a gestionar electrónicamente las compraventas de títulos financieros. Así que había prestigio. Aún así, algunos sospecharon, especialmente cuando exigieron hacer una visita al “back-office” – las oficinas administrativas donde se concilia y formaliza la documentación correspondiente a las transacciones -. Mas quienes intuyeron “que había algo raro” se quedaron sin compartir la información.
En suma, tres conclusiones iniciales: la supervisión financiera pública y privada parece incluir a mucha gente cándida, engreída o ineficaz; en la SEC ya hay una rotación alta en el personal, lo cual puede ser señal de que pagan mal. Segundo, la información sobre fraudes financieros es un bien público: quien sospecha de una estafa puede guardarse el dato para sí y dejar que sea otro quien lo denuncie. En consecuencia, se carece de incentivo para desvelar un crimen financiero. Por último, una reflexión sobre cómo funcionan los fondos de inversión alternativos: reúnen fondos de gente que en muchos casos cree que están comprando algo seguro y resulta que el responsable fiduciario ante el cliente coloca el dinero en cosas como la compañía de Madoff; los fondos “feeders” – que trasladan sus activos bajo gestión al fondo de un tercero– deberían cumplir la responsabilidad por velar respecto a los intereses y apetito de riesgo correspondientes a sus clientes. Mas resulta que tenemos, por un lado sofisticados gestores financieros, responsables fiduciarios de los recursos ajenos, a quienes se puede engañar con argucia, dándoles documentación falsa y explicaciones enrevesadas; y por otra parte a ingenuos inversionistas que dan dinero a alguien en acto de confianza y resulta que desconoce dónde acaba realmente su dinero. Luego, hay un problema de reputación y confianza en los mercados financieros y la herida abierta en tal sentido demorará en cicatrizar.
Porque, y acá viene la segunda vertiente interpretativa, la psicológica, quienes invertían con Madoff distaban de ser codiciosos y avarientos especuladores. Lo que les atraía de Madoff es que sus rendimientos eran estables en el tiempo, en torno a 10% anual en USD, lo cual puede sonar alto mas dista de ser espectacular. Era la recurrencia de resultado, la seguridad, lo que gustaba. ¿Cuál es la psique del inversionista en este esquema Ponzi? Incluso los periodistas, señalan el poder seductor que, inluso preso, Madoff mantiene. Tal poder reside en que hace sentir a su interlocutor como más listo y sofisticado que él; es capaz de inflar tanto el ego de quien tiene el dinero, que éste se lo entrega, especialmente porque Madoff nunca demostraba interés por tener acceso a ese dinero; lejos de parecer un lisonjero, Madoff lucía como un benevolente señor, sagaz para darse cuenta del talento ajeno y en quien se podía confiar precisamente por esa capacidad para descubrir cuán listo era su interlocutor. Es más, Madoff daba impresión de querer rechazar el dinero que le iban a dar y exigía una inversión mínima de medio millón de USD – precisamente para evitar retiros frecuentes de dinero en su esquema Ponzi -. Lo que atraía era precisamente ese aparente desinterés por ser masivo y accesible.
Destaca la anécdota de que un inversionista empezó a desconfiar de “Bernie” porque en un torneo de golf en el cual ambos participaron, Madoff se había apuntado con un nivel o “handicap” peor al que realmente tenía, con lo cual consiguió estar más cerca del triunfo; el agudo observador se dio cuenta de que Madoff, en general, podría fingir ser menos listo de lo que realmente era. Sólo que el desconfiado a nadie se lo comentó…
Otra óptica psicológica es qué ocurre en la mente de quien perpetra este crimen. Madoff nunca había ido a un psicólogo hasta que se lo impusieron en prisión. Mas está claro, como dice Henriques, que al tratarse de un crimen lejano a la perfección, con fin anunciado, el fraude Ponzi dista de ser el crimen de un sádico… Es el de un egotista, alguien con sentido exagerado de sí mismo, quien cree que lo inexorable dejará de ocurrirle porque es renuente a admitir el fracaso. Madoff nunca intentó fugarse al extranjero con los 300 MM de USD que le quedaban cuando se está por destapar su trampa, ni antes, cuando tenía las arcas llenas de dinero. Y, él mismo lo decía, nada tenía que temer sobre las consecuencias de “salir corriendo” porque distaba de servir a mafiosos o personajes que le hicieran temer por su vida por hacerles trampa. Es más, todavía argumenta que sus inversionistas acabarán obteniendo más dinero, como resultado de los litigios en realización y de los rendimientos que él antes les dio, que si hubieran operado en el mercado bajo otra fórmula.
Sólo comenzó a sintonizar con el daño inflingido a sus inversionistas, algunos de los cuales se quitaron la vida al perder todo lo que tenían, cuando su propio hijo se suicidó a exactos dos años después de destaparse el fraude. Mas está claro que este nunca es el crimen perpetrado por alguien que tiene capacidad para la introspección. Y el personaje está lleno de contradicciones. Incluso se le puede ver como víctima de circunstancias: su padre se arruina cuando Bernie es adolescente y esto dejó un trauma; le costó tener acceso a educación universitaria sólida y temía carecer de contactos y prestigio para ingresar en el elitista mundo de Wall Street. Hasta se puede ver como rasgo de bonhomía que Madoff quiso usar el dinero que quedaba para pagar anticipadamente los bonos a sus empleados y darle algo a la familia. Él mismo argumenta que nunca entendía a estos criminales y guerreros que pueden matar a gente y luego reunirse con sus familias como si nada hubiese sucedido. Y cree que es porque la mente consigue mantener “compartimientos estancos”, cajones separados para almacenar la información sobre las disímiles materias con que nos toca lidiar cotidianamente… Al menos se consigue separar la casa de la oficina.
Lo terrible para Henriques resulta ser que para inmunizar a la sociedad contra un esquema Ponzi, habríamos de vivir en un mundo donde cada individuo funcionase bajo absoluta desconfianza por el prójimo, rayando en la paranoia. En tal mundo, nunca habría mercados financieros.
En fin, simplemente se pide mejor regulación y supervisión, habilitar canales para denuncia de crímenes financieros, democratizar la educación sobre estos temas de inversión y un poco menos de ego a quienes ya se sienten todopoderosos en la materia. La propia Henriques cita a Bertrand Russell: “El problema en el mundo es que los estúpidos están seguros de sí, mientras los inteligentes están llenos de dudas”.
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La opinión internacional sobre la nacionalización del oro venezolano.
Este comentario es apenas para transmitir, desde quienes estamos suscritos a medios de información financiera, algunas de las impresiones que entre las comunidades internacionales de inversionistas y seguidores de las economías mundiales se han generado sobre la nacionalización del oro. Los periódicos que cito son Financial Times, referente fundamental de inversores en el mundo anglosajón y el diario español especializado en finanzas Expansión.
Algún nacionalista venezolano dirá que estos inversores están en su peor momento y que mejor opinen sobre sus propios problemas, mas conviene recordar que la inversión extranjera directa desde EEUU, España y el resto de Europa sigue siendo indispensable para Venezuela y que los medios de comunicación formadores de opinión influyen poderosamente en estos recursos cada vez más escasos por los cuales compiten los mercados emergentes.
Los contenidos mencionados son propiedad de los periódicos mencionados y los errores en castellano son responsabilidad de la traducción propia.
Se comienza con Financial Times. Hay 1 artículo en la edición del 17 de agosto de 2011 y otro el día siguiente. Ambos están en la portada de las ediciones en Internet para suscriptores.
El del 17 se titula “Venezuela va a nacionalizar la industria del oro” y lo firma D. Benedict Mander. Estos son algunos extractos:
“El Presidente Hugo Chávez dijo el miércoles [17 de agosto de 2011] que nacionalizará la industria del oro en una apuesta por eliminar la minería ilegal y elevar las reservas internacionales. (…)
La acción ha repercutido en acusaciones de los opositores de que el gobierno de Venezuela planea transferir miles de millones de dólares en reservas internacionales mantenidas en países como los EEUU hacia bancos en países ‘amigos’ como China, Rusia y Brasil, para evitar que estos activos sean congelados.
Los analistas estiman que de las reservas internacionales de 29 mil millones de USD [dólares estadounidenses], el gobierno sólo será capaz de movilizar alrededor de 5 mil millones de USD en reservas líquidas.
Mas con casi dos tercios de las reservas mantenidas en oro, alcanzando 364 toneladas valoradas en 18 mil millones de USD, el gobierno estaría planeando movilizar las 211 toneladas de oro que mantiene en el extranjero, hacia las cajas fuertes del Banco Central en Caracas, según la opinión del abogado opositor Julio Montoya.
‘Creemos que China, Rusia y Brasil han pedido a Venezuela transferir estas reservas para garantizar los préstamos que el gobierno ha recibido en años recientes’, dijo el Sr. Montoya. Según el periódico local El Universal. Venezuela ha acumulado 34 mil millones de USD de deuda con estos países en los pasados 16 meses.
A pesar de estar sentada sobre uno de los mayores yacimientos de oro sin explotar en el mundo, localizados al Sur del país, Venezuela ha intentado desarrollar el sector aurífero por décadas, el cual ha sido generalmente explotado por mineros ilegales y contrabandistas. Aunque Venezuela oficialmente saca 11 toneladas métricas de oro al año, los mineros ilegales extraen un adicional de 10 a 11 toneladas por año, según el Sr. Chávez.
Tras nacionalizar los activos de tres compañías extranjeras, la única operadora internacional que aún extrae oro de Venezuela es la minera rusa Rusoro.
Venezuela ahora confronta varias demandas de arbitraje internacional, con la Reserva de Oro de Canadá anunciando a inicios de mes que ha elevado el importe de sus reclamos, por la suspensión de dos proyectos, de 1.900 millones de USD a 2.100 millones de USD”.
A continuación, lo que dice el artículo del FT del 18 de agosto. Este se titula “Los negociantes [traders] se preparan para la transferencia de oro de Chávez”. Lo firma D. Jack Farchy y el ya mencionado Sr. Mander. Van algunos párrafos, nuevamente de traducción propia e insistiendo en que los contenidos originales en inglés son propiedad del FT y aquí sólo se comentan con fines divulgativos y exigiendo se cite la fuente original:
“Los negociantes de oro se están preparando para una de las mayores transferencias físicas de oro en la historia reciente tras la orden de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, para que las reservas de oro sean retornadas a Caracas.
El Banco Central de Venezuela es el quinceavo mayor tenedor de oro en el mundo, con 365,8 toneladas, de las cuales 211 toneladas, valoradas en 12.300 millones de USD están mantenidas en el extranjero, según la propuesta de transferir oro emanada por el Banco Central de Venezuela y el ministro de finanzas.
Los negociantes de oro y los especialistas en logística dijeron que la transferencia de 211 toneladas de oro – casi 17 mil barras estándar de 400 onzas – representaría uno de los mayores movimientos físicos de oro en décadas. Mientras miles de millones de USD en oro son negociados diariamente, sólo una insignificante proporción se mueve de las bóvedas en Londres, Nueva York y Zurich.
Mike Cundy, director de seguridad de G4S, la cual junto con Brink’s dominan la industria logística de barras de oro, dicen: ‘Este será un movimiento grandísimo. Me es imposible recordar otro caso en que hayamos transferido algo semejante’.
Una proporción alta del oro está en Londres, según las magnitudes en la propuesta, con el Banco de Inglaterra almacenando 99,2 toneladas. El Banco Central de Venezuela también mantiene depósitos de oro en Barclays, HSBC y Standard Chartered los cuales creen los negociantes que serán enviados al Banco de Inglaterra. (…)
La transferencia es parte de una estrategia para disminuir la dependencia de países que Venezuela considera hostiles: el documento con la propuesta citaba la posibilidad de que la Reserva Federal de EEUU pudiese congelar los activos en dólares estadounidenses.
Los negociantes dijeron que países como Irán y Libia, los cuales en el pasado han estado sujetos a sanciones internacionales, han repatriado en el pasado reservas de oro. Las reservas internacionales de Libia fueron congeladas tras la guerra que emergió este año. ‘Hay una preferencia creciente entre diferentes comunidades en el mercado aurífero por mantener su oro en casa’, dijo Edel Trully, estratega en metales preciosos del UBS.
Los negociantes dijeron que Venezuela necesitaría transportar el oro en varios viajes, dado que el alto valor del oro significa que resultaría imposible asegurar que un único avión pueda transportar 211 toneladas. Los negociantes estimaron que podría tomar alrededor de 40 envíos para movilizar el oro de vuelta a Caracas.(…)
El Sr, Chávez ha rechazado las dudas respecto a que el Banco Central de Venezuela tenga suficiente espacio en bóvedas para guardar 365,8 toneladas [de oro]. ‘Si no hay suficiente espacio en las bóvedas del Banco Central, puedo prestarles los sótanos del palacio presidencial de Miraflores’, dijo”.
El comentario del español Expansión, en la segunda página donde se colocan el editorial y los comentarios sobre las noticias importantes expone estos argumentos, los cuales son inquietante termómetro de la reacción internacional al leer sobre estos delirios presidenciales paranoides en Venezuela:
“Nacionalización chavista de la minería del oro.
La decisión de Hugo Chávez de nacionalizar la minería del oro, en la que Venezuela dispone de yacimientos de gran valor en distintas de sus regiones, define un paso más en el proceso de conversión de los recursos del país a los términos de lo que finalmente llegó a ser la economía de la extinta Unión Soviética. El anuncio presidencial parece expresar una aceleración, una prisa, por radicalizar ese cambio, que viniera impulsado por dos motivaciones distintas y al propio tiempo complementarias. De una parte concurre la circunstancia económica internacional del encarecimiento de la cotización internacional del oro, por efecto de la crisis económica y del modo en que esta repercute en el dólar como signo monetario de reserva; y de otra parte, el impulso – más psicológico que ideológico – de acelerar etapas en su proyecto estaliniano de poder económico y político.
El propio hecho de que se haya convertido a La Habana en una periódica UCI [Unidad de Cuidados Intensivos o de Terapia Intensiva que es el sinónimo en Venezuela] para las terapias de radiación a que se encuentra sometido [el Sr. Chávez] alienta la hipótesis de que esta circunstancia esté siendo aprovechada por sus anfitriones, igual para obtener de él decisiones que les alivien de la crítica situación de la economía cubana, al tiempo que le alientan para la rápida progresión hacia el cambio total, comunista, de la economía venezolana. La idea de que las riquezas naturales de Venezuela son suficientes para conseguir en el socialismo lo que Cuba no pudo alcanzar por sus limitados recursos propios, pudiera estar, como consejo, en la base misma de la acumulación de disparates económicos cometidos por Chávez contra la prosperidad de Venezuela y de los venezolanos”.
Hasta acá las citas de opiniones internacionales. Así ven la gestión presidencial venezolana. Ahora unas breves reflexiones propias.
Primero, ojalá que este episodio diste de terminar siendo como aquel “oro de Negrín”. Este triste episodio de la guerra civil española ocurre cuando el primer ministro español
Juan Negrín López, (1894-1956), al ejercer previamente como ministro de economía entre 1936 y 1937, despachó reservas de oro hacia la Unión Soviética a cambio de apoyo en armas. En este caso el oro venezolano puede acabar en Cuba, China, en fin, todos lugares en los cuales se carece de la experiencia o transparencia para la gestión administrativa correspondiente a los gestores actuales. Apréciese como el informe venezolano sobre el tema puede dar cifras precisamente porque quienes custodian el oro hoy son entidades acostumbradas a rendir cuentas a sus depositantes. Esperar tal “accountability” es inviable en los destinos hacia donde se dirigirían las reservas internacionales.
En segundo término, quizás el Banco Central o Miraflores carezcan de espacio suficiente para almacenar tanto oro, mas los bolsillos de los cómplices del vergonzoso régimen vigente en Venezuela seguramente cuentan con espacio más que suficiente.
Es triste ver como la promesa de una Revolución ha sido frustrada. Ya en tiempos del primer gobierno del demagogo Carlos Andrés Pérez se hablaba de la “Gran Venezuela” y de los “Hijos de Bolívar”, con el resultado de esfumar las rentas petroleras venezolanas… Más que esfumar, dirigirlas hacia las cuentas internacionales de los acólitos a aquel régimen. Sin duda los nuevos destinatarios sí optarán por Suiza, Estados Unidos y Reino Unido para el oro que les va a regalar el gobierno venezolano.
Con este paso, se inicia una nueva era del “capitalismo rentista” al cual se refiere Asdrúbal Baptista. Sólo que ya es insuficiente el petróleo. En su vorágine cleptómana, ahora los favoritos y validos del régimen van a por el oro.
La pregunta que se hace cualquiera es hasta cuándo los venezolanos serán cómplices silenciosos de esta tiranía. Sorprende ver tal pasividad ciudadana en plena época de insubordinación civil en territorios musulmanes, en Israel y en naciones desarrolladas. Sólo resta pensar que los que quedan en Venezuela son de alguna manera beneficiarios chavistas o, peor, pensar que la mayor riqueza venezolana, la gallardía con la cual se libertó a casi un continente otrora sometido al autoritarismo propio de Fernando VII, ha quedado subordinada al miedo. Habría desaparecido el anhelo de lucha y hemos optado por huir o por callar. En suma, estas serán las crónicas de quien escriba en el futuro una edición actualizada de “Memorias de un Venezolano de la Decadencia”.
Como dice la canción Guillermina de Aquiles Nazoa y Simón Díaz, apropiada para los nuevos días de tiranía:
“Niña del campo que cortas flores
de nomeolvides y de azahar
córtame un ramo de dos colores
para mi amada que está al llegar.
Niña que bordas la blanca tela
niña que tejes en tu telar
bórdame el mapa de Venezuela
y un pañuelito para llorar”
Esa amada pendiente de llegar a Venezuela desde 1848 es la auténtica libertad.
Opinión independiente.
EDUCAR PARA COMPETIR.
A la Sra. Esperanza Rodríguez de Calderín, in memoriam
“Los profesores son los factores más importantes para cualquier sociedad innovadora...”
El epígrafe corresponde a una conferencia impartida por D. K C Chakrabarty, Gobernador del Banco Central de la India, el 5 de agosto de 2011. Sorprende oír a un banquero central hablar de educación, mas sobre esto versa la ponencia.
La India forma parte de este club de países emergentes conocido como los “BRICs” – Brasil, Rusia, India y China. De allí se espera que vengan las próximas potencias económicas. Albergo dudas respecto a China y Rusia por su autoritarismo político, con Brasil por su desigualdad en la distribución de renta – aunque venga mejorando, sigue siendo de las peores en el mundo -, mas creo en la India. Y parte de ello es porque precisamente su banquero central está hablando sobre educación.
El artículo hace un diagnóstico de la educación india y acá se recogen algunos puntos.
El primero, es que señala los fundamentos del sistema educativo que precisa India. Los enumera así: educar al ciudadano como un individuo libre; que el educando se sienta comprometido a contribuir con la sociedad; y entender la educación como un esfuerzo ininterrumpido.
Luego viene la inquietud central del trabajo. La India va a tener que preparar a mejores competidores para el mercado globalizado. Entonces viene una cifra reveladora: la India tiene el mayor número de instituciones universitarias en el mundo, casi 26 mil, en contraste con casi 7 mil en EEUU y 4 mil en China. Ahora bien, en el ranking mundial de universidades hecho por Quacquarelli Symonds en 2010, sólo 1 universidad india figuró en las mejores 200, mientras que hay 53 estadounidenses. En otra clasificación hecha por Webmetrics en 2011, ninguna universidad hindú figura en la lista. Además sólo 12% de los indios accede a la educación superior (52% en Venezuela según The Economist).
Entonces el banquero central llama a hacer más esfuerzos precisamente para que se certifique la educación con acreditaciones internacionales: más universidades habrían de someterse a calificadores educativos para ver cómo salen ubicadas y tomar medidas según el resultado. Por ejemplo, en las Escuelas de Negocios le preocupa al Sr. Chakrabarty que “sólo” hay 2 universidades entre las 15 mejores del mundo según Financial Times.
Otro punto: el gasto en educación como proporción del PIB. En India es 4,1% (en Venezuela es 3,7%, según The Economist), mientras en EEUU es 5,7% del PIB.
Ante esta situación se proponen proyectos conjuntos entre el sector público y privado (PPP por las siglas en inglés de Public Private Partnership) para el tema educativo. Se considera que con esto se logrará construir más y mejores planteles.
Además, se insiste en el papel del sistema financiero para generar préstamos educativos. El Banco Central indio ha elaborado una Guía para que los bancos financien a estudiantes, cuya versión más reciente es de 2010. Esto ha hecho que el importe de cartera crediticia educativa se incremente en 54% entre 2009 y 2011. Además, se han ampliado los límites para acceder a divisas para estudios en el extranjero, desde importes de 30 mil USD en 2003 hasta 200 mil en la actualidad, contando con avales de bancos indios.
La visión del banquero central es clara:
“Es importante entender que países como China, Singapur, Corea del Sur, etc., están actuando rápido para invertir en sus sistemas educativos. Por ello, es imperativo que nuestras instituciones educativas estén equipadas con los estándares de calidad que son necesarios para transformar a la población laboral joven en sujetos productivos”.
En 2020, la India tendrá la media de población más joven del mundo: 29 años, en contraste con 37 en China y EEUU… Y 45 en Europa Occidental y 48 en Japón. Luego, es la cantera potencial para los mercados laborales mundiales. Mientras otras naciones insisten en rebajar la calidad educativa al nivel de los más mediocres y restan importancia a las competencias matemáticas y científicas, India apuesta por educar para competir.
¿DEBE REDUCIRSE EL TAMAÑO DE LOS BANCOS?
La reflexión de Partnoy apunta esencialmente en esta dirección: los bancos están realizando reducciones importantes de plantilla, involucrando a varios miles de trabajadores. Los nombres incluidos son los de Barclays, Credit Suisse, HSBC, Lloyds, Goldman Sachs y UBS. En la mira estarían Bank of America y Citigroup. Simultáneamente, las acciones de varias de estas instituciones financieras han tenido caídas en su valor que porcentualmente alcanzan los dos dígitos.
Las preguntas que plantea Partnoy es si estas señales indican que los bancos precisan menor cantidad de empleados y al mismo tiempo si valen menos de lo que les ha venido asignando el mercado.
Su razonamiento va esencialmente en la línea siguiente: la función de los bancos es asignar capital a las actividades productivas de la economía. Como intermediario financiero, el banco convencional lo que hace es tomar capital correspondiente a los depositantes y tenedores de bonos bancarios para colocarlo en manos de los empresarios y emprendedores en una economía. El papel social del banco sería optimizar el retorno del capital en la economía. Partiendo de estas premisas, lo que parece evidenciar el mercado actualmente es que esto puede hacerse con nuevas tecnologías y menos gente. El caso representativo serían por ejemplo los hedge funds (fondos de inversión libre), los cuales manejan enormes volúmenes de recursos con mucha menos plantilla que los bancos.
Siguiendo con el enfoque de Partnoy, lo que se pregunta es qué pasaría si empresas al estilo de Apple, Google, Facebook y Microsoft fueran los intermediarios financieros en lugar de los bancos. ¿Qué ocurriría si la cultura de estas empresas fuera la que predominara en la intermediación financiera? Partnoy señala en su argumento una magnitud impresionante: la capitalización de mercado de Google y HSBC son casi iguales, siendo que la primera emplea sólo 30.000 personas, esto es, casi el tamaño de gente que HSBC está “echando a la calle”, el cual representa cerca del 10% de su plantilla. Con el 10% de los empleados por HSBC, en suma, Google vale lo mismo para el mercado. Otro ejemplo colocado es Facebook, cuyo valor estimado de capitalización supera al de muchos bancos siendo que la nómina correspondiente a Facebook es 2.000 empleados. Grupos como Bank of America y Citigroup emplean casi medio millón de personas en conjunto.
Yendo más allá, el Sr. Partnoy considera que hay un conflicto distributivo entre los accionistas bancarios y sus empleados. La nómina estaría absorbiendo importante cuantía de los ingresos y reduciendo la retribución por dividendo al accionariado. Como señala el autor: “En la medida que los bancos se reviertan a su papel más limitado en la asignación de capital, confrontarán elecciones más difíciles entre a quién favorecer: ¿accionistas o empleados?”.
Los puntos mencionados por el autor tienen asidero. Aún así, la primera pregunta es si estaremos asistiendo a una nueva burbuja tecnológica como la ocurrida a inicios de la década pasada o bien si los bancos están realmente sobrevalorados. Probablemente la verdad resida a mitad de camino entre ambas visiones.
Luego está la consideración sobre reglamentación bancaria que se insinuó antes. Las normativas bancarias, como la Dodd-Frank Act en EEUU y el incipiente acuerdo de Basilea III para banca internacional, podrían tener efectos desiguales en innovación financiera. Por un lado los requerimientos de capital y mayor penalización sobre la liquidez asociada a ciertos productos financieros, quizás resulte y hasta se desee, que los bancos retornen a un esquema de intermediación bancaria “a la vieja usanza”, como en el lapso entre la Glass Steagall Act de 1933 y los mediados de la década de 1970. El resultado, unido a mayor informatización, sería menor requerimiento de una industria bancaria hasta ahora intensiva en mano de obra.
Otra disuasión para instituciones financieras de gran tamaño es la mayor exigencia de capital y reglamentación sobre las instituciones bancarias con mayor dimensión e impacto sistémico, las llamadas “Sifis” por sus siglas en inglés.
En suma, se puede estar asistiendo a una era de restricción financiera. Mas paralelamente la innovación tecnológica puede resultar en que crezca el “shadow banking” o banca paralela, ajena a las normativas y precisamente intensiva en tecnologías y capital humano financieramente sofisticado, con especial énfasis en gestión del riesgo y patrimonial. Así que la trayectoria está lejos de estar clara.
Tampoco hay evidencia conclusiva sobre que un mercado bancario con instituciones más pequeñas y competitivas sea la solución óptima para colocar eficientemente el capital en la economía.
Concluyendo, sí que puede haber una “burocratización” del negocio bancario y haya excedente de trabajadores bancarios. Ya varias industrias han pasado por reducciones en su dimensión de plantilla, como en los sectores de agencias turísticas y compras de ropa, señalados por Partnoy. Sólo una diferenciación de los productos financieros en términos de calidad en el servicio y asesoramiento financiero podría reciclar al capital humano existente en el negocio. ¿Será que la caída en valor de las acciones guarda correlación con una escasez de capital humano para rentabilizar los recursos financieros administrados por los bancos?
Imagínese un mundo como este de redes sociales virtuales en el cual quienes necesitan capital para invertir puedan contactar directamente con los potenciales acreedores e inversionistas. Una suerte de “cloud banking”… Quizás los bancos acabarían siendo meros gestores de transferencias monetarias en semejante entorno o bien consultores sofisticados sobre riesgos y gestión patrimonial…
Hay aún sustrato para diseñar una nueva tecnología de intermediación financiera… Y los catalizadores pueden ser precisamente los polos opuestos de la acelerada innovación informática y las crecientes restricciones reglamentarias.
Sin calificación sobre los entes mencionados
Opinión independiente.
BILLO: músico de la libertad.
(Publicado por diario impreso "El Nacional " Venezuela.)
Dedicado a D. Manuel Adelino da Silva Medeiros, destacado representante de la esforzada y emprendedora comunidad luso-venezolana.
Es un deleite leer la biografía que sobre el maestro Luis María “Billo” Frómeta (1915-1988) ha publicado D. Federico Pacanins en el volumen 126 dentro la formidable colección Biblioteca Biográfica Venezolana, auspiciada por El Nacional y Fundación Bancaribe. Podría decirse que Billo invita a la reconciliación venezolana. Primero, a una reconciliación entre uno mismo y este país que a ratos maltrata tanto a sus propios ciudadanos; luego a una reconciliación entre quienes habitamos esta bella tierra venezolana, más allá de las brechas sociales y políticas que ha generado la dinámica histórica reciente.
La lectura de la biografía de Billo es, como todo buen texto, polisémica. Invita a muchas reflexiones, más allá del mero placer estético que tiene el melómano cuya discoteca atesora las grabaciones de la Billo’s Caracas Boys en sus diferentes etapas.
Una primera vertiente es descubrir la pasión del músico por la libertad. Sorprende enterarse que participó en 1947 como miembro de una fracasada expedición orientada a derrocar al tirano Rafael Leonidas Trujillo (1891-1961), opresor desde 1930 hasta su muerte de la República Dominicana natal de Billo. Por fortuna para el maestro de orquesta, simplemente se le deportó a Venezuela, adonde ya había emigrado previamente en 1937. La llegada del músico a Venezuela ya había sido, en algún grado, una búsqueda de libertad, ya que en suelo venezolano recién había finalizado una prolongada dictadura.
El anhelo de libertad del maestro para su tierra natal queda inmortalizado en la composición “Espera Quisqueyana”, la cual incluye esta bella estrofa:
“No llores muchachita de mi tierra,
esconde tu dolor un poco más
y verás las campanas de tu iglesia
¡Replicar anunciando libertad!”
¿Y qué mayor libertad que la existente en la música? En la Venezuela que tanto evoca a El Libertador convendría recordar el gran bailarín que fue Bolívar. Ahora que se conmemora el bicentenario de la gesta independentista, ¿Qué imagen más feliz que la de un Bolívar danzante? Como bien decía Suetonio, una anécdota sobre un personaje histórico a veces es más elocuente que cualquiera de sus documentos. Y ese es el caso del Bolívar que se sube a bailar sobre una mesa tras la noticia del triunfo en Ayacucho, o bien la de El Libertador sacando a bailar a D. José Laurencio Silva, un destacado militar mulato de origen humilde, tras haber sido este último rechazado en sus peticiones para bailar con las aristocráticas limeñas. ¿Acaso la vocación democrática de Bolívar queda mejor demostrada? Así que esta imagen del alegre bailador quizás sea más simpática y menos rígida que tantas otras semblanzas del titánico prócer. Es probable que le falte esa dosis de alegría a la Revolución que se atribuye el adjetivo de “Bolivariana”.
Esa alegría estuvo presente entre quienes bailaron las notas de Billo. La generación nacida en Venezuela durante los años cuarenta y cincuenta indudablemente fue más feliz en sus fiestas que los venezolanos nacidos en los tiempos del petróleo nacionalizado y la gran devaluación de 1983. ¿Y qué decir de estos desafortunados veinteañeros nacidos en la época marcada por los saqueos de 1989 y el golpe de Estado de 1992? Estos últimos se juegan la vida saliendo una noche a bailar.
En cambio quienes fueron adolescentes durante el tiempo en que Venezuela recién emergía de la dictadura de Pérez Jiménez pudieron disfrutar transitando seguros y confiados durante las noches de fiesta. La propia Billo era un modelo de la joven democracia. Era una orquesta que sólo podía tocar en los bailes de clubes y familias con poder adquisitivo para poder sufragar los gastos; mas la gente de clase media y los nacientes barrios pobres podían disfrutar de esa música en las transmisiones radiales y televisivas en directo. El propio Billo cobraba menos emolumentos cuando se trataba de animar fiestas para jóvenes graduandos en liceos y universidades. Se puede decir que Billo democratizó el baile en Venezuela.
En la Casas Muertas de Miguel Otero Silva colocada como lectura obligatoria durante el bachillerato estaba esa imagen de los muchachos que le envidian a los padres haber vivido una auténtica juventud en una villa rural otrora libre de paludismo y miseria. Es frustrante que hoy día nuevamente se repita esa triste envidia intergeneracional. Representa un fracaso para la sociedad venezolana.
Otra lectura válida para la biografía de Billo se refiere al inmigrante capaz de amar y entender mejor a Venezuela que los nacidos en suelo venezolano. Como afortunadamente señala la biografía, el ritmo de Billo entendió el “tumbao”, la forma de caminar y danzar de los venezolanos. Quizás se pueda ir más allá y decir que Billo captó en su ritmo cómo latía el corazón de quien habitaba en Venezuela. Porque su música era capaz de mover los pies del rico y el humilde, del caraqueño y el provinciano, del nativo venezolano y el inmigrante.
La peripecia vital de Billo ilustra los rigores del inmigrante en Venezuela. Si la patria de Bolívar es dura con sus propios nativos, especialmente si han destacado por mérito y esfuerzo, tanto o más lo ha sido para sus hijos adoptivos, incluso si estos, como Billo, amaron tanto esta tierra. Sólo próximo a la muerte y tras más de cincuenta años de trabajo es que se le reconoce como “Hijo Adoptivo de Caracas”. Se le encarcela brevemente acusado de bígamo por negarse ilegalmente la validez local que poseía su divorcio en República Dominicana. Le veta la Asociación de Músicos y tiene Billo que desarmar la orquesta y quedar sin poder tocar música por un par de años. Se le descalifica en muchos casos por ser dominicano. En suma, bien identificó Simón Rodríguez desde el Siglo XIX que la América Hispana era injusta con los hispanoamericanos a ejemplo de España, porque, según él mismo decía, en ningún lugar vale menos un español que en suelo ibérico.
La disciplina, la obra artística y calidez humana del maestro Billo triunfaron sobre las mezquindades. Y puede decirse que es un ejemplo del inmigrante trabajador exitoso, quien a pulso se ha ganado lo que recibe, especialmente el cariño mayoritario de la sociedad venezolana que obtuvo Billo. Lamentablemente, ahora que el venezolano se ha hecho emigrante encuentra barreras y prejuicios terribles. La marca “Venezuela” ha perdido valor internacionalmente. La biografía de Billo motivaría a estos nuevos exiliados a ganarse con sus méritos el aprecio de las sociedades adonde llegan y a saber restar valor a los fracasados y mediocres que les discriminan. Además es pertinente el consejo que le daba el maestro inmigrante a su hijo: “usa la mano izquierda”.
Finalmente está abordar el texto con la perspectiva del melómano.
Este tiempo de Internet ha tenido la cara desafortunada de destruir la industria y el comercio musical en gran medida. La tienda pequeña o especializada de discos apenas sobrevive y las grandes cadenas comerciales tienen catálogos cada vez más reducidos. Se ha hecho lícito en las sociedades latinoamericanas y mediterráneas el robar música por Internet, ya que tal es la única denominación posible para la descarga ilegal de música. Esta dista de ser un bien público; es un bien sobre el que hay derechos de propiedad. Descargar música ilegalmente es equivalente a entrar y robarse discos en una tienda o a secuestrar a un músico para que toque gratis en casa. En fin, esta es la lectura que se hace desde la perspectiva de respetar los derechos de propiedad, los cuales valen para los servicios musicales. Y también es la visión que probablemente tenemos los melómanos que seguimos pagando la música que compramos.
Todo este comentario vale para señalar la lamentable dificultad para encontrar en formato CD grabaciones de Billo. Afortunadamente se consigue algo de su “tercera república”, especialmente la etapa en que cantaron Felipe Pirela, el “Puma” Rodríguez, Cheo García y Memo Morales. Dos títulos en particular merecen destaque, porque contienen una de las más brillantes ideas musicales del maestro Billo: el concepto de “mosaico” o suite en la cual se alternan piezas rápidas y lentas, ideales para aprovechar de exhibir a la pareja de baile las habilidades de movimiento en los pasajes más alegres y apretarse con ella durante las suaves notas del bolero. Y quien escucha también puede disfrutar imaginándose en tales proezas. Los discos de Mosaicos a la Billo comercializados en el mercado venezolano por los sellos Sonograma e Integra, contienen en sus dos primeros volúmenes los mosaicos quizás más afortunados, los que van del número 7 al número 22.
Más difícil de hallar es una grabación comercializada internacionalmente por el sello Tumbao en la cual brilla la orquesta de Billo con el “ciclón antillano” Manolo Monterrey, emblemático cantante en la “primera república de Billo”, entre 1944 y 1956. Se trata del disco titulado Un cubano en Caracas.. Monterrey dijo la declaración quizás más afortunada durante el sepelio de Billo: “fueron tiempos de flores, mujeres bonitas, bailes, alegría y eso es lo que quiero recordar de él”.
Probablemente, salvo en tiendas especializadas, el catálogo descrito es lo más representativo que pueda hallarse de Billo. Quienes tuvimos la afortunada idea de comprar grabaciones en los años noventa, tenemos algunas especialmente felices, como Clásicos de Oro de la Billo Caracas Boys, CD distribuido por Discomoda, el cual desconozco si se ha reeditado desde su publicación en 1995.
La cara amable y legal de Internet es la de obtener música descatalogada o bien grabaciones inéditas (bootlegs, en la jerga melómana). Es la única forma para encontrarse con cierta música señalada por Pacanins, por ejemplo, con la orquesta de Luis Alfonzo Larraín, competidora fundamental de Billo en un tiempo.
La obra de Pacanins puede animar a que los melómanos y casas disqueras vuelvan a explotar el catálogo de Billo y también el de otros músicos venezolanos que incursionaron en los ritmos antillanos durante las décadas de 1940 y 1950. Datos especialmente sorprendentes están en la biografía publicada por Biblioteca Biográfica Venezolana; valga uno: conocer que el gran Victor Piñero, el único venezolano que cantó con la Sonora Matancera, dejó una grabación con Billo y también el gran Alfredo Sadel. O bien valga conocer el vínculo de Billo con Damirón y Chapuseaux, los reyes del “piano merengue”.
La música de Billo como bien señala Pacanins es un género en sí mismo. Cualquier melómano respetará que composiciones de Billo fueron interpretadas por la Sonora Matancera, Tito Puente, Tito Rodríguez y Oscar D’León. También se agradecerá a Billo que haya descubierto a cantantes universales como Pirela y “El Puma”. Ahora bien, como precisa Pacanins: “su música no es cubana ni española ni jazz, ni siquiera dominicana. Ha ido tomando personalidad propia”.
Cuando el barrio marginal gana preeminencia en la música mediante la salsa, Billo es incapaz de entender el fenómeno y como otros maestros de la escuela tradicional, la considera una simple versión del son cubano, un fenómeno de marketing. ¿Es capaz Billo de hablarle al barrio? Creo que sí. Prueba de ello fue su vigencia durante los setenta y ochenta entre los colombianos costeños, inmigrantes quienes son importante componente del barrio caraqueño
Billo nunca perdió la elegancia de su música y su orquesta aún ante el público humilde. Ello es una señal de respeto. Una deferencia que han perdido los políticos y personajes públicos en la Venezuela actual, usando una indumentaria de gorra y “manga de camisa” para supuestamente identificarse con el pueblo. Ello es una falta de respeto porque el ciudadano humilde usa esta indumentaria dado que es la mejor a la que tiene acceso. El político sí puede costearse un flux y usarlo para representar con elegancia al pueblo. Lo peor es que esta moda de la indumentaria “casual” fue iniciada por Carlos Andrés Pérez, personaje contra el que despotrica el propio chavismo.
Otra tendencia actual es usar un lenguaje soez o vulgar para los discursos políticos, lo cual es otra falta de respeto populista con los ciudadanos pobres. Y en ella han caído los representantes de todas las banderas partidistas venezolanas.
La dignidad auténticamente venezolana fue comprendida por un quisqueyano cuyo amor por Venezuela y en especial por Caracas merecen evocación frecuente. Billo es patrimonio venezolano aún siendo extranjero, es un prohombre de la Venezuela civil y trabajadora.
Valga el consejo de la composición final del maestro:
“Caracas, de mi querer:
Cuando ya no esté contigo,
no te olvides de tu amigo,
que te pide, por favor:
¡Pórtate bien!”
COMO GANAR AMIGOS E INFLUIR SOBRE LAS PERSONAS.
(Publicado por diario impreso "El Mundo", Venezuela.)
Este es el título de un libro escrito en la década de 1930 por Dale Carnegie y que ha visto innumerables reediciones. Al menos un par de mensajes del autor merecen rescatarse en esta década en la cual también, a semejanza de los años 30 estadounidenses, se vive un fuerte desempleo, especialmente entre los más jóvenes.
“Aun en los ramos tan técnicos como la ingeniería, alrededor del quince por ciento del éxito financiero de cada uno se debe al conocimiento técnico, y alrededor del 85 por ciento se debe a la habilidad en la tecnología humana: la personalidad y la capacidad para tratar con la gente”.
Esta afirmación del libro resultaba de una ardua investigación. Desde aquel entonces ya estaba claro que en el capital humano de las personas falta incluir algo que son las hoy llamadas “soft skills” o “habilidades suaves”. Los jóvenes que salen hoy de las universidades tienden a preguntarse el porqué, siendo seguramente más competentes técnicamente que sus padres, viven peor en términos materiales. Dejando de lado las dificultades macroeconómicas, que también se conocieron y rigurosas en tiempos pasados, un error del enfoque reside en considerar que la acumulación de capital humano ha de limitarse a las “hard skills” o “habilidades duras”, incluyendo especialmente competencia en temas técnicos y cuantitativos. La capacidad para interactuar constructivamente con las personas, convencer a otros, hablar apropiadamente en público, cooperar en los trabajos de equipo y liderar personas son también materias en las que se precisa dominio.
Aunque resulte doloroso de decir, por lo que cuesta adquirirlo, un grado universitario es moneda corriente hoy día. Es un “commodity”, algo común, casi indiferenciado. Indudablemente, invertir en educación sigue siendo rentable y todas las mediciones estadísticas apuntan a ello, mas de alguna manera el simple hecho de “tener un título” dista de ser una ventaja competitiva. Se precisa, en primer término, que ese título contenga añadidos: buen ranking de promoción, prestigiosa academia, certificaciones adicionales, dominio de idiomas, vivencia en otros países, cultura general. Aún así, he allí la crueldad del tema, se tiende a dar por descontado que esta excelencia ya existe. Así que el diferencial está en otros asuntos, más en un mercado laboral globalizado.
La diferencia central reside en la capacidad para relacionarse con otras personas. Dista de tratarse en este caso del expediente común en mercados latinoamericanos y mediterráneos de cimentar todo el éxito en conexiones y trabajos en el sector público. Se trata de un talento más sofisticado. Carnegie resumía así su idea central:
“Si como resultado de la lectura de este libro consigue Ud. tan sólo una cosa, una mayor tendencia a pensar siempre en términos del punto de vista ajeno, y a ver las cosas desde ese punto de vista tanto como desde el suyo (…) bien puede resultar uno de los pasos culminantes de su carrera”.
Y añade:
“No estoy promoviendo trucos. Estoy hablando de un nuevo modo de vida”.
Efectivamente, valorar a las personas, colocarse en su lugar, tratarlas con amabilidad, llamarlas por su nombre, buscar acuerdos mutuamente ventajosos… Estos talentos son los que consiguen hacer diferencia en el desempeño profesional de una persona y de allí la observación que hacía más recientemente Daniel Goleman al hablar de “inteligencia emocional”, según la cual los primeros lugares de una promoción distaban de ser los más exitosos profesionalmente y en su vida privada.
La duda persistente es si este capital se puede adquirir también por la vía de la educación, como las “hard skills”. El tema será objeto de la entrega siguiente.
CARUANA HABLA SOBRE LA REFORMA REGULATORIA BANCARIA.
PERSPECTIVA MUNDIAL DE PRECIOS EN LOS ALIMENTOS.
Las organizaciones OECD y FAO han publicado una perspectiva del mercado internacional agrícola y pecuario para la década actual en el Agricultural Outlook 2011-2020. El pronóstico es de incrementos en los precios y mayor volatilidad en los mismos.
Al final de la década se prevé que, en relación al decenio precedente, el precio de los cereales se incrementaría en 20% y en 30% para las carnes.
El ingreso per cápita crecerá en los mercados emergentes y se espera que se eleve incluso 50% durante la década. Las perspectivas de mayor crecimiento están en Europa del Este, Asia y América Latina. Esto provoca que la curva de demanda alimenticia mundial se haga más inelástica –insensible- respecto a los precios, porque los patrones de consumo tenderán a converger hacia los vigentes en el mundo desarrollado y a estabilizarse en una cesta alimentaria más amplia.
La única ventaja de esta “inelasticidad” es que hace que la producción alimenticia obtenga rendimientos más atractivos, se incremente y los precios acaben relajándose siquiera un poco. La previsión es que la producción agrícola crezca a un ritmo anual de 1,7% durante la próxima década, si bien este incremento es más moderado que la media interanual de incremento existente en la década precedente, la cual fue de 2,6%. El menor crecimiento proviene de caída en la productividad agrícola y de altos costes energéticos.
La productividad es un problema grave y requiere acciones de políticas públicas, especialmente favoreciendo las innovaciones tecnológicas y su acceso al productor, especialmente el pequeño y mediano.
Algunos consideran que el problema alimenticio dista de ser esencialmente de producción. Ciertamente, el pronóstico de crecimiento anual en la producción mundial alimenticia per cápita durante la próxima década es de 0,7%; mas ha de matizarse un comentario reciente del destacado economista Moisés Naím en El País del 3 de julio: “En general, el mundo hoy produce más alimentos per cápita que nunca y hay cada vez más tecnologías que permiten la explotación de recursos antes inaccesibles (…). El problema no es de producción sino de distribución. Muy pocos consumen demasiado y demasiados consumen muy poco” (c.f. “Malthus, Marx o Mercado”). Si bien hay un problema distributivo más que productivo en lo referente al hambre mundial -y tal línea de trabajo fue pionero el nobel Amartya Sen-, aún existen importantes fuentes de volatilidad– especialmente climáticas - y rigideces tecnológicas capaces de desacelerar la producción agropecuaria en los próximos años.
Un ejemplo es la industria pesquera mundial. Por primera vez la OECD y la FAO cubren tal sector. Su producción también crecerá, con una media anual de 1,3% durante la próxima década, mas es nuevamente inferior al ritmo existente en el primer decenio del siglo, cuando alcanzaba 5,6% medio anual. El problema en este caso es que hay menos actividad en las pisciculturas, las cuales se espera que para 2020 provean el 45% del consumo alimenticio e industrial de pescado, dado que perderá protagonismo, especialmente a partir de 2015, la actividad pesquera convencional.
Se está ante recursos con rendimientos marginales decrecientes para la próxima década. La OECD y la FAO enfocan el problema esencialmente desde la óptica de seguridad alimentaria. Una medida que identifican, por ejemplo, es que se hagan menores las barreras para el comercio internacional alimenticio, el cual crecería anualmente a ritmo de 2% hasta 2020, nuevamente por debajo de la década anterior. También se propone crear mecanismos de mercado para la gestión del riesgo en producción alimentaria, especialmente opciones para importación de alimentos en caso de caer la oferta doméstica. Llevar los instrumentos derivados sobre materias primas al pequeño y mediano productor sería también socialmente eficiente y equitativo. El reporte deja de mencionar otros instrumentos para gestionar el riesgo, como son los derivados que ya cubren contra contingencias climáticas - los “weather derivatives”-.
Lamentablemente la visión existente entre muchos gestores de políticas públicas es que estos mercados de derivados sobre commodities son especulación financiera que encarece aún más los alimentos. La evidencia sustentaría que estos instrumentos financieros añaden volatilidad al mercado cuando su plazo de vencimiento es cercano, mas se carece de soporte de que tengan efectos perniciosos sobre la volatilidad para contratos con mayor plazo y tampoco se encuentra apoyo para la hipótesis de un mayor “riesgo sistémico” para los derivados.
Los temas de volatilidad provienen más bien de nuevos nexos económicos. Por ejemplo, los biocombustibles. La volatilidad en el mercado de hidrocarburos y combustibles fósiles se traslada hacia el creciente mercado de “energía limpia”. Para 2020, un 13% de la producción de granos –distintos a trigo y arroz-, 15% de la producción de aceite vegetal y 30% de la caña de azúcar cosechada irían destinados a producir etanol y demás combustibles “verdes”. Los abogados del cambio climático se olvidan, en su argumentación favorable a los biocombustibles, de las consecuencias distributivas que tiene menor disponibilidad de estas materias primas para el mercado alimentario. En materias primas como el trigo y el arroz, un incremento en el precio petrolero de 25% traería incrementos de precio inferiores al 5%, mientras que en los mencionados commodities destinados a la producción energética, se estaría por encima de este nivel. El otro nexo que opera entre mercado energético y agropecuario es el encarecimiento de fertilizantes obtenidos a partir de hidrocarburos, cuyo valor se incrementa hasta casi 15% por cada 25% que sube el precio petrolero.
Cuando se consideran otras dimensiones de políticas públicas, los analistas de la OECD y FAO opinan que los niveles de almacenamiento son de importancia – en el caso de granos distintos a trigo y arroz o coarse grains es bajo, por ejemplo-. Otro tema es la política cambiaria, ya que la apreciación en el tipo de cambio local puede disuadir a los exportadores de incrementar producción al perder competitividad. Esto traería desabastecimiento y mayor precio tanto en el ámbito internacional como doméstico.
Ahora bien, hay un tema más sutil al margen de la seguridad alimentaria que tratan OECD y FAO. Se trata de la política monetaria. La decisión de subir los tipos de interés por parte de los bancos centrales tiene que ver con los objetivos de inflación. Usualmente se mira con más atención a la core inflation o núcleo inflacionario, el cual excluye las categorías de energía y alimentos, más volátiles. Mas la perspectiva agropecuaria mundial para 2011-2020 sugiere precios y volatilidad crecientes respecto a la década anterior, los cuales al final llegarán a los índices de precios. Si la inflación a nivel del consumidor sube, aún con núcleo inflacionario estable, quizás las autoridades monetarias como el BCE y la FED acaben por subir los tipos de interés de referencia, contrarrestando así precios crecientes. El efecto de esto puede ser empeoramiento de las cuentas fiscales y mayor probabilidad de incumplimiento para economías desarrolladas, que es donde menos crece la producción alimenticia según los pronósticos (en Europa Occidental la producción en 2020 estaría apenas 10% por encima de sus niveles en 2006). Y está claro el efecto microeconómico de encarecimiento crediticio para la producción agrícola, reduciendo la producción y elevando más su precio. Es un círculo vicioso.
En suma, la seguridad alimentaria es un problema que afecta no sólo al estómago, sino al bolsillo – individual y social -.
Privatizar cárceles: ¿una solución?. Publicado en diario El Universal - Venezuela 11/07/2011
UN VENEZOLANO QUE SE HACE EL SUECO.
Ya Dudamel había sido tema de portada en otra revista emblemática de música clásica, la BBC Music Magazine. Y es que en los conciertos conocidos como los Proms ingleses de 2007 el joven venezolano, dirigiendo la Orquesta Juvenil Simón Bolívar, fue un éxito rotundo, inmortalizado con el Mambo de West Side Story compuesto por el célebre Leonard Berstein (1918-1990), con el cual se cerró la interpretación y que está recogido en el CD Fiesta.
La entrevista está concentrada en el venidero disco triple que el joven maestro Dudamel ha grabado con la orquesta sueca Sinfónica de Gotemburgo para el sello Deutsche Grammophon, el cual se concentra en compositores nórdicos emblemáticos: el finlandés Jean Sibelius (1865-1957) y el danés Carl Nielsen (1865-1931), con una perla adicional en la novena sinfonía del austríaco Anton Bruckner (1824-1896). Nielsen tiene un significado especial, ya que fue ayudante del director y compositor Wilhelm Stenhammar (1871-1927), fundador de la mencionada orquesta sueca.
Dudamel ha sido nombrado ciudadano honorario de Gotemburgo y también director honorario de la Gotheburg Symphony, con la cual está por culminar su sexta temporada.
Sobre la experiencia con la orquesta de la segunda ciudad más importante de Suecia, es afortunado este comentario de Gramophone:
“El hecho es que Nielsen era tremendamente exótico para Dudamel y Dudamel resultaba así de exótico para los suecos. Dudamel acredita el resultado final a un intercambio 50-50 [fifty-fyfty o a partes iguales], como un joven director con una base totalmente diferente probando sus ideas con la sabiduría colectiva de la orquesta”.
Y este es un valioso concepto para quienes defendemos la música como expresión más sublime de la libertad. Al maestro Dudamel le gusta dar todo el crédito de su fama al programa de educación musical venezolano conocido como “El Sistema”; ya en tiempos del desaparecido programa educativo Galileo de Fundayacucho, hace casi 20 años, el profesor César Peña Vigas identificaba las orquestas juveniles con la competitividad internacional venezolana, siendo que en aquella época aún la experiencia era escasamente conocida foráneamente. Ahora, en 2011, se habla así sobre “El Sistema”:
“…El Sistema, el programa filantrópico venezolano creado por [José Antonio] Abreu el cual elevó la educación musical al nivel de mejoría social. Los niños encontraron una forma de escapar cultural, espiritual y en algunos casos materialmente, de los barrios marginales mediante la música.
Este programa se mantuvo en distinguido contraste con el declive de la educación musical en muchas naciones occidentales desarrolladas. Mas probablemente por no mucho tiempo más, ya que desde Los Ángeles [EEUU] hasta Suecia han lanzado sus propias versiones de El Sistema” [Dudamel también dirige la Filarmónica de los Ángeles, teniendo una relación contractual hasta 2019].
Es bueno pensar que el éxito musical venezolano es también 50% El Sistema y 50% el Individuo. Sin un promotor cultural como José Antonio Abreu (n. 1939) difícilmente se conseguiría haber sostenido las orquestas juveniles desde 1975 hasta el presente, sobreviviendo a los vaivenes bipartidistas durante la etapa decadente de la democracia venezolana e incluso en este epílogo más ingrato iniciado en 1999. Quizás Abreu sea el mejor gestor y seductor social con el cual ha contado Venezuela en el Siglo XX. Su liderazgo ha estado a prueba de todas las trabas asociadas al mecenazgo público.
Ahora bien, viendo a los jóvenes de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar – la cual está por cambiar el nombre a Orquesta Sinfónica Simón Bolívar- vestidos con chaquetas tricolores con la bandera venezolana, a la usanza del actual presidente Sr. Chávez y la machacona insistencia en “El Sistema”, “El Sistema”, tiene, quizás, cierto gustillo a propaganda del totalitarismo. Es como si desapareciese la individualidad y se quisiese vender el proyecto como algo colectivista y programático. Tal imagen puede ser una lectura desafortunada y parcial, mas es inevitable pensar que las Orquestas hayan tenido que hacer ciertas concesiones al discurso oficial actual, puesto que el principal apoyo para el proyecto en términos pecuniarios sigue siendo gubernamental.
Sería monstruoso, por ejemplo, que el Sistema de las Orquestas Juveniles termine imaginándose como las escuelas de formación de bailarines china que muestra la afortunada película de 2009 “El último bailarín de Mao” -cuyo director fue el australiano Bruce Beresford-. Esta cinta muestra el caso de un niño al cual las autoridades comunistas remueven del medio rural para convertir en bailarín, siendo que es precisamente la libertad expresiva que consigue sobrevivir en el muchacho la que hace que se valore como algo más que un acróbata por los observadores estadounidenses, quienes terminan acogiendo al danzarín casi como un exilado político.
La comparación es para ilustrar que lo valioso en el Sistema es la libertad a la que invita la música. Puede considerarse la noción de que la sociedad confronta un permanente debate entre libertad e igualdad, el cual únicamente tiene su solución feliz, aunque sea imperfecta, en la democracia. El Sistema de orquestas consigue que tengan acceso a nuevas perspectivas vitales los muchachos más pobres. Ellos son los verdaderos protagonistas.
Recuerdo que en unas jornadas del programa “Liderazgo y Visión” una joven valenciana, cuyo nombre quedó perdido en los abismos de mi olvido, se quejaba respecto a algo de El Sistema, en el cual ella había participado: que formaba músicos y estos tenían un techo para realmente profesionalizarse. Esto invita a una pregunta: ¿Se propone El Sistema democratizar la música y conseguir extenderla a un máximo número de diletantes musicales o es su objetivo hacer la mayor inversión posible en auténticos intérpretes y genios musicales? Téngase en cuenta, por favor, cómo se ha necesitado invertir socialmente en años y gente para que surjan del Sistema auténticas estrellas como los 200 músicos de la Orquesta Simón Bolívar, una Gabriela Montero, un Edicson Ruíz y un Gustavo Dudamel.
Cuando se visita el sitio de Internet venezolano www.fesnojiv.gob.ve , afortunadamente en inglés para mayor difusión internacional – nuevamente la mano de Abreu -, se consideran esta Misión y Visión, cuya traducción al castellano sería esta:
“Misión: sistematizar la educación musical y promover la práctica colectiva de la música a través de orquestas sinfónicas y coros con el objetivo de ayudar a niños y jóvenes en el alcance de su potencial total y la adquisición de valores que favorezcan su crecimiento y tener un impacto positivo en sus vidas dentro de la sociedad.
Visión: La Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela – FESNOJIV- es una organización comprometida con el desarrollo social mediante un programa educativo musical innovador y esperanzador, distinguido por su excelencia y por tener un impacto positivo en las comunidades donde se implementa”.
En sintonía con el socialismo vigente en Venezuela, este discurso de las Orquestas se concentra en términos como sociedad y comunidad. Brilla por su ausencia el individuo. Ciertamente la cultura es un bien público y un joven músico en barrios pobres genera una serie de externalidades – efectos involuntarios o spillovers – positivos de propagación artística en su entorno. Mas en esta visión se olvida por completo la libertad. Únicamente se ve la perspectiva igualitaria. Y la visión igualitaria puede terminar generando que triunfe la mediocridad por encima de la excelencia.
¡Cuidado! Nada más lejos de las intenciones en este artículo que desprestigiar a El Sistema. Es una propaganda venezolana internacional mucho más favorable que el estigma del Sr. Hugo Chávez con el cual se identifica a todo venezolano en el exterior. Es más, es el único legado digno que consiguió salvarse de la Venezuela del petróleo estatizado, porque el Metro de Caracas, el otro gran logro, ya ha cedido también al deterioro y bandolerismo propios del petrodólar en su etapa culminante.
En ninguna parte de la Misión y Visión figura, es preciso insistir en ello, el individualismo, entendido este positivamente, como búsqueda y exploración personal, como “estar lanzado al mundo” para realizarse por el propio camino. Es por esto que más allá de la publicidad, el Sistema puede terminar convirtiéndose en parte de una peligrosa estética colectivista.
La pregunta es, en suma, si queremos muchos músicos aceptablemente competentes o crear intérpretes formidables. Las orquestas juveniles venezolanas parecen decantarse por la primera opción y ha sido por fortuna, mas involuntariamente quizás que de forma intencionada, que se ha captado a talentos prodigiosos como Dudamel. Es indudable que en él invirtió dedicación especial Abreu, al punto que Dudamel recuerda en Gramophone su primer contacto con Nielsen siendo un joven a quien el maestro Abreu se dirigió en forma particular para enseñarle la Cuarta Sinfonía. El Sistema sin duda identifica a los músicos talentosos e invierte en ellos… Aunque hasta ahora, tras más de 30 años, es que salta a la fama mundial gracias a dos individuos, Dudamel –“The Dude” en Los Ángeles- y Abreu. Esa es la realidad.
Es más, Dudamel es un ejemplo de esa libertad a la cual tiene acceso el auténtico artista. Por ejemplo, el artículo en Gramophone destaca su concepto de empezar con cierta contención, lentamente, el allegro inicial de la “Patética” de Tchaikovsky para mantener la tensión y lanzarse frenéticamente luego al movimiento rápido. Son nociones personales de un intérprete, un verdadero director musical. Como él mismo dice en la revista: “Decir que quieres cambiar el sonido no es respetuoso. Tienes tus propias ideas y debes encontrar un equilibrio. Y lo que esperas es una nueva inspiración”. Esto es arte. Esto es libertad.
Quizás sea afortunado recordar una iniciativa también pionera en educación musical, promovida en Venezuela por el checo Edmil Friedman (1908-2002), cuyo colegio fue una iniciativa privada –el cual tiene por sitio de Internet www.emilfriedman.com- y cuyos lemas son un poco más afines a la idea de la música como experiencia individual más que colectiva: “No hay cultura sin cultura musical” y “La educación debe desarrollar el sentimiento a través de las artes, la mente con la ciencia y el cuerpo con los deportes”.
Un equilibrio entre la visión de Friedman y Abreu es preciso para El Sistema. Una propuesta en tal sentido es algo sobre lo que ya reflexionaban los pensadores venezolanos Francisco Herrera Luque y Arturo Uslar Pietri al considerar la democratización educativa: identificar a los más talentosos y darles una formación adicional. Los mejor dotados tienen derecho a brillar con luz propia por sobre el colectivo. Eso lo intentó el Programa Galileo en los días finales de la Cuarta República.
Bueno, con estas reflexiones se mezcla la reflexión liberal – filosófica, más que política– en lugar de la simple delicia del melómano, quizás más recomendable. Además de aguardarse con excitación el lanzamiento en agosto del disco en el cual Dudamel dirigirá a la orquesta sueca, queda una demanda urgente: Gabriela Montero menciona más de 10 conciertos hechos bajo la batuta de Dudamel. Sería afortunado que el Sistema, mediante alianza entre los sellos EMI y Universal Music (DG), en los cuales están estos artistas, lance al mercado alguna de estas grabaciones que seguramente están en manos de unos pocos privilegiados para su propio deleite musical.
Tuve el gusto de ver al maestro Dudamel y recibir su autógrafo. Dirigía la Quinta Sinfonía de Prokofiev y me recordó la lectura inmortal de Mravinsky. Fue un momento tan feliz, que atesoraré siempre, cuando pude estrechar las manos que comandaron aquella brillante interpretación. En suma, la orquesta es eso, una invitación a conciliar libertad e igualdad… Aunque, he allí la paradoja, sea jerárquica… Mas la preeminencia allí se gana con el mérito propio. En el mundo musical nunca triunfan las influencias políticas y partidistas sobre la autenticidad artística y el amor del público.
Al menos aún el sitio de Internet de las Orquestas Juveniles citado menciona a José Antonio Abreu con destaque… Aún se salva al individuo de sumergirse en la marea colectivista que se pretende instaurar en Venezuela.
Opinión Independiente
ECONOMIA SUMERGIDA EN ESPAÑA. (Publicado el 30 de junio - Diario "El Mundo" Venezuela)
Un reciente artículo del Financial Times se refiere a la magnitud de la “economía sumergida” en Europa[1]. El caso español es comentado. Según las estimaciones del profesor austríaco Friedrich Schneider, España tendría en torno al 19% del PIB en “economía sumergida” y según un profesor español, Ignacio Mauleón, el número de trabajadores en este ámbito habría pasado de millón y medio a inicios de los años ochenta hasta alcanzar cuatro millones en 2008.
La participación de la “economía sumergida” en el PIB europeo continental estaría en torno al 15% de media. Alemania y los países escandinavos están alrededor de este valor. Francia sale mejor parada, con un 10%, al igual que los Países Bajos. En Bulgaria y Rumania la proporción es la mayor, próxima al 30%. En orden decreciente, le siguen Grecia, Polonia y Hungría, con participación en torno al 25%. Luego sigue Italia, ligeramente por encima del 20%, Portugal y España.
En contraste con Europa, en EEUU la economía sumergida es sensiblemente inferior en cuota del PIB, llevándose en torno a un 8%. Austria y Suiza consiguen emular este resultado, si bien con valores ligeramente superiores. Otro tanto ocurre con Japón.
Este ranking que elabora el FT es propicio para aterrizar un poco este elusivo concepto de “economía sumergida”. En inglés se usan términos como “shadow”, “black” y “hidden” economy para referirse al fenómeno. En el caso español una buena referencia para formalizar el concepto y su dinámica es el trabajo pionero del profesor Santos M. Ruesga Benito[2].
La economía sumergida contempla en general todas aquellas actividades económicas que en su práctica vulneran alguna ley o normativa establecida para su reglamentación. Esto incluye matices. El caso extremo son actividades directamente ilegales, como el tráfico de drogas. Más común es aplicar el término a actividades que eluden la normativa tributaria, laboral y la cotización al Seguro Social.
El sumergimiento es más común para actividades económicas que sean intensivas en factor trabajo, especialmente en aquel de baja cualificación: actividades agrarias, sector textil, trabajo artesanal, construcción y hostelería. Suele incluir a grupos de población como estudiantes, amas de casa y jubilados. Entre autónomos y pequeñas empresas también es mayor la proclividad a entrar en este mundo. Las actividades más próximas al consumidor final son también más propensas a la economía sumergida, para esquivar el IVA.
Se habla de “economía sumergida” en el mundo desarrollado. En los países emergentes, donde el Estado es más frágil y la aplicación de la Ley es menos viable, se prefiere usar el término “economía informal”.
La participación en lo sumergido es voluntaria. El ciudadano que participa en estas actividades realiza un análisis de los costes y beneficios. Entre estos costes entra lo que pudiera llamarse la “moralidad fiscal”, en la medida que la actitud colectiva condene el defraudar a Hacienda. El gasto público irresponsable y la corrupción política hacen que se tienda a considerar menos grave eludir los impuestos.
El participante de la economía sumergida genera una externalidad o efecto negativo involuntario sobre el resto de la sociedad, ya que las cargas tributarias que elude terminan recayendo sobre quien opera en la economía formal.
La economía sumergida puede surgir como consecuencia de reglamentaciones muy rígidas en materia empresarial y laboral. En el caso español los sumergidos se defenderían argumentando las dificultades que generan las normativas laborales y los obstáculos burocráticos para iniciar nuevas empresas.
Para las autoridades, la economía sumergida, además del menor ingreso tributario, genera una foto incompleta de la economía, la cual dificulta la política fiscal y monetaria. Decisiones impopulares de subir impuestos pueden surgir como resultado de mucha economía sumergida, lo cual a su vez incrementaría la tentación ciudadana a entrar en ella; sería un círculo vicioso.
Según el estudio de Ruesga, cuyas conclusiones podrían considerarse aún válidas, cuando se pregunta a los españoles qué incluyen dentro del mundo sumergido suelen considerar, en orden de importancia: el caso de empresarios que contratan a extranjeros sin permiso de trabajo, seguido de profesionales (abogados, dentistas) que no declaran todo lo que ganan y el de las personas que trabajan en una empresa sin estar dadas de alta en la Seguridad Social; a continuación, la opinión pública incluye a los trabajadores autónomos (fontaneros, albañiles) que no cobran el IVA por sus trabajos y a los parados que hacen chapuzas por su cuenta sin declararlas. El español tiende a condenar más la actividad en la medida que es mayor el nivel socioeconómico de quien la realiza.
La economía sumergida puede tener un efecto positivo, según algunos, al actuar como amortiguador de las crisis económica. De hecho, desde el exterior, sólo se entiende que España con un paro tan elevado esté sin peores desórdenes y protestas sociales debido a que hay una amplia economía sumergida. Prueba de ello es que es el país europeo con más billetes de 500 euros en circulación.
En cualquier caso, hacer emerger esta economía sumergida es sano socialmente, para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores que en ella operan y tener mayor PIB. Es un desafío inmediato para España.
[1] MALLET, Victor y Guy Dinmore. “Europe: Hidden Economy”. www.ft.com
[2] RUESGA B., Santos M. La Economía Sumergida. Acento Editorial, 2000.
MIDIENDO LA DEMOCRACIA MUNDIAL.
Una importante advertencia del documento es que la democracia tiene matices. No es un tema de sí o no hay democracia en un lugar, sino en qué grado se cumplen una serie de condiciones propias del sistema democrático.
Hay varias definiciones de democracia, mas la descripción del mínimo a cumplir por un sistema para ser democrático – en palabras de The Freedom House sería una “Democracia Electoral” – es la que ofrece Robert A. Dahl (n. 1915) quien habla de “poliarquía” para referirse a ocho criterios mínimos democráticos: casi todos los ciudadanos adultos tienen derecho a votar; casi todos ellos también son elegibles para cargos públicos; los líderes políticos tienen el derecho a competir por votos; las elecciones son justas y libres; todos los ciudadanos son libres de formar y unirse a partidos políticos y otras organizaciones; todos los ciudadanos son libres para expresarse sobre asuntos políticos; diversas fuentes de información sobre la política existen y son protegidas por la ley; y las políticas del gobierno dependen de los votos y otras expresiones de preferencias.
El EIU mide cinco áreas: pluralismo y proceso electoral; libertades civiles; funcionamiento del gobierno; participación política y cultura política. La puntuación obtenida al considerar estas variables da un resultado según el cual se estructuran cuatro categorías de regímenes, yendo del más al menos democrático: democracias plenas; democracias débiles (flaw); regímenes híbridos – entre la democracia y el autoritarismo – y regímenes autoritarios.
Venezuela se ubica en la posición de régimen híbrido, ocupando la casilla 96 con una puntuación de 5,18 sobre el máximo posible de 10. Un régimen híbrido es definido por el EIU así: “las elecciones tienen irregularidades sustanciales que usualmente las alejan de ser libres y justas. La presión del Gobierno sobre los partidos de oposición y los candidatos puede ser común. Fragilidades severas son más prevalecientes que en democracias débiles- en cuanto a cultura política, funcionamiento del gobierno y participación política. La corrupción tiende a estar generalizada y el imperio de la ley es débil. La sociedad civil es frágil. Típicamente hay asedio y presión sobre los periodistas y el poder judicial no es independiente”. De hecho Venezuela es considerada como la mayor ofensora respecto a los derechos del periodismo en América Latina, sólo superada por Cuba.
Entre los elementos estadísticos destacables del documento para el caso venezolano es el efecto negativo que tiene la condición de exportador petrolero para el desempeño democrático, con un poder explicativo del 60%.
En América Latina sólo dos naciones están peor que Venezuela: Haití, como híbrida –en la posición 111 - y Cuba como autoritaria – en el puesto 121-. Las dos democracias plenas en la región son Uruguay, en la posición 21 con 8,10 puntos y Costa Rica, en la posición 24 con 8,04. La nación usualmente considera más desarrollada en Sudamérica, Chile, califica como democracia débil en la posición 34, con 7,67 puntos.
De las naciones emergentes llamadas BRIC, entre las cuales se espera surjan las futuras potencias económicas, Brasil califica como híbrida en la posición 47, Rusia como híbrida en la ubicación 107, India como débil en el puesto 40 y China como autoritaria en la casilla 136.
Entre las naciones desarrolladas sorprende el retroceso en Francia e Italia, las cuales han pasado de ser democracias fuertes a débiles. Italia está en el puesto 29 y Francia en la posición 31. En ambas naciones ha afectado negativamente la presión sobre los medios de comunicación y la decepción del electorado.
Noruega es el país más democrático del mundo, seguida de Islandia, Dinamarca, Suecia y Nueva Zelanda. EEUU está en el puesto 17, España en el 18 y Reino Unido en el 19. Todas son democracias plenas. El lugar más autoritario del mundo en Corea del Norte.
Una advertencia importante del documento es que la apatía y la abstención son enemigos de la democracia.
Opinión independiente.
¿POR QUÉ LA BANCA CANADIENSE SORTEÓ MEJOR LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL?
El caso canadiense dista de tratarse de ser un caso de banca que salió indemne por ser más “aburrida”. Es pertinente al respecto una entrevista a la presidenta de la Asociación de Banqueros Canadienses, CBA, señora Nancy Hughes, quien declara “Solían llamarnos aburridos, pero somos sólidos”. En efecto, el Foro Económico Mundial durante 2009, en plena efervescencia de la crisis financiera, clasificó el sistema bancario canadiense como el más sólido del mundo. En la misma revista que entrevistaba a la sra. Hugues se hacían la interrogante que aquí presentamos: “En los bancos canadienses tampoco pasa nunca nada. Con toda la que ha caído, allí no ha habido quiebras, rescates ni intervenciones ¿Cómo lo hacen?”[1]
La respuesta puede encontrarse en que en el sistema financiero canadiense han conseguido crear una banca eficiente mediante una legislación financiera más liberal en términos económicos, la cual ha generado menos distorsiones en la dinámica de intermediación financiera que en el mercado estadounidense. En un artículo del profesor Laurence Booth puede encontrarse interesante soporte a este argumento[2].
Antes de presentar las ventajas del modelo más liberal canadiense, hay algunos elementos más inmediatos que amortiguaron los efectos de la crisis financiera mundial en Canadá.
El primero de ellos es que apenas hubo mercado de hipotecas “sub-prime”. Mientras en la banca estadounidense y británica se apostaba por los crecientes precios de la vivienda y se prestaba importes incluso superiores al valor de la vivienda, la banca canadiense ha tendido a financiar únicamente hasta el 80% del precio de las viviendas; técnicamente, se dice que la relación “loan-to-value” de los préstamos hipotecarios tendía como máximo al 80%. La mayor parte de la cartera crediticia hipotecaria canadiense se mantuvo en los balances bancarios y apenas fue transformada en instrumentos financieros negociables. Siguiendo a Booth, al cierre de 2007, sólo el 22% de las hipotecas canadienses habían sido titularizadas – transformadas en instrumentos financieros negociables – mientras que en EEUU la proporción alcanzaba 51%. Para los préstamos hipotecarios canadienses también se exigía la tasación de la vivienda, la nómina del solicitante y otra información financiera, mientras que en EEUU hubo mayor laxitud y surgió ese acrónimo de los “Ninja Loans”, que viene de “No income, no job, no assets”, esto es, préstamos y créditos donde dejaba de exigirse nivel de ingresos, trabajo y otro activos en garantía a los prestatarios.
Otra característica importante de las titulizaciones hipotecarias canadienses es que ofrecían garantías en caso del mercado tornarse ilíquido. Además de cubrir este riesgo de liquidez, las titulizaciones estadounidenses llevaban en muchos casos garantía crediticia y los bancos respondían en alguna medida por el deterioro de los activos financieros emitidos. En este caso Canadá fue más conservador porque su supervisor financiero hubiese exigido requerimientos de capital adicional a los bancos canadienses que ofreciesen garantías crediticias[3].
Algo que también ayudó a Canadá en el ámbito macroeconómico es que el gasto de sus hogares y su gobierno cayó menos que en EEUU. En el caso del consumo privado hubo un efecto favorable por el incremento en el precio de las exportaciones canadienses, si bien estas llegaron a caer 16% acumulado en tres trimestres durante la recesión 2007-2009. La demanda doméstica fuerte – el consumo de los hogares cayó 2% entre 2009 y 2010 – colaboró con que Canadá soportase la debilidad de su principal socio comercial, el cual es precisamente EEUU[4].
Otra ventaja es que la base de depósitos bancaria canadiense es esencialmente mantenida dentro de la banca doméstica. Esta base “cautiva” de depósitos está cubierta por el seguro de depósitos provisto por la institución gubernamental creada en 1967 de la CDIC (Canada Deposit Insurance Corporation)[5].
La banca canadiense también ha sido más conservadora en términos de capitalización bancaria. Además de adoptar rápidamente las exigencias establecidas por el Comité de Supervisión Bancaria del BIS, los famosos “BIS I” y “BIS II” – actualmente está en sus albores el más exigente “BIS III” -, el supervisor bancario canadiense OSFI exigió mayor capital “core” o principal – esencialmente acciones comunes de capital propio – que el recomendado por el BIS. Mientas el Basilea II exige un mínimo de este capital “Tier 1” de 4%– que, se insiste, consiste esencialmente en fondos propios del accionista bancario-, la OSFI estableció 7%, que es precisamente de lo que se está hablando ahora, casi con una década de retraso, en el nuevo BIS III. Siguiendo el resumen que hace Booth, tras evaluar la capitalización “Tier 1” de los principales 6 bancos canadienses, la cual estaba en el intervalo entre 9,7% y 11,5%,: “la banca canadiense tenía 2,5 veces el capital exigido por el BIS como mínimo, y aproximadamente 40% más del exigido por el OSFI. Por contraste, tanto los bancos estadounidenses como británicos tenían mayores niveles de apalancamiento o, lo que es igual, menos ratios de capitalización”.
Las fortalezas más “liberales” de la banca canadiense provienen del diseño institucional que tiene. Hay al menos dos grandes ventajas históricas sobre EEUU: la primera, que sí hubo espacio para la creación de una banca con alcance nacional y la segunda que en 1967 Canadá eliminó los controles sobre tipos de interés.
Por su carácter federal, la banca estadounidense tuvo restricciones para que una misma institución bancaria operase en más de un Estado o Provincia. Por contraste, en Canadá sí hubo espacio para la creación de bancos los cuales operasen en el conjunto del país. Esto favoreció que los bancos canadienses tuviesen mayor oportunidad de diversificar el riesgo de crédito de su portafolio. La dependencia de una única región y las principales actividades económicas de esa localidad fue menor. La dificultad de la banca estadounidense para alcanzar esa dispersión ha tenido consecuencias hasta la actualidad, y por ejemplo Washington Mutual, WaMu, el cual fue la mayor quiebra bancaria, tenía exposición crediticia del 50% en California.
La liberalización de tipos de interés en 1967 nunca tuvo émulo en EEUU hasta 20 años después; mientras tanto hubo techos para la retribución máxima que se podía pagar a los depósitos. Estos máximos estaban reglamentados por la “Regulation Q”, la cual es definida así por Barron’s: “techo establecido por la Federal Reserve Board en los tipos de interés que los bancos y otras instituciones de ahorro pueden pagar sobre los ahorros y depósitos a plazo. La Acta de Desregulación Bancaria y Control Monetario de 1980 sustentó la derogación de la Regulación Q en 1986”[6].
Esta mayor flexibilidad en los precios del dinero hizo que la banca canadiense pudiese ofrecer remuneración competitiva a sus depositantes durante los inflacionarios años de la década de 1970. Por contraste, en esa misma época es que empieza el proceso de desintermediación financiera estadounidense, el cual ha llevado hasta la creación de la banca paralela o “shadow banking” vigente en estos días y donde la reglamentación bancaria está intentando entrar con la Dodd-Frank Act reciente que discutí en un artículo anterior.
En ambos casos, tanto en Canadá como en EEUU, se mantuvo la separación entre banca comercial y banca de inversión por ley – en el caso de EEUU era la famosa Glass-Steagall Act de 1933 -. Y en Canadá al igual que en EEUU fue durante la década de 1990 cuando se relajó esta restricción. Aún así, la distancia entre banqueros de inversión y banqueros comerciales tendió a mantenerse en Canadá. Como señala Booth: “Sólo un banco canadiense tenía un banquero de inversión como su CEO [Consejero Delegado o ejecutivo máximo] y sólo un banco canadiense tuvo que aceptar pérdidas en los últimos 10 años como resultado de inversiones en EEUU. Son, por supuesto, el mismo banco”.
En 1997 la banca canadiense relajó las barreras de entrada de banca extranjera y nuevos bancos, un punto en el que se le ha considerado más conservadora – y menos liberal – que la banca estadounidense. Aún con esa fama de mayor carácter oligopólico de la banca canadiense, las autoridades de este país detuvieron entre finales de los años noventa y principios de este siglo una serie de fusiones que hubiesen dado mucho poder de mercado a algunas pocas instituciones. Booth señala agudamente que en Canadá hay 6 grandes bancos, de los cuales uno es regional, mientras que en mercados como el británico había 4, siendo que 2 han sido parcialmente estatizadas tras la crisis.
Aún con estos triunfos de la banca canadiense, resulta relevante que sus autoridades mantengan conciencia sobre las posibles fragilidades que la economía canadiense puede tener por el efecto contagio de EEUU y sean humildes respecto a sus logros. Es la evidencia que arroja una reciente conferencia[7] de Jean Bolvin, Gobernador del Banco de Canadá, el 28 de marzo de 2011.
Este banquero central canadiense ha reconocido que si bien el PIB se ha recuperado a niveles previos a la recesión que trajo la crisis financiera global, las inversiones se han recuperado 45% y las exportaciones 67% de las pérdidas ocurridas durante la recesión de 2007-2009. Bolvin señala al menos tres debilidades que aún existen en la economía canadiense y a las cuales ha de estar atenta su banca:
- Mayor endeudamiento de los hogares, al punto que el crédito a los hogares ha alcanzado un sin precedentes 147% del ingreso nacional disponible.
- Pérdida de competitividad frente a otros exportadores hacia el mercado estadounidense. Se percibe un deterioro durante la última década de la competitividad canadiense, agudizado por la apreciación del dólar canadiense y el desempeño decreciente de su productividad,
- Menor inversión. Entre 1987 y 2009, la inversión canadiense en maquinaria por trabajador representó 77% del nivel comparable estadounidense y en tecnología de la información tal inversión sólo alcanzó el 59% de la inversión en EEUU.
En tal sentido, hay desafíos de competitividad para Canadá, siendo preciso que diversifiquen exportaciones donde aún hay 80% destinado a EEUU y las exportaciones petroleras representan 20% del total.
Opinión independiente.
[1] ORS VILLAREJO, Miguel. “Así triunfó…La Banca de Canadá”. Actualidad Económica. Abril 2001.
[2] BOOTH, Laurence. “The Secret of Canadian Banking: Common Sense ?”. World Economics. Vol. 10, No. 3, Julio-Septiembre 2009
[3] El supervisor bancario canadiense es el Office for the Superintendent of Financial Institutions (OSFI).
[4] Siguiendo a The Economist Intelligence Group, el consumo privado de la economía canadiense en 2009 representaba el 56% del PIB y el consumo gubernamental el 19%. Cif. THE ECONOMIST. El Mundo en Cifras 2010. Gestión 2000, 2009.
[5] La dirección en Internet, en inglés, es http://www.cdic.ca/e/index.html
[6] DOWNES, John y Jordan E. Goodman. Dictionary of Finance and Investment Terms. Cuarta Edición. Barron’s, 1995.T
[7] La conferencia está transcrita en BOIVIN, Jean. “The ‘Great’ Recession in Canada – perception vs reality”. BIS Central Bankers’ Speeches. Disponible en www.bis.org
Venezuela. Crecimiento y Petróleo.
La crisis financiera mundial iniciada a mediados de 2007 ha generado respuestas por parte de los reguladores nacionales e internacionales cuya efectividad aún está por contrastarse. La intervención en los mercados financieros siempre tiene el riesgo de restarles el dinamismo que precisan para cumplir su función social de asignar el capital hacia las actividades más eficientes. Sobre este punto alerta William C. Dudley, presidente de la Reserva Federal de Nueva York[1]:
“La mayor lección de la crisis financiera es que alteraciones financieras severas pueden infligir costos grandes y persistentes en la actividad económica real y el empleo. De esta manera, los legisladores y reguladores deben hacer amplios cambios para crear un sistema financiero global más robusto y elástico. Mas, al mismo tiempo, esto debe ser hecho de una manera que asegure que el sistema financiero mantenga suficiente dinamismo de manera que pueda asignar capital eficientemente para apoyar la innovación y el crecimiento económico”.
El mismo autor identifica al menos las siguientes debilidades en el sistema financiero previamente a la crisis:
- Insuficientes reservas de capital respecto a los riesgos asumidos en instituciones financieras importantes.
- Colchones de liquidez frágiles para confrontar una súbita “sequía” del mercado financiero e interbancario.
- Falta de transparencia, motivada en alguna medida por la complejidad de los instrumentos financieros[2].
- Una estructura inapropiada de incentivos, la cual incitaba la toma exagerada de riesgos. Este punto está directamente relacionado con los sistemas de retribución salarial para los banqueros. La paga para muchos participantes en el mercado sólo miraba las ganancias a corto plazo sin evaluar los riesgos asumidos.
- Falta de perspectiva respecto a la interconexión existente en el sistema financiero. Los sutiles mecanismos mediante los cuales se transmite la inestabilidad entre instituciones, instrumentos y mercados aún estaban pendientes de percibirse por parte de los participantes en el mercado y sus supervisores.
Este último aspecto ha reforzado el creciente uso del término “riesgo sistémico” para referirse al sistema financiero. Este riesgo tiene que ver con el impacto que sobre todo el sistema financiero puede tener la falla específica de alguna institución. El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet coloca el ejemplo de Lehman Brothers:
“Los eventos que se desataron tras el 15 de septiembre de 2008, cuando Lehman Brothers se declaró en bancarrota, amenazaron con crear daños severos para los prestatarios y la economía en su conjunto. Los bancos y otros intermediarios financieros trataron de deshacerse de inversiones más arriesgadas e ilíquidas y acudieron a buscar liquidez, la intermediación bancaria se redujo y los préstamos a compañías fueron suspendidos. Si no hubiesen sido abordado pronto, estos acontecimientos podrían eventualmente conducir a un caos financiero”[3].
Janet L. Yellen define el riesgo sistémico de esta manera;
“En su nivel más básico, el riesgo sistémico proviene de la posibilidad de que algún evento o secuencia de eventos resulte en un impedimento severo en la capacidad del sistema financiero para proveer de crédito a la economía. En su caso más extremo, estos eventos pueden generar un pánico en el cual se intente reducir exposición crediticia, creando corridas [de depósitos] que pueden resultar en la caída de instituciones financieras importantes y, finalmente, en el colapso sistémico”[4].
Entre los factores que exacerban este riesgo sistémico, la sra. Yellen menciona:
- La acumulación de mucho nivel de riesgo y apalancamiento (endeudamiento respecto al capital propio) en las instituciones bancarias, junto a la dependencia excesiva en financiación inestable a corto plazo.
- La existencia de correlación positiva entre las exposiciones crediticias existentes en varias instituciones financieras.
- La extraordinaria interconexión y complejidad dentro del sistema financiero.
Sobre este último punto, Yves Mersch recuerda la dimensión internacional. En el caso de bancos los cuales operan internacionalmente, las compañías matrices pueden no estar siempre en capacidad de apoyar a sus subsidiarias y es más, pueden depender de estas para que les den fondeo. Las interrupciones súbitas en los flujos internacionales de capital[5] pueden resultar suficientemente numerosas como para ser ignoradas.
La propuesta europea en materia regulatoria ha sido avanzar hacia un modelo que sea “macro-prudente” en la supervisión del sistema financiero y fortalezca la vigilancia “micro-prudente” de las instituciones individuales. Con estos nombres grandilocuentes de prudencia simplemente se desea enfatizar que la visión del regulador y del supervisor financieros tienen que atender tanto a cada institución financiera como al conjunto agregado del sistema. Esto significa atender cada banco y al mismo tiempo las exposiciones existentes entre ellos. Una de las paradojas del riesgo sistémico es que los participantes del mercado pueden estar aparentemente sanos individualmente mas ser susceptibles a caer en una crisis sistémica si entre ellos existe una posición conjunta que requiere mucho fondeo a corto plazo o si se genera una crisis de confianza en algún mercado o producto financiero. Es insuficiente ver a cada participante y resulta necesario entender las relaciones existentes entre ellos. Las simulaciones de eventos extremos a gran escala o “macro-stress testing models” suelen ser una herramienta útil para entender mejor cómo reaccionaría el sistema ante una situación de crisis sistémica.
La conjunción macro y micro de la supervisión financiera prudente es relevante para instituciones que tienen una dimensión significativa para causar problemas en el conjunto del sistema como en el ejemplo de Lehman, mas incluso en situaciones en que estos bancos “too big to fail” estuviesen más o menos controlados, es importante mantener la doble perspectiva “micro” y “macro” prudente que ahora se estila mencionar:
“Aunque cada institución no pueda ser, por sí misma, capaz de crear alteraciones en las condiciones de mercado – al menos en tiempos normales –, la crisis financiera ha mostrado que la posición colectiva de la industria financiera puede tener implicaciones severas sobre la estabilidad financiera, con posibles repercusiones sobre el conjunto de la economía”[6].
La posición conjunta del sistema financiero en algunos instrumentos, efectivamente, resultó excesiva para el capital que tenían. Esto incluía derivados, préstamos hipotecarios y los llamados “asset-backed securities” – estos últimos instrumentos financieros cuyo colateral son carteras crediticias que han sido titularizadas (mediante el proceso conocido como “securitisation”). Un ejemplo son los CDOs mencionados en las notas al pie de página.
Esta insuficiencia del capital ha hecho que el nuevo marco regulatorio para bancos internacionales, conocido como Basilea III, exija una mayor dependencia de los bancos de su capital común accionarial. Esta mayor aplicación de sus fondos propios deja fuera del cómputo de capital principal a instrumentos que no califican propiamente como acciones comunes del banco y que son híbridos entre capital y deuda; se dejan por ejemplo fuera las acciones preferentes. También la deuda subordinada a largo plazo o los impuestos diferidos.
El índice o ratio entre el capital accionarial común o “tangible common equity” y los activos ponderados por riesgo ha de ser de 4,5% según la meta de Basilea III. Adicionalmente, se exige un ratio adicional de 2,5% el cual consiste de un colchón suplementario de capital o “conservation buffer” para poder lidiar con las fluctuaciones del ciclo económico y crediticio. En la medida que se vaya consumiendo este “colchón”, se espera que los bancos queden disuadidos de pagar dividendos o hacer recompras de acciones como procedieron en algunos casos durante la crisis financiera. En definitiva, con estas dos reservas de capital accionarial común, los activos ponderados por riesgo habrán de ser cubiertos en 7% por los fondos propios de mayor calidad en la institución bancaria.
La transición hacia BIS III será gradual, mas hay optimismo respecto a que varios bancos ya cumplen condiciones como las exigidas y que la mayoría mantendrá un ratio de capital a activo ponderado por riesgo superior al mínimo exigido de 7%. En 2013 ya se exigirá que el ratio estándar de capital común tangible alcance 3,5%, sin exigencias respecto al colchón de capital extra o “conservation buffer” del 2,5%. El proceso para llegar al 7% habrá de concretarse entre el 1 de enero de 2013 y el 1 de enero de 2019. Nuevamente, esto vale para los bancos internacionales que se encuentran bajo la jurisdicción del Comité de Supervisión Bancaria del Bank for International Settlements o BIS. Mas la tendencia es que las regulaciones nacionales terminen plegándose a esta normativa. Un ejemplo es el caso estadounidense, donde se ha optado por seguir las normativas de Basilea en materia de capitalización y liquidez.
En materia de liquidez, Basilea III incluye el índice de cobertura de liquidez – en inglés ‘liquidity coverage ratio’ -, LCR. El objetivo es que las instituciones bancarias tengan liquidez para poder operar durante 30 días en situación de estrés sin requerir apoyo de bancos centrales o gobiernos; esto es, en situaciones en que haya una mayor presión internacional por efectivo, los bancos alineados con el BIS III podrían operar con normalidad durante 30 días sin tener que salir a liquidar posiciones alocadamente y en vano, como ocurrió en la crisis. El balance de cada banco determinará esta capacidad de resistencia y por tanto los casos deben verse uno a uno y hacerse las simulaciones correspondientes. Los bancos con depósitos a mayor plazo, mayor inversión en deuda pública a corto plazo de alta calidad crediticia y con emisiones propias de deuda a mayor plazo tendrían, por ejemplo, un perfil de liquidez que les da mayor comodidad para tener un buen LCR.
Una queja inicial respecto a estos índices es que puedan encarecer el crédito. Los márgenes de crédito o “lending spreads” podrían incrementarse. Si bien parte de la inquietud es fundada, los argumentos en contra de esta visión sostienen que bancos más capitalizados y líquidos habrían de contar con fondeo más barato y una menor exigencia de rentabilidad por parte de sus inversionistas al haber menor volatilidad[7].
Estas precauciones sobre el peligro de que la legislación interfiera con las metas de eficiencia y equidad del sistema financiero también atañen a la legislación financiera más reciente en el mercado estadounidense, que es la Dodd-Frank Act. En EEUU se tiene esta costumbre de designar las legislaciones según los políticos que las han presentado para su aprobación. En julio de 2010 ha quedado aprobada esta Acta Dodd-Frank, con más de 2.000 páginas, la cual no ha estado exenta de críticas. Lo que sí conviene destacar desde un comienzo es que alguna forma delega en Basilea las exigencias de capital.
Un paso importante del Acta Dodd-Frank (DFA) es que crea un Consejo de Supervisión de Estabilidad Financiera, cuyo mandato es atender el riesgo sistémico, el “Financial Stability Oversight Council”[8]. Dentro de la visión sistémica se presta atención al llamado sistema bancario paralelo o en la sombra (“shadow banking system”), en el cual están operando instituciones ajenas a los bancos convencionales, incluyendo fondos de inversión, bancos de inversión y agentes que operan en procesos de titulización financiera – transformación de carteras crediticias en instrumentos financieros negociables-. Si bien sus miembros están sin reconocer como bancos y carecen de las obligaciones de capitalización establecidas para estos, el sistema pseudo-bancario o “en la sombra” fue un participante importante en la gestación de la crisis financiera y por tanto la legislación intenta detectar y supervisar a las instituciones que se mueven en estas aguas menos transparentes.
Algunos méritos adicionales reconocidos a esta nueva legislación DFA son los siguientes:
- Hace progresos en tres áreas críticas: supervisión bancaria, gestión de derivados y la atención a los bancos que entrañan mayor riesgo sistémico (los “too big to fail” como el mencionado Lehman Brothers).
- Requiere que las instituciones bancarias hagan sus “testamentos” o “funeral plans”, lo cual significa que prevean cómo sería su proceso de disolución ordenada en caso de una crisis importante de liquidez o solvencia.
- Transfiere el peso del apoyo financiero a instituciones con problemas. En lugar de ser financiado por los contribuyentes impositivos, se exige mayor responsabilidad a los accionistas, acreedores y otras instituciones financieras relacionadas con el banco que atraviesa dificultades.
- Limita las inversiones propias a corto plazo o “proprietary trading” en vehículos de inversión no tradicionales como hedge funds y private equity.
- Prevé que haya un sistema centralizado de intercambio y liquidación de aquellos derivados que se vienen negociando fuera de los mercados organizados u “over the counter”.
- En el caso específico de derivados, además del “central clearing” previsto en el punto anterior, reglamenta los derivados más complejos, favorece la transparencia en el reporte de posiciones en estos instrumentos y segrega las posiciones en derivados más exóticos hacia subsidiarias bien capitalizadas.
- Atiende las prácticas en el mercado hipotecario con mayor atención que la legislación precedente a la crisis.
- Exige mayor apertura de información en el caso de los hedge funds.
- Considera los conflictos de intereses en las agencias de calificación crediticia, las cuales fueron objeto de bastante crítica en la crisis financiera al calificar con los mejores ratings las emisiones de asset-backed securities en cuyo diseño las propias agencias participaban.
- Da mayor poder a los accionistas en el gobierno corporativo, incluyendo la retribución de los ejecutivos bancarios[9].
Siguiendo a Daniel K. Tarullo en la DFA:
“Habrá creciente énfasis en la disciplina de mercado, la reglamentación de la liquidez, las restricciones a actividades especulativas y una más efectiva supervisión. Mas la crisis refuerza el punto de que requerimientos de capital robusto deben continuar siendo una parte fundamental del sistema regulatorio. Las agencias bancarias estadounidenses, y muchas de sus contrapartes representadas en el Comité de Basilea en Supervisión Bancaria, han hecho del fortalecimiento del capital una prioridad alta en la más reciente agenda de reformas”.
Una de las críticas a esta extensa pieza de legislación es que la DFA se queda sin hacer cambios en las dos grandes agencias hipotecarias estadounidenses nacionalizadas, Fannie Mae y Freddie Mac, lo cual deja abierto un problema de apoyo estatal en el funcionamiento de los instrumentos y mercados hipotecarios, donde se gestó buena parte de la crisis.
Esta es una apretada síntesis de varias innovaciones regulatorias recientes en materia de supervisión bancaria. Quienes creemos en la libertad de mercado tenemos un problema ineludible con los mercados financieros, ya que en ellos parece operar más que en ninguno los “espíritus animales” sobre los cuales alguna vez hemos hablado. En momentos del ciclo financiero operan los centauros, donde la animalidad es gobernada por la razón, mas en ocasiones periódicas como la crisis reciente el mercado parece ser operado por minotauros, donde un instinto estrictamente de corto plazo y la irracionalidad guían las acciones.
Opinión independiente.
[1] DUDLEY, William C. “Basel and the wider stability agenda”. En: BIS Review, 131/2010. El texto trascribe una conferencia impartida el 10 de octubre de 2010.
[2] Dudley señala por ejemplo los CDOs o Collateralized Debt Obligatons, instrumentos financieros mediante los cuales créditos bancarios eran transformados en instrumentos de capital negociables en los mercados financieros.
En general, mediante la titulización o ‘securitization’ se pueden construir estas y otras “asset-backed securities”. Carteras crediticias hipotecarias, de tarjetas de crédito o créditos para el consumo pueden transformarse en bonos. Uno de los peligros de este proceso es que los bancos sean más descuidados al conceder estos créditos al saber que pueden “empaquetarlos” y sacarlos de su balance al venderlos como instrumentos financieros negociables; el comprador será el que acabe asumiendo el riesgo de impago.
[3] TRICHET, Jean-Claude. “Lessons from the crisis”·. En: BIS Review 162/2010. El texto transcribe una conferencia impartida el 3 de diciembre de 2010 en el European American Press Club.
[4] YELLEN, Janet. “Macroprudential supervision and monetary policy in the post-crisis world”. Conferencia ante the National Association of Business Economics el 11 de octubre de 2010, trascrita por el BIS. C.f. www.bis.org
[5] En inglés, la expresión es “sudden stoppages of cross-border funding”. La referencia de este artículo es MERSCH, Yves. “Shaping a new regulatory Framework – international banking at the crossroads”. En: BIS Review 149/2010. El sr. Mersch es el Gobernador del Banco Central de Luxemburgo y el trabajo transcribe una conferencia impartida el 8 de noviembre de 2010.
[6] CONSTÂNCIO, Vitor. “Regulation and supervision of financial services in Europe – reforms and results”. En BIS Review 152/2010. Transcribe una conferencia impartida el 16 de noviembre de 2010 por el autor, Vice Presidente del Banco Central Europeo.
[7] Para más elaboración sobre BIS III, c.f. Dudley, op. cit. y a TARULLO, DANIEL K. “Next steps in financial regulatory reform”. En: BIS Review 149/2010. Se trata de una conferencia impartida el 12 de noviembre de 2010.
[8] “Financial Reform”. FT.com 18 de julio de 2010
[9] Para más información sobre la Dodd-Frank Act, c.f. THE ECONOMIST. “Financial Reform in America. A decent start”. Publicado en la edición de The Economist del 1 de julio de 2010 y a ACHARYA, Viral. “Failures of the Dodd-Frank Act”. FT.com, 15 de julio de 2010.
TRES ENSAYOS RECIENTEMENTE PUBLICADOS DE MARIO VARGAS LLOSA.
“Vargas Llosa es un individualista. Pertenece al mundo que piensa en los derechos individuales; pertenece a Occidente; es un indio occidental nada accidental sino reflexivo y estudioso; es, en fin, un hombre que pertenece al mundo de la libertad. Es un hombre libre que entiende que la libertad es el bien supremo del ser humano; porque la vida es libertad y la libertad es la vida”. (J.J. Armas Marcelo. “El Inca Vargas Llosa”. En Revista Leer, No. 217, Nov. 2010)
Pocos meses antes de la merecida euforia que ha despertado el premio nobel de Literatura concedido a Mario Vargas Llosa, salía publicada una compilación de tres ensayos suyos. Se trata de una colección con menos pretensión publicitaria que la reciente novela de El Sueño del Celta y resulta apropiada difundirla para seguir mostrando la faceta de formidable ensayista que también posee el reciente galardonado.
La colección a que me refiero lleva por título Sueño y Realidad de América Latina. Ha sido publicada por Editorial Arcadia en mayo de 2010 y compila tres ensayos:
· El que da título a la compilación, y que corresponde a una conferencia impartida en octubre de 2008.
· Un ensayo más antiguo, “El Nacimiento del Perú”, difundido previamente en la revista Hispania, vol. 75, no. 4 de 1992, en plena conmemoración del quinto centenario del descubrimiento de América.
· Una reflexión en torno a la figura del escritor mestizo de origen peruano Gómez Suárez de Figueroa, conocido como el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616). Este último documento carece de fecha y lleva por título “El Inca Garcilaso y la Lengua General”.
Estros trabajos provocan la reflexión sobre varios temas.
Uno de ellos es la aproximación esencialmente utópica y cargada de mito con que están impregnados muchos relatos y escritos sobre la América Latina. Desde los primeros cronistas españoles, una buena dosis de fantasía invade el pensamiento de todo el que intenta aproximarse a lo latinoamericano. Y en ese sentido persisten aún hoy en día quienes quieren ver en América Latina un continente donde pueden ponerse a prueba los sueños y delirios que en las sociedades europeas y estadounidense han fracasado o chocado frontalmente con la realidad. Entre estos anhelos históricamente más recientes estaría la Revolución Cubana, con la cual se creyó y aún algunos persisten en el dislate, que sí es viable un comunismo marxista-leninista en suelo latinoamericano.
El deseo de ensayar fantasías en América Latina suele estar guiado más por especulaciones y utopías alimentadas por el exotismo de lo latinoamericano. El propio arte de América Latina hace volar tal imaginación. Ahora bien, Vargas Llosa exhorta a una aproximación reflexiva con los pies en el suelo sobre lo latinoamericano, especialmente cuando se trata de su dimensión política, social y económica:
“Tratemos de acercarnos, haciendo un esfuerzo de racionalidad – y a sabiendas de que es muy difícil, pues todos los latinoamericanos, querámoslo o no, estamos infectados de mitología y utopismo – a la realidad que yace debajo de la fosforescencia de imágenes con que la ideología, la religión y la literatura han revestido a América Latina”.
Ese esfuerzo por un estudio fundamentado en estadísticas, en hechos, en información e historia son decisivos para lograr traer la prosperidad material a los pueblos hispanoamericanos. Como el propio Vargas Llosa aspira, América Latina puede ser un suelo “…Donde la felicidad no sólo se alcance cerrando los ojos a la realidad circundante y refugiándose en el sueño y la ficción, sino también, a veces, en la vida de verdad”.
El acercamiento a lo latinoamericano puede despertar una idea según la cual habría una identidad característica de la América Latina. Vargas Llosa es contrario a emplear este término de “identidad latinoamericana”, primero porque la identidad es algo asociado al individuo, al ser humano más que a la sociedad y en segundo término porque en Latinoamérica se funden en más o menos armonía culturas muy divergentes. Un par de citas son pertinentes al respecto:
“·Una de las manías recurrentes de la cultura latinoamericana ha sido la de definir su identidad. Se trata de una pretensión inútil, peligrosa e imposible, pues la identidad es algo que tienen los individuos, no las colectividades una vez superan los condicionamientos tribales”.
Y agrega:
“No es exagerado decir que no hay tradición, cultura, lengua y raza que no haya aportado algo a ese fosforescente vértice de mezclas y alianzas que se dan en todos los órdenes de la vida en América Latina”.
En cualquier caso la idea de identidad tiene al menos el mérito de buscar los elementos comunes e integradores que existen entre las sociedades latinoamericanas y ve tales afinidades en lugar de apelar a nacionalismos y chovinismos los cuales carecen de sentido en este subcontinente. Una reflexión extensa sobre el peligro del aislamiento entre los pueblos latinoamericanos es hecha por Vargas Llosa:
“Tener conciencia de que las demarcaciones territoriales que dividen a nuestros países son artificiales, impuestas de manera arbitraria en los años coloniales y que los líderes de la emancipación y los gobiernos republicanos, en vez de reparar, legitimaron y agravaron, aislando a sociedades en las que el denominador común era más profundo que las diferencias particulares. Esta balcanización de América Latina, a diferencia de lo que ocurrió en América del Norte, donde las trece colonias se unieron y su unión disparó el despegue de los Estados Unidos, ha sido uno de los factores conspicuos de nuestro subdesarrollo, pues estimuló los nacionalismos, las guerras y los conflictos en que los países latinoamericanos se han desangrado, malgastando ingentes recursos que hubieran podido servir para la modernización. Sólo en el campo de la cultura la integración latinoamericana ha llegado a ser algo real, producto de la experiencia y la necesidad (…), en tanto que en otros dominios, la política y la economía sobre todo, los intentos de unificar acciones gubernativas y mercados se han visto siempre frenados por los reflejos nacionalistas, muy enraizados en el continente. Es la razón por la que todos los organismos concebidos para la región nunca han prosperado”.
Otra valiosa línea de pensamiento, que emerge del ensayo dedicado al Perú, es el elogio a la libertad individual. La caída del imperio inca tiene mucho que ver con la supresión del individuo en pos de la exaltación del Estado. Cuando la voluntad individual es sometida por un sistema de creencias en el cual se pretende colocar por encima la ideología estatal, la sociedad corre el peligro de desaparecer. La confrontación entre individualismo y socialismo tiende a generar un tejido social más perdurable, eficiente y equitativo cuando se resuelve a favor del primero.
El conquistador español fue capaz de desbaratar al imperio inca ante la confusión en que caen los indígenas cuando se resquebraja la estructura gubernamental liderada por Atahualpa. Hay al respecto dos citas de Vargas Llosa que merecen destaque:
“La estructura vertical y totalitaria del Tahuantinsuyo [Imperio Inca] fue, seguramente, más nociva para su supervivencia que las armas de fuego y el hierro de los conquistadores. Prisionero el Inca [Atahualpa], vértice hacia el que todas las voluntades convergían para recibir inspiración y animación, eje en torno al cual se organizaba la sociedad y del que dependía la vida y la muerte de todos – desde el más grande hasta el más humilde -, nadie supo como actuar”.
A lo cual adiciona este otro fragmento:
“[En el Imperio Inca] el individuo no contaba, prácticamente no existía en aquella civilización piramidal y teocrática cuyas hazañas habían sido siempre colectivas y anónimas (…). Una religión de Estado que anulaba la voluntad del individuo e investía las decisiones de la autoridad con la aureola de mandatos divinos, hizo del Tahuantinsuyo una colmena: laboriosa, eficiente, estoica. Pero su inmenso poderío era, en verdad, fragilísimo; todo él reposaba sobre las espaldas del soberano-dios, a quien el hombre del Incario debía servir y obedecer abdicando de su propio yo”.
En este sentido, se puede decir que el individuo es una importación hispana al Perú incaico. Aún así, en este momento que se conmemora el bicentenario de la Independencia Hispanoamericana, conviene reflexionar respecto a que el mestizaje liberal aún ha resultado en un producto bastante débil en todo el orbe hispanoamericano, incluyendo a la propia España. La gran tradición anglosajona de pensamiento liberal aún está parcialmente ausente en los territorios latinoamericanos y en la propia cultura de las metrópolis española y portuguesa. Es por ello recomendable el rescate que se está haciendo de ese breve período liberal que vivió España y sus colonias cuando hubo el albor del constitucionalismo entre 1810 y 1814. La reflexión sobre cómo cayó el Imperio Inca es un buen recordatorio de la debilidad social que se acumula en una nación cuando la libertad flaquea.
De esta polisémicas colección de ensayos aún se puede extraer una consideración final respecto a la literatura hispanoamericana, al abordar el ensayo sobre el Inca Garcilaso de la Vega, primer cronista mestizo hispanoamericano (es importante distinguirlo del poeta Garcilaso de la Vega, quien vivió entre 1503 y 1536).
Al referirse a su compatriota, Vargas Llosa afirma:
“El logro extraordinario del Inca Garcilaso de la Vega – dicho esto sin desmerecer sus méritos sociológicos e historiográficos -, antes que en el dominio de la historia, ocurre en el lenguaje, es literario.”
Y complementa:
“Su verdad, antes que histórica, es estética y verbal”.
Estas opiniones también son válidas para mucho de lo publicado en la América Hispana. Hay abundante narrativa y poesía, de gran calidad universal, mas ellas, como aproximación a lo hispanoamericano, siempre serán ficción y muchas veces tendrán esas connotaciones de “realismo mágico” que alimentan ensoñaciones y amor por el exotismo.
La América Hispana precisa más ensayistas, más estudiosos de su realidad fáctica. En el caso de Vargas Llosa hay una producción ensayística importante, siendo una de mis lecturas predilectas su columna quincenal en El País. Mas la mayoría de los escritores hispanoamericanos nos recrea con el mundo de la ficción. Hay que añadir publicaciones donde se medite lo hispanoamericano desde su perspectiva histórica, sociológica, económica y técnica. Si bien alegra tener premios nobel literarios y de la paz, América Hispana también los precisa en medicina, economía, física y química. Las sociedades hispanoamericanas precisan ser algo más que objeto de recreación y deleite literarios.
Una última palabra sobre el Inca Garcilaso de la Vega sería para invitar con su figura a vivir plenamente el mestizaje. A entender que España e Hispanoamérica son mundos mezclados y que ambos tienen más proximidades que diferencias en su cultura. Cuando estamos en plena conmemoración de la independencia hispanoamericana lo que cuenta es rescatar el esfuerzo liberal que ambas sociedades vivieron en ese convulso período entre 1810 y 1824. Buscar la afinidad más que la distancia en lo mestizo es un desafío para Latinoamérica y España, entendiéndose la interacción bidireccional que ha habido entre ambos mundos. El inca Garcilaso es una feliz figura, al igual que Vargas Llosa, de la aproximación entre lo hispanoamericano y lo español. Como dice el nobel en su ensayo sobre el Inca Garcilaso, al referirse al idioma castellano:
“Una lengua como el runa simi [quechua] que él evocaba con tanta devoción, se convertiría desde entonces, igual que el quechua, la lengua general del Imperio de los incas, en la lengua general de muchas razas, culturas, geografías, una lengua que al cabo de los siglos, con aportes de habladores y escribidores de varios mundos, tradiciones, creencias y costumbres, pasaría a representar a una veintena de sociedades desparramadas por el planeta, y a cientos de millones de seres humanos, a los que ahora hace sentirse solidarios, hijos de un tronco cultural común, y partícipes, gracias a ella, de la modernidad”.
En efecto, ojalá entre los hispanohablantes pueda conseguirse ese logro que en el Inca Garcilaso identifica Vargas Llosa, eliminando racismos y preconceptos nacionalistas:
“Lo notable y novedoso – revolucionario habría que decir – en la actitud del Inca frente al tema de la patria, lo que ahora llamaríamos la ‘identidad’, es que es el primero en no ver la menor incompatibilidad entre un patriotismo inca y un patriotismo español, sentimiento que en él se encontraban y fundían, como un todo indisoluble, en una alianza enriquecedora”.
Con Vargas Llosa, peruano y español por adopción, se ha dado esta feliz celebración conjunta de ambos mundos, el español y el hispanoamericano, por un logro estético común. Alegrías compartidas como esta han de ser una meta para estas sociedades, ya que si bien España hace bien en mirar hacia Europa, cometería un gran error olvidando a la América Hispana. Y desde Hispanoamérica desviar la visión únicamente hacia Estados Unidos cercena una importante dimensión de nuestra cultura.
Opinión independiente.
INDIVIDUO Y SOCIEDAD.
En discursos políticos y en estudios sociales se tiende a abusar de sustantivos colectivos como “pueblo”, “sociedad” y “nación”. El peligro de este enfoque es olvidar que la esencia de todo agregado social son las relaciones entre individuos.
El “individualismo metodológico” para entender los fenómenos sociales evita considerar a la sociedad como algo tangible. Karl Popper (1902-1994) señala en La Miseria del Historicismo que “la mayoría de los objetos de la ciencia social, si no todos, son abstractos, son construcciones teóricas (…). Es cierto de que con harta frecuencia no nos damos cuenta de que estamos empleando teorías y pensamos que nuestros modelos teóricos son ‘cosas’, pero este es un tipo de error muy común”.
Ludwig von Mises (1881-1973) señalaba que “todo lo que es social debe de algún modo ser reconocible en la acción del individuo”. El énfasis en el individuo es contrario a las aspiraciones de sistemas totalitaristas, centralistas y nacionalistas. Karl Popper en la Sociedad Abierta y sus Enemigos opone individualismo a colectivismo, Y al autor en el que concentraré las siguientes líneas le ocurre igual en su razonamiento: “La palabra ‘socialismo’ se acuñó expresamente en oposición al individualismo”.
El pensador al que seguiré en la exposición es Friedrich Hayek (1899-1992), premio nobel de economía 1974. La obra que empleo es Individualismo: el verdadero y el falso, publicado por Unión Editorial, siendo la traducción de Juan M. de la Fuente y el prefacio de Dario Antiseri. El trabajo es la transcripción de una conferencia impartida en 1945.
Ya partiendo de un “individualismo metodológico”, existe el riesgo de pensar que las instituciones son resultado de la interacción intencional y deliberada entre individuos racionales y omniscientes.
El individualismo que Hayek considera verdadero se aparta de esta postura cartesiana. El punto de vista racionalista sugeriría que la solución para construir una mejor sociedad es el diseño racional de esta por individuos con una sabiduría, domino técnico o incluso moral superior, siempre guiados por la todopoderosa Razón. Este “falso individualismo” está relacionado con el constructivismo que señala Popper. Antiseri cita a Popper señalando: “El constructivista piensa que todas las instituciones – el lenguaje, el Estado, el derecho, el dinero, la religión, las ciudades, etc. – son producto de planes intencionales, realizaciones de proyectos elaborados por individuos o grupos (…). Otra versión del constructivismo es la que Popper llama la teoría conspirativa de la sociedad: si detrás de toda institución y todo acontecimiento social hay siempre alguien que lo ha proyectado y querido – esto es el constructivismo-, es evidente que detrás de todo acontecimiento social negativo (pobreza, carestía, paro, etc) hay seguramente alguien que ha conspirado”.
El verdadero individualismo es una “teoría de la sociedad” en la cual se considera que esta es el resultado de las acciones tanto intencionadas como imprevistas realizadas por individuos con limitaciones en su razonamiento, sus intereses y sus capacidades. Valora también las relaciones espontáneas que surgen dentro de la escala limitada en la cual se mueve el individuo, como son familia y comunidad. Aquí lo imprevisto, lo aleatorio y el desconocimiento forman parte de la acción individual y sus resultados sociales. Siguiendo a Hayek: “….El verdadero individualismo cree en cambio que, si se les deja libres a los hombres, consiguen más de lo que la razón humana podría jamás proyectar o prever”.
Es importante diferenciar al individualismo del egoísmo. El egoísmo es lo opuesto al altruismo, mientras que el individualismo es el antónimo de colectivismo, siguiendo a Popper. Como señala Antiseri lo importante en el individualismo verdadero es su creencia en que al ser humano “’…’Se le debe dejar libre de seguir sus propios conocimientos y capacidades’ en el sentido de que ‘se le debería permitir dejarse guiar por sus interés por las cosas particulares que él conoce y de las que él se preocupa, a fin de que aporte su mayor contribución posible a los fines comunes de la sociedad”.
Hayek afirma: “lo que nos enseña el individualismo es que la sociedad es más grande que el individuo sólo en la medida en que es libre”.
Opinión independiente.
CONCEPTOS DE DEMOCRACIA LIBERAL.
“Otra lección que cabe extraer de la experiencia soviética ulterior es que si una revolución abarca más de lo que puede apretar democráticamente, lo abarcará de forma no democrática”. (C.B. Macpherson)
En tiempos de autoritarismo político conviene dar un repaso teórico a los principales conceptos que históricamente se han ensayado sobre la democracia liberal. Un interesante libro reimpreso en 2003 por Alianza Editorial cumple el cometido. Se trata de La Democracia Liberal y su Época por el canadiense Crawford B. Macpherson (1911-1987), el cual fue publicado originalmente en 1977.
Un primer modelo del concepto de democracia liberal, entendida como la democracia de una sociedad capitalista de mercado, tiene su origen en Jeremy Bentham (1748-1832) y James Mill (1773-1836). Macpherson denomina la propuesta de ellos “democracia como protección”. Básicamente se concibe al sistema democrático como un garante de la propiedad privada y, más importante aún, como un protector contra los abusos del propio gobierno. Bentham daba especial énfasis a la seguridad como objetivo y señala que “sin la seguridad de la propiedad de los frutos del trabajo que uno hace, la civilización es imposible”. Se eleva así la seguridad de la propiedad al nivel de ‘principio supremo’ que predomina absolutamente sobre el principio de la igualdad. Aún con esta visión, Bentham y J. Mill veían favorablemente el voto universal y distaban de temer que trajese una revolución por parte de la abundante población obrera. Para ellos los votantes obreros también actuarían a favor de su propiedad y emularían el ejemplo de las clases medias en sus elecciones políticas.
Una visión menos limitada del hombre en el sentido de verlo esencialmente como un “maximizador” económico es la que cimienta el segundo modelo democracia liberal, esgrimido por el hijo de J. Mill. Se trata de John S. Mill (1806-1873). Macpherson llama su modelo de “democracia como desarrollo”. Para J.S. Mill el participar en la vida democrática hace crecer al ser humano. Se puede decir que este es un modelo de libertad positiva Ofrece la oportunidad al ser humano de desarrollar y expandir sus capacidades. “Aspira a pasar a una sociedad de individuos más desarrollados humanamente, y desarrollados de forma más igual. No aspira imponer una utopía al pueblo sino a lograr que el pueblo llegue a la meta por sí mismo al participar activamente en el proceso político…”. Por contraste J.S. Mill temía al voto universal porque consideraba, menos práctico que sus antecesores, que habría algún tipo de apropiación democrática por parte de los votantes más abundantes que eran los más pobres.
Lo que invalidó el temor de J.S. Mill fue el funcionamiento del partido político. Este tiende a resolver el problema votante que surge con la diferencia de clases por al menos un par de caminos. El primero, intentar captar la mayor cantidad de votantes de clases sociales distintas mediante un discurso intermedio. O, cuando se opta por trabajar sólo con algún grupo social específico, negociando con otros partidos. Para Macpherson, la desigualdad persiste pacíficamente gracias a los partidos, si bien estos pierden responsabilidad ante el electorado.
Al entusiasta modelo de J.S. Mill le choca una realidad donde el electorado es menos proclive a participar y hay más bien apatía por parte del votante. Es entonces cuando surge un tercer modelo, “la democracia como equilibrio”, el cual se sustenta en ideas de Joseph A. Schumpeter (1883-1950). Él ve la democracia con un funcionamiento análogo al del mercado. Desarrolla una idea de mercado político donde los votantes son consumidores de las “mercaderías políticas” que les ofrecen los políticos y sus partidos. La visión es más descarnada, en cuanto a que vuelve a imperar en alguna medida el concepto de ser humano esencialmente consumidor y se ve con menos optimismo su afán por participar y crecer individualmente mediante lo político.
Macpherson anhela avanzar hacia un cuarto modelo de “democracia como participación”. Un primer paso tiene ecos de J.S. Mill y es realizarse mediante la participación política, especialmente en la dimensión comunitaria. Y un segundo requisito es que la democracia opere en una sociedad menos desigual económicamente.
Lo importante es que cualquiera de estos modelos democráticos sean un baluarte frente al autoritarismo y la tiranía.
Opinión independiente.
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| FilosofĂa econĂłmica. CompilaciĂłn de articulos escritos por Carlos Goedder. | |
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ESPAÑA VISTA POR SU BANQUERO CENTRAL.
Actualmente España confronta dos grandes problemas, según señala Fernández Ordoñez: el desempleo – el cual alcanzó el 18,83% en el cuarto trimestre[2] de 2009 – y el deterioro en las finanzas públicas – el déficit fiscal alcanza el 11,6% del PIB[3] -. El problema del desempleo es especialmente agudo y ha persistido incluso en épocas de expansión económica. El banquero central español señala:
“Debemos reconocer que hemos fallado en la reglamentación laboral dado que, por la tercera vez en décadas recientes, el desempleo se ha aproximado a la inaceptable cifra del 20%.”
El área en que la crisis española ha diferido de la existente en otros países desarrollados ha sido el sector financiero. La banca española ha salido comparativamente indemne de la crisis, cuyo nadir parece haberse alcanzado ya. Ahora bien, mientras persistan los problemas de desempleo y desequilibrio en las finanzas públicas, el sector bancario puede ser alcanzado por las consecuencias de la crisis.
¿Qué ha salido diferente en la banca española respecto al resto del mundo? En primer término, la existencia de consenso político entre los principales partidos en el momento de elaborar la legislación financiera. Ello ha permitido que el banco central adquiera poder y establezca políticas rigurosas como las provisiones para créditos, tanto genéricas como específicas, las cuales construyen un colchón de reservas para los tiempos malos. Además, Fernández Ordoñez señala las principales características diferenciales de la banca española:
“Esto incluye reglamentación prudente, supervisión más intensiva que en otros países, un modelo de negocio fundamentado esencialmente en la banca minorista y una gestión sólida en la mayoría de los bancos”.
Aún con estas fortalezas, la banca española tiene necesidad de reformas. Un punto inmediato de atención es “la gestión de activos dudosos en el sector inmobiliario”. Efectivamente, durante la precedente etapa de expansión, España tuvo una burbuja inmobiliaria, la cual, al estallar, ha contraído en algún grado los precios de la encarecida vivienda y ha generado desempleo en el sector construcción. Fernández Ordoñez considera que la banca aún tiene puntos a favor para lidiar con la cartera crediticia vinculada a sector inmobiliario, en especial las provisiones constituidas durante la expansión, los activos financieros dados en garantía y el tiempo que transcurre entre el reconocimiento de un crédito como irregular y su imputación como pérdida. El tiempo y la prudencia reglamentaria estarían dando aliento a los bancos en este problema, si bien al persistir el desempleo se genera el riesgo de impago en los créditos hipotecarios.
La reforma hasta ahora emprendida en el sector bancario español ha sido la creación de un Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el cual cuenta con financiación pública y tiene dos líneas de acción:
- Gestionar los bancos que sean reconocidos como inviables, colocando nuevos directores y estableciendo un plan para el rescate, fusión o disolución de la institución en problemas. Hasta ahora únicamente un banco ha caído en esta condición.
- Prever los problemas en el sector bancario, catalizando la fusión entre instituciones, especialmente las cajas[4], cuando ello redunde en beneficios de eficiencia.
Ahora bien, el ámbito en que más reforma precisa realizarse es en el mercado laboral. Este sería el núcleo para corregir otros desequilibrios en la economía española.
En un primer aspecto, la reforma laboral habría de liberalizar las negociaciones entre trabajadores y empresarios, de tal manera que, especialmente en las medianas y pequeñas empresas, sea posible reorganizar el proceso productivo en forma eficiente y equitativa. Esta libertad estaría siendo vulnerada por las rigideces de contratos colectivos, en los cuales participan los sindicatos y patronales. Fernández Ordoñez considera que estas instituciones de representación pueden actuar como asesoras para temas salariales y respecto a condiciones laborales, sin obstaculizar la libertad para que en el seno de la propia empresa el capital y el trabajo lleguen a acuerdos. Si bien el banquero deja de mencionarlo, un modelo semejante estaría siendo aplicado en Alemania, si bien incluso allí persisten las cuotas de poder correspondientes a sindicatos y patronales[5].
La creencia en la negociación flexible en el seno de la empresa se fundamenta en una visión de mercado, según la cual es posible que todas las partes que participan en el proceso productivo de la empresa sean capaces de alcanzar acuerdos para la supervivencia de la empresa. Tales acuerdos incluirán los salarios y productividad de los trabajadores. En el caso alemán, se ha conseguido la contención en los costos laborales, mantener comparativamente bajo el desempleo y sostener exitosamente la vocación exportadora mediante este tipo de negociación.
Otra línea de trabajo que propone Fernández Ordoñez es que las autoridades españolas consideren implantar los aspectos dignos de imitación en otras legislaciones. Así como varios legisladores internacionales han vuelto sus ojos hacia España para incorporar sus fortalezas en materia de supervisión bancaria, una actitud recíproca habría de ser adoptada por las autoridades españolas en materia laboral.
El banquero español enfatiza:
“Si bien la reforma laboral no es una condición suficiente, sí que es una reforma absolutamente necesaria y esencial sin la cual otras medidas de reforma adoptadas tendrán un efecto mucho menor en la competitividad de nuestra economía”.
El menor desempleo resultante de esta flexibilidad laboral incidirá reduciendo las ayudas gubernamentales al desempleo e incrementando la recaudación fiscal, favoreciendo así el equilibrio en las finanzas públicas que se considera como el siguiente gran objetivo.
Opinión independiente
[1] FERNÁNDEZ ORDOÑEZ, Miguel. “The real economy and the financial system – the importance of reforms -. BIS Review 27/2010.
[2] Fuente: Actualidad Económica
[3] Fuente: The Economist
[4] Estas cajas son entidades de ahorro y préstamo españolas caracterizadas por la ausencia de accionistas. Todo el beneficio que generan es reinvertido y ninguna cotiza en bolsa. Vienen a ser una suerte de Organización No Gubernamental crediticia, con vocación hacia obras sociales. Esto dista de considerarlas sin fines de lucro y de hecho tienen una cuota de participación próxima a la mitad del sector bancario. Esto las hace apetecibles para la influencia de autoridades regionales y sus correspondientes partidos.
[5] Ver al respecto “A special report on Germany”. The Economist, 13 de marzo de 2010.
EL TAITA BOVES.
A Rodrigo Manero Jarnés. Ojalá el amor apasionado que ha mostrado su familia española por Venezuela, sea emulado por los venezolanos de origen.
“Lo que razonablemente nos mueve no es el descubrimiento de que el mundo dista de ser completamente justo – lo cual pocos esperamos – sino cuando hay injusticias claramente remediables alrededor que queremos eliminar”. Amartya Sen, en el prefacio de The Idea of Justice (2009)
El asturiano José Tomás Boves y de la Iglesia (1782-1814) lideró una revuelta social en los albores republicanos cuyas resonancias aún persisten doscientos años después. Cuando está por celebrarse el bicentenario de la independencia, el recuento estaría incompleto si se olvidase cómo un blanco español, oponiéndose al proyecto independentista., lideró a los llaneros venezolanos en la exterminación de la raza blanca y acabó con la Segunda República Venezolana.
Ya en el Siglo XIX, Juan Vicente González (1810-1866) en su biografía de José Félix Ribas rompe con el romanticismo histórico venezolano y capta la dimensión de Boves. Siguiendo a Uslar Pietri en su reseña sobre González:
“Allí mismo llama a Boves ‘el primer jefe de la democracia venezolana’, y con esa simple palabra ilumina, como un relámpago, los hondos repliegues de la historia social y se adelanta a lo que cincuenta años después, con la brújula del positivismo, van a empezar a comprender los sociólogos y los pensadores criollos.”[1]
Antes de entender al Boves humano, es preciso captar su dimensión histórica. Su intervención en la guerra independista fue fugaz, durando poco más de un años. Se puede considerar que se inicia formalmente cuando el 1 de noviembre de 1813 proclama, en la población llanera de Guayabal, su propio “decreto de guerra a muerte”, donde emula, a su manera, la proclama que ha emitido Bolívar el 15 de junio de ese año. La diferencia es que la de Boves está dirigida al público llanero y con ella pretende levar fuerzas para él obrar, por cuenta propia, como caudillo realista. En su proclama de Guayabal, Boves sintetiza así su supuesta guerra justa contra los blancos criollos, definiéndoles eufemísticamente como ‘traidores’:
“Por la presente doy comisión al capitán José Rufino Torralba, para que pueda reunir cuanta gente sea útil al servicio, y puesto a la cabeza de ellos, perseguir a todo traidor y castigarlo con el último suplicio; en la inteligencia de que sólo un credo se le dará para que encomiende su alma al Creador, previendo que los intereses que se recojan de estos traidores serán repartidos entre los soldados que defiendan la justa y santa causa”.
A partir de este llamamiento, Boves levanta ejércitos, que en su momento máximo llegaron a dimensiones en torno a 6.000 y 7.000 hombres, invadiendo la zona central y costera del país, cometido que Boves consolida cuando el 15 de junio de 1814 vence a Bolívar y Mariño en La Puerta. La toma de la venezolana ciudad de Valencia ocurrirá el 10 de julio de 1814 y la de Caracas el 16 de julio del mismo año. La ocupación de Valencia estuvo acompañada de un sádico baile en el cual se reunió a los patriotas valencianos y sus mujeres, bajo el marco de una supuesta amnistía que habría jurado Boves ante las autoridades religiosas y civiles; el resultado de la fiesta fue una trágica matanza y violación colectiva. Suficiente para que en Caracas la mayoría de la población optase por huir hacia el Oriente del país, conducida por Bolívar.
Esta emigración a Oriente fue el golpe de gracia para la ciudad caraqueña, la cual, incluyendo el terremoto de 1812, la pérdida de la Primera República y los combates de la Segunda República, vio reducida su población a un 10%, pasando de 40.000 habitantes en 1811 a 5.000 para el momento en que llega Boves. La reseña que hace Salvador de Madariaga ofrece un diagnóstico de la hecatombe en la Caracas republicana:
“De las cuarenta mil almas a que llegaba el vecindario de aquella hermosa capital, quedaron las monjas de los dos conventos de la Concepción y el Carmen, algunos frailes, el Arzobispo y, a su ejemplo, los canónigos y cuatro o cinco mil personas que tuvieron resolución para esperar la muerte en sus casas, sin exponerse a encontrarla más cierta entre los riesgos de la fuga”[2].
De la fuga de la muchedumbre hacia el Este republicano, con dirección a las ciudades de Barcelona y Cumaná, hace este recuento Mondolfi Gudat[3]:
“…Se desató lo que en lenguaje moderno podríamos calificar como una verdadera crisis humanitaria. De las quince mil personas que debieron abandonar una Caracas ya desde antes despoblada por los efectos del terremoto de 1812 y de dos éxodos sucesivos, se calcula que en la fuga hacia Oriente debió perecer, como resultado de tan riesgoso viaje, las tres cuartas partes, o sea, unos once mil seres humanos”.
Al menos tres hechos eran suficientes para movilizar así a una ciudad. Primero que todo, Boves actuaba por cuenta propia, desconociendo la autoridad del Capitán General español Cajigal. En segundo término, los antecedentes de irrespeto por todo principio humanitario por parte de Boves y su oficialidad, siendo un ejemplo lo ocurrido en Ocumare del Tuy, tal como lo reseña Augusto Mijares:
“ … Un guerrillero no menos feroz que Boves, llamado Francisco Rosete, había tomado y saqueado a Ocumare del Tuy, muy cercano a la capital por el Sur, degolló sin distinción a hombres, mujeres y niños, y hasta en la iglesia sacrificó a los que allí se habían refugiado”[4].
En tercer término, Boves propiciaba al saqueo y la matanza. Su principal objetivo eran los blancos, su propia raza. El capellán que acompañaba al propio Boves, José Ambrosio Llamozas, presentó un memorial en 1815 al Rey de España, incluyendo este relato que cobra especial valor al tratarse de un partidario realista en aquel tiempo:
“La conducta observada por Boves fue consiguiente a sus palabras: continuamente recordaba a sus tropas en público su declaración de Guerra a Muerte a los Blancos hecha en el Guayabal: siempre les repetía que los bienes de estos eran de los Pardos. En sus cálculos militares y en su clase de Gobierno este sistema formaba una parte muy principal. En los Llanos, decía él, no debe quedar un blanco por dos razones: la primera por tener destinado aquel territorio para los Pardos y la segunda para asegurar su retirada en caso de una derrota pues no se fiaba de los blancos, cuya compañía le desagradó siempre; mas con los pardos comía y con ellos formaban sus diversiones. Para complemento de esta conducta dio ordenes de palabra y por escrito a todos los comandantes militares para que a cuantos patriotas blancos se presentasen o pudiesen ser aprehendidos los matasen ocultamente sin formarles causa ni observar alguna otra formalidad; añadiéndoles siempre que sería su mayor amigo el que más matase”.
La cacería de Boves sobre los emigrados a Oriente le lleva a invadir este territorio, alcanzando la ciudad de Cumaná. En su relato de lo allí ocurrido cobra especial valor cómo Llamozas cuantifica al ejército que seguía a Boves:
“En Cumaná sólo han quedado 5 u 8 del país y aun una gran porción de señoras fueron presas y remitidas a Caracas para ser conducidas a la desierta isla de Arichuna. En el mismo ejército de Boves que se componía a principios de diciembre de 1814 de 7.500 hombres, sólo había de 60 a 80 soldados blancos y de 40 a 45 entre comandantes y oficiales Españoles y criollos del mismo ejército.”
Las andanzas de Boves culminan el 5 de diciembre de 1814 en Urica, población a medio camino entre Barcelona y Maturín, donde, a pesar de derrotarse a los patriotas, Boves perece en condiciones aún oscuras.
La ausencia de un jefe con el carisma de Boves y la llegada de una expedición de casi 15.000 hombres enviada desde España desalentará a las tropas llaneras, las cuales se desbaratan al quedar acéfalas. Será un nuevo caudillo, José Antonio Páez, quien logrará ganarse a estos llaneros a favor de la causa patriota, si bien siguiendo el expediente de apropiarse de los bienes correspondientes a los vencidos, en este caso los realistas.
Toda esta crónica sólo cobra sentido, más allá de lo anecdótico, si se entiende contra qué orden social emerge Boves. Es la desigualdad social lo que crea un fenómeno como Boves, más allá de las psicopatologías individuales y colectivas. En el tiempo de Boves el orden de castas, establecido por la España Colonial, señalaba límites y convenciones sociales que distanciaban entre sí a los grupos sociales. En el tope de la pirámide estaban los blancos nacidos en las colonias o criollos, quienes concentraban la propiedad, mas carecían de poder político; luego estaban los blancos peninsulares, entre cuyas filas estaban los funcionarios coloniales en los cargos públicos y también un grupo especial de blancos pobres y “clase media”, los “blancos de orilla” entre quienes se distinguía por su dimensión los inmigrantes canarios; los indios eran otro grupo, si bien minoritario en Venezuela cuando se la compara con naciones como México o Perú; los negros eran esencialmente esclavos o libertos y luego había una población parda originada por la mezcla de razas, donde se incluían mestizos, mulatos, zambos y cuantos cruces sean imaginables entre grupos raciales distintos. Boves era un “blanco de orilla”, quien se había establecido en Los Llanos venezolanos, un territorio cuyo estilo de vida rompía con el plan general de castas. El llanero era casi una etnia aparte en aquel sistema. Cuando se refiere a la caballería llanera reclutada por Boves, Madariaga señala:
“Hombres de la tierra, todavía en la fase pastoral de la cultura, injertos del tallo español en la raíz india, formando con sus caballos un solo ser en armonía perfecta; hombres que se nutrían de carne apenas asada y sin sal, de miel silvestre y de leche ácida; que dormían sobre el suelo con la silla por almohada y (de tener árboles a mano) sobre hamacas.”
Un biógrafo más actual de Bolívar, se refiere así a Los Llanos y los llaneros, cuyos émulos más semejantes quizás sean, en cierta medida, las pampas y el gaucho argentino. Siguiendo a John Lynch:
“Esta extensión ilimitada de pastos planos, calcinada por el sol en la estación seca y en la húmeda convertida por la lluvia torrencial en grandes lagos y pantanos, era el hogar de un tipo salvaje y apto para la guerra, una mezcla racial entre indios, blancos y negros, endurecidos por su ambiente salvaje y capaces de bastante aguante a lomos de su caballo. Los llanos se convirtió en refugio para nómadas, esclavos fugitivos, bandidos y simples pobres…”[5]
Los propios llanos distaban de ser uniformes y parte del éxito de Boves fue separar sus escuadrones según población de origen, para crear una competencia en ferocidad entre los gentilicios que le acompañaban.
El gran drama de la Primera y especial de la Segunda República Venezolana fue su incapacidad para captar el apoyo de bases sociales amplias. Con Boves se remueve más que nunca este turbio problema. Los blancos criollos o mantuanos en general promovían la independencia, mas el problema de las castas distaba de estar en la agenda de reforma al constituirse la República. En alguna medida porque costaba entenderlo y sólo los más perspicaces sospechaban el peligro que era desbaratar el régimen colonial y gestionar este problema de desigualdad social. Cuando González ve en Boves a un caudillo democrático es precisamente porque es Boves quien hace un llamado, si bien criminal y brutal, a desbaratar las castas más favorecidas. Los esclavos negros fugitivos y los mulatos fueron el grupo de desheredados que más dolores de cabeza dio a los patriotas en la Primera República. Lynch acierta al decir que si el problema con los libertos fue menor porque carecían de un líder; en cambio los llaneros sí lo encontraron.
Ahora bien, ¿Hasta qué punto Boves tenía un programa de igualdad social? El suyo era esencialmente de saqueo y pillaje. Como reconocía el arzobispo de Caracas Coll y Pratt, quien logró contener los excesos de Boves en Caracas, “Boves era un héroe para destruir, no un hombre para edificar…”[6] En cierta forma Boves lo que hace simplemente es invertir la pirámide de las castas, pretendiendo resolver la desigualdad social acabando con los blancos criollos. Este estilo de solución era, por así decirlo, ajeno a una institucionalidad duradera. Lynch opina:
“Es dudoso si [Boves] era un verdadero populista ofreciendo la reforma agraria a los llaneros y absoluta libertad para los esclavos. Pero el hecho es que fue capaz de reclutar seguidores entre negros y pardos porque les prometía la propiedad de los blancos y porque la oligarquía criolla de la primera república había sido responsable por mayor concentración de tierras y privatización de ganado en los llanos en detrimento de las clases populares. Esta fue la razón por la cual los llaneros se unieron a Boves contra la república – para pelear por su libertad y por su ganado.”
El bicentenario de la guerra independentista sudamericana puede servir para recordar el peligro que supone la desigualdad social. En especial cuando es tolerada por el statu quo y cuando la política institucionalizada la acepta sin ofrecer remedios. Puede considerarse que una distribución equitativa del ingreso conforma parte del bien público. El problema es conseguir congeniar las dos componentes de la justicia: equidad y eficiencia. La demagogia de un Boves difícilmente resuelve el problema social, porque simplemente consigue destruir riqueza y producción colectiva, consiguiendo que el pastel a repartir sea cada vez menor. La democracia latinoamericana sigue teniendo en la agenda el problema de la justicia y el caso de Boves es un angustioso llamado histórico a resolverlo.
En su tiempo, Bolívar supo aprender de la experiencia con Boves. Si bien siempre temió a la ‘pardocracia’, su solución al problema de las castas era conformar un orden social al estilo británico. Pretendía colocar en el tope de la pirámide a la unión entre blancos criollos (bueno, mejor dicho blancos sobrevivientes a Boves) y héroes de la independencia. Estos serían el equivalente a los “lords” británicos. Con este arreglo, Bolívar pretendía reconocer socialmente a quienes habían trabajado por la independencia y ejemplo de esta nueva institucionalidad que propugnaba se dan en el caso del oficial pardo José Laurencio Silva. (1791-1873). Este llanero de Tinaco que siguió a Páez y luego llegó hasta el Perú bajo el mando de Bolívar, fue elegido por El Libertador como sobrino político suyo, otorgándole la mano de la mantuana doña Felicia Bolívar Tinoco. El enlace se produjo en 1827. La historiadora Inés Quintero se detiene en este episodio, señalando lo siguiente:
“Si en otro tiempo las jóvenes doncellas de la élite criolla estaban destinadas a contraer matrimonio con hombres de su misma condición, ahora, cuando la mayoría de los mantuanos había desaparecido, debían hacerlo con esta nueva estirpe de ‘caballeros’ cuyo honor y virtud provenía de su desempeño en la guerra, de sus históricas acciones en la conquista de la libertad, de la misma manera que el honor y linaje de los criollos provenía de las acciones emprendidas por sus ancestros los conquistadores.”[7]
Un episodio previo en la vida de El Libertador, también relacionado con Silva, ofrece un ejemplo de cómo Bolívar pretendía elevar al mayor rango social a este soldado independentista, hijo de pescador y comadrona:
“En las fiestas ofrecidas al ejército Libertador en la aristocrática ciudad de Lima, las damas de la sociedad limeña habían hecho público desaire a este general victorioso de Ayacucho cuando pretendió en vano invitarlas a bailar. Bolívar se percató del rechazo que le hacían las elegantes limeñas y, ante el asombro de la concurrencia, sacó a bailar al general Silva. El suceso causó conmoción entre los asistentes a la velada; el chisme llegó a Caracas más rápido que los partes de guerra y todo el mundo comentaba pasmado, la imprudencia del Libertador”[8].
La fórmula bolivariana para reordenar socialmente a la América hispana liberada tiene la novedad de que igualaba socialmente a los blancos criollos y los pardos que hubiesen alcanzando mayores méritos en la lucha independentista. Tal sistema tuvo que ser fruto de sesudas reflexiones tras la experiencia con Boves y, en alguna medida, supone un mérito importante para una mente mantuana como la de Bolívar, educada en la estricta separación entre castas.
En términos militares, Madariaga reconoce el siguiente aprendizaje para Bolívar a partir del caso Boves:
“Boves no luchó jamás por España. Boves sólo luchó por Boves. Su conducta fue siempre anárquica, sanguinaria, destructora, de modo que la idea de su muerte significaría pérdida para España es absurda. El día que murió Boves es posible que la causa de España no ganase nada; es seguro que nada perdió. En cambio la causa de Venezuela independiente perdió un mal enemigo, un hombre que, dondequiera que fuese, reclutaba amigos para los enemigos de la república de Venezuela. Y no paró aquí la ventaja de la república; porque los patriotas debieron a Boves dos factores nuevos que iban a actuar en su favor. El primero fue una escuela original de guerra. Inepto en el campo de la política por su conducta desaforada y cruel, Boves fue en lo militar una especie de genio creador de la guerra especial que el país requería. El modo de utilizar la caballería natural del país, es decir, la adaptación a la guerra del llanero que daba la tierra, las marchas veloces y los ataques rápidos en campos bien escogidos para la maniobra, la táctica rápida y flexible que Bolívar asimilará, fueron cosa de Boves. Y el segundo factor fue el haber dado un espíritu colectivo y de cuerpo a los llaneros, hombres sin vínculo especial con ninguno de los dos bandos de la guerra civil, fieles al caudillo que surgía de entre su seno, a quien amaban con admiración y lealtad, fuera cual fuera la bandera que enarbolaba. Al morir Boves perdieron los llaneros un caudillo nacido en España y que luchaba bajo el pabellón español. Ya entonces se aprestaba a acaudillarlos un nuevo jefe, criollo esta vez y patriota, para dirigirlos con no menor genio militar, pero en defensa de la causa contraria”.
En estas líneas finales a quien se refiere Madariaga es a Páez. Le llama criollo en el sentido de blanco nacido en Venezuela, puesto que Páez viene a ser un llanero autóctono, a diferencia de un llanero por asimilación como fue Boves.
Otro legado de Boves vino a ser en el género de la novela histórica. Duele ver cómo aún los historiadores ignoran la importancia que sigue teniendo Boves el Urogallo, un fenómeno editorial escrito por el psiquiatra don Francisco Herrera Luque. Este desdén historiográfico es desafortunado, porque resta una dimensión literaria y psicológica de interpretación con gran arraigo entre el público lector. Muchos llegan a la historia de la mano de la novela histórica y la de Herrera Luque sobre Boves tiene el especial acierto de recrear con agudeza, documentación y profundidad lo que fue la cotidianidad en aquel tiempo de la Segunda República. Si se quiere entender al Boves humano, a la mentalidad de Boves, el camino sigue siendo Herrera Luque. Y este mismo autor quien nos deja este párrafo inquietante, en pleno Siglo XXI y tiempos de Chávez, para Venezuela y Latinoamérica:
“Boves, en su desarrollo paranoide, se desliza hacia el desencadenamiento de la neurosis colectiva. De simple resentido contra los mantuanos de Calabozo se convierte en un efector de una revolución social que hace tiempo está a punto de estallar. Hecho que necesariamente nos lleva a una serie de reflexiones sobre la singular personalidad de José Tomás Boves, pues no basta la decisión auténtica o torcida de un hombre, de convertirse en caudillo o dirigente para que las masas le otorguen sus favores. Los caudillos no surgen por su libre decisión, sino por el asentimiento de todos para dejarse conducir. Si Boves resultó ser el caudillo de las masas desvalidas de Venezuela, fue porque esas masas le otorgaron sus favores. Tenía ‘maná’ – como decía Jung – o prestigio, aura personal o carisma. No era pues un simple capitán de bandoleros como cuentan irreverentes textos escolares, y digo irreverentes porque no merece otro calificativo quien así juzgue a un hombre que por diversas circunstancias se convirtió en el depositario y conductor de los ideales de un pueblo. Boves fue el hombre que en un momento determinado, despertó a las masas explotadas del país y aceleró un proceso igualitario que, en otros países hermanos, no ha comenzado todavía.”[9]
Opinión independiente.
[1] USLAR PIETRI, Arturo. “Juan Vicente González, el atormentado”. En Letras y Hombres de Venezuela. Monte Ávila Editores Latinoamericana, 1993.
[2] MADARIAGA, Salvador de. Bolívar (tomo I). Sarpe, 1985.
[3] MONDOLFI GUDAT, Edgardo. José Tomás Boves. Volumen 6 de la Biblioteca Biográfica Venezolana. C.A. Editora El Nacional, 2005.
[4] MIJARES, Augusto. El Libertador. Academia Nacional de la Historia de Venezuela, 1987.
[5] LYNCH, John. Simón Bolívar. A Life. Yale University Press, 2007.
[6] Referido en MONDOLFI, op. cit.
[7] QUINTERO, Inés. La Criolla Principal. Segunda Edición. Fundación Bigott, 2004.
[8] QUINTERO, op. cit.
[9] HERRERA LUQUE, Francisco. “José Tomás Boves”. En Bolívar de carne y hueso. Cuarta edición. Editorial Pomaire, 1991.
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GESTIONANDO EL RIESGO SISTÉMICO FINANCIERO. Publicado 18/11/2009
Un par de artículos recientes publicados por el Bank for Internacional Settlements (BIS) se ocupa de las políticas públicas a tener en cuenta ante una situación de riesgo que afecte al conjunto del sistema financiero[1]. La crisis bancaria mundial iniciada en agosto de 2007 ha hecho reflexionar sobre tal escenario.
En una situación de riesgo sistémico ocurre un choque de riesgo de mercado, crédito u operativo en el cual el grueso del sistema financiero es afectado. Lo que ha demostrado esta crisis es que tales situaciones de estrés financiero agregado se pueden generar aún cuando individualmente las instituciones bancarias parezcan estar en buen estado. Algo que descuidaba la literatura sobre reglamentación financiera es que, además de la salud financiera individual de un banco, es preciso considerar cómo está interrelacionado con los otros, atendiendo asuntos como: con qué contrapartidas tiene más exposición, cuales son las operaciones más recurrentes de su tesorería, cuáles son las fuentes habituales de financiación interbancaria y si una parte importante de los activos bajo gestión está concentrada en algún emisor. La profundidad y alcance de tales vínculos determinarán la severidad con que se propague una potencial crisis financiera.
Las instituciones financieras de mayor dimensión usualmente serán focos de mayor riesgo sistémico. Estas instituciones que en inglés son las llamadas “demasiado grandes para dejarlas caer” (“too big to fail”) demandan una atención especial por parte de las autoridades supervisoras.
La justificación de una política pública para el riesgo sistémico puede extraerse del trabajo publicado por Tumpel-Gugerell:
“…El impacto del riesgo sistémico depende mucho del comportamiento colectivo de las instituciones financieras y su interconexión, además de la interacción entre mercados financieros y la macroeconomía. La estabilidad sistémica es un bien público. El reconocimiento de esta característica de bien público es lo que sustenta el énfasis reciente en una aproximación prudente en el ámbito macro para la reglamentación y supervisión[2]. Por esto, se necesita establecer un marco de referencia efectivo para el análisis prudente en términos macro dirigido a contener el riesgo sistémico.”
El nexo entre política monetaria y este estilo prudente de supervisión sistémica va en dos direcciones. Siguiendo a la misma autora:
“Veo a la política monetaria y a la supervisión y reglamentación prudente en términos macro unidas en dos maneras. Primero, la política monetaria puede tener un impacto en el desenvolvimiento del mercado financiero y así puede afectar la estabilidad de los mercados financieros. Y segundo, el marco reglamentario que gobierna a los mercados financieros puede tener implicaciones macroeconómicas claras – como se ha atestiguado en la crisis reciente – lo cual puede activar una respuesta por parte de la política monetaria”.
En línea con tal reflexión, un ejemplo de cómo afecta la política monetaria a la estabilidad financiera sistémica es cuando las tasas de interés se mantienen bajas por períodos prolongados. En un entorno como el que precedió a la crisis financiera, el precio del dinero se abarató, lo cual generó incentivos para un endeudamiento excesivo por las entidades financieras y habría catalizado que los precios de algunos activos subiesen a niveles artificialmente altos – como ocurrió, por ejemplo, en el mercado inmobiliario-. Estas “burbujas” en la valoración de ciertos activos pueden ser compatibles con un entorno de estabilidad general en los restantes precios al consumidor.
En la dirección alternativa, las políticas que se establezcan para disminuir el riesgo sistémico, como son por ejemplo los requerimientos de reservas de capital y provisiones, inciden sobre la política monetaria porque actúan sobre la dinámica del mercado crediticio. Y la resultante disponibilidad de liquidez actúa sobre el nivel de precios.
Siguiendo a la misma autora, la expansión crediticia previa a la crisis alcanzó una dimensión exagerada más por la falta de una gestión prudente en términos de riesgo sistémico que por los tipos de interés bajos. Temas como una falta de adecuados controles de riesgos, bajos estándares crediticios y requerimientos reducidos de colateral (garantías) fueron más responsables de la crisis que una política monetaria expansiva caracterizada por tipos bajos de interés.
La estabilidad de precios que busca la política monetaria y el equilibrio en el sistema financiero perseguido por una política de riesgo sistémico habrían de ser complementarias. Un nuevo enfoque de política pública demanda que ambas dimensiones sean atendidas y se reconozca su interacción. En el ámbito europeo la autoridad a cargo del riesgo sistémico es la naciente “ESRB” (European Systemic Risk Board).
La perspectiva del supervisor estadounidense en el tema de riesgo sistémico puede recogerse en la ponencia de Tarullo. La principal inquietud es cómo gestionar la crisis de una organización financiera importante en términos sistémicos. El deseo es encontrar un punto medio entre dejarla caer (como ocurrió con Lehman Brothers) o darle apoyo con fondos públicos. Siguiendo al autor:
“El deseo de una tercera alternativa es obvio – un proceso especial de resolución el cual permita al gobierno desmontar de una manera ordenada a una empresa importante en términos sistémicos. Aún cuando es deseable la existencia de semejante procedimiento, el debate sobre procedimientos de régimen de resolución ha mostrado cuán desafiante es encontrar uno que conjugue los objetivos complementarios – si bien en algunos momentos contrapuestos – de estabilidad financiera y disciplina de mercado para empresas grandes y muy interconectadas”.
La disciplina de mercado se refiere a que, cuando ocurre una situación de crisis, haya consecuencias económicas y legales para los accionistas, gestores y principales acreedores integrantes de grandes conglomerados financieros. El “riesgo moral” de acudir al rescate de tales empresas fallidas con fondos públicos está en la mira del supervisor.
Un punto en debate, por ejemplo, es qué autoridad supervisora o garante de depósitos debe ocuparse de la crisis que experimente una gran institución financiera transnacional. ¿Es el regulador del país donde la empresa tiene la sede el que debe ocuparse del asunto? ¿O es la nación donde opera la filial o subsidiaria del banco? La posición previa a la crisis era que el país donde está situada la matriz responde también por la operativa internacional del grupo, mas este supuesto se está poniendo en entredicho. La solución preventiva es la coordinación entre las autoridades financieras de los países donde opere una organización financiera multinacional. Se entendería que es un “bien público mundial” la estabilidad sistémica financiera.
Otro asunto en debate es la conveniencia de que las propias organizaciones financieras diseñen el procedimiento que se seguiría ante su eventual desmontaje. El plan para gestionar una crisis crediticia, de mercado u operativa importante habría de estar ya previsto por la propia empresa expuesta a tal riesgo. Es lo que se llama en inglés un “living will”, lo cual equivale en castellano a un “testamento”.
El problema principal con una empresa que “teste” mientras aún está operativa es que resulta contradictorio que el mismo equipo gerencial eventualmente causante de una crisis esté realmente capacitado para anticipar una salida eficiente a la misma. En suma, la duda está en si quien hace quebrar un negocio tiene idea previa de cómo desmontarlo ordenadamente.
Aún con sus limitaciones, un procedimiento como este del “testamento” obliga a hacer varios ejercicios a las empresas más importantes en términos de riesgo sistémico. Uno de ellos es estudiar las relaciones legales, contractuales y de negocios existentes entre la matriz y sus dependientes; muchas veces el organigrama del grupo financiero es intencionalmente complejo por temas fiscales y esto podría tener que revisarse para poder preparar un plan de contingencia viable. Otra demanda a la que obliga el “living will” es a su seguimiento periódico y para ello es preciso contar con un buen sistema de información gerencial (o MIS por sus siglas en inglés).
Las autoridades financieras y monetarias están en pleno proceso para construir este nuevo marco reglamentario para el riesgo sistémico. Una perspectiva liberal demanda que la acción gubernamental se concentre esencialmente en aquellos temas que el propio mercado tenga limitaciones para resolver. Lo difícil del tema es que el mercado financiero dista de ser uno perfectamente competitivo, acercándose más a una estructura de grandes conglomerados en competencia imperfecta. Mientras se evite acabar en una solución de sinarquía y embrollada reglamentación, tanto mejor.
Opinión independiente.
[1] Se trata de los siguientes:
TUMPEL-GUGERELL GERTRUDE. “The road less travelled – exploring the nexus of macro-prudential and monetary policy”. BIS Review 142/2009. Transcribe una conferencia del 12 de noviembre de 2009.
TARULLO, Daniel K. “Supervising and resolving large financial institutions”. BIS Review 141/2009. Transcribe una conferencia del 10 de noviembre de 2009.
[2] En inglés, “macro-prudential approach to regulation and supervision”.
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CUANDO EL ESTADO SE APODERA DE NUESTROS SUEÑOS.
(Sobre El Palacio de los Sueños de Ismail Kadaré)
“En las obras maestras plásticas, literarias o musicales, siempre queda una zona de sombra que escapa a la aprehensión racional, que penetra lo más recóndito de la persona como una revelación súbita, intransferible y personal.”
(Mario Vargas Llosa. “Pintores en la Costa”. El País, 20-IX-2009)
Uno de los retratos en ficción más extremos respecto al totalitarismo, en especial su versión comunista, lo ofrece la obra El Palacio de los Sueños de D. Ismail Kadaré (Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2009).
La alegoría es hecha a partir de este planteamiento: el Estado Imperial, el cual se localiza en suelo albanés, ha establecido una institución denominada Tabir Saray, cuya misión es recopilar e interpretar diariamente los sueños que han tenido los ciudadanos la noche anterior. Cada súbdito ha de consignar cada mañana el relato del sueño que ha tenido y este informe es enviado al Tabir Saray desde todos las localidades que integran el Imperio. El objetivo es encontrar un sueño maestro, el cual contiene la interpretación sobre un acontecimiento político. Se ofrece recompensa a quien tenga un sueño el cual contenga ese mensaje secreto sobre el porvenir político y social.
Tal sueño maestro puede revelarse a cualquiera. Como dice un empleado del Tabir Saray:
“Alá lanza su sueño premonitorio sobre la superficie del globo terráqueo con idéntico descuido con que arroja una estrella o un rayo, o acerca de pronto a nosotros un cometa extraído de quién sabe qué ignotas profundidades del cosmos. Así pues, Él arroja su señal sobre la Tierra sin fijarse donde acaba yendo a parar, pues desde las alturas donde Él se encuentra no presta atención a esos detalles que para nosotros resultan trascendentales. Es tarea nuestra vigilar a dónde viene a parar ese sueño…”
El joven Mark-Alem es miembro de una familia la cual ha venido prestando servicios al Estado desde tiempos antiguos. Gracias a ese influyente linaje, los Quyprilli, Mark-Alem consigue un empleo en el Tabir Saray y ascenderá fugazmente, ascendiendo por los departamentos de Selección, Interpretación y alcanzando la dirección máxima del organismo. En el proceso, se irá gradualmente tornando más absorto y atemorizado por lo que va descubriendo en la siniestra rutina de esa institución donde se recibe y analizan los más íntimos secretos mentales de sus conciudadanos. Como advierte un pariente a Mark-Alem:
“La vida de un hombre queda perturbada para siempre una vez que se encuentra atrapado en los engranajes del poder, pero eso no tiene parangón con el drama de un pueblo entero prisionero de ese mecanismo.”
Mark-Alem experimenta en sí mismo el tedio de esa tarea al mismo tiempo titánica y ridícula que es escarbar en los sueños. Quienes entran al Palacio se sienten de alguna manera atrapados en una dimensión nueva y hermética. En cualquier caso, un colega del Tabir Saray le recuerda a Mark-Alem que al fin y al cabo quienes están allí dentro siguen siendo individuos con limitaciones:
“…Me juego el cuello a que no se enteran de nada, lo hacen por pura rutina, simulan devanarse los sesos en descubrir sus mensajes ocultos, cuando en realidad dedican el tiempo a pensar en sus mezquinos problemas familiares, en el sueldo que nos le llega o qué se yo en qué otros asuntos”.
Mark-Alem capta el peligro de que el mecanismo falle precisamente por esas pequeñeces. La trascendental misión del Tabir Saray puede verse entorpecida precisamente porque entraña una dinámica estrictamente humana:
“En ciertos momentos tenía la certeza de que en aquella labor no se podía sino cometer errores y que sólo por pura casualidad podría alguien llegar a una conclusión acertada”.
De allí que corran rumores respecto a que muchas veces el supuesto sueño maestro es realmente una interpretación intencional dada desde el gobierno, una orden por la cual a un sueño se le da un sentido intencionalmente favorable al poder.
El terror por lo que ocurra dentro del Tabir Saray alcanza a la familia de Mark-Alem. Los Qyprilli están sometidos a los vaivenes existentes en el poder estatal. Ascienden y se precipitan según el capricho del soberano. Y en cierta medida lo que pretenden al colocar a Mark-Alem en el Palacio de los Sueños es que él descubra cualquier sueño peligroso para los intereses familiares.
Lo que el Gobierno intenta en esta obra es el anhelo supremo de cualquier régimen totalitario: suprimir al individuo. Apoderarse de la dimensión última que le reste de libertad. Socializar los sueños, convertirlos en asunto estatal, significa reducir a la masa el último vestigio de libertad individual. En un párrafo de la obra, Mark-Alem percibe cómo este propósito termina siendo absurdo:
“…Pronto pensó que el insomnio de un individuo debía de ser radicalmente distinto del insomnio de todo un pueblo”.
Incluso la mayor tecnología al servicio de la dictadura estatal es incapaz de apropiarse de un espacio individual que siempre se mantiene libre. En la alegoría de Kadaré tal dimensión es precisamente la ilógica, la irracional, la más inteligible para el individuo. Ahora bien, esa libertad es la que nos hace precisamente humanos. A ello se refiere esta frase de la obra:
“…A la gente puede culparla de muchas cosas, sobre todo de ser perezosa. Pero nunca de falta de sueño. Todo el mundo duerme…”
Y en efecto, aún intentando anularlo completamente, la más bella igualdad que existe entre los seres humanos es que todos somos libres. Todos somos incapaces de ser sometidos totalmente por una fuerza externa. Esta es la imagen fundamental que puebla el libro. Ningún totalitarismo consigue adueñarse completamente del ser humano.
Y es que somos precisamente eso, azar, impredecibilidad, emoción y misterio. Por ello fracasa todo intento totalitario y especialmente comunista. El ser humano es profundamente ilógico, incoherente y capaz de infinitas posibilidades. El pensamiento nunca cede por completo a una fuerza institucional.
Un grave desacierto bajo regímenes como el actualmente existente en Venezuela es que la discusión pública se limite a comentar sobre la gestión gubernamental. Agota leer los periódicos venezolanos cuya sección de opinión está enteramente consagrada, con escasas excepciones, a atacar o elogiar los discursos y actos emprendidos por el Presidente Chávez. Por más urgente que sea cambiar el estado de cosas vigente en Venezuela, dedicar todo el discurso y el debate a ese personaje sólo consigue ir agotando libertad individual. Porque se empobrece la capacidad para pensar en otra cosa, para abrir la mente a otros asuntos, para vislumbrar lo que hay más allá de las fronteras venezolanas. Sin ofrecer alternativas ideológicas, sin proponer nuevas ideas, sin asomar otros horizontes y problemas, muchos opositores a Chávez lo que consiguen es prolongarlo en las mentes individuales y cumplen involuntariamente el propósito totalitario. La mejor forma de negar la revolución chavista es ofrecer un nuevo mundo de pensamientos a los ciudadanos, en lugar de una negativa explícita. La pequeñez del totalitarismo se evidencia, precisamente, ante la grandeza humana.
En su obra, Kadaré deja claro que el misterio humano es inaprensible por las tiranías. Uno de los personajes menciona:
“¿Qué otra cosa esperas que surja de los territorios del sueño? (…) Son prácticamente los mismos que los de la muerte”.
En efecto, lo humano es completamente opuesto a la lógica totalitaria. Un ser humano será siempre libre, precisamente, en sus dimensiones más metafísicas. Porque siempre existirá una metafísica humana mas nunca una metafísica burocrática o del poder.
Opinión independiente.
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LATINOAMÉRICA ANTE LA CRISIS FINANCIERA GLOBAL
El acceso a los mercados financieros internacionales se hace más restrictivo como resultado de la recesión y la crisis financiera que la originó. Un indicador al respecto es que la financiación a economías emergentes se hace a menor plazo. Considerando una muestra de economías latinoamericanas, el 63% de los bonos emitidos se colocó en plazos cortos a finales de 2008, mientras que en el segundo trimestre de 2007 sólo 29% correspondía a deuda con este vencimiento tan inmediato. Ante la incertidumbre, se otorga crédito sólo si es por un período lo más próximo posible a 1 año.
Aún con esta limitación, la mejor condición económica en que se encuentra América Latina, resultante en gran medida de los altos precios que tenían sus exportaciones, le ha permitido que las restricciones financieras internacionales sean más leves que, por ejemplo, durante la crisis rusa de 1998. Hace una década había un cierre o parada súbita (sudden stop) en la financiación internacional; simplemente ningún prestamista internacional estaba dispuesto a comprar deuda emitida por países emergentes, incluso ofreciendo rentabilidad alta. El escenario actual corresponde a una “precarización financiera”, situación en la que hay financiamiento disponible en los mercados internacionales, con la restricción de colocarse a plazos más cortos y exigiendo mayor rendimiento. Que la situación es menos grave que ante una “parada súbita” se evidencia en el diferencial (spread) de rendimiento adicional sobre la deuda estadounidense que deben pagar los emisores latinoamericanos: durante la crisis rusa el valor alcanzaba 17 puntos porcentuales de interés adicional exigido a los bonos latinoamericanos, mientras que en marzo de 2009 el retorno adicional es de 6,30%.
Esta “precarización financiera” (FP) es uno de los mecanismos mediante los cuales alcanza la crisis financiera global a América Latina. El BID considera las siete principales economías de la zona en su estudio: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela. A este bloque lo llaman LAC-7. Citando el trabajo:
“El shock triple de los factores externos – recesión en los países industrializados, pronunciada caída en los precios de los productos básicos y de los términos de intercambio internacional, y la FP tal como se describió- tiene implicaciones importantes para las proyecciones de crecimiento de América Latina. Las proyecciones de crecimiento de los mercados de LAC-7 para 2009 se modificaron a la baja, pasando de 2,5% en octubre de 2008 a -0,9% en marzo de 2009 y a -2% en julio, lo que se corresponde con el deterioro de las condiciones mundiales. Sin embargo, la región anticipa volver al crecimiento positivo en 2010, suponiendo que la economía estadounidense toque fondo en 2009”.
Actualmente las esperanzas están cifradas en que ya se tocó fondo y comienza una recuperación económica estadounidense. Parece que está por interrumpirse la recesión y podrán venir dos trimestres consecutivos de crecimiento económico en EEUU, si bien aún está por verse. Si todo sale bien y comienza la recuperación, la crisis habría tenido una bajada pronunciada y rebote inmediato a la senda positiva. Se habla en ese caso de una “recuperación en forma de V”.
Si se da este escenario V, el crecimiento económico en la zona LAC-7 sería negativo en 2009 por -1,9%, se retomaría el nivel positivo en 2010 con 1,1% y en 2011 se alcanzaría el 2,9%. Este sería el efecto precisamente de una recuperación económica en el mundo desarrollado y los países emergentes más grandes, mejores precios para las exportaciones latinoamericanas y saneamiento de la precarización financiera. El peso de la deuda pública en el PIB pasaría de 27% en 2008 a 34% en 2012.
En el sector bancario, en una recuperación en forma de V, los préstamos incobrables (con atraso superior a 90 días en pagar su cuota) superarían las provisiones hechas para cubrir las pérdidas correspondientes en 2011. El diferencial absorbería hasta 6% del capital bancario.
Contrastando con un escenario en forma de V, estaría uno de caída pronunciada en la actividad económica que se mantiene por un tiempo más prolongado. Es lo que se llamaría una situación en forma de L. Este escenario puede ocurrir si la crisis en EEUU y el mundo desarrollado tiene dos fondos, es decir, si al tímido rebote actual le sucede una nueva caída. En este caso las condiciones se hacen más rigurosas para América Latina. Mientras en un escenario en V se consigue volver en marzo de 2011 a los niveles de actividad existentes antes de la crisis, cuando hay forma de L sólo se vuelve a las condiciones vigentes en 2007 en diciembre de 2013.
En el conjunto de 7 economías estudiado, un escenario con forma de L significaría que hay caída en el PIB tanto en 2009 (- 2,1%) como en 2010 (-1,8%). En 2011 se crece, si bien apenas 0,3%. La deuda pública alcanzaría en 2012 un 49% del PIB, dado que la precarización financiera se mantiene y el PIB sigue contrayéndose.
En el plano bancario, el escenario en forma de L pone las cosas más complicadas. En 2007 la proporción de préstamos incobrables respecto al total era de 3% y con el efecto L alcanzaría el 8,8% en 2013. El exceso de préstamos incobrables sobre las provisiones absorbería el 32% del capital en 2011.
Un tema que ha cobrado relevancia con esta crisis es la liquidez. Esto significa la capacidad que tiene un ente – persona, empresa o gobierno – para poder obtener dinero en efectivo rápidamente con el cual hacer frente a sus gastos y en especial a sus deudas. En las finanzas públicas también la atención a la liquidez se convierte en un componente más para la gestión del riesgo macroeconómico.
Para administrar la liquidez macroeconómica hay una regla que es la Guidotti-Greenspan, según la cual la cantidad de reservas internacionales para un país debe ser suficiente para hacer frente al servicio de deuda para el próximo año. Este servicio significa poder pagar intereses de la porción de deuda a corto plazo y además amortizar las deudas que vencen en el próximo año.
El índice de liquidez internacional o ILR, en su versión más sencilla, se calcularía como el cociente entre Reservas Internacionales y saldo de deuda a corto plazo. Si se cumple la regla Guidotti-Greenspan, el ILR es de 100% -hay reservas suficientes para pagar todos los vencimientos del próximo año-. Siguiendo al artículo:
“La dinámica del índice de liquidez internacional (ILR, por sus siglas en inglés) tiene 4 factores determinantes claves: 1) los niveles iniciales de deuda pública, 2) el cronograma de las amortizaciones de deuda, 3) la dinámica de los déficit fiscales y la deuda pública y 4) el nivel ‘efectivo’ de reservas”.
La precarización financiera concentra más vencimientos en el corto plazo y encarece el pago de intereses. Por tanto, afecta negativamente a la ILR.
Hacia finales de 2008, el ILR para las 7 economías latinoamericanas estudiadas alcanzaba un sano 171% a finales de 2008. Con la forma de V, el ILR cae a 135% en 2009 y retoma el nivel de 2008 en 2012. En cambio, con la forma de L, el ILR toca fondo de 118% en 2011. Ahora bien, si los gobiernos latinoamericanos tienen que otorgar auxilios financieros a empresas que antes se financiaban en mercados internacionales y ahora son incapaces de hacerlo, la situación se complica. Con un escenario en forma de L, la ILR toca un piso de 90% a principios de 2011.
Una observación adicional del trabajo es que un tipo de cambio flexible es mejor estrategia ante la crisis financiera mundial. Citando al trabajo:
“En cuanto a la política monetaria, la región ha asimilado muy eficazmente la sacudida financiera al permitir considerables devaluaciones de la moneda acompañadas de tasa de interés bajas- al menos en relación con las tasas que habrían imperado de haber intervenido”.
Un tipo de cambio fijo habría obligado a elevar las tasas de interés latinoamericanas, para conseguir evitar que las monedas locales se cambiaran a dólares y encarecer aún más la financiación para comprar divisas. Otro efecto que elevaría la tasa de interés si el tipo de cambio fuese fijo es la devaluación esperada: primero porque aumenta la demanda de crédito para acudir a comprar dólares; segundo, porque sólo ofreciendo mayor rentabilidad los deudores en moneda local podrían compensar a quienes tienen la alternativa de invertir en dólares.
Esta observación se puede contrastar favorablemente con las aseveraciones que hacen algunos responsables de política monetaria latinoamericana en sus discursos recientes, recogidos por la organización bancaria internacional BIS.
En el caso colombiano, una de las naciones incluidas en la muestra, el gobernador del banco central, D. José Darío Uribe, señala[ii]:
“Un componente clave en la reacción política fue la flexibilidad en el tipo de cambio. Esto fue posible porque los desequilibrios cambiarios eran pequeños y las expectativas inflacionarias continuaban parcialmente ancladas a pesar de los grandes choques en el precio de la comida, energía y materias primas. La flexibilidad en el tipo de cambio fue fundamental en muchos sentidos. Primero, nos habilitó para evitar la necesidad de seguir las políticas monetarias ‘pro-cíclicas’ del pasado. Segundo, operó como un absorbente de choques que alcanzaron la cuenta corriente en la balanza de pagos (términos de intercambio, demanda de exportaciones y remesas de trabajadores). Y tercero, evitó la presión por la demanda de dólares que las instituciones bancarias sedientas de liquidez habrían ejercido bajo un tipo de cambio fijo”.
En esta línea también se encuentra el gobernador del banco central argentino. Su declaración en un foro bancario es la siguiente[iii]:
“En este escenario, un régimen de tipo de cambio flexible con intervención del banco central ha sido probado como útil, considerando nuestra historia de volatilidad macroeconómica. Además, se ha probado útil en otros países. La literatura es clara: aún para bancos centrales empleando regímenes con objetivos de inflación, el tipo de cambio es una variable significativa en su función de reacción”.
Una observación que ofrece el funcionario argentino sirve también para cerrar esta reseña:
“En contraste con lo ocurrido en episodios previos, ahora los países emergentes tienen la oportunidad de participar en la toma de decisiones respecto a como diseñar la nueva arquitectura financiera internacional”.
Opinión independiente.
[i] Departamento de Investigación del BID. “América Latina en la crisis actual”. En: Ideas para el Desarrollo en las Américas. Volumen 19. Mayo-Agosto 2009
[ii] URIBE, José Darío. “The Colombian monetary and Exchange regime under stress”. En BIS Review No. 102/2009. La declaración del funcionario corresponde a una conferencia bancaria celebrada en Buenos Aires el 31 de agosto de 2009.
[iii] REDRADO, Martín. “Effects of the crisis and different policy responses – emerging vs. advanced economies”. En BIS Review. No. 106/2009.
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LA FRACTURA DEL DIÁLOGO ENTRE LIBERALES Y PROGRESISTAS.
A la memoria de doña Rose Friedman (1910-2009)
Ha de resurgir la discusión de políticas públicas entre los defensores de mayor intervención gubernamental en la economía y quienes preconizan que el mercado libre es socialmente superior. Volver los ojos hacia la política económica vigente entre 1945 y 1973, donde hubo gobiernos esencialmente planificadores, represivos, proteccionistas y burocráticos es un ejercicio nostálgico desafortunado. Se precisa iniciar un nuevo debate.
Hay al menos dos discusiones vigentes. En la primera, están los nuevos keynesianos enfrentados a los economistas liberales; los nuevos keynesianos favorecen el intervencionismo gubernamental en economía, en oposición a los liberales, quienes consideran que mayores dosis de libertad económica y mercado son las mejores soluciones sociales disponibles. El otro debate que ocupa a algunas sociedades opone a estos mismos liberales contra los socialistas más recalcitrantes; estos últimos rechazan la economía de mercado y creen en una economía planificada con propiedad estatal como panacea.
La historia parece haber resuelto contundentemente que el socialismo y el comunismo derivan inevitablemente en totalitarismo. Por tanto, para poner la discusión en términos más fructíferos, el debate debe concentrarse en cuánta acción gubernamental se precisa sobre los mercados. La línea “progresista” cree que la respuesta es “mucha” y que el mercado es peligroso porque conduce inevitablemente a excesos. La línea “liberal”, en la cual me inscribo, desconfía de que el gobierno sea superior al mercado para obtener resultados económicos eficientes y equitativos, especialmente cuando se considera cómo funciona la política partidista.
Para que la discusión entre las posturas esté bien orientada, es bueno aprender del alerta que hace Albert Hirschman en Retóricas de la Intransigencia (1991)[1]. El pensador alemán identifica una serie de argumentos que recurrentemente se adoptan en los debates respecto a cambios sociales. Y tales “lugares comunes” algunas veces pueden usarse para adornar preconcepto, arrogancia o terquedad.
En su estudio, Hirschman distingue entre los progresistas, usualmente favorables a transformaciones sociales revolucionarias, y los opone a un pensamiento conservador que desconfía de tales grandes cambios, prefiriendo la evolución gradual y mostrándose hostil hacia las novedades impuestas por leyes, gobiernos o movimientos sociales radicales.
Siguiendo al sociólogo Thomas H. Marshall (1893-1981), Hirschman traza tres grandes episodios en el desarrollo dimensional de la ciudadanía, especialmente válidos en el mundo anglosajón. La primera etapa corresponde al Siglo XVIII, cuando el cambio social se orientó a expandir la ciudadanía civil. Es entonces cuando ocurren las Revoluciones orientadas hacia la igualdad ante la Ley y los Derechos del Hombre. En el Siglo XIX la transformación ocurre en la ciudadanía política, cuando la principal reivindicación en la agenda social es extender el sufragio a toda la población adulta. El Siglo XX incorpora la noción de ciudadanía económica y es entonces cuando se considera que sólo es libre el ser humano que alcanza una mínima dignidad socioeconómica, a ser garantizada por las políticas asistenciales emprendidas bajo el Estado Benefactor – seguridad social, reglamentación laboral y educación pública.
Ante cada uno de estos cambios ha habido opiniones progresistas favorables y conservadoras opuestas. Usualmente, incluso en períodos históricos diferentes, se corresponden a alguna de estas líneas argumentales.
Desde el frente progresista, hay tres tesis defensoras de las reformas:
- La tesis de sinergia, según la cual todos los cambios se refuerzan mutuamente de manera armoniosa. Habría una ilusión de “círculo virtuoso” en las sucesivas reformas sociales.
- La tesis del peligro inminente, donde el argumento es que sin el cambio ocurrirá algún cataclismo social inevitable. El Estado del Bienestar sería, por ejemplo, el antídoto contra una revolución social violenta.
- La tesis de la “historia está de nuestra parte”. Siguiendo este enfoque se considera que las transformaciones súbitas están respaldadas por una historia precedente de conquistas sociales de la cual son prolongación inevitable Un ejemplo contemporáneo es la llamada “Revolución Bolivariana”, la cual se cree heredera de la Guerra de Independencia y Federal venezolanas.
- La tesis de la perversidad. Según ella las iniciativas de reforma social terminan obteniendo resultados contrarios a los buscados. “La revolución devora a sus hijos” encaja en este razonamiento. Otro ejemplo es el alerta de Milton Friedman (1912-2006) respecto a que el mayor gasto público puede terminar profundizando una recesión al reemplazar gasto privado.
- La tesis de la futilidad. Es incluso más ofensiva, porque ni siquiera considera que las reformas tengan efectos indeseados. Simplemente son inútiles. Al atacar el Estado Benefactor, por ejemplo, George Stigler (1911-1991) argumenta que las políticas asistenciales terminan beneficiando a los grupos que ya tienen más poder económico. Al opinar sobre el voto universal, Vilfredo Pareto (1848-1923) creía que era una máscara para una distribución del poder que es inevitablemente injusta.
- La tesis del riesgo. Considera que una innovación social pone en peligro conquistas previamente obtenidas. En esta línea encaja la visión de Friedrich A. Hayek (1899-1992) donde considera que la intervención gubernamental bajo el Estado del Bienestar puede atentar contra libertades políticas y civiles ya que es imposible alcanzarse el consenso en decisiones políticas.
Opinión independiente.
[1] La referencia es HIRSCHMAN, Albert O. Retóricas de la Intransigencia. Traducción de Tomás Segovia. Fondo de Cultura Económica, 1991. El original en inglés es The Rhetoric of Reaction. Perversity, Futility, Jeopardy. También es de 1991.
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La nueva enciclíca Papal: La caridad en la verdad.
“Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera más confiada que resignada”.Benedicto XVI.
El 29 de junio de 2009, solemnidad de San Pedro y San Pablo en pleno Año Paulino, el Papa Benedicto XVI ha publicado su encíclica más reciente, Caritas in Veritate[1]. Es un documento relevante al constituir la reflexión institucional por parte de una religión volcada a los problemas mundiales sin descuidar la perspectiva espiritual. En este momento de crisis mundial, la Encíclica aborda varios problemas contemporáneos como pobreza, contaminación, aborto, globalización y subdesarrollo.El primer alerta que da la encíclica es que el desarrollo económico es un problema más allá de lo estrictamente técnico. El documento critica los enfoques que centran la promoción material del hombre únicamente en la eficiencia tecnológica, sin profundizar en las motivaciones y finalidades verdaderamente humanas. En varios párrafos de la Encíclica figura tal advertencia:“El desarrollo tecnológico puede alentar la idea de la autosuficiencia de la técnica, cuando el hombre se pregunta sólo por el cómo, en vez de considerar los porqués que lo impulsan a actuar. Por eso la técnica tiene un rostro ambiguo. Nacida de la creatividad humana como instrumento de la libertad de la persona, puede entenderse como elemento de una libertad absoluta, que desea prescindir de los límites inherentes a las cosas. El proceso de globalización podría sustituir las ideologías por la técnica, transformándose ella misma en un poder ideológico, que expondría a la humanidad al riesgo de encontrarse encerrada dentro de un a priori del cual no podría salir para encontrar el ser y la verdad.”“El desarrollo nunca estará plenamente garantizado por fuerzas que en gran medida son automáticas e impersonales, ya provengan de las leyes de mercado o de políticas de carácter internacional. El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada del bien común. Se necesita tanto de la preparación profesional como la coherencia moral.”“La excesiva sectorización del saber, el cerrarse de las ciencias humanas a la metafísica, las dificultades del diálogo entre las ciencias y la teología, no sólo dañan el desarrollo del saber, sino también el desarrollo de los pueblos…”Ahora bien, lejos de relegar a la técnica, lo que la encíclica defiende es un desarrollo técnico dotado de trascendencia moral. En este sentido aclara: “…Razón y fe se ayudan mutuamente. Sólo juntas salvarán al hombre. Atraída por el puro quehacer técnico, la razón sin la fe se ve avocada a perderse en la ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas”.“Se trata de ensanchar la razón y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e importantes dinámicas, animándolas en la perspectiva de esa ‘civilización del amor’, de la cual Dios ha puesto la semilla en cada pueblo y en cada cultura.”En el sentido de añadir profundidad al desarrollo económico, un contenido importante es la fe religiosa católica. La Encíclica elabora en esta visión:“El problema del desarrollo está estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma del hombre, ya que nuestro yo se ve reducido muchas veces a la psique, y la salud del alma se confunde con el bienestar emotivo. Estas reducciones tienen su origen en una profunda incomprensión de lo que es la vida espiritual y llevan a ignorar que el desarrollo del hombre y de los pueblos depende también de la soluciones que den a los problemas de carácter espiritual.”Y declara:“El ser humano no es un átomo perdido en un universo casual, sino una criatura de Dios, a quien Él ha querido dar un alma inmortal y al que ha amado desde siempre. Si el hombre fuera fruto sólo del azar o la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones que vive, si todo fuera únicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a trascenderse en una vida sobrenatural, podría hablarse de incremento o de evolución, pero no de desarrollo.”Entre las conclusiones del documento figura esta:“…La fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano, que vivifique la caridad y se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y la indiferencia atea, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también a los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano.”Tales aportes dotan a la economía de mercado de nuevas dimensiones respecto a la justicia y sus instituciones. La Encíclica cree en este ‘mercado trascendente’ como escenario para un desarrollo plenamente humano:“…El mercado no es ni debe convertirse en el ámbito donde el más fuerte avasalle al más débil. La sociedad no debe protegerse del mercado, pensando que su desarrollo comporta ipso facto la muerte de las relaciones auténticamente humanas. Es verdad que el mercado puede orientarse en sentido negativo, pero no por su propia naturaleza, sino por una cierta ideología que lo guía en ese sentido. No se debe olvidar que el mercado no existe en su estado puro, se adapta a las configuraciones culturales que lo concretan y condicionan.”En suma, “el problema decisivo es la capacidad moral global de la sociedad”. Y la libertad ocupa un lugar protagónico:“Pablo VI [Papa entre 1963 y 1978] percibía netamente la importancia de las estructuras económicas y de las instituciones, pero se daba cuenta con igual claridad de que la naturaleza de éstas era ser instrumentos de la libertad humana. Sólo si es libre, el desarrollo puede ser integralmente humano; sólo en un régimen de libertad responsable puede crecer de manera adecuada.” Opinión independiente.
[1] Sigo la versión publicada el 12 de julio de 2009 por el Diario La Razón (Especial No. 3872).
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PAUL KRUGMAN Y LA ECONOMÍA DE LA NOSTALGIA. Publicado 13/07/2009
Una de las voces que más se están escuchando desde la izquierda política corresponde al economista Nobel 2008, Paul Krugman. En su más reciente libro publicado en inglés, La Conciencia de un Progresista[1], el pensador identifica un problema que ciertamente existe en Estados Unidos y el mundo contemporáneo: una creciente desigualdad en la distribución del ingreso. Ahora bien, su enfoque consiste en adjudicar esta situación a una suerte de “conspiración política” por parte de la derecha más conservadora. Un párrafo que resume esta visión en la obra original de Krugman se puede traducir así:
“Desde los años setenta, las normas e instituciones en los EEUU han cambiado de manera tal que se ha animado o permitido una creciente desigualdad. ¿De dónde provinieron los cambios en normas e instituciones? La respuesta parece ser la política”[2].
Un contendedor de esta visión es un investigador del Cato Institute, Brink Lindsey. Este ha acuñado el término “Economía de la Nostalgia” o “Nostalgianomics” para referirse despectivamente a ese enfoque según el cual es preciso volver a instituciones políticas del pasado, especialmente las vigentes entre 1930 y 1970.
Es prudente señalar desde ya que se está ante dos versiones sesgadas. Ahora bien, lo interesante es que al abordar el asunto de la desigualdad Lindsey consigue quitarse los anteojos ideológicos mejor que Krugman. El nobel acierta al señalar el problema distributivo, mas Lindsey evita una explicación simplista e identifica toda una serie de variables que han influido en este asunto.
Primero es bueno enumerar algunos datos que sirven como síntomas de la mayor desigualdad en EEUU – y que seguramente son un termómetro para las tendencias en otras naciones-. Siguiendo a Lindsey[3]:
- Los salarios del 5% y 10% más acaudalado de los estadounidenses crecieron el doble de rápido respecto al sueldo para el asalariado medio[4] entre 1975 y 2005.
- El cociente entre los ingresos (salario + ganancias de capital) del 5% más acaudalado y lo que gana el ciudadano medio ha crecido de 2,73 veces a 3,61 veces entre 1974 y 2006. Por cada 273 USD que el 5% más rico ganaba en 1974, el asalariado medio ganaba 100; ahora por cada 100 que gana el trabajador medio el 5% más rico obtiene 361.
- Si en el año 2000 se hubiese remunerado a los principales ejecutivos estadounidenses con los criterios vigentes en la década de 1970, habrían percibido 930.000 USD anuales. Entre 2000 y 2005 el valor medio se encontraba realmente en 4,08 millones de USD, reflejando una política más permisiva para los salarios de la alta gerencia. En los años setenta, los altos ejecutivos entre las grandes empresas estadounidenses habrían ganado 30 veces más que el salario medio de un trabajador a tiempo completo en la compañía; ahora ganarían 110 veces más.
La explicación neutral para la mayor desigualdad suele provenir del “cambio tecnológico sesgado hacia el conocimiento y las habilidades”[5]; esto significa que con los avances en tecnología de la información quienes habrían salido ganando son los trabajadores que cuentan con mayor formación relacionada con estas innovaciones. En el año 2005, los salarios de los egresados universitarios serían 63% superiores a los de quienes han completado estudios secundarios, mientras que en 1979 el diferencial era 24%.
Cuando se ensayan explicaciones políticas para la mayor desigualdad ciertamente hay un filón en las políticas tributarias y laborales. La tasa de impuesto sobre renta para los más acaudalados pasó de 70% en 1980 a 50% en 1981 y ha llegado, con altas y bajas, a 35% en 2001. El salario mínimo obligatorio ha perdido un 45% en poder de compra respecto a 1968, si bien afecta a apenas 4% de los contratos laborales existentes.
Más allá de las intenciones políticas, los cambios en la distribución del ingreso tienen que ver con progresos sociales. En la época con mayor reglamentación que fueron los años entre 1930 y 1970 hubo menos libertades civiles para inmigrantes y mujeres. Los cambios ocurridos desde entonces se reflejan en estos indicadores estadounidenses:
- El porcentaje de inmigrantes sobre la población total pasó de 13% en 1920 a 5% en 1970, como resultado de legislación más rígida sobre la entrada de extranjeros (Por ejemplo el Acta de Inmigración de 1924). Tras la firma en 1965 del Acta de Inmigración y Nacionalidad – por el presidente demócrata L.B. Johnson – se promovió mayor apertura, siendo que para 2005 la población inmigrante representa 12% del total en EEUU.
- El porcentaje de mujeres adultas insertadas en el mercado laboral era de 31% en 1950. Para 1970 alcanzaba el 42% y en 2005 es de 59%
- La afiliación a sindicatos, que en la década de 1960 superaba el 30% ha caído a 12% en 2006 y en el sector privado es de 7%
Ocurre que una serie de libertades civiles referentes a evitar la discriminación racial y sexual han estado acompañadas de más libertades económicas. El resultado ha sido un mercado laboral más competitivo y por tanto mayor desigualdad salarial.
Por ejemplo, la mayor inmigración en EEUU significa que hay una mayor competencia extranjera para los trabajadores menos especializados. Si se excluye la inmigración, desaparecería cerca del 30% de desigualdad entre asalariados masculinos[6] entre 1979 y 1996.
El salario femenino estadounidense medio, que en 1960 representaba 30% del sueldo masculino, equivale al 57% en 2002. Un estudio encuentra que 13% de la desigualdad se explica por la presencia de más mujeres trabajadoras en los segmentos de renta más alta.
La menor afiliación sindical significa que han dejado de manejarse salarios fijados por tablas y baremos restrictivos. Entre 15 y 20% de la desigualdad salarial masculina entre 1970 y 1990 provendría de esta transformación.
Ningún progresista se opondría a mayores libertades para las minorías o a la igualdad de derechos ante la Ley. De allí que las explicaciones fundamentadas en lo ideológico y la nostalgia sean tanto inconsistentes como débiles para ofrecer soluciones igualitarias a una sociedad donde priva una ética más individualista, menos sometida al autoritarismo y más abierta a la incertidumbre.
Opinión independiente.
[1] La referencia en inglés es KRUGMAN, Paul. The Consciente of a Liberal. Norton, 2007. Es preciso considerar que en inglés el término “liberal” se refiere a alguien de la izquierda política, mientras que en castellano un “liberal” corresponde con quien propugna el pensamiento derechista.
[2] Krugman citado por Brink Lindsey. La referencia de este último autor está más adelante.
[3] Esta es la referencia fundamental para el artículo: LINDSEY, Brink. Paul Krugman’s Nostalgianomics. Economic Policies, Social Norms, and Income Inequality.Cato Institute, 2009. C.f. www.cato.org
Una versión resumida está en: LINDSEY, Brink. “Nostalgianomics”. The Wall Street Journal, 15/VI/2009.
[4] Este asalariado medio es el que se encuentra en la mediana, es decir, justo en la mitad del histograma estadístico. Sería el rango de ingresos que ocupa el percentil 50 en una población. En un ejemplo sencillo, si se tienen 100 ciudadanos y se les ordena por nivel de ingreso, el que ocupa la posición 50 y está justo en la mitad es la renta mediana.
[5] En inglés, “Skill-biased technical change” (SBTC).
[6] La desigualdad entre los inmigrantes y sus conciudadanos, por el contrario, decrece. En este caso la nación que importa trabajo (EEUU) tiene mayor desigualdad entre sus trabajadores, mas la nación que exporta trabajo (por ejemplo, México) consigue que ciudadanos de su país mejoren el nivel de ingresos. Si en las mediciones se incluyen también los salarios de las naciones que exportaron trabajo hacia EUA, para el período 1979-1996, el salario del 10% más acaudalado crecería a un ritmo 4,7% inferior al del 10% más pobre. Siguiendo a Lindsey: “El resultado de la inmigración ha sido reducir la desigualdad humana incrementando la desigualdad nacional [en el país de acogida]”.
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LA FRAGANCIA DE CHANEL. Publicado 29/06/2009
“Por desgracia, la libertad es un don que aterroriza a las personas”. Coco Chanel.
La vida de Gabrielle “Coco” Chanel (19/VIII/1883 – 10/I/1971) es un manifiesto de libertad. La gran diseñadora de la moda se liberó a sí misma de una vida mediocre y a la vez libertó la moda femenina, la cual con ella ingresa al Siglo XX.
La historia de Chanel es en sí misma épica[1]. Abandonada por su padre tras la muerte de su madre, hasta los 18 años residirá en orfanatos regentados por religiosas. Allí seguramente aprende las técnicas de costura que luego aplicaría en su trabajo personal. Ansiosa por una vida más acorde a su inquieto temperamento, Chanel intenta convertirse en cantante y por uno de los temas que interpretaba le queda el apodo de “Coco” que empleará años después. Un admirador acaudalado, Étienne Balsan, la instala consigo y desde allí tendrá la plataforma para su lanzamiento en el mundo de la sociedad acaudalada[2]. Lejos de apoltronarse y resignarse a un papel como amante, la gran Chanel emprende allí el trabajo de diseñar moda para damas de alta sociedad. El impulso para independizarse lo consigue de otro amante, el inglés Boy Capel. En 1910 se instala en el 21 de la Rue Cambon en París, vendiendo sombreros. Entre ese año y 1921, cuando se expande al local número 31 de esa calle, abre su primera boutique de moda, inaugura una casa de alta costura, impone el jersey femenino y comienza a incursionar en las fragancias, siendo que su famoso Chanel No. 5 es lanzado precisamente en 1921. Para 1935, cuando ya ha sido seleccionada para vestir a las estrellas femeninas de Hollywood, da empleo a cuatro mil personas y vende alrededor de veintiocho mil modelos por año en todo el orbe. Hay un retiro en 1939, coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial, manteniendo apenas abierta la tienda del No. 31 de la Rue Cambon. En 1946 dicta una suerte de memorias al escritor Paul Morand (1888-1976), que serán publicadas en 1976 y constituyen el grueso de material para este artículo[3]. A los 71 años, en 1954, Chanel vuelve y retomará la exitosa trayectoria de lanzamientos, incluyendo perfumería masculina, hasta su fallecimiento.
Ciertamente hubo heridas importantes en esta vida frenética. Ella misma le decía a Morand: “…Me sobrecoge un gélido horror cada vez que oigo pronunciar la palabra ‘huérfano’. Aún hoy no logro pasar por un internado de niñas sin que se me humedezcan los ojos o cuando alguien dice ‘esos niños son huérfanos’”[4]. Ella era capaz de valorar positivamente ante Morand lo que en su día fueron grandes dolores: “Cuando veo cuánto perjudica a las personas el haber tenido una infancia feliz, no me arrepiento de haber sido en un principio profundamente desgraciada. (…) Por nada del mundo me habría gustado tener otra suerte distinta a la mía”. Y agregaba: “Para apaciguar esos fantasmas que se llaman complejos nunca es demasiado tarde”.
Su carrera tuvo algo de desquite contra ese mundo lujoso y haragán al que vistió y del cual fue excluida en su temprana juventud. Ella desmontó el estilo de vestir ostentoso que se usaba a inicios del Siglo XX. Los excesos casi barrocos fueron sustituidos por un estilo de vestir sobrio. Fue como si vistiese con sus sencillos uniformes de orfanato a la crema y nata social. Eliminó el corsé, popularizó tejidos británicos antes limitados al público masculino, reivindicó la sencillez del blanco y negro, buscó aproximar la moda al mimetismo natural; optó por eliminar lo recargado y superficial, retomando una suerte de “clasicismo vanguardista” en la moda, rompiendo con lo anterior e inaugurando el siglo XX para la moda femenina. La botella de su perfume Chanel No. 5 era de una sobriedad ausente en cualquier frasco de fragancias para aquel entonces. Fue expuesto en 1959 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La propia Chanel afirmaba:
“Trabajaba para una sociedad nueva. Hasta el momento habíamos vestido a mujeres inútiles, ociosas, mujeres a quienes sus doncellas tenían que poner las medias; a partir de ahora tenía una clientela de mujeres activas; una mujer activa necesita sentirse cómoda dentro de su vestido. Tiene que poder recogerse las mangas. La belleza no tiene nada que ver con la afectación: ¿por qué tantas madres sólo enseñan a sus hijas a coquetear, en lugar de enseñarles la belleza?”[5].
Además ella decía, categórica:
“Hice la moda precisamente porque salía, porque fui la primera en vivir con mi época”.
Ella misma transmitió la clave fundamental de su trayectoria: “El secreto de este éxito es que he trabajado muchísimo. Durante cincuenta años he trabajado mucho más que cualquiera. Nada sustituye al trabajo, ni los títulos, ni el aplomo, ni la suerte”. Lo decía quien a los 71 años relanzaba su carrera y fallecía un domingo, el día que más detestaba precisamente porque era cuando se entregaba al descanso. En los recuerdos que evoca frente a Morand, expuestos en forma de máximas, ofrece su visión sobre dinero y trabajo: “Se empieza por desear el dinero. A continuación se coge el gusto del trabajo. El trabajo tiene un atractivo mucho más fuerte que el dinero. El dinero sólo acaba siendo el símbolo de la independencia. A mí sólo me interesaba porque alimentaba mi orgullo. No se trataba de comprar objetos, nunca he deseado nada, sólo cariño; tenía que comprar mi libertad, costara lo que costara”. Esa independencia suponía también desprenderse en gran medida de la opinión ajena:
“Consagraba mi tiempo al trabajo. M.B. me dijo enfadado:
- Usted me odia.
Le contesté:
- ¿Cree que tengo tiempo para ello?
Las personas piensan en todo, se imaginan todo tipo de hipótesis, excepto una: cuando se trabaja se les ignora”.
Su visión tiene que ver, más que con una ética, con una espiritualidad del trabajo. Ella afirmaba: “Los cuidados de la belleza tienen que empezar por el corazón y por el alma, si no, los cosméticos no servirán para nada”.
Con todo esto, es bueno recordar la advertencia que ella misma lanzó: “Hay que hablar de la moda con entusiasmo, pero sin exagerar; y sobre todo sin poesía, sin literatura”.
Opinión independiente.
[1] La cronología de Chanel que sigo es la ofrecida en BAUDOT, François. Chanel. Traducción de Rafael Galisteo. Ediciones Polígrafa, 1998.
[2] C.f. ZILKOWSKI, Katharina. Coco Chanel. Ediciones B Argentina, 2000.
[3] Se trata de MORAND, Paul. El aire de Chanel. Traducción de Ana Torrent. Tusquest Editores, 1999.
[4] ZILKOWSKI, Katharina. Coco Chanel. Ediciones B Argentina, 2000.
[5] Esta y las notas siguientes son todas tomadas de las declaraciones de Chanel en MORAND, op. cit.
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Artículo dedicado a la memoria de D. José Ignacio García Hamilton.
Las instituciones de la Revolución Francesa. Publicado 15/06/2009
Al brillante profesor Jesús Gilberto Andonegui.
El 14 de Julio se cumplirán 220 años de la Revolución Francesa. Un artículo reciente[1] estudia el efecto de esta ruptura histórica sobre las instituciones de las naciones que fueron invadidas por la Francia Revolucionaria.
Tras 1792 los franceses iniciaron una guerra defensiva contras las potencias monárquicas y gradualmente, tras obtener éxitos militares, procedieron a anexarse territorios, bajo la premisa de las “fronteras naturales”. Con Napoleón la expansión francesa alcanzó su cénit. La caída del Imperio en 1815 marcó el cese de la ocupación francesa, la cual alcanzó casi dos décadas. La presencia francesa se extendió entre 1794 y 1814 en Bélgica y desde 1795 hasta 1813 en Holanda. También abarcó territorios que aún estaban sin unificar políticamente: la presencia en suelo italiano se extendió desde 1797 hasta 1814 y en tierra alemana la región de la Renania fue donde la ocupación francesa tuvo mayor duración, entre 1795 y 1814. El efecto institucional tuvo una vigencia a mayor plazo en todos estos lugares.
La experiencia francesa constituye un caso de estudio sobre el efecto que tienen las instituciones impuestas externamente. El modelo anglosajón, al cual somos más afines los liberales, suele preferir la evolución gradual a las revoluciones. Mas en algunos casos las revoluciones pueden tener efectos sociales benéficos a largo plazo. Ello depende de los principios que promulguen. En el caso de la francesa hubo un compromiso con reformas favorables a las libertades sociales y económicas, lo cual sentó las bases para la posterior Revolución Industrial en Europa Continental. Siguiendo el estudio publicado recientemente:
“Muchos de los cambios institucionales más radicales fueron emprendidos durante la invasión de las tropas de la Francia Revolucionaria. Esto incluyó la abolición de todos los vestigios remanente de la servidumbre y las relaciones casi feudales existentes en el campo, el dominio del clero sobre el poder económico y político, el dominio de los gremios sobre las áreas urbanas y cambios legales estableciendo la igualdad ante la ley”.
Otra innovación importante fue el Código Napoleónico. La tradición jurídica anglosajona del derecho consuetudinario o common law da preeminencia a las prácticas legales que se han establecido por la costumbre y quienes se apegan a tal perspectiva miran con recelo las imposiciones legales como el derecho codificado. Ahora bien, la Revolución Francesa ejemplifica un caso en el cual la posible arrogancia de establecer un cuerpo legal que rija la vida social puede traer resultados favorables cuando sintonizan una filosofía liberal y una sociedad donde hay sed por mayores libertades. Siguiendo una biografía de Napoleón[2]:
“…Puede decirse que el Código Civil, promulgado en 1804, representó el auténtico pilar del sistema, además de la principal expresión de la obra legislativa de Napoleón. En efecto, el Código expresa verdaderamente la naturaleza y la función histórica del régimen napoleónico, en virtud de su capacidad para llevar al concreto terreno jurídico los principios fundamentales de la Revolución: el fin de todo privilegio y la igualdad de todos ante la ley, laicismo del Estado y libertad de conciencia, libertad personal y libertad económica. En todos los países en que se aplicó contribuyó a disgregar las instituciones del Antiguo Régimen y sentó las bases para el advenimiento del nuevo modelo social salido de la Revolución”.
Otra de las instituciones jurídicas interesantes de la Revolución fueron los juzgados comerciales. Un ejemplo es la región de la Renania, donde, desde 1794, fueron establecidos estos foros para resolver legalmente las cuestiones de negocios.
Ahora bien, el carácter militarista que acompañó a estas mejores legales pudo retrasar el efecto benéfico. Hubo mucha expoliación y saqueo con la ocupación francesa. Cuando realmente se materializa el efecto favorable de las instituciones francesas es a largo plazo, en la segunda mitad del Siglo XIX:
En su estudio estadístico, Acemoglou y los otros autores del estudio sobre la Revolución Francesa encuentran que en las regiones donde hubo invasión francesa y napoleónica existiría evidencia de mayor urbanización. Esta urbanización está definida como el porcentaje de personas que residía en ciudades con más de 5.000 habitantes y al estudiar su evolución desde 1700 hasta 1900 mediante estudios econométricos, se obtienen coeficientes positivos estadísticamente significativos para la ocupación francesa y napoleónica. La urbanización es considerada por los estudiosos como la mejor aproximación a la evolución del PIB per cápita; el incremento de la vida urbana va asociado a mayor crecimiento económico, propio de la industrialización. En zonas ocupadas por Francia, para 1900, la urbanización supera hasta en 10 puntos porcentuales a otras regiones. El estudio incluye 41 divisiones políticas, donde hay 21 Estados actualmente existentes, 8 regiones actualmente alemanas y 12 Estados Italianos previos a la unificación. Los resultados se pueden resumir como hacen los propios autores, tras contrastar varios modelos econométricos:
“Concluimos, en línea con nuestros resultados de la sección anterior, que no hay evidencia de un impacto negativo de la Revolución Francesa; por el contrario, hay evidencia considerable indicando que las áreas ocupadas por los franceses crecieron considerablemente más rápido en la segunda mitad del Siglo XIX”.
Si bien estos resultados sirven para mirar con menos recelo los procesos revolucionarios, quizás lo único rescatable de los mismos sean aquellas reformas que favorezcan la libertad. Por el contrario, las facetas destructivas de estos procesos también pueden tener efectos perdurables. Una biografía de Napoleón alerta:
“Ninguno de los dictadores del trágico Siglo XX – desde Lenin, Stalin y Mao Zedong, hasta tiranos pigmeos como Kim Il-Sung, Castro, Perón, Mengistu, Saddam Hussein, Ceausescu y Kadhafi – dejó de exhibir trazos específicos del prototipo napoleónico”[3].
Opinión independiente.
[1] ACEMOGLU, Daron, Davide Cantoni, Simon Johnson y James A. Robinson. The consequences of radical reform: the French Revolution. NBER Working Paper Series No. 14831. La referencia en Internet es http://www.nber.org/papers/w14831.
[2] CRISCUOLO, Vittorio. Napoleón. Traducción de Ángel Sánchez-Gijón. Alianza Editorial, 2000.
[3] JOHNSON, Paul. Napoleão. Traducción al portugués de S. Duarte. Objetiva, 2002.
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ACTITUD ANTE LA INMIGRACIÓN: EL CASO ESPAÑOL. Publicado 01/06/2009
La recesión económica mundial se está dejando sentir en España. Un grupo particularmente vulnerable entre los afectados es el de los inmigrantes. En primer término por las dificultades que tienen para adaptarse más exitosamente a una crisis en territorio nuevo. Siguiendo al diario El País:
“En una recesión profunda y simultánea en economías avanzadas y emergentes, los inmigrantes sufren el golpe más fuerte: el 14% de los latinos de EEUU están en paro, frente a la media del 8,6%; en España, el desempleo nacional del 17,4% sube al 28,4% en la población extranjera, según la Encuesta de Población Activa. Entre el último trimestre de 2008 y el primero de 2009, el paro [desempleo] creció un 7,1% para extranjeros y un 2,7% para los españoles”[1].
Otro factor que condiciona negativamente a los inmigrantes es cómo reaccionen hacia ellos los ciudadanos nacidos en los países que les acogen. Estos nativos de países desarrollados, al encontrarse en peor situación económica, podrían crearles trabas adicionales a los inmigrantes mediante actitudes discriminatorias. El discurso demagógico por la ultraderecha y las conductas antisociales pueden exacerbar estos riesgos.
Es por ello que resulta relevante entender cómo se forman las actitudes y percepciones hacia los inmigrantes entre los ciudadanos nacidos en los países receptores. En tal sentido es pertinente un estudio publicado por el IZA en abril de 2009 y cuyos autores son Ferran Martínez i Coma y Robert Duval-Hernández[2].
Los autores consideran cuatro perspectivas que definen la opinión de los ciudadanos nativos hacia los inmigrantes. Se las puede considerar como hipótesis a comprobar experimentalmente y los autores efectivamente lo hacen recurriendo a los resultados arrojados por la encuesta “Barómetro de Noviembre”, elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas en noviembre de 2005. Estos cuatro enfoques serían el económico, el de identidad, el de contacto y el de información.
El rechazo a la inmigración por motivos económicos incluye varias explicaciones.
La primera es la “hipótesis de los recursos” Según ella, las personas locales que atraviesan por peores condiciones económicas se sentirían sometidas a mayor presión competitiva respecto a los inmigrantes por recursos escasos como el empleo. Entre estos nativos desaventajados también pueden incluirse a quienes creen que están empeorando económicamente: la “hipótesis del pesimismo” sugiere que serán más hostiles hacia los inmigrantes quienes tienen perspectivas más negativas sobre el futuro económico.
Otra hipótesis económica es la de “carga fiscal”. Ella incluye dos aproximaciones. La primera sería la de quienes son más pobres y por tanto rechazan a los inmigrantes porque sienten que estos compiten por los servicios públicos escasos. Otra posibilidad de rechazo proviene de quienes están mejor económicamente: temen que mayor inmigración signifique aumento en los impuestos para atender al colectivo extranjero. Anticipándose a los resultados empíricos: los ciudadanos más acaudalados de España tienden a estar menos inquietos que los nativos anglosajones respecto al impacto fiscal que les supone la inmigración.
Un matiz a la hipótesis de carga fiscal que el estudio desconsidera es que el trabajador inmigrante también supone cotizaciones para financiar los servicios públicos y paga impuestos, lo cual podría incluso aliviar la carga fiscal sobre otros ciudadanos.
Los elementos de identidad pueden generar percepciones negativas hacia el inmigrante cuando este último tiene elementos muy distintivos racial o culturalmente respecto a los locales. En España este es el caso del colectivo marroquí – curiosamente, no lo es tanto con el chino-. Este sesgo puede atribuirse a otro elemento que incide en la identidad nativa: cómo están distribuidos los inmigrantes geográficamente. Una concentración demasiado elevada en algunas zonas puede predisponer a los locales. En lugares como Cáceres la población marroquí supone el 55% de los inmigrantes. Además, según el censo de 2006, entre los 4,1 Millones de inmigrantes en España hay 563 mil marroquíes – son el mayor colectivo nacido fuera de Europa -.
La hipótesis del contacto sugiere que la percepción negativa hacia el inmigrante es mayor entre quienes tienen un contacto más bien “accidental” o casual – por motivos como el ambiente laboral – que entre quienes tienen una interacción más “activa” y buscan convivir con el extranjero – mediante relaciones amistosas o familiares -. El estudio empírico sugiere que el hecho del contacto, incluso si es accidental, favorece una mejor actitud del local hacia el inmigrante.
Finalmente, la hipótesis de la información propone que quienes sobrestiman la cantidad de inmigrantes tienden a ser más adversos a la entrada de extranjeros en el país. El estudio estadístico sugiere que los españoles tienden a creer que hay más inmigrantes que los realmente existentes.
El impacto de estas dimensiones sobre la actitud hacia el inmigrante incide en el tipo de beneficios sociales y políticos que se considera corresponderían a un extranjero. El estudio sugiere que, en general, la actitud es favorable hacia extender tales derechos a los inmigrantes, en tanto haya cierta selectividad respecto al tipo de conocimientos y habilidades que estos tienen, especialmente si coinciden con los requeridos para el mercado laboral español. Si el inmigrante viene a ocupar puestos de trabajo que desdeñan los locales o donde hay insuficientes trabajadores nativos, entonces mejor es la acogida. Aún así, la propia hipótesis económica es consistente con el rechazo que tienden a experimentar los trabajadores menos cualificados respecto al inmigrante.
España fue una nación esencialmente emigrante en la primera mitad del Siglo XX. Además, ella misma proviene de una mezcla única de pueblos que han habitado el suelo ibérico. Es por ello que en temas como inmigración se puede aplicar la observación del poeta Antonio Machado: “El futuro no está escrito; el pasado tampoco”[3].
Opinión independiente.
[1] CALVO, José Manuel. “Una bomba de relojería en potencia”. El País. 17/May/2009
[2] MARTÍNEZ I COMA, Ferran y Robert Duval-Hernández. Hostility Toward Immigration in Spain. IZA DP No. 4109. Abril de 2009.
[3] WERNER, Louis. “The Past Is Not Yet Written”. Saudi Aramco World. May/June 2009.
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EL BANQUERO CENTRAL DE ESTADOS UNIDOS OPINA SOBRE LA CRISIS FINANCIERA.
D. Ben Bernanke (14/Abr/2009).
Las conferencias que imparte D. Ben Bernanke, presidente de la Fed (Reserva Federal o Banco Central de EEUU), son referencias fundamentales para cualquier interesado en política monetaria aplicada. En dos ponencias recientes el Sr. Bernanke ha analizado la gestión de la crisis financiera en su país, cuya resonancia global la convierte en la más importante actualmente[1].
En una ponencia ante los estudiantes del Morehouse College, el 14 de abril, el Sr. Bernanke aborda las causas de la crisis financiera, los mecanismos de respuesta política monetaria emprendidos, el impacto inflacionario que puede haber y el porqué se ha dado apoyo directo a ciertas corporaciones financieras con problemas.
Entre las causas de la crisis financiera, la opinión del banquero central es que Estados Unidos de América recibió un importante volumen de ahorro extranjero durante los últimos 15 años. Tales fondos eran remitidos fundamentalmente desde países asiáticos y economías exportadoras de petróleo. La inversión financiera extranjera pasó de representar el 1,5% de PIB estadounidense en 1995 a alcanzar el 6% del PIB en 2006.
Ante esta mayor disponibilidad de liquidez y fuentes de financiamiento, las instituciones financieras reaccionaron compitiendo más agresivamente para prestar dinero. Resultaba preciso colocar los depósitos excedentarios recibidos. El resultado fue que se relajaron las exigencias aplicadas tradicionalmente a los prestatarios, se invirtió en productos financieros más complejos y se consideró que las garantías hipotecarias irían revalorizándose en el tiempo. La mayor rentabilidad obtenida mediante estas alternativas se comenzó a revertir cuando comenzó 2007, al entrar en dificultades el mercado de hipotecas para clientes con menor capacidad para el repago – el llamado “subprime”-. La desconfianza mutua entre instituciones financieras, al ser incierto cuáles estaban más afectadas por la crisis, consiguió “secar” el mercado crediticio, primero interbancario y luego para todos los públicos –hogares, corporaciones, pequeñas y medianas empresas -.
La política monetaria convencional de reducir los tipos de interés resulta insuficiente en tal entorno, especialmente cuando las tasas se han llevado a niveles próximos a cero. Citando a Bernanke: “…Dados los problemas que están ocurriendo en los mercados crediticios, la política monetaria convencional por sí sola es inadecuada para proveer el soporte que la economía precisa. En consecuencia, la Fed ha dado una serie de pasos para ayudar a la economía mediante un desbloqueo del flujo crediticio hacia hogares y negocios.”. La misión fundamental de tales medidas es precisamente reactivar los préstamos. En la misma conferencia Bernanke enfatiza: “El crédito es la sangre vital para las economías de mercado, y el daño a nuestra economía resultante de las restricciones en el flujo de crédito ya ha sido extensivo.”
Las políticas monetarias emprendidas por la Fed en sintonía con esta visión han sido las siguientes:
- Préstamos a corto plazo a bancos e instituciones financieras con balance sano, exigiendo como colateral instrumentos financieros.
- Programas de crédito orientados hacia mercados de crédito distintos al bancario. La Fed ha atendido de esta manera al mercado de papeles comerciales, fondos de inversión y titulización hecha sobre préstamos para el consumo (los llamados asset-backed securities).
La importancia de estos otros mercados crediticios se percibe considerando un dato aportado por D. Martin Wolf, columnista del Financial Times: los bancos comerciales sólo representan el 25% del volumen de crédito otorgado en EEUU (en los años setenta alcanzaban el 40%)[2].
- Compra de instrumentos financieros por la propia Fed. Esto incluye cerca de 1 billón (en inglés, 1 trillion) de dólares para instrumentos que tienen garantía hipotecaria y han sido emitidos por las agencias gubernamentales Fannie Mae y Freddie Mac.
La preocupación sobre el impacto que esta expansión monetaria podría tener sobre el nivel de precios es legítima y la Fed considera que iniciada la recuperación podrán retraer o eliminar estos programas. El objetivo de inflación a largo plazo es 2%. Actualmente la inflación está en niveles próximos a cero o ligeramente negativos, especialmente al caer el precio del petróleo. De allí que la preocupación más inmediata sea más bien que los precios caigan, como ocurrió en la década de 1930 en EUA y desde la década del noventa en Japón[3]. Esta deflación es contraproducente porque difiere las decisiones de consumo - ¿para qué comprar ahora si luego estará más barato? – y además incrementa el valor real que tienen las deudas – cualquier persona endeudada podría comprar más cosas con el dinero que debe destinar para pagar a sus acreedores[4].-
El apoyo de la Fed a corporaciones de gran dimensión como la aseguradora AIG y la banca de inversión Bear Stearns ha sido polémico. El propio Bernanke señala “Como regla general, mi preferencia es que cualquier empresa incapaz de cumplir sus obligaciones afronte las consecuencias del mercado”. Si se dio ayuda fue por la importancia sistémica que tienen tales grupos.
De allí que en su otra conferencia, impartida el 7 de mayo de 2009 en Chicago[5], Bernanke enfatice en el riesgo sistémico. Como señala Bernanke, “…Una lección principal de la crisis es que una aproximación a la supervisión que se enfoque exclusivamente en las instituciones individuales puede perder de vista problemas más amplios que se están construyendo en el conjunto del sistema”[6]. De allí que se recomiende una supervisión consolidada y “macroprudente”. Consolidada porque se debe evaluar conjuntamente a todas las compañías, bancarias o no, que integran un grupo financiero. Y “macropruedente” porque es preciso evaluar con más cuidado a las instituciones, productos, transacciones y reglamentaciones que exacerban el riesgo sistémico.
Opinión independiente.
[1] Las referencias son:
BERNANKE, Ben. “Four Questions about the financial crisis”. BIS Review, 45/2009.
BERNANKE, Ben. “Lessons of the financial crisis for banking supervision”. BIS Review, 56/2009.
[2] WOLF, Martin. “Why Obama’s conservatism may not prove good enough”. FT.com. 12/Mayo/2009.
[3] La inflación media en Japón, entre 2001 y 2006, ha sido negativa de 0,3%. C.f. THE ECONOMIST. El Mundo en Cifras. Edición 2008. Traducción de Alfonso Lara L. Link Ideas, 2007.
[4] Este último efecto fue destacado por el economista Irving Fischer (1867-1947).Una reseña biográfica sobre este economista está disponible en www.britannica.com
[5] Ver referencia en la nota 1.
[6] En lógica esto es una “falacia de composición”. Lo que es adecuado para una sola parte puede ser insuficiente para todo el conjunto.
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LOS ESPÍRITUS ANIMALES (Parte 2). Publicado 11/05/2009
Esta entrega continúa comentando sobre los “espíritus animales”, esas variables psicológicas cuyos efectos se dejan sentir en el comportamiento general de la economía. Junto a la confianza, el intercambio equitativo y la corrupción que ya describí en un artículo previo, los otros dos “espíritus animales” serían la ilusión monetaria y el gusto por las historias.
En este comentario la referencia continúa siendo el libro Animal Spirits de George Akerlof y Robert Schiller (Princeton University Press, 2009).
La ilusión monetaria sería un error en el pensamiento, mediante el cual las personas olvidamos el poder real de compra que tiene el dinero y nos fijamos sólo en su magnitud. Al recibir un aumento de salario en economías inflacionarias muchos se dejan guiar por la ilusión de que están mejor cuando en realidad el incremento es incapaz de compensar la subida general en los otros precios. Al contrario de este escenario, está el caso en que ocurre deflación, en el cual los precios generales caen; difícilmente alguien aceptaría una rebaja en el sueldo durante una deflación, aún cuando el poder de compra resultante quedaría inalterado – porque todo está más barato y se podrá seguir comprando lo mismo que antes.
El papel del dinero como unidad de cuenta es precisamente el eje de la ilusión monetaria. Se nos hace más fácil pensar en términos de cantidades monetarias que de los bienes y servicios que ese dinero puede comprar.
El tema del gusto por las historias es otra variable que tiende a descuidarse en análisis económico convencional. Más que en cifras y hechos, la tendencia psicológica es guiarse por relatos de cómo las cosas ocurren, especialmente si tales interpretaciones provienen de fuentes que se consideran fiables. La confianza en la situación económica eventualmente tiene que ver con las historias que cuentan ciertos líderes políticos, con las versiones que circulan sobre personajes que se han enriquecido y las noticias sensacionalistas sobre grandes éxitos empresariales. Un ejemplo es lo que ocurrió durante el boom de Internet, en el cual se propagó la creencia de que se estaba entrando en una nueva era económica y que el dinero casi crecería espontáneamente al hacerse negocios relacionados con el comercio electrónico.
Este ambiente que se genera mientras cunden historias sobre éxito y prosperidad económica tienen que ver con un concepto elusivo también en terminología económica convencional. Se trata de la “economía recalentada” (overheated economy). Citando a Akerlof y Shiller:
“El término economía recalentada de la manera en que lo usaremos, se refiere a una situación en la cual la confianza ha ido más allá de los límites normales, en la cual una fracción creciente de personas ha perdido el escepticismo habitual sobre la perspectiva económica y están listos para creer historias sobre un nuevo auge económico. Es un período en que el gasto descuidado por parte de los consumidores se convierte en la norma y cuando algunos emprendedores realizan inversiones malas, respecto cuya solidez no se sienten del todo seguros y simplemente esperan que alguien se las compre. Es una época en que la corrupción y la mala fe se incrementan, dado que se apoyan en la conducta confiada por parte de la gente y en una actitud apática por los supervisores gubernamentales. (…). También es una etapa en que la gente tiene presión social de consumir a un nivel elevado porque ven a los demás haciéndolo, no quieren verse rezagados y se despreocupan por tales niveles de gasto porque sienten que los otros tampoco se inquietan”.
Este tipo de “recalentamiento” podría haber caracterizado la década entre 1995 y 2005, al igual que algo semejante precedió la Gran Depresión de 1930.
Las dos más profundas crisis económicas en Estados Unidos de América tuvieron aspectos explicables mediante los “espíritus animales”.
La crisis de la década de 1890 contiene elementos de importante desconfianza hacia las instituciones bancarias, especialmente cuando se estaba estableciendo el bimetalismo – respaldo tanto con oro como plata de los billetes en circulación. Adicionalmente había un sentimiento de injusticia en la distribución de riqueza entre trabajadores y empresarios, al punto que en 1894 hubo 1.400 huelgas involucrando a 500.000 trabajadores. La ilusión monetaria resultaba también patente, motivando que un economista, John Bates Clark[1] (1847-1938), crease en 1895 el concepto de tasa real de interés, descontando la inflación al tipo de interés nominal. En aquella crisis la bolsa se derrumbó 27% en los 14 meses precedentes a julio de 1893, el índice de precios cayó 18% entre febrero de 1893 y diciembre de 1894; el desempleo pasó de 11.7% a 18,4% en 1894, sin caer por debajo del 10% hasta 1899. La gente de aquel tiempo se dejó guiar por historias sobre pánicos bancarios en 1873 y 1884, al igual que hoy día algunos apelan a la crisis de 1930..
La Gran Depresión de 1930 fue mundial. En el caso de Estados Unidos el desempleo pasó de 10% en noviembre de 1930 a 25,6% en enero de 1931. Los precios cayeron 27% entre octubre de 1929 y marzo de 1933. Aún con la deflación los sindicatos se mantuvieron renuentes a negociar bajas salariales. Se mantenía la percepción sobre injusticia distributiva, estando el comunismo como alternativa atractiva. La desconfianza generalizada sacó de circulación el dinero para inversionistas y emprendedores. Y más que gasto público, lo que sacó al país de aquella crisis fue una gradual recuperación de confianza y orgullo nacional, especialmente con la Segunda Guerra Mundial.
El mayor papel en la crisis actual está en una institución creada en 1913 tras la amarga experiencia de 1890: el Banco Central Estadounidense (Fed). Al fundarse su principal función se concebía como prestamista de último recurso para bancos con problemas. Tal papel resultaría más importante ante una desconfianza generalizada que las operaciones de mercado abierto para rebajar las tasas de interés, que nunca podrán caer por debajo de cero.
Opinión independiente.
[1] C.f. www.britannica.com
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Los espíritus animales. Publicado 20/04/2009
A Clara Rodríguez por su música para piano de Teresa Carreño.
“A veces me gustaría ser psicóloga en vez de economista, para tratar de comprender qué ha pasado”.
Anne Krueger, ex directiva del FMI. (El Mundo, 29/III/2009).
En un libro reciente, los economistas George A. Akerlof (premio nobel 2001) y Robert J. Shiller consideran una serie de variables psicológicas descuidadas en el análisis económico convencional. Tales serían los “espíritus animales”[1].
El término “espíritu animal” fue acuñado por John Maynard Keynes (1883-1946) para referirse a variables ajenas al cálculo racional que explican la decisión de invertir. Siguiendo el diccionario económico de The Economist[2], los espíritus animales o “animal spirits” serían “el peculiar nombre que Keynes dio a unos de los ingredientes esenciales para la prosperidad económica: la confianza. Según Keynes, los espíritus animales son una suerte de confianza u ‘optimismo cándido’. Con esto quería decir que para los empresarios en particular, ‘el pensamiento de pérdida que usualmente sobreviene a los emprendedores- como la experiencia indudablemente confirma- es puesto de lado del mismo modo que un hombre sano se aparta de la expectativa respecto a la muerte’.”
Para Akerlof y Shiller los “espíritus animales” van más allá de la confianza. Ellos adoptan el término para referirse a “los motivos no económicos y las conductas irracionales”. Explicando la etimología y alcance del término, los autores señalan:
“En el uso original del término, usando la forma ‘spiritus animalis’ en latín antiguo y medieval, la palabra ‘animal’ significa ‘proveniente de la mente’ o ‘animado’. Se refiere a la energía mental y vital básica. En economía moderna, los ‘espíritus animales’ han adquirido un significado algo distinto; se trata ahora de un término económico, refiriéndose a los elementos inconsistentes y agitados en la economía. Se refiere a nuestra relación particular con lo ambiguo e incierto”.
Esta es una vertiente en el pensamiento keynesiano más prometedora que otros conceptos como el multiplicador del gasto público que se están pon





